Traducción asistida por IA

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Journal of Child and Family Studies · Familia

Presencia del padre ausente: percepciones de la familia entre hijos e hijas de cascos azules en la República Democrática del Congo

En la República Democrática del Congo nacieron criaturas de relaciones entre cascos azules de la ONU y mujeres de la zona, y después fueron abandonadas por sus padres. El equipo de Kirstin Wagner entrevistó a 35 de estas personas jóvenes, de entre 6 y 19 años, y analizó sus dibujos de la familia. Pobreza, identidad incierta, sentimiento de orfandad: el padre ausente sigue ocupando el centro de la familia imaginada.

Autoría Kirstin Wagner y Sabine Lee (Department of History, University of Birmingham, Reino Unido); Heide Glaesmer (Department of Medical Psychology and Medical Sociology, University of Leipzig, Alemania); Susan A. Bartels (Departments of Emergency Medicine and Public Health Sciences, Queen’s University, Kingston, Canadá); Sanne Weber (International Development Department, University of Birmingham, Reino Unido)Primera publicación Journal of Child and Family Studies, 10 de mayo de 2022Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Presence of the Absent Father: Perceptions of Family among Peacekeeper-Fathered Children in the Democratic Republic of Congo, de Kirstin Wagner, Heide Glaesmer, Susan A. Bartels, Sanne Weber y Sabine Lee, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2022), doi: 10.1007/s10826-022-02293-2, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Los puntos destacados figuran en el recuadro del resumen; el anexo con las guías de entrevista, mencionado en el texto, no forma parte de la versión en línea del artículo. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Así, los padres físicamente ausentes seguían siendo primordiales en la vida de las personas PKFC y ocupaban un lugar importante en su percepción de la familia.

Kirstin Wagner, Heide Glaesmer, Susan A. Bartels, Sanne Weber y Sabine Lee

Resumen

Las misiones de las Naciones Unidas en la República Democrática del Congo han sido objeto de graves denuncias de explotación y abusos sexuales cometidos por cascos azules. Los informes indican que los encuentros sexuales entre miembros de las fuerzas de mantenimiento de la paz y mujeres civiles han dado lugar al nacimiento de criaturas; sin embargo, hasta la fecha no existe información concluyente sobre ellas. Este es el primer estudio que explora las perspectivas de jóvenes engendrados y abandonados por cascos azules. Analizamos entrevistas semiestructuradas con 35 hijos e hijas de cascos azules (PKFC, por sus siglas en inglés) sobre su percepción de la familia a la luz de la ausencia paterna. Los resultados muestran que el desconocimiento de su padre repercute de forma significativa en la concepción de sí y en la identidad social de estas personas. La falta de apoyo paterno se percibía como un factor que agravaba la pobreza, mientras que la imposibilidad de descubrir las raíces y los lazos familiares paternos suponía un obstáculo para la integración cultural. Aunque dependían cada vez más de la familia materna, las personas PKFC recibían una atención limitada de la red de parentesco de su madre, lo que llevaba a algunas a comparar su crianza con la de la infancia huérfana. La divergencia resultante entre sus ideales de familia y sus experiencias vitales subjetivas generaba una disonancia cognitiva que se reducía mediante una atribución situacional del abandono. Quienes carecían de mecanismos de apoyo recurrían al pensamiento desiderativo acerca de la relación con su padre desconocido y daban más valor a su búsqueda. A partir de su esperanza de superar las dificultades, veían en la búsqueda de relaciones familiares ideales típicas el camino hacia la felicidad y la seguridad económica. Partiendo de la presencia emocional de estos padres ausentes, analizamos los retos familiares e identitarios a los que se enfrentan las personas PKFC y formulamos recomendaciones para un cambio positivo.

Palabras clave: mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas, República Democrática del Congo, hijos e hijas de la guerra, percepciones de la familia, padre ausente, disonancia cognitiva

Puntos destacados

  • Explora las perspectivas de la población nacida de la guerra a partir de datos recogidos con niñas, niños y adolescentes PKFC.
  • Analiza las relaciones familiares mediante entrevistas cualitativas e investigación visual.
  • Ilustra los guiones mentales de la paternidad y de la vida familiar que tiene la juventud en la República Democrática del Congo.
  • Identifica el pensamiento desiderativo como una forma de afrontar la ausencia del padre y los retos asociados en las sociedades patrilineales.
  • Amplía el limitado conocimiento sobre la orfandad paterna en el África subsahariana.

Desde la década de 1990, cuando las operaciones de apoyo a la paz aumentaron rápidamente en número y envergadura, se han denunciado conductas sexuales indebidas durante las operaciones de mantenimiento de la paz de las Naciones Unidas (ONU). Con la creciente toma de conciencia del contacto sexual entre miembros de las fuerzas de paz de la ONU y la población local de acogida, se pusieron en marcha mecanismos y políticas para prevenir lo que pasó a reconocerse como un problema sistemático de explotación y abusos sexuales (EAS). Aunque la magnitud de la EAS varía según factores propios de cada misión, como el tamaño y la dotación de las tropas, todas las misiones de la ONU hasta la fecha se han visto empañadas de un modo u otro por denuncias de EAS, lo que indica claramente que constituye un serio desafío para el mantenimiento de la paz de la ONU (Nordås & Rustad, 2013). En 2003, la ONU adoptó una postura de «tolerancia cero» y anunció «medidas especiales de protección contra la EAS» (UN General Assembly, 2003). Desde entonces, la organización ha desaconsejado firmemente toda forma de interacción sexual entre el personal de mantenimiento de la paz y las personas beneficiarias de la asistencia, partiendo de un supuesto desequilibrio de poder. Pese a estas normas, dos décadas después las conductas sexuales indebidas siguen estando muy extendidas.

Un aspecto crucial es que las mujeres y los hombres ya no son el único foco de los debates sobre la EAS cometida por cascos azules. Desde 2007, las criaturas concebidas a raíz de relaciones sexuales entre personal de mantenimiento de la paz de la ONU y mujeres y niñas locales se reconocen como una consecuencia no intencionada del mantenimiento de la paz (UN General Assembly, 2007). Conocidos con el eufemismo de «bebés de la paz», los hijos e hijas de cascos azules (PKFC) han ocupado esporádicamente titulares de la prensa internacional, pero apenas existen datos empíricos sobre esta población (Bastick et al. 2007; Simić y O’Brien 2014). El primer estudio dedicado a las personas PKFC mostró que en Haití las madres solían quedarse solas con la responsabilidad del cuidado y criaban a sus hijos e hijas en contextos de privación socioeconómica extrema (Lee & Bartels, 2019; Vahedi et al. 2019). Lee y Bartels (2019) constataron que, en comunidades haitianas desprovistas de recursos donde gran parte de la población carecía de bienes esenciales para sobrevivir, las dificultades económicas eran a la vez un factor clave que empujaba a mujeres y niñas a mantener relaciones sexuales con cascos azules y una consecuencia clave del abandono por parte de los padres cascos azules (The World Bank, 2021b). Esto sugiere que los cascos azules que eluden sus obligaciones paternas aumentan la vulnerabilidad económica y social de las madres y, en consecuencia, dejan que sus criaturas crezcan en circunstancias desfavorables.

El presente estudio toma como caso de estudio las misiones de mantenimiento de la paz en la República Democrática del Congo (RDC) para colmar el importante vacío de conocimiento sobre las trayectorias vitales de las personas PKFC. La Misión de Estabilización de las Naciones Unidas en la RDC (MONUSCO, antes MONUC) es una de las intervenciones más significativas de la ONU por su tamaño (fuerza de mantenimiento de la paz de 20 000 efectivos en su punto máximo), su presupuesto (1,5 mil millones de dólares estadounidenses al año en su punto máximo) y sus años de funcionamiento (de 1999 hasta hoy) (UN Peacekeeping, 2021). También está ampliamente implicada en escándalos y denuncias de EAS (Kovatch, 2016). La duración de la misión, el gran tamaño de las tropas armadas y el alcance de las acusaciones permiten suponer que hay un número significativo de personas PKFC en la RDC. Además, la RDC sigue siendo uno de los países económicamente más pobres y más afectados por conflictos del mundo, con desequilibrios estructurales, mercados laborales informales y relaciones sexuales transaccionales que aumentan el número de criaturas concebidas con personal de mantenimiento de la paz de la ONU. Situada en el puesto 175 de 189 países en el Índice de Desarrollo Humano, el 73% de la población de la RDC vive con menos de 1,90 dólares estadounidenses al día (The World Bank, 2021a). Es probable que los altos niveles de pobreza, la inestabilidad política y unas normas de género desiguales hagan más gravosas las consecuencias de la ausencia de los padres cascos azules (UN Development Programme, 2019). Por ello, consideramos que explorar la situación de las personas PKFC en la RDC puede ofrecer una base fundamental para nuevas investigaciones y para conceptualizaciones más amplias de sus trayectorias vitales. Antes de describir la metodología y los resultados empíricos, exponemos brevemente los debates académicos en los que se sitúa esta investigación.

Hijos e hijas de la guerra

En la literatura científica, las criaturas nacidas de encuentros sexuales entre soldados extranjeros (miembros de fuerzas militares o de mantenimiento de la paz extranjeras) y madres civiles locales se denominan Children Born of War (CBOW, «hijos e hijas de la guerra») (Lee & Mochmann, 2015). Aunque no existen datos fiables sobre el número de CBOW, su existencia se considera un fenómeno mundial y significativo, y estimaciones prudentes apuntan a un mínimo de 500 000 criaturas nacidas en diversos conflictos del siglo XX (Grieg, 2001). La investigación en distintos contextos geopolíticos o históricos ha identificado a la población CBOW como un conjunto de grupos marginados que afrontan retos similares durante su crecimiento (Lee, 2017). Los estudios psicológicos muestran una mayor prevalencia de adversidades en la infancia, malos tratos y trastornos psiquiátricos como la depresión y la ansiedad (Glaesmer et al. 2012, 2017; Kaiser et al. 2015). La estigmatización y el ostracismo, en particular, constituyen experiencias formativas en la infancia y la adolescencia de muchas de estas personas que afectan a su desarrollo emocional (Aßmann et al. 2015; Stelzl-Marx 2015). La percepción habitual de la población CBOW como «ilegítima» o «extranjera» complica el desarrollo de la identidad y repercute negativamente en su posición dentro de la familia y de la comunidad (Wagner et al., 2022b).

Dado que la población CBOW rara vez crece con su padre, las relaciones interpersonales con otros miembros de la familia influyen de manera fundamental en su bienestar psicosocial (Stelzl-Marx, 2015). Sin embargo, su percepción de la familia está relativamente poco explorada, y pocos estudios han intentado responder a la pregunta de cómo afecta la incertidumbre sobre su origen biológico a su sentido de sí y a su propósito vital. Los estudios que han explorado cuestiones vitales en torno a la paternidad muestran que la ausencia paterna y la no revelación de la ascendencia paterna son aspectos críticos de la autopercepción de la población CBOW que pueden conducir a crisis de identidad (Denov & Piolanti, 2020; Mitreuter et al. 2019; Stelzl-Marx 2009). Esta incertidumbre acaba empujando a muchas de estas personas a emprender la búsqueda de su padre, a menudo con escaso éxito.

A diferencia de las criaturas nacidas tras otros conflictos de África central, cuyas madres a menudo fueron secuestradas, violadas con violencia o embarazadas por la fuerza (por ejemplo, las concebidas durante el genocidio de Ruanda o durante el conflicto del Ejército de Resistencia del Señor en el norte de Uganda), las circunstancias de la concepción de las personas PKFC son con frecuencia menos violentas y, en ocasiones, consentidas (Lee, 2017). No obstante, los padres cascos azules que conciben criaturas en relaciones asimétricas con mujeres locales suelen eludir sus responsabilidades, de modo que las personas PKFC crecen con madres solas o en otros arreglos familiares (Lee & Bartels 2019; Vahedi et al., 2019). La ausencia de los padres cascos azules aumenta la probabilidad de que las personas PKFC vivan en la pobreza y limita sus redes de apoyo familiar. Dada la falta de implicación de su padre y su identidad desconocida, las personas PKFC comparten rasgos culturales comunes con la infancia huérfana de padre, cuyas condiciones de vida han sido investigadas más ampliamente.

Orfandad paterna en el África subsahariana

Como ninguna de las personas participantes en este estudio vivía con su padre biológico, la investigación se sitúa en los debates académicos sobre la infancia que crece en hogares sin padre. Aunque las normas de la familia y del parentesco están cambiando en toda África, en los entornos patriarcales la estructura familiar se compone tradicionalmente de los progenitores, la descendencia y varias generaciones de otros parientes cercanos, como las abuelas y los abuelos o los hermanos y hermanas solteros (Odimegwu et al. 2020). Oficialmente, se define como huérfana a toda criatura que ha perdido a uno de sus progenitores o a ambos por fallecimiento (UNICEF, 2006). Sin embargo, en el contexto del África subsahariana, el término se utiliza también para designar la «orfandad social»: niñas y niños con familiares que no pueden hacerse cargo de su cuidado o que les han abandonado por circunstancias como la pobreza (Johnson et al., 2012). Las redes familiares multigeneracionales desempeñan un papel central en el cuidado de las personas jóvenes separadas de uno o de ambos progenitores (Odimegwu et al., 2020). Esto es especialmente importante en contextos de pobreza en los que falta infraestructura pública para otras formas de asistencia (Aldersey et al., 2016) y en los que los orfanatos suelen estar mal equipados, con constancia documental de camas, alimentos y ropa insuficientes (De Buhr, 2006).

Aunque algunas investigaciones centradas en la orfandad paterna han hallado indicadores de un menor bienestar infantil (Amato, 2005; McLanahan et al., 2013), la mayoría de los estudios sugieren que las dimensiones familiares saludables, como el afecto y la comunicación, son más importantes que la estructura familiar. Aun así, la investigación ha señalado que pueden aparecer problemas de salud mental y de desarrollo si la falta de uno de los progenitores conlleva bajos ingresos en el hogar o una carencia general de apoyo (Golombok 2015; Weinraub et al. 2002). En la misma línea, Richter y Morrell (2006) sostienen que las consecuencias psicológicas y sociales para la infancia difieren según el contexto concreto y los motivos de la ausencia parental. En sociedades patrilineales como la RDC, las criaturas nacen en el seno de su familia paterna, y la responsabilidad de mantenerlas recae sobre todo en el padre (Tonheim, 2012). La ausencia del padre expone a la infancia a un mayor riesgo de inseguridad económica y de privación de otros bienes esenciales (p. ej., Eddy et al., 2013; Hermenau et al., 2015; Operario et al., 2008). Así pues, las implicaciones de crecer en un hogar sin padre están culturalmente arraigadas. Mientras que la paternidad masculina parece menos relevante en los estudios realizados en culturas occidentales, los resultados procedentes de sociedades patrilineales, en las que el linaje paterno determina el estatus social de la descendencia, son diferentes.

Sudáfrica presenta una de las cifras de ausencia paterna más altas del mundo y, por ello, se ha convertido en el centro de la investigación sobre la infancia huérfana y vulnerable (OVC, por sus siglas en inglés) en el África subsahariana (Hall and Sambu 2018). Hall y Sambu estiman que menos de un tercio de la población infantil sudafricana vive con su madre y su padre biológicos. Investigaciones anteriores en Sudáfrica han mostrado que la estructura familiar (nuclear, monoparental, extensa) está vinculada a los resultados educativos (Operario et al. 2008). Además, se ha observado que la presencia del padre se asocia a la cobertura de las necesidades básicas de la infancia y a un desarrollo psicológico y cognitivo saludable (Eddy et al. 2013). La escasa disponibilidad de recursos (p. ej., acceso a la atención sanitaria, a la escolarización, a la herencia) puede reducir aún más sus posibilidades de alcanzar la estabilidad social y provocar a largo plazo una tensión psicológica sobre su bienestar (Hermenau et al. 2015).

Las estimaciones nacionales para la RDC indican que el 12% de las niñas y los niños no vive con ninguno de sus progenitores y que el 26% vive solo con su madre (UNICEF, 2018). La probabilidad de quedar en situación de orfandad paterna aumenta con la edad y es mayor en las zonas urbanas y en los barrios empobrecidos (UNICEF, 2018). En la RDC, circulan recursos sustanciales dentro de las redes familiares y comunitarias para ayudar a criar a las criaturas abandonadas o separadas de uno de sus progenitores (De Herdt 2007; Shapiro & Oleko Tambashe 2001). Vinculadas a las estructuras de clan, las redes de parentesco hacen grandes esfuerzos por ayudar a las madres solas en el cuidado de sus hijos e hijas (Foster 2007). No obstante, faltan perspectivas de primera mano de la propia infancia huérfana de padre, y se sabe poco de los guiones socioculturales que conforman su percepción de la familia en este contexto. Según se ha informado, la infancia huérfana y vulnerable que vive en familias extensas puede quedar relegada a un «papel subordinado» y no gozar de los mismos derechos ni privilegios que la descendencia biológica del hogar, sobre todo si los recursos ya son escasos, lo que impide escolarizar a todas las criaturas (Tonheim 2012; Verhey 2004). Esto pone de manifiesto el importante vínculo entre estructura familiar y bienestar económico e ilustra las implicaciones de la ausencia del padre para las personas PKFC.

El presente estudio

Pese a los indicios de que las personas PKFC constituyen un grupo considerable dentro de la población CBOW, sus perspectivas están totalmente ausentes del discurso académico y político (Lee, 2017). Al analizar las opiniones de 35 PKFC sobre las relaciones familiares, el presente estudio aborda tres lagunas sustanciales en la investigación sobre la población CBOW. En primer lugar, no abundan los estudios académicos centrados en las relaciones familiares y la identidad familiar de estas personas. El papel del padre, en particular, sigue en gran medida sin explorar. Oliveira y Baines (2020) y Mitreuter et al. (2019) ofrecen un punto de partida para debatir las perspectivas de la población CBOW sobre lo que debería implicar la paternidad, pero muchos aspectos de sus narrativas biográficas singulares y de su situación familiar aún no se comprenden bien. El presente estudio se ocupa de cómo conceptualizan su familia las personas PKFC a la luz de la ausencia de su padre y de unas raíces paternas no reveladas, lo que constituye una contribución clave al campo de investigación sobre la población CBOW. En segundo lugar, los testimonios existentes se basan sobre todo en sus perspectivas como personas adultas, que pueden no reflejar fielmente sus preocupaciones durante la infancia y la adolescencia. Al entrevistar a personas PKFC de entre 6 y 19 años, presentamos sus percepciones en etapas más tempranas de la vida y evaluamos cómo su trayectoria singular afecta a la formación de su sentido de sí. En tercer lugar, la comparación de las experiencias de la población CBOW en contextos de conflicto recientes ha mostrado similitudes y diferencias entre ubicaciones geopolíticas, pero existen pocos estudios de caso del África subsahariana (Lee, 2017). Abordamos esta cuestión explorando la relación de las personas PKFC con su familia en el este de la RDC y relacionando sus experiencias con las de la infancia huérfana de padre en el África subsahariana. De este modo, los resultados amplían el limitado conocimiento sobre la población CBOW y la infancia huérfana y vulnerable en el África subsahariana.

Métodos

Se realizaron en total 35 entrevistas individuales con jóvenes congoleños y congoleñas: 22 con niñas y niños de 6 a 12 años y 13 con adolescentes de 13 a 19 años. Según el grupo de participantes entrevistado, combinamos entrevistas semiestructuradas e investigación visual participativa para explorar sus experiencias y examinar el papel de la familia en las trayectorias vitales de las personas PKFC. Como se preveía que la población infantil respondiera peor a un formato de entrevista tradicional, se le formularon menos preguntas y, en su lugar, se la implicó mediante una tarea de dibujo de la familia y de fotoelicitación (Fury et al., 1997; Kaplan & Main, 1986). Adolescentes recibieron cuestionarios más detallados y extensos sobre su percepción de la familia y de la identidad, y no participaron en la investigación visual.

Diseñamos la estrategia de recogida de datos como parte de un estudio más amplio de métodos mixtos que exploró las relaciones entre cascos azules y población civil en la RDC entre mayo y agosto de 2018. La autorización para hablar con las personas jóvenes la dieron las personas que ejercían su tutela, reclutadas mediante una técnica de bola de nieve, que previamente habían compartido sus perspectivas en una entrevista. Además, se obtuvo el asentimiento verbal de las propias personas jóvenes. Podían participar las criaturas de seis años o más si la persona que ejercía su tutela afirmaba que conocían su ascendencia paterna. El presente artículo se centra exclusivamente en los datos recogidos con personas PKFC. Puede encontrarse más información sobre el estudio general y sobre las entrevistas realizadas con las personas que ejercen la tutela de PKFC en Wagner et al., 2020.

Las entrevistas tuvieron lugar en Bukavu, Kalemie, Beni, Bunia, Kisangani y Goma, donde se habían establecido bases de la ONU. Los lugares se eligieron en función del tamaño de la base, de los años de funcionamiento y de la nacionalidad del país que aportaba las tropas. Dos organizaciones comunitarias asociadas llevaron a cabo el estudio: Multidisciplinary Association for Research and Advocacy in the Kivus by United Junior Academics (MARAKUJA) y Solidarité Féminine pour la Paix et le Développement Intégral (SOFEPADI). MARAKUJA es una organización sin ánimo de lucro que pone en contacto a investigadoras e investigadores congoleños para realizar proyectos de recogida de datos a gran escala; facilitó la investigación más amplia de métodos mixtos. SOFEPADI es una organización no gubernamental que defiende la igualdad de género y los derechos de las mujeres. Dos asistentes de investigación de SOFEPADI, ambas mujeres y con experiencia previa de trabajo con poblaciones vulnerables, realizaron las entrevistas cualitativas aquí analizadas. Antes del estudio, completaron una formación de cinco días sobre ética de la investigación, gestión de datos y recogida de datos con personas jóvenes.

Paradigma del dibujo de la familia

En las dos últimas décadas se ha producido un cambio conceptual significativo: la infancia ha pasado a considerarse portadora de perspectivas propias, y no mera reproductora de conocimientos en su camino hacia la edad adulta (Einarsdottir et al., 2009). Dado que la investigación con la infancia plantea retos específicos (p. ej., la capacidad de consentir y la calidad de la información recogida), se ha debatido qué herramientas de recogida de datos se ajustan mejor a sus capacidades emocionales y cognitivas. Los métodos basados en dibujos se consideran una herramienta matizada y, a la vez, lúdica para acceder a la psicología infantil, por lo que han alcanzado especial popularidad en el trabajo con participantes de muy corta edad (Mitchell, 2008). Como los dibujos funcionan en gran medida con independencia de la capacidad y el desarrollo lingüísticos, son versátiles y destacan en contextos en los que se desconoce el nivel de educación formal de las personas participantes y sus habilidades verbales en una entrevista aún son limitadas. El paradigma del dibujo de la familia (FDP, por sus siglas en inglés) se ha reconocido como una técnica estandarizada que facilita la comprensión del lugar que ocupa cada niño o niña dentro de la unidad familiar y de las relaciones familiares (p. ej., Gullone et al., 2006; Madigan et al., 2003; Roe et al., 2006). Concebido para conocer los modelos representacionales de la familia en la primera infancia (Fury et al., 1997; Kaplan & Main 1986), el FDP se ha adoptado en entornos clínicos para explorar aspectos de la separación familiar (Carmela et al., 2019) y de la disfuncionalidad (Arteche & Murray, 2011). En el presente estudio, empleamos dibujos de la familia para explorar la composición del hogar de las personas PKFC y su relación con los miembros de la familia pese a la posible ausencia de estos. Para facilitar estas conversaciones, se pidió a participantes del grupo de 6 a 12 años que «dibujaran su familia» en la hoja A4 proporcionada, con lápices de colores a elegir. No se dieron más instrucciones. Como los dibujos se produjeron en un contexto cultural específico, se completaron con una conversación posterior que animaba a cada participante a describir su dibujo terminado y a explicar sus razones. Como parte de la evaluación, las asistentes de investigación se referían a cada persona representada en los dibujos y preguntaban: «¿Puedes contarme algo sobre esta persona?». Los comentarios posteriores sirvieron de base para evaluar en qué medida el material visual reflejaba la situación de vida de cada niño o niña.

Entrevistas semiestructuradas

Las guías de entrevista, con preguntas temáticas y pistas de exploración, se elaboraron para responder a la situación singular de las personas PKFC, pero se apoyaron en la literatura existente sobre familia e identidad en el contexto de la población CBOW (Lee & Mochmann, 2015; Lee 2017; Mitreuter et al. 2019). Se redactaron inicialmente en inglés, se tradujeron al kiswahili, al lingala y al francés y después se retrotradujeron de forma independiente para garantizar su exactitud; las discrepancias se discutieron en el equipo de investigación. Las entrevistas se realizaron en kiswahili, lingala o francés, según la preferencia de cada participante. Miembros del equipo de SOFEPADI evaluaron la sensibilidad cultural, la pertinencia y la adecuación de las preguntas. Las guías de entrevista para la población infantil contenían preguntas sobre (1) datos demográficos de la familia, (2) sentimiento de pertenencia, (3) aceptación por parte de la familia y de la comunidad, (4) conocimiento de la ONU y relación con su padre. En la primera parte de la entrevista se les pedía que describieran su situación de vida y sus relaciones con los miembros de la familia, mediante el FDP. Después recibían preguntas temáticas y pistas sobre su sentimiento de pertenencia y de aceptación. La última parte de la entrevista empleaba la fotoelicitación como elemento visual para invitarles a hablar con más detalle de su relación con su padre (Harper 2002; Pyle 2013). Concretamente, se les mostraban fotografías de personal de la MONUSCO jugando con niñas y niños congoleños. Se esperaba que las fotos (procedentes del sitio web de la ONU) suscitaran comentarios sobre la ONU y sobre los padres cascos azules sin mencionar explícitamente la ascendencia de las personas PKFC.

A adolescentes, de quienes se esperaba un mayor avance en la formación de su identidad, se les formularon preguntas más detalladas y extensas sobre cómo su representación de la familia, o la falta de ella, configuraba su construcción identitaria. Se les invitó a hablar de (1) datos demográficos de la familia, (2) conocimiento de su padre y emociones hacia él, (3) relación con su madre, (4) sentimiento de pertenencia y de aceptación, (5) deseo de comunicarse con su padre y (6) contacto con otras personas PKFC. Una diferencia significativa entre las entrevistas con la población infantil y con adolescentes era que las primeras no aludían explícitamente al origen de las personas PKFC, mientras que las segundas abordaban directamente su ascendencia en las preguntas, p. ej.: PKFC 6–12: «Puede que algunas personas piensen que eres diferente o más especial que otros niños y niñas de tu comunidad. ¿Sabes por qué podrían decir eso?». PKFC 13 + : «Puede que algunas personas piensen que eres diferente o especial por quién es tu padre. ¿Es algo que has notado?». Con ello se pretendía mitigar el riesgo de que la población infantil descubriera información no revelada sobre su origen, pero también permitía al equipo de investigación valorar si los aspectos identitarios de ser PKFC eran realmente tangibles para niñas y niños. Las guías de entrevista completas figuran en el anexo del artículo. Las preguntas eran amplias y abiertas, y se adaptaban a las respuestas de cada joven y a su disposición a compartir experiencias vividas (Aitken, 2001). Las pistas no directivas aportaban estructura y dejaban que las personas PKFC condujeran la conversación. Así se buscaba que se sintieran a gusto durante la entrevista y no se vieran presionadas a ceñirse al tema y completar una actividad de investigación a costa de su comodidad.

La duración de cada entrevista dependió de la apertura de la persona participante y de la disposición con que aportaba información. Debido al carácter no invasivo de las preguntas (estilo de entrevista amplio y abierto) y a la capacidad cognitiva o emocional variable de cada participante para abordar los ítems, la duración de las entrevistas varió. La mayoría duró entre 15 y 20 min, y en el caso de la población infantil el ejercicio de dibujo de la familia ocupó aproximadamente la mitad del tiempo. Según las preferencias personales, las entrevistas se hicieron sobre todo al aire libre, en una zona tranquila, o en el domicilio de las personas participantes, siempre que el lugar ofreciera suficiente privacidad. Si las criaturas del grupo de 6 a 12 años lo pedían, sus madres estaban presentes durante la entrevista como observadoras silenciosas. Todas las entrevistas se grabaron en audio con dispositivos Zoom H4n Pro. Posteriormente se transcribieron literalmente y un equipo de traducción profesional las tradujo al inglés.

Aprobación ética

Las entrevistas con las personas jóvenes se comentaron primero con quienes ejercían su tutela, y se obtuvo su consentimiento informado. Al haber participado ellas mismas en la investigación, estas personas comprendían sus objetivos. A las personas PKFC se les explicó que compartir sus ideas era significativo e importante para que quienes buscan mejorar su situación pudieran entender cómo se sienten. Tras presentarles el proyecto de manera adecuada a su edad, dieron por su parte su consentimiento verbal. Se prescindió del consentimiento escrito debido a los niveles de alfabetización previsiblemente desiguales y a que el enfoque centrado en la infancia minimizaba los riesgos éticos. Tanto las personas tutoras como las PKFC tuvieron la oportunidad de hacer preguntas y podían retirar su consentimiento en cualquier momento. No se recogió ninguna información identificativa, y la investigación se desarrolló en lugares privados, a menudo en el domicilio de las personas PKFC. El protocolo del estudio fue aprobado por el Comité de Ética de la University of Birmingham (ERN_18-0083) y por la Queen's University (6019042). Las personas participantes no recibieron compensación económica, pero se les ofreció un refrigerio durante la entrevista.

Análisis de datos

El análisis temático cualitativo partió de los datos y se realizó con NVivo 12.2.0. Las transcripciones traducidas y mecanografiadas se examinaron siguiendo un enfoque exploratorio inductivo (Walters, 2001; Maxwell, 2012). La primera firma del artículo generó los códigos iniciales leyendo las transcripciones en busca de temas emergentes y dividiendo el contenido en unidades de significado precisas (Mayring, 2004). Después releyó las entrevistas en un nivel latente e interpretativo, definiendo narrativas y patrones comunes en el contenido semántico y estableciendo relaciones entre códigos (Braun & Clarke, 2006). Los códigos de las entrevistas cualitativas se triangularon con los códigos desarrollados a partir del análisis del FDP. Adaptando elementos de la escala de valoración de Tognazzo (1999), la evaluación de los dibujos de la familia se centró más en la interpretación del contenido que en el nivel gráfico de las imágenes. Al igual que en la codificación de las transcripciones, la primera firma identificó tendencias intergrupales en rasgos que aparecían en varios dibujos (Stanczak, 2007). De ello resultó una evaluación de la cohesión dentro de la unidad familiar: (a) la inclusión y exclusión de miembros de la familia (quién aparece en el dibujo) y (b) la presentación de los miembros de la familia (cómo se sitúa o caracteriza a cada persona). La importancia de estos dos aspectos ya se ha discutido en estudios sobre la identidad familiar que han destacado la composición de la familia y la agrupación de las personas como indicador de la adaptación de la infancia a una vida familiar alterada, por ejemplo, su respuesta al conflicto conyugal (Dunn et al., 2002).

El libro de códigos de temas, categorías y subcategorías se compartió y discutió con el conjunto del equipo de investigación. Durante la fase de codificación se consultó a las asistentes de investigación de SOFEPADI que realizaron las entrevistas, así como al equipo de traducción congoleño, para valorar críticamente los temas e incorporar al análisis conocimientos pertinentes sobre la cultura congoleña.

En el resto de este artículo destacamos las conceptualizaciones de la familia elaboradas por las personas PKFC. La primera sección describe las relaciones con los miembros de la familia, o la falta de ellas, tal como se viven en la vida cotidiana. En ella se discuten las consecuencias de la ausencia del padre y el papel de las madres y de la familia materna en la crianza de las personas PKFC. La segunda sección recoge los modelos representacionales de la familia expresados en el FDP. Se utilizan citas y dibujos representativos para ilustrar los temas clave de las conversaciones, aunque debe reconocerse que fueron seleccionados por la autoría, integrada por personas investigadoras no congoleñas, por lo que puede haber cierto sesgo cultural en el análisis.

Resultados

De acuerdo con los criterios de inclusión, todas las personas PKFC conocían su ascendencia paterna. Sin embargo, pocas mencionaron detalles sobre el contexto de su concepción o hablaron de la relación entre su madre y su padre. La mayoría de las personas participantes no había vivido nunca con su padre ni había pasado tiempo con él, y muchas desconocían su nombre. A la mayoría se le había dicho que su padre se marchó en torno al embarazo o al nacimiento. Ninguna de las personas participantes estaba en contacto con su padre cuando se realizaron las entrevistas en 2018, salvo una persona PKFC cuyo padre congoleño trabajaba para las fuerzas de paz de la ONU en la República Centroafricana. Dos PKFC (de un mismo parto gemelar) recibían ocasionalmente ayuda de su padre en forma de ropa. Todas las demás declararon que su padre no hacía ninguna aportación económica al hogar en el que vivían en el momento de la entrevista. Las personas PKFC rara vez precisaban la etnia de su padre, sino que se referían a él como un hombre blanco o negro, europeo o extranjero. Un subgrupo indicó la nacionalidad del padre, entre ellas la beninesa, la nepalí, la marroquí y la tanzana.

La mayoría de las personas PKFC vivía en la pobreza. Carecían de alimentos, vivienda, educación, material escolar, ropa o productos de higiene personal. Aunque el grado de estas necesidades insatisfechas variaba, todas tenían dificultades para acceder al menos a un recurso básico. Sus situaciones de vida eran muy diversas. Según lo relatado, ninguna había sido criada por su madre y su padre biológicos a la vez, y pocas vivían con un padrastro. En cambio, era relativamente frecuente que las criara otro familiar, y la mitad de las personas participantes indicó que vivía en el hogar de sus abuelos maternos o de sus tías y tíos. Un tercio ya no vivía con su madre debido al fallecimiento de esta, al abandono, a que la madre vivía en el extranjero o se había trasladado a otra ciudad. Tres PKFC hablaron de madres que solo volvían a casa de forma esporádica. En ocasiones perdían el contacto con sus hermanos y hermanas, y ninguna persona PKFC mencionó recibir apoyo de hermanos o hermanas mayores.

El padre y la familia paterna

Las personas participantes señalaron varias dificultades asociadas a la ausencia del padre. Ante todo, la inmensa mayoría habló de las consecuencias económicas de la escasa atención paterna. Participantes de todas las edades expresaron frustración por la falta de apoyo material de su padre, lo que indica que incluso las criaturas más pequeñas veían su acceso insuficiente a los recursos como algo injusto y directamente vinculado a la ausencia paterna. Por ejemplo: «Me acuerdo de mi madre, pero de mi padre no sé nada. Por eso siempre tengo hambre. Si viviera conmigo, no pasaría hambre» (Bukavu, 10). Las personas PKFC imaginaban que, de estar presente, su padre las habría mantenido y habría contribuido a su bienestar general.

Las criaturas más pequeñas mencionaron que enseñar a los demás lo que se recibe del padre, como ropa o juguetes, era motivo de orgullo y de aceptación social; no poder hacerlo les marcaba como diferentes: «A veces mi grupo de amistades me critica diciendo que uso sus muñecas y nunca traigo ninguna mía. Eso me pone triste y me disgusta, y me hace pensar en mi padre, que se fue. A veces me insultan, dicen que he perdido la cabeza, que soy idiota, imbécil y pobre. Me insultan así por la pobreza» (Bukavu, 12). Esto sugiere que las limitaciones económicas, unidas a la ausencia del padre, tenían repercusiones sociales.

La privación económica también impedía a muchas y muchos adolescentes acceder a la educación formal o completarla. Como la RDC es una sociedad patrilineal, las personas participantes consideraban de forma generalizada que garantizar la continuidad de los estudios era una obligación paterna. Con escasas oportunidades educativas, sentían que su padre les había fallado al no asumir esa responsabilidad, dejándoles con menos perspectivas que sus pares, como ilustra este testimonio: «Siento tristeza y decepción porque mi padre nunca me ha pagado la escuela. Ojalá me llevara a la escuela y me ayudara a comprar zapatos y ropa» (Bukavu, 12).

La ausencia del padre se describía como una falta de apoyo social y de orientación emocional para afrontar los retos cotidianos, sobre todo cuando se sumaba a unas condiciones de vida difíciles. Varias personas PKFC mostraban signos de depresión o ansiedad que asociaban a las tensiones de su vida diaria y a la falta de atención paterna: «Mi madre siempre anda de aquí para allá. En el vecindario me odian y me dicen que tengo que buscar a mi padre. Me preocupo mucho; no tengo la estabilidad suficiente para vivir una vida así. Por eso a menudo me pregunto dónde está mi padre y digo: “Papá, ¿dónde estás? Ven a buscarme”» (Kisangani, 15). Muchas personas PKFC no comprendían del todo las razones de la ausencia de su padre y se sentían privadas no solo de una relación con él, sino también de cualquier conocimiento sobre él. En nuestro estudio, las personas PKFC rara vez disponían de relatos o información sobre su origen paterno: «Desde que nací, nunca he tenido ocasión de saber nada de él, aparte de oír que tengo uno. De verdad que no sé nada de él. Nunca he oído su voz, ni una sola vez» (Bukavu, 13). La falta de recuerdos descrita, o de cualquier representación del padre en el hogar de las personas participantes, hace su ausencia más absoluta y más dolorosa.

Sin embargo, las personas PKFC parecían reacias a indagar en el asunto, quizá para evitar enfrentamientos desconcertantes o para respetar las normas sociales de respeto hacia su madre. Sin luz sobre esta parte vital de su biografía, algunas construían relatos que justificaban o explicaban los motivos de la marcha de su padre para llenar en parte ese vacío: «Mi madre me dijo que mi padre vino por motivos de servicio. Luego dejó embarazada a mi madre y se fue a América. Quizá su misión había terminado y tenía que irse, no lo sé» (Kisangani, 13). Estas experiencias se hacen eco de las relatadas por jóvenes en contextos similares del África subsahariana (Manyatshe 2013; Nduna & Sikweyiya, 2015).

Varias y varios adolescentes tenían dificultades con la incertidumbre en torno a su linaje y su etnia. No conocer la nacionalidad de su padre dificultaba a algunas personas la formación de grupos de referencia raciales: «Mi madre me puso un nombre congoleño. La gente dice que soy del Congo por el color de mi piel. A veces también me lo discuten y dicen que no soy del Congo. Eso me ofende» (Kisangani, 13). Aunque la familia desempeña un papel crucial a la hora de ayudar a la juventud a afrontar los factores de estrés que afectan a su sentido de sí, las personas PKFC de nuestro estudio a menudo tenían que resolver solas la tarea de construir su identidad.

Los contratos generacionales implícitos en las estructuras familiares patriarcales determinan el valor social de los grupos de parentesco paterno y hacen de los hombres los portadores de la identidad cultural. Como las madres tenían dificultades para revelar la identidad del padre o se negaban a hacerlo, las personas PKFC no solo carecían del apoyo de su padre como individuo, sino también del de su familia y su clan paternos. En relación con ello, las personas PKFC señalaron que las dificultades vividas en torno a la ausencia de su padre se veían agravadas por un sentimiento de ilegitimidad, debido al desconocimiento de los lazos familiares y de la tribu. Por la falta de estas conexiones, las personas PKFC pueden encontrar a largo plazo dificultades relacionadas con la herencia o el matrimonio y, por tanto, ver comprometida la posibilidad de fundar su propia familia. Para muchas personas congoleñas, el matrimonio es una forma de asegurar la continuidad del linaje, el acceso a los recursos y la aceptación social mediante la pertenencia a un clan. Así, el padre y la familia paterna sirven de vínculo entre la familia y la sociedad (Makofane, 2015). Ante la ausencia del padre, las personas participantes dependían cada vez más de su madre sola y de las redes de la familia materna. Por eso examinamos ahora el papel de las madres y las consecuencias de las familias no nucleares.

La madre y la familia materna

El apoyo y el amor de la madre son especialmente vitales para el bienestar infantil en los hogares monoparentales. En el presente estudio, las personas PKFC relataron sentimientos conflictivos hacia su madre y relaciones madre-hijo o madre-hija cargadas de tensión. Algunas hablaron de largos periodos de separación de su madre, o de que solo la veían de forma intermitente. En estos casos, las madres solían vivir en otro lugar o viajar a otras provincias por motivos de trabajo o por nuevas relaciones. Esto concuerda con investigaciones anteriores en el África subsahariana, que destacan la migración de las madres solas a zonas urbanas para trabajar mientras las abuelas criaban a las criaturas (De Herdt 2007; Odimegwu et al. 2020). Cuando las madres se habían marchado pero mantenían la relación con la persona PKFC, solían contribuir a los ingresos del hogar de la familia de acogida. En otros casos, las personas PKFC creían que su madre se había ido para empezar un nuevo capítulo de su vida sin ellas, como en el caso de la siguiente persona participante: «Ya no hablo con mi madre. Está en Kinshasa; aquí vivo con mis abuelos. La verdad es que no sé mucho de mis hermanos porque no vivo con ellos. Solo estuve con uno durante poco tiempo. Nunca he visto a mi padre, y a mi madre solo la vi un tiempo» (Kisangani, 15).

Muchas personas PKFC vivían en familias extensas. La relación con los miembros de la familia amplia o del grupo de parentesco se describía en general como afectuosa y protectora. En algunos casos, figuras de apego que convivían con ellas, como los abuelos maternos, los tíos o las tías, llenaban el vacío parental en su vida. En consonancia con lo que se ha descrito como «paternidad social» respecto de la infancia huérfana y vulnerable (Denov & Piolanti, 2020; Nduna & Sikweyiya, 2015; Richter & Morrell, 2006), algunas personas PKFC encontraron figuras paternas alternativas en otros hombres adultos. Una persona joven lo explicaba así:

Mi madre me dio a luz, se fue y me abandonó cuando tenía dos meses. Me dejó en casa de mis abuelos. Cuando mi tío vio que allí lo estaba pasando mal, vino a buscarme y me llevó a su casa cuatro años después. Empezó a ayudarme muchísimo: me daba de comer, me compraba ropa y zapatos, me pagaba la escuela y todo. Ahora sigo viviendo en casa de mi tío, donde me cuidan muy bien. Me tratan como si mi tío fuera mi padre y mi tía mi madre. (Bukavu, 14)

Tradicionalmente, en la RDC la infancia sin padre se cría como parte de un hogar más amplio y las madres cuentan con el apoyo de parientes cercanos. Tras concebir criaturas con personal de mantenimiento de la paz de la ONU, las madres se enfrentaban a veces al estigma y al rechazo de su familia (Wagner et al., 2020). Las redes familiares de bajos ingresos no siempre podían asumir los gastos del cuidado infantil. En casos extremos, esto llevó a que las personas PKFC quedaran desvinculadas de las redes de la familia materna, y a que las madres tuvieran que proveer económicamente además de asumir el papel de única cuidadora. Muchas madres eran jóvenes cuando dieron a luz y no habían completado una formación que les permitiera acceder a un empleo remunerado. Así, la pérdida de los vínculos con la familia materna les hacía muy difícil criar a las personas PKFC, como concluía esta criatura: «Mi madre tiene una vida miserable; no nos da de comer muy bien» (Goma, 10). Dos PKFC contaron que su madre era trabajadora sexual y consideraban a sus clientes como sucesivas nuevas parejas. Es probable que tales circunstancias constituyan para la juventud un entorno inestable que puede afectar a su sentimiento de seguridad (Mpotseng, 2019). Las personas participantes se sentían a veces maltratadas por su madre, a la que reprochaban no asumir su papel parental o haber cortado el vínculo emocional y económico con ellas. Estas personas PKFC señalaban que el abandono materno era la causa de sus necesidades insatisfechas:

No sé qué decir de mi madre. Creo que ya no me reconoce como su criatura, porque se queda callada cuando la gente [la familia extensa] le pide dinero. Estos días en que mi tío está enfermo y no puede conseguir dinero, la que se supone que es mi madre respondió «deja de molestarme» y apagó el teléfono[…] Nos abandonó a mí y a mis dos hermanos pequeños. (Bukavu, 14)

Una identidad de orfandad

Las personas PKFC presentaban la presencia y la implicación de los miembros de la familia como esenciales para su construcción identitaria y su aceptación en la comunidad. Esto indica que su sentido de sí se define en relación con los demás y que, como es habitual en la RDC, la identidad está determinada culturalmente y arraigada en el comunalismo. Como se ha ilustrado más arriba, la ausencia del padre tenía consecuencias económicas importantes y se percibía como un obstáculo para el bienestar psicosocial. Muchas personas jóvenes estaban desvinculadas de los lazos familiares paternos y, en algunos casos, maternos, y expresaban una necesidad íntima de cuidado, seguridad y amor. Optaban por identificarse con la infancia huérfana y vulnerable debido al escaso apoyo del que disponían. Las personas participantes expresaban que la falta de cuidados les producía un sentimiento de aislamiento y de alteridad. La ausencia de familia, porque los progenitores eran desconocidos, habían fallecido o vivían en otro lugar, se percibía como un vacío en la identidad social: «Soy como una persona huérfana. La MONUSCO debería acordarse de quienes nos quedamos aquí en Kisangani. Se nos considera criaturas huérfanas» (Kisangani, 13). El término huérfano, o «yatima» en kiswahili, se utilizaba con independencia de que las personas PKFC vivieran solas o con su madre; el hecho de estar excluidas de partes de la vida familiar tradicional parecía pesar mucho en su identidad, como se expresa aquí: «Me gustaría decirle que piense en mí esté donde esté. Tiene que saber que me dejó en la RD del Congo. Estoy sufriendo. Debería saber que no tengo familia. Si mi madre muere, ¿quién me va a criar?» (Kisangani, 13). La adopción de una identidad de orfandad puede reflejar además la incertidumbre de las personas PKFC ante el futuro. En zonas con una esperanza de vida excepcionalmente baja a causa de la pobreza, los conflictos armados y la falta de atención sanitaria, las redes familiares son una forma crucial de seguridad para la juventud cuyas personas cuidadoras viven en circunstancias precarias. La historia de un niño de diez años, que afirmaba haber visto morir a su madre antes de huir de la guerra, revelaba la desesperación de perder a un progenitor sin poder contar con el otro: «Mi madre me dijo que mi padre es blanco, pero no me lo enseñó. Le preguntaba por él, pero no me dijo nada hasta que murió. No sé dónde está mi padre» (Bunia, 10).

Sin redes familiares extensas que intervengan para cuidar de la infancia huérfana de padre, las personas PKFC en la RDC encontraban obstáculos para sentirse parte de su comunidad y tenían que negociar su legitimidad como individuos. Una PKFC mencionó que la familia en la que nació y la familia en la que creció la llamaban por nombres distintos, lo que indica que tenía que moverse entre identidades diferentes según el contexto: «Mi madre me llamó Lucia, la familia en la que crecí me llama Marie-Laure y en la escuela me llaman Maombi» (Bukavu, 14).

Lo más destacado era la sensación de carecer de un propósito o de una dirección en la vida. No conocer sus raíces ni la historia de su familia dejaba en las personas PKFC un vacío en cuanto a su autoestima y su conciencia social. Además, la privación de relaciones y de bienes materiales las llevaba a considerarse huérfanas: «Déjame decirte que nunca voy a la escuela. No tengo ayuda para la comida, e incluso cuando consigo comer, me pongo a pensar en mi madre, que vive en el extranjero, y en mi padre, al que nunca he visto. Siento que mi vida no tiene sentido en un hogar donde no puedo estar con mis padres. Cuando pienso en la pobreza tan profunda en la que vivo, me invade la desesperación» (Bukavu, 13).

Pensamiento desiderativo

Al evaluar los dibujos de la población infantil junto con el análisis de las entrevistas, comprobamos que la inmensa mayoría de las imágenes producidas incluía a miembros ausentes de la familia. Como se ilustra en la fig. 1, las personas PKFC dibujaban familias con madre y padre, aunque no tuvieran ningún recuerdo de una vida familiar nuclear. Así, los padres físicamente ausentes seguían siendo primordiales en la vida de las personas PKFC y ocupaban un lugar importante en su percepción de la familia.

Ejemplos de dibujos de la familia que incluyen a los padres cascos azules ausentes
Fig. 1. Ejemplos de dibujos de la familia que incluyen a los padres cascos azules ausentes

Aunque estudios anteriores con el FDP mostraron que el tipo de familia representado se asocia a la composición actual del hogar (Roe et al., 2006), la constelación de personas en los dibujos de la familia también se ha considerado una medida de la adaptación infantil y del afrontamiento de las transiciones familiares (Burns & Kaufman, 1972; Dunn et al., 2002; Payne, 1996). En el estudio de Carmela et al. (2019), se observó que la infancia de progenitores separados incluía al padre ausente en el 88% de los casos observados. Del mismo modo, Dunn et al. (2002) hallaron que la infancia de familias reconstituidas o monoparentales tenía más probabilidades que la de familias nucleares de modificar la composición familiar representada. Por consiguiente, añadir personajes ausentes podría ser la expresión de aspiraciones sobre formas familiares que no se cumplen en la realidad. Según nuestro análisis, la inmensa mayoría de las personas PKFC creó dibujos de la familia ideales típicos, con una estructura subyacente clara que no se correspondía con la situación real de su familia. Esto podría reflejar un afrontamiento deficiente de la ausencia del padre y un descontento con la estructura del hogar y las relaciones familiares. Un niño explicó así su dibujo: «Cuando me dijiste que dibujara a mi familia, dibujé a mi padre y a mi madre. Mi madre vive aquí, pero mi padre no. Se fue a su país» (Kisangani, 8).

Las entrevistas en profundidad confirmaron que los dibujos no eran representaciones realistas de la familia. Reflejaban, más bien, tanto el parentesco biológico de las personas PKFC como sus esperanzas para el futuro. Varias PKFC decían explícitamente que el dibujo expresaba su deseo de reunirse con su padre, lo que evidencia con claridad una representación idealizada de la familia: «El dibujo quiere decir que quiero tener al padre y a la madre en nuestra casa» (Bunia, 7). Muchas personas PKFC entendieron la tarea de dibujo como una ocasión para entregarse al pensamiento desiderativo e imaginar una familia funcional o una vida mejor. Las explicaciones verbales que dieron sobre sus dibujos, combinadas con un análisis temático realizado por la primera firma del artículo, llevaron a tres subcategorías de pensamiento desiderativo, que se describen en las secciones siguientes.

Deseo de afecto

El elemento más determinante en la decisión de las personas PKFC de incluir a miembros ausentes de la familia en sus dibujos era el vínculo emocional con estas personas, que en algunos casos era evidentemente muy fuerte. Dicho de otro modo, la distancia física no determinaba el vínculo emocional con el padre; pensar en él y tener sentimientos positivos hacia él bastaba para incluirlo en el retrato familiar, como ilustra esta persona participante: «He dibujado a mi madre, a mi padre, a mi hermano pequeño y a mis dos hermanas pequeñas. Es porque los quiero. Me alegra verlos. En el dibujo vivimos todos juntos» (Bukavu, 12).

Las personas PKFC describían sus sentimientos hacia su padre sobre todo como amorosos y afectuosos. Algunos dibujos reflejan ese sentimiento y representan una relación cercana, aunque ficticia, con el padre. La proximidad física y el contacto con los miembros de la familia, como cogerse de la mano (fig. 1c), se han evaluado anteriormente como indicadores de cercanía emocional (Arteche & Murray, 2011; Fury et al., 1997). A la inversa, la ausencia de signos de interacción o de expresión abierta podría reflejar desapego y distancia afectiva (Wagner et al., 2015). Pese al afecto que declaraban, pocos de sus dibujos mostraban realmente contacto físico o signos de interacción que transmitieran un sentimiento de familia. Una criatura separó al padre del resto de la familia trazando líneas (fig. 2b), lo que se ha interpretado anteriormente como señal de conflictos no resueltos o de un obstáculo en la relación entre quien dibuja y una persona distanciada (Fury et al., 1997; Tognazzo, 1999).

Ejemplos de dibujos de la familia que ilustran la distancia afectiva
Fig. 2. Ejemplos de dibujos de la familia que ilustran la distancia afectiva

En las entrevistas se hizo evidente que el amor tiene un componente material para las personas participantes que crecen con medios socioeconómicos limitados. Privadas de recursos esenciales para la supervivencia, como la comida, la provisión y el reparto de bienes eran para las personas PKFC una forma de definir el amor. Una criatura lo explicaba así: «Sé que mis abuelos me quieren porque me dan de comer y me compran otras cosas» (Bunia, 7). Así pues, la ampliación del ideal de cercanía emocional y de afecto podría estar relacionada también con un pensamiento desiderativo acerca de los bienes materiales.

Deseo de seguridad

El análisis del FDP reveló también que una de cada dos personas PKFC decidió representar a su familia junto a una casa, a menudo con un camino, árboles o un coche (fig. 3). Las personas PKFC mencionaban que la casa era algo que deseaban para sí y para otros miembros de su familia. Por tanto, era al menos en parte imaginada, como en este relato: «He dibujado al padre, a la madre, a los niños, la casa y el coche. Me gustaría que mi madre nos criara y que mi padre viniera. Los niños del dibujo somos mi hermano pequeño y yo. La casa es para vivir en ella y el coche para conducirlo» (Bunia, 7). La casa se mencionaba sobre todo en relación con la necesidad y predominaba en los dibujos de las personas PKFC privadas de seguridad residencial. Por ello, podría representar un espacio en el que se sienten menos expuestas a sus dificultades y a unas condiciones de vida adversas. En ese sentido, el hogar simboliza una seguridad que va más allá de una estructura física y protege a las personas PKFC tanto de la pobreza como de sus luchas emocionales, como en el siguiente ejemplo: «He dibujado una casa porque mi madre está sufriendo. Me gustaría que estuviera dentro» (Bunia, 12).

Ejemplos de dibujos de la familia centrados en la casa
Fig. 3. Ejemplos de dibujos de la familia centrados en la casa

Como se muestra en la fig. 3, una persona PKFC dibujó únicamente una casa, señalando claramente este elemento como el centro de su concepción de la familia. Se ha sostenido que omitirse a sí mismo del dibujo de la familia podría ilustrar un sentimiento deteriorado de implicación en la familia (Fury et al., 1997; Wagner et al., 2015). El deseo de las personas PKFC de compartir un espacio físico con su familia parecía desempeñar un papel esencial para superar sus dificultades y reunirse con los miembros ausentes de la familia. Así, la casa podría representar un nivel de vida digno que garantiza el bienestar familiar.

Deseo de felicidad

Por último, las personas PKFC describían la reconstitución de la familia nuclear como un camino hacia una vida mejor y el fin del sufrimiento. Con el apoyo de sus dibujos, explicaban que sus dificultades actuales eran consecuencia de su difícil situación familiar. A la inversa, tenían la impresión de que contar con una familia nuclear eliminaría al menos parte de sus problemas: «Ojalá pudiera verlo. Ojalá pudiera vivir una vida buena y feliz» (Bukavu, 12). Como se ha señalado más arriba, la privación de recursos y oportunidades se percibía como enraizada en la ausencia paterna. Este sentimiento era más marcado cuando las personas PKFC describían al padre desconocido como el origen de sus penurias e imaginaban su hipotético regreso como el comienzo de una vida mejor, como se ilustra aquí: «Si estuviera con mi padre, no existiría esta discriminación. Podría ser feliz como los demás» (Kalemie, 19). Estos pensamientos se basaban a menudo en la comparación con sus pares, sus hermanos y hermanas y otras personas que vivían en lo que consideraban una familia funcional. Las personas PKFC mostraban cierto grado de envidia hacia otras personas jóvenes con progenitores más disponibles y más presentes. Además, suponían que sus pares de familias nucleares sufrían menos dificultades socioeconómicas. Una persona adolescente especulaba: «Creo que a los demás, que viven con su madre y su padre, les debe de ir bien» (Bukavu, 13).

Muchas personas PKFC utilizaron los dibujos para cambiar el relato de su familia y rechazar la dolorosa realidad de la ausencia de su padre casco azul. Así, la representación de la familia descrita no solo incluía al padre ausente, sino que se centraba en él. Participantes de todas las edades hablaron de la posibilidad de buscar a su padre para hacer realidad esta familia imaginada.

La búsqueda del padre

La mayoría de las personas participantes expresó un intenso deseo de localizar a su padre y ponerse en contacto con él, pese a las escasas posibilidades de éxito. Durante las conversaciones con las asistentes de investigación, las personas PKFC pedían consejo e información sobre cómo reconciliarse con su familia (p. ej., «Busco la manera de que empecemos a hablarnos»; «Me gustaría pedirle que encuentre a mi padre por mí»). La búsqueda del padre respondía a una triple motivación de resolver los problemas vinculados a él. En primer lugar, se esperaba que reencontrarse con el padre permitiera a las personas PKFC asimilarse e integrarse más fácilmente en su comunidad local. Muchas mencionaban que sufrían estigma por la ausencia de sus progenitores o que necesitaban respuestas para explicar su situación a sus pares:

Los demás me piden a menudo que les diga dónde está mi padre. Les digo que no lo sé y entonces me pongo muy triste. Creo que mi padre debe de estar en Europa. Me duele. Las madres y los padres de los demás están casados, y sus padres siguen viviendo con su familia. En el colegio se burlan de mí diciendo que no tengo padre. Me rompen el corazón cuando dicen que no tengo zapatos ni ropa. Cuando les contesto que no hay nadie que me ayude, me preguntan por qué no me voy con mi papá. (Bukavu, 9)

En segundo lugar, conocer su ascendencia y su origen paternos era importante para construir una identidad o un sentido de sí positivos. Esto se basaba en la curiosidad por las similitudes y diferencias con sus progenitores, así como en el deseo de confirmar que su padre es un buen hombre y que, por tanto, merecen ser amadas. Cabe esperar que las cuestiones de formación de la identidad y de aceptación de sí preocupen más a las personas jóvenes de mayor edad, más influidas por su entorno. Las personas PKFC veían en la revelación de la identidad de su padre una manera de dar sentido a sus propias experiencias y biografías y de resolver las cuestiones ligadas a su condición de huérfanas: «Nunca he visto su cara y ni siquiera me dejó una foto. Me gustaría conocer a mi padre. Quiero verlo, conocerlo y saber su nombre» (Kalemie, 19). Así, el padre representaba un medio para conocer sus raíces, explorar su identidad y alcanzar la aceptación de sí.

En tercer lugar, las personas PKFC querían buscar a su padre como respuesta a las penurias económicas y a la falta de atención material. La investigación en hogares sin padre en Sudáfrica ha mostrado que, en contextos de pobreza, la motivación para establecer la identidad paterna está dominada principalmente por la necesidad de apoyo (Nduna & Jewkes, 2011). Nuestro estudio concuerda con este hallazgo, ya que casi todas las personas PKFC esperaban que reconciliarse con su padre se tradujera en aportaciones económicas: «Le diría que viniera a rescatarme de la pobreza» (Bukavu, 13). Las personas PKFC del grupo de 12 a 19 años consideraban la educación como la clave para tomar las riendas de su vida. Casi sin excepción señalaban que la ausencia de su padre les había privado de la escolarización y, por tanto, de la posibilidad de un futuro mejor. La literatura existente indica que solo el 33% de adolescentes de la RDC asiste a la escuela, y la infancia huérfana y vulnerable en una proporción significativamente menor (UNICEF, 2018). Además, el bienestar económico de las familias y la relación de cada criatura con la persona que encabeza el hogar determinan la inversión en su nivel educativo (Shapiro & Oleko Tambashe, 2001). En consonancia con ello, las y los adolescentes de nuestro estudio manifestaron un deseo abrumador de ir a la escuela. Las elevadas tasas de abandono escolar en este grupo no solo se debían a la imposibilidad de pagar las tasas, sino también a que se ponían a trabajar para mantener a otros miembros de la familia. Un joven expresaba así sus deseos en materia de oportunidades educativas:

Le diría que me pague los estudios; es lo primero que le pido. No tengo trabajo. Ojalá hubiera seguido estudiando, porque lo dejé en 5.o de secundaria. Sé leer y escribir, pero no es suficiente. Me gustaría que supiera que ya no soy un niño, que me he hecho mayor y que no puedo ir a la escuela ni sacarme el diploma porque él no me ayuda (Kalemie, 19)

Las personas PKFC describían con frecuencia a su padre como un salvador que acabaría viniendo a poner fin a su «sufrimiento». Los atributos y capacidades que le atribuían lo idealizaban, en paralelo con las creencias espirituales de estas personas jóvenes o con la esperanza puesta en Dios. Pese a las escasas probabilidades de encontrar a los padres cascos azules ausentes, la búsqueda en curso se abordaba a menudo en términos prácticos, y las personas PKFC revelaron que habían pensado con detalle en el encuentro. Sus prioridades para ese primer contacto eran exigir una explicación de su abandono («Quiero preguntarle por qué me dejó así»), obtener apoyo económico («Le diría que mande dinero para poder pagar la escuela, comprar comida, ropa y zapatos») o que el padre las llevara a su país de origen («Quiero que mi padre venga a buscarme. Quiero que me lleven donde está él»).

Discusión

Este es el primer estudio que explora las trayectorias vitales de las personas PKFC consultándolas directamente. El nivel de reflexión de las personas participantes confirma que, ya a los seis años, la infancia es capaz de comunicar sus modelos mentales. Constatamos que la capacidad de expresar emociones oralmente era limitada en las criaturas más pequeñas. Por ello, implicarlas mediante el FDP fue una forma eficaz de incluirlas en esta investigación. Muchas criaturas hicieron preguntas durante los ejercicios de dibujo, lo que sugiere que la actividad logró corregir las dinámicas de poder más tradicionales entre el equipo de investigación y las personas participantes. El tiempo considerable que dedicaron a explicar su dibujo indica que se sentían cómodas en el marco del estudio.

Triangular los datos del formato de entrevista tradicional con los resultados del FDP resultó esencial para orientarnos hacia un análisis coherente de la situación familiar de las personas participantes, ya que casi todas las criaturas utilizaron el FDP para construir un relato sobre su padre. Esto puso de manifiesto una brecha significativa entre la percepción de la familia de las personas participantes y su situación personal: casi sin excepción, produjeron dibujos que las mostraban como parte de una red familiar más amplia que la real. Ya se habían observado elementos ficticios en la investigación visual con población CBOW en el contexto del norte de Uganda afectado por el conflicto, donde criaturas huérfanas de padre, nacidas en el cautiverio de los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor, dibujaron experiencias detalladas pero ficticias cuando se les pidió que ilustraran un momento feliz de su vida (Stewart, 2015). Como Stewart, encontramos en la población CBOW una tendencia al pensamiento desiderativo y a expresar en sus dibujos una versión ideal típica de la realidad.

Los dibujos de la familia son una expresión de modelos operativos internos y de creencias (Leon et al., 2007) que se han descrito como «fantasías que combinan las experiencias vitales subjetivas de la infancia y sus encuentros con el mundo exterior objetivo» (Piperno et al., 2007, p. 390). La divergencia entre los modelos mentales de la infancia y sus experiencias vividas está relacionada con su desarrollo emocional y su adaptación social (Arteche & Murray, 2011). La infancia está acostumbrada a recurrir a esquemas y guiones que desarrolla desde muy temprano para dar sentido a su entorno a partir de la experiencia previa (Gordon, 2002). En los primeros años, estos suelen proceder de la vida familiar y doméstica, que incluye los roles y la identidad social de los distintos miembros de la familia. La investigación ha mostrado que la infancia reacciona con malestar cognitivo cuando se cuestionan sus modelos mentales de los roles parentales y de la familia (Palkovich, 2015). La teoría de la disonancia cognitiva puede contribuir de varias maneras a resolver esta tensión. La teoría de Festinger (Festinger, 1957) postula que mantener dos cogniciones contradictorias (ideas, actitudes, creencias, opiniones) provoca un malestar psicológico que las personas intentan reducir modificando una de las cogniciones opuestas o, para conciliar ideas disonantes, añadiendo otras nuevas. La infancia, como cualquier persona, tiene interés en introducir cambios para reducir la disonancia, sobre todo si la autojustificación le importa. Las personas PKFC podrían mantener las siguientes cogniciones: 1. Mi padre es bueno; 2. Los buenos progenitores mantienen a sus criaturas; 3. Mi padre no me mantiene. Para resolver esta contradicción, podrían introducir varias modificaciones. Cambiar la cognición original sobre su padre por «mi padre es malo» podría llevarlas a una autoatribución (yo, que soy su criatura, debo de ser mala persona) y, por tanto, resultar costoso para su autoestima (Wicklund & Brehm, 2004). Las personas PKFC admiraban casi sin excepción a su padre y tenían la impresión de que las apoyaría si estuviera cerca. La suposición de que su padre es una buena persona podría verse reforzada, además, por la imagen de los cascos azules de la ONU como portadores de ayuda y asistencia. Por tanto, esta cognición se resiste al cambio. Otra forma de conciliar la disonancia consiste en modificar la segunda cognición así: «los buenos progenitores mantienen a sus criaturas en la medida de sus posibilidades». Esta actitud interior permite a las personas PKFC escapar de la relación disonante al explicar la falta de apoyo como circunstancial, lo que implica que algo impide a su padre prestarles apoyo. Creer que su padre no puede ponerse en contacto con ellas les permite conservar una representación positiva de él y, de este modo, mantener una imagen positiva de sí. Así no se genera disonancia, y las personas PKFC pueden pensar en su padre como alguien que las quiere y en sí mismas como merecedoras de amor. La resistencia al cambio de esta cognición es relativamente baja, ya que la realidad apenas la somete a la prueba de la experiencia.

Muchas personas jóvenes expresaban un razonamiento según el cual los cascos azules no conocían su existencia o solo les habían dado la espalda temporalmente. En consecuencia, querían buscar a su padre para recordarle sus obligaciones paternas. Esta determinación en la búsqueda del padre ausente reproduce las experiencias de la población CBOW en otros contextos geopolíticos e históricos (Denov & Piolanti, 2020; Ho et al., 2019; Mitreuter et al., 2019; Stelzl-Marx, 2009). Así, el conocimiento generado en este estudio podría ser pertinente para explicar el impulso de encontrar al padre ausente entre la población CBOW de otros contextos de conflicto o de posconflicto. Actualmente, la mayor parte de esta población vive en los márgenes de su comunidad, y su situación socioeconómica limita gravemente sus oportunidades (Lee, 2017). El grado en que estas dificultades son atribuibles a la ausencia del padre depende de las normas sociales y de las percepciones de la paternidad en la cultura circundante. Aunque la condición de outsider de la población CBOW obedece a varios factores (p. ej., el origen étnico mixto o haber nacido fuera del matrimonio), la ausencia del padre es especialmente relevante en contextos con estructuras familiares patrilineales como la RDC, donde las personas PKFC se percibían gravemente desfavorecidas y privadas de los privilegios de sus pares.

Aunque el acceso restringido a los recursos económicos y materiales refleja la situación de gran parte de la infancia de la RDC, las personas PKFC expresaron con claridad que sus circunstancias amplificaban la pobreza (Wagner et al., 2022a). No poder apoyarse en los lazos familiares generaba preocupaciones económicas y obstaculizaba su nivel educativo. Aunque dependían cada vez más de la familia que les quedaba, las redes maternas a menudo les prestaban una atención y un cuidado limitados debido a su concepción ilegítima y al estigma asociado. La insuficiencia del apoyo por ambas partes llevaba a las personas PKFC a presentarse como huérfanas cuya falta de integración social les negaba unos medios de vida sostenibles. Aunque las personas participantes desconocían la complejidad jurídica de sus circunstancias, PKFC de todas las edades hablaron de la injusticia de haber quedado sin padre y sin recursos, sin ningún punto de contacto. Además, tenían una conciencia clara de que padres, madres, comunidades y autoridades eludían su responsabilidad hacia ellas.

Constatamos que la conciencia de haber tenido una infancia desfavorable amplificaba el valor atribuido al reencuentro con el padre como medio de mejorar sus condiciones de vida. Modificar el relato sobre la situación de su familia podría tener un valor emocional y material para aliviar su dolor, ya que creer en la posibilidad de encontrar a su padre permite a las personas PKFC mantener la esperanza en un futuro mejor. Para sostener esa esperanza en el tiempo, querían asumir un papel activo en la superación de sus dificultades buscando a su padre. La investigación futura debería estudiar los mecanismos de afrontamiento y las respuestas adaptativas a la ausencia del padre, con el fin de favorecer vías más fecundas para canalizar el deseo de cambio de las personas PKFC hacia acciones constructivas. Además, deberían compararse las experiencias de las personas PKFC en distintos contextos para explorar si el pensamiento desiderativo es efectivamente menos frecuente entre quienes viven en entornos más acomodados y con mayor igualdad de género. Dado que el presente estudio es de naturaleza exploratoria y cualitativa, recomendamos a la comunidad investigadora que adopte enfoques más sistemáticos y cuantitativos para evaluar conceptos complejos como la identidad en distintas culturas, con el fin de desarrollar instrumentos de evaluación estandarizados y un repositorio internacional de conocimientos sobre las personas PKFC.

Limitaciones

Aunque las personas jóvenes que participaron en el presente estudio sufrieron graves vulneraciones de sus derechos y dificultades agravadas, no pueden extraerse conclusiones sobre el conjunto de la población PKFC, ya que la muestra del estudio no era representativa de las personas PKFC de la RDC ni de otros lugares. Al centrarse en la familia, el estudio no tiene en cuenta a quienes puedan vivir en la calle o en orfanatos. Las particularidades culturales configuran la imagen de la familia y probablemente difieran en otros contextos de mantenimiento de la paz de la ONU. Por tanto, las interpretaciones de nuestros resultados son específicas de las sociedades africanas patrilineales en las que el padre asume el papel social analizado. Es probable que las personas PKFC de otros contextos geopolíticos vivan la ausencia del padre de manera diferente. Aunque el FDP se ha validado transculturalmente y en contextos racialmente diversos (p. ej., Goldner & Scharf, 2012; Shiakou, 2012), existen pocos estudios del África subsahariana, y la infancia de este contexto podría responder de otro modo a los ejercicios de dibujo. Algunas criaturas estaban dispuestas a compartir sus pensamientos con lápiz y papel, pero apenas respondían a las preguntas no relacionadas con el dibujo, lo que dio lugar a datos incompletos. Además, las entrevistas con la población infantil fueron relativamente breves en comparación con las de adolescentes. Las participantes y los participantes de menor edad estuvieron en ocasiones bajo la supervisión de su madre, lo que podría haber distorsionado sus respuestas. Casi todas las personas jóvenes pidieron ayuda a las asistentes de investigación para encontrar a su padre. Esto tiene implicaciones éticas considerables, ya que parecía que no todas las personas participantes comprendían que la investigación era independiente de la ONU ni que las asistentes de investigación no tenían ninguna forma de contactar con su padre. Por otra parte, las personas PKFC insistieron en la inestabilidad de sus condiciones a lo largo de la entrevista, lo que indica que quizá esperaban obtener beneficios adicionales de la investigación.

Reconocemos las limitaciones epistemológicas vinculadas a nuestra posición como personas investigadoras adultas y no congoleñas, con sesgos inherentes a la hora de interpretar las experiencias de la juventud congoleña. El FDP logró captar las ideas de criaturas muy pequeñas, pero los dibujos solo pueden ofrecer una representación parcial y socialmente situada de sus perspectivas. Aunque un equipo diverso de especialistas locales, personas investigadoras y traductoras participó en el proceso de investigación y fue consultado sobre la interpretación de los datos, es posible que no siempre se hayan apreciado plenamente todos los matices. Como personas investigadoras ajenas a la RDC, la autoría puede haber modelado los relatos de las personas PKFC según las estructuras epistémicas de la vida social del Norte global (Go, 2020). Así, la presente investigación ofrece una primera aproximación a las relaciones familiares de las personas PKFC y a sus percepciones de la paternidad, que debería explorarse más a fondo para poder afirmar vínculos precisos entre estructura familiar y bienestar.

Implicaciones prácticas

Este estudio contribuye a la comprensión de las personas PKFC en la RDC y en el mundo. Las entrevistas semiestructuradas con 35 jóvenes aportaron nuevas perspectivas sobre las trayectorias vitales de esta población. Además, los dibujos de la población infantil ilustraron sus conceptualizaciones de la familia y facilitaron las conversaciones sobre la estructura familiar. Nuestra investigación ha explorado con éxito cómo viven las personas PKFC el hecho de crecer en familias con un padre casco azul ausente y aporta así elementos cruciales a los debates sobre la población CBOW y sobre la infancia huérfana y vulnerable en el África subsahariana.

A partir de las opiniones de las personas PKFC recogidas en este estudio, formulamos varias recomendaciones para un cambio positivo. En primer lugar, las personas participantes señalaron que la ausencia del padre limitaba su capacidad de acceder a recursos económicos y de construir relatos identitarios coherentes. Además, la ausencia del padre y la falta de vínculos familiares se percibían como un perjuicio para su sentimiento de seguridad que les negaba la integración cultural. Aunque a largo plazo son necesarios cambios en la política social y en las actitudes locales hacia las personas PKFC, la ayuda entre pares es un enfoque de bajo coste que podría proporcionarles apoyo emocional a corto plazo. La mayoría de las personas participantes afirmó conocer a otras personas con un origen similar, pero pocas se relacionaban con ellas de forma regular. Formar redes de apoyo con otras personas PKFC y abordar en grupo las cuestiones identitarias podría aliviar parte de las cargas familiares y sociales que impiden a estas personas jóvenes participar en la sociedad. Además, estas redes podrían servir para ofrecer a las personas PKFC información transparente sobre sus posibilidades de apoyo.

En segundo lugar, el artículo arroja luz sobre las relaciones de las personas PKFC con su madre y sus redes de parentesco. Los resultados pusieron de manifiesto que las madres solas tenían dificultades para asumir el papel de sustento y de cuidado, y que en ocasiones se separaban de sus criaturas. Así, la ausencia del padre y la pobreza afectaban negativamente a la interacción familiar y a la calidad de vida. Como es tradicional en el África subsahariana, las personas PKFC dependían a menudo del apoyo de la familia materna. Sin embargo, los prejuicios contra las familias con PKFC y unas situaciones económicas desesperadas agotaban en ocasiones estos mecanismos de apoyo. La población de la RDC se enfrenta a enormes desafíos, como la pobreza, la inseguridad alimentaria, la desigualdad de género y la agitación social. Las personas jóvenes a las que se niega estabilidad en muchas esferas de la vida necesitan vínculos familiares para afrontar estos factores de estrés. Sin embargo, por la escasez de medios económicos, muchas madres no tenían tiempo para establecer relaciones afectuosas con sus criaturas. Una relación madre-criatura disfuncional podría impedir que las personas PKFC llegaran a ser personas sanas y felices. Para evitarlo, las madres deben tener acceso a recursos económicos o a un nivel de educación que les permita acceder a un empleo remunerado y ocuparse a la vez del cuidado de sus criaturas. El empoderamiento de las madres mediante el acceso a la educación, a subvenciones y a competencias para ganarse la vida contribuirá en última instancia a apoyar también a las personas PKFC.

Por último, constatamos que conocer al propio padre era esencial para el desarrollo de la identidad, de los contactos sociales y de los recursos. Aunque la información sobre el padre a menudo era escasa o se ocultaba, las personas PKFC consideraban que su padre era una parte esencial de su familia. A través de sus dibujos, expresaron su deseo de la seguridad social y económica de una red familiar ideal típica. La falta de oportunidades de autorrealización y de independencia económica llevaba a las personas PKFC al pensamiento desiderativo y a sobrevalorar el reencuentro con su padre. Aunque no tenían ningún punto de partida para buscarlo, creían que encontrarlo sería el comienzo de una vida mejor. La ONU podría desempeñar un papel facilitando la comunicación con el padre o, como mínimo, informando a las personas PKFC sobre sus derechos y sobre los límites de las políticas nacionales e internacionales.

Complexe Systémique: puntos clave

Este estudio desplaza la atención de los abusos sexuales vinculados a las misiones de paz hacia sus consecuencias familiares a largo plazo: criaturas que crecen con un padre a la vez desconocido y omnipresente. En una sociedad patrilineal, la ausencia del padre no es solo afectiva: priva a la criatura de un clan, de un apellido, de una herencia, a menudo de la escolarización, y debilita a la madre, a veces rechazada por su propia familia. Los dibujos muestran cómo estas personas jóvenes reorganizan simbólicamente el sistema familiar en torno al padre que falta, lo que el equipo interpreta como una forma de reducir la disonancia cognitiva y proteger la autoestima. Para la clínica, el recordatorio es valioso: un padre idealizado puede ser a la vez un recurso y una expectativa que expone a la decepción; la tarea no es tanto corregir este relato como acogerlo, ampliando al mismo tiempo las fuentes reales de apoyo (familia extensa, grupos de pares, información sobre los derechos). El reclutamiento por bola de nieve, la brevedad de las entrevistas con las criaturas más pequeñas y la mirada de un equipo no congoleño limitan el alcance de los resultados. Puede leerse junto con el estudio sobre el descubrimiento de una paternidad inesperada mediante pruebas de ADN comerciales y el estudio sobre el «padre liminal» de hombres cuyo padre estuvo en prisión.

Notas del original

Conflicto de intereses. La autoría declara no tener intereses en conflicto.

Aprobación ética. Este estudio se llevó a cabo de conformidad con los principios de la Declaración de Helsinki. La aprobación fue concedida por el Comité de Ética de la University of Birmingham (ERN_18-0083) y de la Queen’s University (6019042). Se solicitó la autorización local de investigación en los centros administrativos regionales de los distritos de cada ciudad.

Consentimiento para participar y publicar. Antes de la entrevista se obtuvo y registró el consentimiento informado verbal de todas las personas participantes y de quienes ejercían legalmente la tutela de las criaturas.

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Traducción no oficial al español de Presence of the Absent Father: Perceptions of Family among Peacekeeper-Fathered Children in the Democratic Republic of Congo, de Kirstin Wagner, Heide Glaesmer, Susan A. Bartels, Sanne Weber y Sabine Lee, Journal of Child and Family Studies, vol. 31, n.o 11 (2022), doi: 10.1007/s10826-022-02293-2, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (puntos destacados situados en el recuadro del resumen). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Traducción no oficial del artículo original «Presence of the Absent Father: Perceptions of Family among Peacekeeper-Fathered Children in the Democratic Republic of Congo», publicado en Journal of Child and Family Studies (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducido y maquetado por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Wagner, K., Glaesmer, H., Bartels, S. A., Weber, S., y Lee, S. (2022). Presence of the Absent Father: Perceptions of Family among Peacekeeper-Fathered Children in the Democratic Republic of Congo. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/presence-of-the-absent-father-perceptions-of-family-among-peacekeeper-fathered-children (Obra original publicada en 2022 en Journal of Child and Family Studies, 31(11), 3009-3025 (2022); republicada en 2022 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-022-02293-2)

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