Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Solution Focused Practices · Ética

Leave No Trace, desconocimiento deliberado e implicaciones de la ética de la sostenibilidad para la práctica centrada en soluciones al aire libre

«No dejes huellas en la vida de tus clientes», decía Insoo Kim Berg. Stephan Natynczuk y Will Dobud, terapeutas al aire libre, se toman la frase al pie de la letra: los siete principios de Leave No Trace, la ética de la sostenibilidad de quienes guían en la montaña y en los ríos, se convierten en metáforas de la conversación centrada en soluciones – no ser turista en la vida de la persona consultante, no dejar atrás la propia basura, no cavar hondo, no encender un fuego que no pueda apagarse antes de que termine la sesión. A partir de ahí, la autoría pasa al privilegio, al «desconocimiento deliberado» que se niega a verlo y a los Custodios Tradicionales de las tierras no cedidas en las que operan tantos programas al aire libre. Descolonizar la propia práctica empieza por descentrarse.

Autoría Stephan Natynczuk, Spare Krab, Ironbridge, Reino Unido; Will W. Dobud, Charles Sturt University, Nueva Gales del Sur, AustraliaPrimera publicación Journal of Solution Focused Practices, vol. 5, n.º 2, 2021Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA del original publicado bajo licencia CC BY 4.0

Traducción no oficial al español de Leave No Trace, Willful Unknowing, and Implications from the Ethics of Sustainability for Solution-Focused Practice Outdoors, de Stephan Natynczuk y Will W. Dobud, publicado en Journal of Solution Focused Practices (2021), doi: 10.59874/001c.75049, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. La tabla 1 se presenta en forma de siete fichas. Los recuadros con la etiqueta «Complexe Systémique» son nuestros, no de la autoría. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

No dejes huellas en la vida de tus clientes

Insoo Kim Berg (2009), epígrafe del artículo

Resumen

Llevar la terapia conversacional al aire libre es cada vez más popular, sobre todo como respuesta a las restricciones de la COVID sobre lo que podía hacerse cara a cara en espacios interiores, y con una conciencia creciente de los beneficios de estar al aire libre en la naturaleza (Ewert & Davidson, 2021). En este artículo, recurrimos a la ética de la sostenibilidad del sector de las actividades al aire libre para buscar metáforas para la práctica terapéutica al aire libre, en especial para la terapia breve centrada en soluciones. Partimos de lo que hoy se considera una buena práctica para la preservación y conservación de los entornos y hábitats que frecuentamos. Después desarrollamos estos preceptos éticos, como Leave No Trace («no dejar rastro»), como metáforas para un trabajo terapéutico deliberadamente centrado en soluciones al aire libre, en particular en lo que respecta a honrar las voces de nuestra clientela. Proponemos metáforas para mostrar por qué y cómo quienes ejercen la terapia al aire libre deberían aspirar a «no dejar rastro» en la vida de las personas a las que atienden, igual que no dejarían rastro de su paso por el terreno que recorren. Mostramos cómo nuestra práctica puede apoyarse en la ética de la sostenibilidad para permitir la descolonización de nuestro trabajo centrado en soluciones al aire libre (Mlcek, 2017), y examinamos cómo un enfoque consciente del privilegio puede servir para ayudar a «descolonizar» la práctica terapéutica. Sugerimos que los enfoques centrados en soluciones de la terapia al aire libre requieren un trabajo adicional en teoría y ética del counselling que complemente las titulaciones de liderazgo en actividades al aire libre.

Introducción

La terapia breve centrada en soluciones (centrada en soluciones) ya se ha descrito como un marco teórico útil para las terapias al aire libre y de aventura (Gass & Gillis, 1995; Natynczuk, 2016; Natynczuk, 2020; Pyror et al., 2005). Pese a las aportaciones a la literatura, poco se ha debatido sobre cómo las actitudes éticas de quienes practican el enfoque centrado en soluciones y la sostenibilidad al aire libre pueden orientar la terapia al aire libre. Según la revisión de Harper y Dobud (2020) sobre las terapias al aire libre, son muchas las personas que realizan trabajo terapéutico en espacios naturales.

Si bien conocemos a psicoterapeutas, profesionales del trabajo social, counsellors, personal educativo y otras personas de ayuda con formación clínica que hacen este trabajo, incluimos también en este debate a profesionales sin formación clínica, como guías de aventura, personal de instrucción y coaches que prestan de facto servicios de terapia al aire libre. Con esto en mente, a lo largo de este artículo nos referimos a quienes ofrecen terapia al aire libre y enfoques centrados en soluciones como «profesionales», en aras de la mayor inclusividad posible. A lo largo del artículo establecemos vínculos claros con los supuestos de la práctica centrada en soluciones como una orientación útil para fundamentar nuestro trabajo terapéutico al aire libre y, por extensión, para abordar el privilegio y la descolonización de la terapia.

Para mucha gente, y dejando de lado la intención terapéutica, las experiencias al aire libre se perciben a menudo, de forma anecdótica, como algo que «forja el carácter» de la «juventud problemática». En nuestras esperanzas como profesionales de la terapia al aire libre centrada en soluciones, el sector moderno de las actividades al aire libre se está convirtiendo, en un sentido muy real, en una profesión de cuidado en la que se honran las necesidades y preferencias de la clientela. Cook (2001) y Loynes (2002) escribieron sobre cómo el sector de la enseñanza al aire libre en el Reino Unido ha dejado atrás sus orígenes, que consistían en preparar a la juventud para la guerra y para gobernar el Imperio británico. En el sistema actual de titulaciones de liderazgo de aventura, un desplazamiento hacia lo que llamamos genéricamente las competencias blandas de facilitación, como la escucha y el coaching, ha ido ganando credibilidad dentro del papel de quienes dirigen actividades al aire libre, a medida que se reconocía el valor terapéutico del tiempo pasado en la naturaleza (Harper et al., 2021). Además, quienes ejercen la terapia al aire libre necesitan una ética renovada y de fácil acceso, desde quien ejerce la psicoterapia con larga experiencia clínica hasta quien guía aventuras, y a la inversa. Combinar la ética de la terapia, del liderazgo al aire libre y de la sostenibilidad es un aspecto importante para configurar las terapias al aire libre como una actividad profesional (Natynczuk 2016; 2020).

Aunque breve, nuestra reflexión sobre esta postura ética centrada en soluciones nos condujo hacia el poder y el privilegio, la descolonización de las prácticas terapéuticas y el modo en que la ética de la sostenibilidad de Leave No Trace (LNT) puede orientar a las profesiones de ayuda. LNT consta de siete principios: (a) planificar y prepararse, (b) desplazarse y acampar sobre superficies resistentes, (c) gestionar adecuadamente los residuos, (d) dejar lo que se encuentra, (e) minimizar el impacto de las hogueras, (f) respetar la fauna silvestre y (g) respetar a las demás personas visitantes . Aunque a primera vista quien practica la terapia podría preguntarse cómo respetar la fauna silvestre y a otras personas visitantes puede dar lugar a metáforas útiles para la práctica centrada en soluciones, descubrimos que nuestra indagación sobre estos principios, engañosamente simples, nos llevó a metáforas para la práctica muy inspiradoras.

En cuanto a nuestra propia posicionalidad, escribimos este artículo como hijos de padres refugiados, desplazados por acontecimientos históricos, que crecimos siendo diferentes de nuestros pares, tanto de forma vicaria como directa. Nuestra postura ética se nutre de los peligros de la expulsión forzosa de personas, de las redadas contra grupos étnicos en Europa para deportarlos a campos de trabajo y de exterminio, y del despojo y el desplazamiento forzoso de otros grupos étnicos, que deberían servir de lección de la historia, por no hablar de la perspectiva de los derechos humanos. Cabe esperar que un enfoque centrado en soluciones antiopresivo (Natynczuk, 2014) pueda sortear las barreras culturales al no ser normativo, con profesionales que encarnan la práctica centrada en la persona por excelencia; se aconseja a cada profesional pisar con suavidad en la vida de quienes consultan (George, 2007). Establecemos vínculos con los principios de descolonización, poder y privilegio. No solo nos influyó la muerte de George Floyd y los movimientos de protesta asociados, sino también el tema de la práctica antiopresiva e inclusiva de la conferencia en línea de la Solution-Focused Brief Therapy Association en 2020.

No hacer daño, hacer el menor daño posible y cuidar en la terapia al aire libre

No hacer daño es una ética primaria bien asentada en las profesiones de ayuda y suele atribuirse al famoso juramento de Hipócrates. Aunque pueda parecer apócrifa, se trata de una postura de aspiración que ayuda a garantizar que quienes acuden a nosotros con dificultades se marchen en mejores condiciones que cuando llegaron. «Hacer el menor daño posible» puede parecer más pragmático, al tiempo que ilustra la complejidad de definir y de respetar un comportamiento ético, como mostraron Pope et al. (1987) entre profesionales de la terapia. Al escribir sobre el interés de Kurt Hahn, fundador de Outward Bound, por desarrollar la compasión y el servicio mediante experiencias al aire libre, McKenzie y Blenkinsop (2006) señalaron que, si bien el cuidado de los demás es un concepto universal, lo que se entiende por un cuidado adecuado varía de una cultura a otra. Aunque las experiencias al aire libre pueden ser útiles para construir un sentido de coexistencia y de reconciliación entre individuos y comunidades (Stidder & Haasner, 2007), combinar terapia y actividades al aire libre no siempre es tan sencillo como mantener una conversación significativa al aire libre. Según Becker (2015), la naturaleza tiene mucho que recordarnos sobre nuestra conexión con ella. Aun así, hay conversaciones importantes que mantener y hay muchas maneras de abordarlas (Harper & Dobud, 2020). Consideramos que un enfoque centrado en soluciones, tal como lo presenta Natynczuk (2014), es una guía de fácil uso para profesionales al aire libre, que llama la atención sobre aspectos de la profesionalidad al aire libre que se traducen directamente en metáforas para la práctica terapéutica, como crear un clima de competencia, éxito y dominio, coconstruir un futuro preferido, el deber de cuidado y ser de utilidad.

Cuando nos aventuramos en lugares salvajes, se requieren habilidades y experiencia para dirigir, orientarse y sobrevivir en lo que puede convertirse rápidamente en un entorno duro e implacable. La naturaleza no siempre cura, y tiene muchas formas de herir, mutilar y matar a quien se adentra en ella sin precaución ni preparación. De ahí que las compañías de seguros y las autoridades reguladoras exijan evaluaciones de riesgos y protocolos de seguridad cuidadosamente pensados. Quienes aspiran a ejercer la terapia al aire libre aprenden pronto que su influencia va más allá de enseñar habilidades, como orientarse con una brújula, y depende en gran medida de las habilidades interpersonales (Gray & Collins, 2016) y de la gestión del riesgo (Hickman & Stokes, 2016). Todo lo que hacen quienes ejercen la terapia al aire libre a través de su liderazgo influye en la calidad de las alianzas terapéuticas (Natynczuk, 2019). Existen numerosos acrónimos pertinentes, como CLAP, que procede del liderazgo en ríos aunque es aplicable a otras actividades, como el descenso en rápel bajo tierra. CLAP nos recuerda elementos del liderazgo al aire libre: comunicación (Communication), línea de visión (Line of sight), evitación de peligros (Avoidance of hazards) y posición de máxima utilidad (Position of maximum usefulness). La equivalencia terapéutica es evidente: una buena comunicación es esencial. Mantenemos una línea de visión clara hacia el futuro preferido de la persona consultante, evitamos todo lo que no sea pertinente para su interés superior y seguimos siendo lo más útiles posible en nuestra cofacilitación. Sobre todo, hay consideraciones de seguridad y, cuando no se cumple el deber de cuidado, puede haber consecuencias graves para todas las personas implicadas. Clientes y profesionales pueden perder la vida (Kellet 2015). También nos preocupa cómo se conserva el entorno y se protege de la erosión y la contaminación, y cómo evitar que la flora y la fauna resulten dañadas o destruidas. Esta ética sirve para proteger a quienes acampan en lugares salvajes de contagiarse entre sí por prácticas de higiene descuidadas y de incendiar el bosque o el páramo seco. Por supuesto, hay demasiadas metáforas que podríamos tomar de las buenas prácticas al aire libre para un solo artículo. Por ejemplo, quien practica la escalada en roca debe evitar picar la roca para crear presas que faciliten la escalada. El resultado sería una trampa que destruye el grado original de la vía con un grafiti físico. En los círculos de escalada, esto probablemente llevaría al ostracismo de quien lo hiciera, ya que una vía tradicional quedaría arruinada, tanto estéticamente como para el deporte. Desde la práctica centrada en soluciones, no intentaríamos facilitar la vida de la persona consultante haciendo el trabajo por ella; hacemos el equivalente de ayudarla a encontrar por sí misma las presas naturales. Como hemos comprobado, las prácticas de terapia al aire libre incluyen muchas metáforas útiles para la terapia breve centrada en soluciones, para cuestionar nuestro privilegio y para descolonizar la práctica terapéutica. Trabajar al aire libre es una práctica rica en metáforas facilonas (por ejemplo, no contaminar las fuentes de agua (quizá el sentido de un yo auténtico de la persona consultante, o sus propios recursos útiles) con los propios residuos (la contratransferencia)). Así podemos evitar el doble escollo de la transferencia y la contratransferencia, que en general evitamos en la práctica centrada en soluciones. Invitamos a quienes nos leen a pensar en las metáforas que pueden utilizar en su práctica centrada en soluciones. A continuación figuran algunas de las metáforas que descubrimos al desarrollar nuestra indagación sobre LNT y la terapia centrada en soluciones al aire libre.

Entre las metáforas centradas en soluciones fácilmente transferibles figuran:

  1. No ser turista en la vida de la persona consultante: no hacemos el equivalente terapéutico de vagar sin rumbo. Cuando trabajamos al aire libre, deberíamos llevar un mapa para saber en todo momento exactamente dónde estamos, dónde hemos estado y adónde vamos después. Desde el enfoque centrado en soluciones, ayudamos a la persona consultante a trazar su propio mapa figurado hacia su futuro preferido, preguntándole por sus mejores esperanzas respecto a nuestro trabajo conjunto (Ratner et al., 2012). Animamos a quienes ejercen la terapia al aire libre a reflexionar sobre el modelo de terapia que ofrecen. ¿Es su trabajo una amalgama confusa de enfoques psicodinámicos, informados por el trauma, cognitivo-conductuales, PNL y centrados en soluciones? Si es así, quizá estén leyendo demasiados mapas a la vez y puedan perderse o quedarse atascados con facilidad, además de transmitir mensajes contradictorios sobre su capacidad de orientación. Al fin y al cabo, ¿cómo sabrán si la terapia «se ha salido del camino» si no hay camino que seguir?
  2. No dejar atrás la propia basura: dar consejos desde la propia experiencia retrospectiva, o incluso desde una retrospectiva mal calibrada, puede resultar contraproducente si la persona profesional se equivoca respecto a la persona consultante. Recordemos lo que sugiere la canción “Sunscreen”: «El consejo es una forma de nostalgia». Al dar consejos no solicitados, quien aconseja invita a la clientela a culparle, en detrimento de la alianza terapéutica. Cuando la persona consultante percibe un cambio positivo en su vida, la persona profesional evita atribuir ese cambio a su propia pericia y explora con ella cómo, pese a sus adversidades reales, demuestra resiliencia, fortaleza y determinación. Del mismo modo, si la persona consultante informa de un deterioro de su bienestar, la persona profesional no la culpa ni recurre a términos como resistencia, negación, precontemplación o cualquier otra justificación teórica para racionalizar la falta de progreso.
  3. Evitar cavar hondo: Berg y de Shazer (2012) aconsejaban quedarse en la superficie, no cavar demasiado hondo; igual que evitamos cavar zanjas profundas en un campamento remoto. Procuramos acampar sobre superficies firmes y no alterar los entornos sensibles. Evitamos recoger flora o pisotear los hábitats de fauna amenazada, como los lechos de grava de los arroyos, los suelos no compactados, los sedimentos de las cuevas y los espeleotemas. Quienes exploran el mundo subterráneo esperan que les guíe la cinta de conservación colocada para mantener a la gente alejada de los artefactos frágiles y de las formaciones de calcita. Puede resultar tentador usar estas acciones como metáfora de reavivar el trauma de una persona consultante, lo cual no es útil cuando nos esforzamos por trabajar hacia resultados en lugar de excavar irreflexivamente en el pasado. Evitamos ir por debajo de la superficie, respetando la delgada línea entre lo cuidadoso y lo descuidado. Quien ejerce puede saber en qué partes del relato de una persona consultante no es seguro aventurarse por el riesgo de causar daño, y puede conocer los efectos de una mala práctica ajena a un código ético.

No dejar rastro en la práctica de la terapia al aire libre

Desde el enfoque centrado en soluciones, nuestro ideal terapéutico es no dejar rastro de la propia intervención (George, 2007). La persona consultante debería vivir la experiencia de hacer ella misma el trabajo que produce el cambio; de ser su propia intervención. Ratner et al. (2012) nos recordaban que Insoo Kim Berg defendía la ética de aspiración de no dejar huellas en la vida de una persona consultante, lo que incluye hacer preguntas que no causen daño; por ejemplo, reavivando un trauma. Esta ética remite directamente a una de las más destacadas de la ética de la sostenibilidad reciente, Leave No Trace (LNT, 2020), que se apoya en el viejo dicho: No te lleves más que fotografías y no dejes más que gratitud. En unos 25 años, LNT (2020) se ha convertido en un curso de formación independiente para quienes imparten actividades al aire libre, con un alcance declarado de 15,5 millones de personas. Esta formación enseña de manera práctica a poner el máximo cuidado en considerar el propio impacto y el de los grupos que se dirigen en entornos frágiles. Hay datos que indican que LNT goza de una aceptación general en la comunidad de la aventura (Sharp et al., 2020) y que figura a nivel internacional en la formación de guías de montaña y de guías de naturaleza salvaje. El ideal es que no pueda advertirse rastro alguno de la presencia de un grupo una vez que se ha marchado. No hay basura; no hay rastro de que nadie haya acampado esa noche. El entorno en ese lugar está tan intacto o mejor que cuando llegó el grupo. Con una demanda creciente sobre entornos naturales cada vez más accesibles, una postura ética así, de no hacer daño y no dejar rastro, es necesaria.

Estamos en deuda con nuestras y nuestros colegas de la terapia al aire libre, con quienes pusimos a prueba estas ideas. Por ejemplo, [el segundo autor] comentó nuestras conclusiones preliminares con el anciano aborigen boandik Uncle Ken Jones en un encuentro de terapia de aventura en Australia Meridional. Con décadas de experiencia de trabajo con poblaciones encarceladas vulnerables, la atención de Uncle Ken se dirigió rápidamente al quinto principio de LNT: minimizar el impacto de las hogueras. Dijo que nunca debemos asfixiar a una persona consultante. Debemos usar ramitas pequeñas para avivar nuestro fuego y no adelantarnos nunca a la persona consultante. Sobre todo, Uncle Ken desaconsejó encender un fuego que no pueda apagarse antes de que termine la sesión, para evitar así la retraumatización. En la tabla 1, a continuación, hemos tomado los siete principios de LNT, hemos comparado la ética al aire libre con un equivalente terapéutico y nos hemos basado en los supuestos de la práctica centrada en soluciones (Wheeler & Vinnicombe, 2011).

Nuestra indagación sobre cómo los principios de LNT pueden conducirnos a metáforas útiles para la práctica de la terapia al aire libre nos recordó que debíamos examinar nuestra propia postura ética. Por ejemplo, al situar a las personas consultantes como expertas en su propia vida, recordamos la importancia de la práctica antiopresiva, de cuestionar nuestro privilegio y de reconocer las múltiples formas de saber, descolonizando así nuestro enfoque. Desarrollamos estos temas a continuación.

Tabla 1 — Los siete preceptos de Leave No Trace, su buena práctica al aire libre y sus equivalentes en la práctica terapéutica y centrada en soluciones

1. Planificar y prepararse

Práctica al aire libre. Consentimiento y contrato. Antecedentes médicos pertinentes y datos de contacto de familiares cercanos. Se recomienda una evaluación de riesgos exhaustiva. Elección del lugar, ruta, horarios, duración, ubicación de las instalaciones, ritmo, protocolo de regreso tardío/llamada de emergencia y comunicación, ordenanzas locales, restricciones de acceso, mapas, brújula, equipo técnico, material de rescate, ropa adecuada al clima y a la previsión meteorológica, ropa de recambio, linternas frontales, botiquín de primeros auxilios, refugio de emergencia, medios para preparar una bebida caliente, etc.

Práctica terapéutica general. Ser capaz de hacer frente a imprevistos adquiere un nuevo significado, sobre todo en entornos desconocidos. El ritmo de una sesión caminando y conversando puede ser muy lento, el tiempo meteorológico tiene un impacto enorme. El terreno debe ser adecuado a la forma física de la persona consultante: es difícil hablar sin aliento. Acompasar la conversación al esfuerzo del desplazamiento. Conocer los puntos del recorrido donde es más fácil encontrar intimidad. En los paseos cortos, conocer la ruta, los tiempos y los lugares donde apartarse del sendero mientras tiene lugar una reflexión profunda. Al aire libre hay tantísimas metáforas que pueden ayudar u obstaculizar. Comprender la importancia del paisaje y cómo el entorno y la naturaleza pueden intervenir como cofacilitadores. Anticipar el impacto de las distracciones, como perros juguetones o personas entrometidas y parlanchinas. Saber cómo terminar la sesión si la ruta dura más que la conversación, o a la inversa.

Práctica centrada en soluciones. Las personas consultantes aportan sus propios recursos y fortalezas, tanto personales como de sus redes sociales. Prepararse para reconocer los cambios que se producen todo el tiempo. Considerar a la persona consultante como alguien con recursos y capaz de cambiar. Antes de la sesión, pensar en la persona consultante en su mejor momento.

2. Desplazarse, trabajar y acampar sobre superficies resistentes

Práctica al aire libre. Reducir la erosión, el daño al suelo y la destrucción de hábitats.

Práctica terapéutica general. Quedarse en la superficie, sin cavar demasiado hondo salvo que resulte útil. No hacer suposiciones. No dar consejos no solicitados.

Práctica centrada en soluciones. Trabajar con la resiliencia, las fortalezas y los momentos en que la persona consultante afronta bien las cosas. Es más probable que las soluciones de la propia persona consultante se ajusten a su situación particular y que se pongan en práctica y se mantengan. Trabajar con lo que funciona bien. Comprender qué quiere la persona consultante de la sesión. Trabajar con ella para orientarse hacia su futuro preferido, o hacia el destino de la sesión.

3. Gestionar adecuadamente los residuos

Práctica al aire libre. Embolsar y llevarse todo tipo de residuos en un recipiente rígido y estanco. No contaminar las fuentes de agua. No enterrar ni quemar la basura.

Práctica terapéutica general. Tener cuidado de no hacer preguntas descuidadas y disculparse por las preguntas «tontas». Evitar «diagnosticar» a la persona consultante a través del prisma de la propia experiencia, o de teorías e hipótesis mal comprendidas.

Práctica centrada en soluciones. Evitar la contratransferencia y prescribir «soluciones» a partir del propio relato y de las propias experiencias. La persona consultante es quien sabe.

4. Dejar lo que se encuentra

Práctica al aire libre. No retirar flora, fauna ni artefactos. No hacer grafitis ni grabar las superficies naturales. No cortar la vegetación sin necesidad ni lanzar piedras de forma imprudente por los acantilados o pendientes pronunciadas.

Práctica terapéutica general. Respetar la experiencia de la persona consultante y su posición de experta en sí misma. Mantener la confidencialidad.

Práctica centrada en soluciones. Respetar el saber y las preferencias de la persona consultante sobre lo que quiere obtener al hablar con usted. No ser turista en la vida de la persona consultante. La persona consultante no es el problema.

5. Minimizar el impacto de las hogueras

Práctica al aire libre. Evitar chamuscar el suelo, tener cuidado de no prender fuego a la turba, a los pastizales o a los bosques. Usar los fogones ya existentes, evitar el humo excesivo y mantener los fuegos lo más pequeños posible. Si el fuego es demasiado grande, no sabemos qué daños encontraremos si lo dejamos sin vigilancia. Apagar todos los fuegos en cuanto ya no se necesiten. Limpiar los fogones y reponer el césped si se ha cavado un fogón nuevo.

Práctica terapéutica general. Evitar reavivar o causar más trauma. No cavar hondo en cuestiones que no puedan «apagarse» antes de que termine la sesión. Evitar la falta de sensibilidad y de sinceridad.

Práctica centrada en soluciones. Tener cuidado con los elogios, por si suenan poco auténticos. Validar la experiencia de la persona consultante y evitar prescribir las propias soluciones. Los problemas que parecen complejos pueden no requerir una solución compleja. Con tiempo húmedo, buscamos la madera seca dentro de un tronco y nos centramos en hacer crecer un fuego a partir de ella, igual que estaríamos atentos a las excepciones y a los momentos en que el futuro preferido ya existe.

6. Respetar la fauna silvestre

Práctica al aire libre. No perseguir, intimidar ni dañar la fauna y la flora. Reducir al mínimo las molestias, por ejemplo, el ruido.

Práctica terapéutica general. Respetar todo lo que la persona consultante aporta a la sesión. No llevarse nada de una sesión sin un permiso claro.

Práctica centrada en soluciones. Reconocer todo lo que aporta la persona consultante, en especial sus formas de sobrevivir, su determinación, su perseverancia y su determinación por un futuro mejor. Pisar con suavidad, a conciencia y con respeto.

7. Respetar a las demás personas visitantes

Práctica al aire libre. Mostrar amabilidad y respeto hacia las demás personas que usan los senderos, los campamentos y los puntos de acceso y salida de los ríos. Ceder el paso a los grupos más pequeños o más rápidos. Reducir el ruido al mínimo por la noche.

Práctica terapéutica general. Tener consideración con las demás partes interesadas importantes para la persona consultante.

Práctica centrada en soluciones. Respetar a las demás personas que aportan relatos en tercera persona. Prestar atención a las influencias de una práctica «forzada hacia las soluciones» (solution-forced).

Nota. Los siete preceptos de Leave No Trace, su buena práctica al aire libre y sus equivalentes en la práctica terapéutica y centrada en soluciones.

Revisar el poder y el privilegio en la terapia al aire libre

Kliman (2010) instó a quienes ejercen a reflexionar sobre su privilegio, descrito como las «diferencias de poder relativo pasadas por alto o minimizadas… en las relaciones familiares, terapéuticas y de supervisión» (p. 39). En el ámbito de las actividades al aire libre, Rose y Paisley (2012) sostuvieron que el aprendizaje experiencial es una pedagogía privilegiada, producto de la blanquitud, destinada a mantener el statu quo. Mitten (2020) nos recordó que el privilegio puede llevar a suposiciones sobre lo que es apropiado para la clientela, sobre todo en lo que respecta a lo que podríamos considerar modelos trillados de participación en la aventura, como las «zonas de confort». Pretender sacar a la persona consultante de su zona de confort es una suposición precaria para quien ejerce la terapia. En primer lugar, está la conjetura de que las personas que acuden a terapia están, de hecho, cómodas, incluso cuando buscan en la terapia un cambio a mejor. En segundo lugar, quien pretende llevar a las personas más allá de su «zona de confort» puede caer en un enfoque demasiado prescriptivo o coercitivo y corre el riesgo de ignorar las fortalezas existentes de la persona consultante y sus formas de afrontar las cosas. En tercer lugar, desde el enfoque centrado en soluciones, exploramos lo que funciona en la vida de una persona consultante y preguntamos: «¿Qué diferencia supondría más de lo que funciona?». En efecto, preguntamos qué hay dentro de la zona de confort de la persona consultante que resultaría más útil, en lugar de buscar nuevas fortalezas que no forman parte de su repertorio de afrontamiento. La importancia de plantear estas preguntas en un tema sobre el enfoque centrado en soluciones al aire libre reside en cuestionar el statu quo de la facilitación al aire libre, que a menudo parece consistir en impulsar los aspectos deportivos en lugar de aprovechar las oportunidades terapéuticas (Dobud, 2021). Debemos abordar lo que «se da por sentado» y que procede de los orígenes del trabajo al aire libre.

El privilegio puede cegarnos ante quienes tienen menos privilegios y ante las estructuras de la sociedad que mantienen posiciones de desventaja, como el racismo, el sexismo, la heteronormatividad, el clasismo, o las desventajas que afectan a las personas con capacidades diferentes o neurodivergentes. Hemos llamado desconocimiento deliberado a la negativa a percibirlo: la elección de no reflexionar sobre el impacto del propio privilegio. Sin embargo, mediante una versión del desconocimiento deliberado favorable a la persona consultante, situamos a nuestra clientela como experta en su propia vida, respetamos a todas las personas y confiamos en que saben lo que quieren de nuestros servicios.

La práctica centrada en soluciones nos exige gestionar el privilegio mediante una escucha activa y constructiva, seleccionando en colaboración aspectos del futuro preferido de la persona consultante para construir conjuntamente una descripción detallada y fundamentada de lo que es posible; para ensanchar su mundo (McKergow, 2021). Quienes practican el enfoque centrado en soluciones mantienen una curiosidad respetuosa para ayudar a reducir la desigualdad de privilegio entre profesional y persona consultante. Froerer y Connie (2016) identificaron con firmeza a quienes practican el enfoque centrado en soluciones como fuerzas aliadas y cofacilitadoras del cambio. Confiamos en nuestra clientela, escuchamos todo lo que dice y hacemos preguntas para aclarar su camino hacia el cambio; en parte para asegurarnos de no cometer errores de principiante derivados de nuestras suposiciones y de nuestro privilegio, aunque sobre todo para potenciar el interés superior de la persona consultante. Nuestro papel de cofacilitación y de alianza en el cambio es tan tangible como nuestro saber experto en los aspectos técnicos del guiado de aventura, que contribuye al sentimiento colectivo de seguridad en cualquier entorno extremo: las experiencias compartidas y el tiempo de calidad son fundamentales para acoger el cambio (Natynczuk, 2019).

Quien acompaña el cambio escucha con un oído constructivo (Shennan, 2019) y mantiene una atención intensa al lenguaje de la persona consultante (Froerer & Connie, 2016), tal como deberíamos hacerlo al asegurar, es decir, al usar una cuerda para proteger a quien escala de una caída al suelo, de modo que pueda escalar con confianza. Prestamos toda nuestra atención a la seguridad de la persona que realiza el trabajo más exigente: quien escala. Estamos atentos a sus movimientos y escuchamos con atención su voz para dar más cuerda, tensarla, prepararnos para una caída, saber cuándo intenta el paso clave de la vía, cuándo descansa o cuándo está a salvo al terminarla. Sentimos a través de la cuerda cada movimiento y cada vacilación de quien escala. Pese a nuestra posición de poder en el mantenimiento de la seguridad, estamos atentos a las preguntas ansiosas que comunican vulnerabilidad en el paso clave: «¿Me tienes?». Preguntas que exigen el máximo nivel de confianza entre dos personas y que piden dar de inmediato el apoyo solicitado cuando se necesita. Privilegiar la experiencia de la persona consultante, no dirigiendo en exceso, mediante un cuidado y una atención focalizados, y a través de la confianza que compartimos en la aventura, ayuda a situar a quien ejerce como alianza fiable, y como testigo, del cambio inevitable que está por venir. Este privilegio otorgado a la experiencia de la persona consultante, al aspirar a no dejar rastro, debería ayudarnos a descolonizar nuestra práctica, invitando el saber y las perspectivas de las personas con quienes trabajamos y descentrándonos de actuar como personas expertas en la experiencia vivida de otra persona.

Usar la terapia breve centrada en soluciones para descolonizar la práctica de la terapia al aire libre

Vincular nuestra práctica centrada en soluciones al aire libre con la descolonización requiere una aclaración. Nuestro trabajo se nutre aquí de consultas con personas del ámbito académico y de la práctica de origen indígena en Estados Unidos, Australia, Canadá y Nueva Zelanda. Por ejemplo, la orientación crítica de la profesora asociada maorí Susan Mlcek nos ayudó a entender la descolonización no como una posición binaria en la que las filosofías occidentales son «malas», sino como una manera de reconocer cómo la cultura, la historia, la opresión y el poder pueden influir en las lentes teóricas que aportamos a nuestro trabajo (Mlcek, 2017). Las experiencias de los pueblos indígenas no pueden desvincularse de los efectos de la descolonización.

Tras consultar con personas mayores de referencia y con especialistas del ámbito académico, decidimos utilizar Custodios Tradicionales (Traditional Custodians) para referirnos a los pueblos que vivían en una tierra con prácticas, lengua, apariencia y creencias propias (Cohn, 2011), y que más tarde fueron colonizados por europeos. Reconocemos que términos como aborigen, indígena, Primeras Naciones, Propietarios Tradicionales, nativos y otros se han utilizado de forma adecuada en el pasado, aunque usaremos Custodios Tradicionales porque es el término habitual en el Reconocimiento del País (Acknowledgement of Country) en Australia (véase https://www.indigenous.gov.au/contact-us/welcome_acknowledgement-country). Por supuesto, ningún término debería homogeneizar las numerosas culturas, tribus y pueblos diferentes bajo el paraguas de «Custodios Tradicionales». Por ello, nos hacemos eco del reconocimiento de Harper, Gabrielson y Carpenter (2018) de la influencia de los Custodios Tradicionales en las prácticas al aire libre y de aventura, y pedimos a quienes ejercen la terapia al aire libre que averigüen quiénes son los Custodios Tradicionales locales allí donde viven, trabajan, juegan y buscan esparcimiento, y que reconozcan su presencia en la tierra; y que eviten homogeneizar a cualquier persona o grupo, en cualquier sentido.

Esta cuestión va más allá de las terapias al aire libre. Jones y Segal (2018) escribieron que las cuestiones relativas al colonialismo de asentamiento apenas se tienen en cuenta en el campo afín de la ecopsicología, que busca, como subrayó Brown (1993), aunar «la sensibilidad de la terapia, la pericia de la ecología y la energía ética del activismo ambiental» (p. xvi). Así, Harper, Rose y Segal (2019) recomendaron que quienes ejercen:

Harper, Rose y Segal, 2019, p. 245

«…se esfuercen por informarse de la historia particular de las relaciones entre los pueblos indígenas y la población colona en sus propios países, se informen de las realidades vividas por los pueblos indígenas buscando sus voces a través de la investigación y construyendo relaciones genuinas, y, por último, examinen cómo podrían apoyar las iniciativas locales dirigidas por pueblos indígenas para afrontar las injusticias persistentes y la reconexión con la tierra»

Al abordar la deliberación moral y la conciencia ambiental, Thorburn (2018) revisó la pedagogía del aprendizaje al aire libre y nos recordó que se puede animar a quienes aprenden a «vivir vidas más comprometidas emocionalmente y más imaginativas en medio de los conflictos que forman parte de la vida cotidiana» (p. 32). Lo que falta, como señalaron Ritchie et al. (2015a, b), es la voz de los Custodios Tradicionales, sobre todo directamente desde las perspectivas locales y en relación con un aprendizaje experiencial culturalmente pertinente. Beringer y Martin (2003) sostuvieron que algunas definiciones de la terapia al aire libre silenciaban «las contribuciones decisivas . . . que los entornos naturales aportan en muchos programas de terapia de aventura» (p.31). Sugerimos que muchos enfoques de las terapias al aire libre silencian sin saberlo las voces de los Custodios Tradicionales de las tierras no cedidas en las que operan muchos de nuestros programas terapéuticos.

Por ejemplo, Cohn (2011) sostuvo que las formas de saber de estas comunidades tienen el «potencial de inspirar un cambio fundamental» (p. 15) en la terapia al aire libre, al aportar nuevos marcos para la teoría y la práctica. Esto resuena en la voz auténtica de Rameka (2016), que escribe sobre las perspectivas maoríes y llama la atención sobre consideraciones «filosóficas» y «religiosas» que contrastan fuertemente con las visiones del mundo eurocéntricas, como la manera en que distintos pueblos pueden entender sus relaciones vividas y espirituales con el tiempo, los antepasados y el pasado, el futuro y el presente, el nacimiento, la muerte y el «entre medias», con la tierra y el agua. La interpretación de buena parte del saber de los Custodios Tradicionales, aunque útil para llenar un vacío filosófico en la terapia al aire libre, se hace a menudo con ojos occidentales. En muchas partes del mundo occidental no es raro hacer senderismo o remar en territorio no cedido. En esencia, nos beneficiamos de nuestras experiencias en tierras a las que no se nos ha invitado (Skidmore, 2017). Quienes hacen senderismo pueden ser, en el peor de los casos, deliberadamente ignorantes de los ritos, los lugares sagrados, las tradiciones o las buenas prácticas arqueológicas relativas a los artefactos, y ser víctimas involuntarias de una generalización cultural excesiva, una especie de visión a lo Disney de la naturaleza, la tierra y los pueblos que estaban allí primero (Loynes, 1998). Ser turista en la vida de otros pueblos perpetúa la subyugación, la estigmatización y la discriminación (Leglisé & Migge 2007), mantiene el predominio anglosajón de las intervenciones de terapia al aire libre en términos de lengua y conceptos culturales (Chang et al. 2017) y deja a los Custodios Tradicionales en la práctica invisibles y sin voz (Nelson & Wilson, 2012), simplemente por ser ignorados.

Aquí corresponde a quienes ejercen demostrar un comportamiento informado y respetuoso (Berg, 2009), tanto en la práctica centrada en soluciones como en el guiado al aire libre, evitando el tokenismo y el romanticismo, quizá radicalizando la práctica centrada en soluciones como propuso Shennan (2020) en favor de una alianza más profunda entre profesionales y personas consultantes con respecto a las influencias culturales y políticas. Acoger las preferencias, las visiones del mundo y las formas de saber de la clientela puede ayudar a quienes ejercen a ir más allá de modelos de terapia al aire libre fuertemente influidos por la filosofía occidental y, por tanto, a descolonizar sus enfoques (Mckenzie & Blenkinsop, 2006; Russell & Farnum, 2004).

Conclusión

Descolonizar nuestra práctica terapéutica al aire libre empieza por «descentrar» a quien ejerce y privilegiar la experiencia de cuidado de la persona consultante, sus preferencias, sus saberes y sus mejores esperanzas para el futuro. Evitamos, por decirlo coloquialmente, «plantar nuestra bandera» en la vida de nuestra clientela. Por ello, consideramos esencial revisar nuestro «cuidado» para la postura ética de no dejar rastro en la vida de nuestra clientela, reafirmando así nuestros valores y consideraciones éticas centrados en soluciones. Como describió Rameka (2016), quienes ejercen deben «reflexionar críticamente sobre las lentes que utilizan y trabajar hacia nuevas lentes y nuevas formas de ver el mundo, la enseñanza y a los niños y niñas» (p. 394). Adoptando una postura amplia y atendiendo al llamamiento de Shennan (2020) a la acción colectiva, invitamos a quienes practican la terapia centrada en soluciones, tanto en interiores como al aire libre, a explorar cómo su propia postura teórica orienta su práctica.

Más allá de técnicas específicas, como la pregunta milagro o las preguntas de escala, la práctica centrada en soluciones es única en la manera en que quienes la ejercen ven a las personas con quienes trabajan. Al examinar la ética de la sostenibilidad al aire libre y dialogar con colegas de las Primeras Naciones , encontramos similitudes con la ética de la práctica centrada en soluciones que merece la pena revisar. Una vez más, acontecimientos actuales pertinentes reforzaron nuestro empeño en explorar la importancia de privilegiar las preferencias y las formas de saber de las personas con quienes trabajamos. Desatender el objetivo de no dejar rastro puede reforzar prácticas paternalistas de salud mental, en las que quien ejerce ocupa el centro del escenario en el camino del cambio y se descuidan las experiencias de la clientela.

Complexe Systémique: puntos clave

El artículo toma como hilo conductor una frase de Insoo Kim Berg que Chris Iveson utilizó como título: no dejar huellas. Aquí la frase pasa por las manos de quienes guían en ríos y montañas y se convierte en una tabla de siete principios, cada uno con su equivalente terapéutico: el mapa (saber adónde se va), la basura (el consejo no solicitado, la contratransferencia), la superficie (no cavar), el fuego (no encender nunca uno que no pueda apagarse antes de que termine la sesión, dice el anciano boandik Uncle Ken Jones). La segunda mitad desplaza la pregunta hacia el privilegio de quien ejerce y hacia las tierras no cedidas; enlaza con el llamamiento de Guy Shennan a una práctica crítica. Para el público francófono es también una de las pocas descripciones concretas de la terapia caminando (walk-and-talk), con sus condicionantes de ritmo, tiempo meteorológico e intimidad.

Agradecimientos

The authors acknowledge Associate Professor Susan Mlcek from Charles Sturt University’s School of Humanities and Social Sciences for her inspirational conversations and critical guidance throughout the writing of this paper.

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Artículo original de Stephan Natynczuk y Will W. Dobud, Leave No Trace, Willful Unknowing, and Implications from the Ethics of Sustainability for Solution-Focused Practice Outdoors, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 5, n.º 2 (2021), doi: 10.59874/001c.75049, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, como se indica al principio de esta página, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Traducción no oficial al español del artículo original «Leave No Trace, Willful Unknowing, and Implications from the Ethics of Sustainability for Solution-Focused Practice Outdoors», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2021) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Natynczuk, S., & Dobud, W. W. (2021). Leave No Trace, Willful Unknowing, and Implications from the Ethics of Sustainability for Solution-Focused Practice Outdoors. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/leave-no-trace-willful-unknowing-and-implications-from-the-ethics-of-sustainability-for-solution-focused-practice-outdoors (Obra original publicada en 2021 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 5, n.º 2 (2021); republicada en 2021 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/75049)

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