Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Contemporary Family Therapy · Terapia familiar

Supervisión empoderadora en el ámbito académico: cultivar una manera de ser de inspiración feminista para fomentar la autorrevelación en supervisión

¿Por qué una estudiante que tiene dificultades con una familia no lo dice en supervisión? A partir de una viñeta, la de Julia y su supervisor, que es a la vez director del programa, docente y tutor académico, el equipo de Jennah Hanson-Daley lee el silencio de las personas supervisadas a la luz del poder. Su propuesta: menos técnicas y una manera de ser de inspiración feminista que se mantenga coherente de un rol a otro.

Autoría Jennah Hanson-Daley, Travis J. Spencer y Stephen T. Fife (Texas Tech University, Lubbock, Estados Unidos); Jeremy L. Pierce (National University, San Diego, Estados Unidos)Primera publicación Contemporary Family Therapy, 9 de septiembre de 2025Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Empowering Supervision in Academia: Fostering a Feminist-Informed Way of Being To Encourage Supervisee Self-Disclosure, de Jennah Hanson-Daley, Travis J. Spencer, Jeremy L. Pierce y Stephen T. Fife, publicado en Contemporary Family Therapy (Springer) (2026), doi: 10.1007/s10591-025-09756-w, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Puesto que ocupa la posición de poder, la responsabilidad de autoevaluarse y de ser la principal instancia evaluadora de la SWA recae en quien supervisa, en lugar de trasladar esa responsabilidad a la persona supervisada.

Jennah Hanson-Daley, Travis J. Spencer, Jeremy L. Pierce y Stephen T. Fife

Resumen

La alianza de trabajo en supervisión (SWA, por sus siglas en inglés) se reconoce como un componente clave de una supervisión eficaz. Los estudios revelan que la ausencia de una SWA sólida puede traducirse en una menor revelación por parte de la persona supervisada, lo que afecta a su capacidad de crecer clínica y profesionalmente. La literatura anterior que propone aplicaciones feministas a la supervisión clínica ha señalado la importancia de que quienes supervisan reconozcan su poder y adopten una postura colaborativa. Sin embargo, ofrecemos una perspectiva que hace avanzar los modelos feministas al afirmar que los principios feministas deben aplicarse a la manera de ser de quien supervisa, y no solo a las intervenciones utilizadas. A partir de una viñeta clínica, este artículo emplea conceptos de la teoría feminista y de la terapia familiar feminista para explorar las complicaciones que rodean la revelación de la persona supervisada, en particular en un contexto académico. Proponemos un modelo de manera de ser de quien supervisa, fundado en principios feministas, para reforzar la seguridad necesaria para que la persona supervisada pueda revelarse.

Palabras clave: Supervisión, Terapia familiar feminista, Relaciones duales, Autorrevelación en supervisión, Manera de ser, Poder

La supervisión de profesionales clínicos aún sin licencia (PLC, por sus siglas en inglés) es una parte esencial de los programas de formación clínica, concebida para acompañar a estas personas mientras perfeccionan sus competencias y para garantizar una práctica ética. Pese a la falta de unanimidad sobre los elementos centrales de una supervisión eficaz y ética (Rousmaniere et al., 2016; Watkins, 2020), existe un amplio consenso y evidencia empírica de que la alianza de trabajo en supervisión (SWA) desempeña un papel clave en una supervisión eficaz (Apostol et al., 2025; Bordin, 1983; Watkins, 2020). Esta alianza es central en el proceso y los resultados de la supervisión (Watkin, 2018) y puede determinar el grado en que la persona supervisada revela las dificultades clínicamente relevantes a las que se enfrenta en su práctica (Mehr et al., 2010). La autorrevelación, tal como se aborda en este artículo, designa el hecho de compartir deliberadamente información personal, experiencias, pensamientos y sentimientos de la persona supervisada que pueden ser pertinentes para su trabajo clínico, su desarrollo profesional o la alianza de trabajo en supervisión. Una SWA deficiente repercute negativamente en la capacidad de la persona supervisada para revelarse, lo que suele ser un factor primordial de una supervisión menos eficaz (Chircop Coleiro et al., 2023; Ladany et al., 1996). Sin una revelación vulnerable de las dificultades clínicas, profesionales y relativas al self terapéutico, las personas supervisadas no pueden abordar las cuestiones clínicamente relevantes, y quienes supervisan corren el riesgo de dejarlas aisladas en su camino de crecimiento clínico.

Aunque la supervisión clínica es un aspecto central de la formación clínica y de la función de filtro de acceso a la profesión, el proceso y los contextos de la supervisión entrañan varias dificultades, tanto para los PLC como para quienes supervisan. Los PLC dependen de quienes les brindan supervisión para recibir una supervisión y una formación provechosas, así como para la validación de las horas clínicas necesarias para obtener el título o la licencia. Esta dependencia puede llevar a las personas supervisadas a abstenerse de compartir experiencias personales, dificultades clínicas u otras cuestiones que afectan negativamente a su trabajo con la clientela (Mehr et al., 2010). La SWA y la revelación de la persona supervisada se vuelven más complejas cuando consideramos la interseccionalidad del género, la raza, la cultura, las estructuras jerárquicas y las dinámicas de poder inherentes a la supervisión clínica (Green & Dekkers, 2010; McKibben et al., 2019). A ello se suman las complejidades de las relaciones duales que los PLC viven en los programas de formación con su profesorado, que enredan aún más la relación.

Al igual que las personas supervisadas, el profesorado que supervisa en los programas de formación en CMFT afronta diversas dificultades, algunas de las cuales pueden afectar negativamente a su trabajo de supervisión. El profesorado de posgrado suele soportar una fuerte carga de trabajo, compuesta por docencia, investigación, tutoría académica, servicio a la institución y responsabilidades administrativas. La docencia habitual comprende de dos a cuatro asignaturas por semestre, entre ellas, a veces, un prácticum. En algunos casos se espera que el profesorado se haga cargo de la supervisión clínica, pero esta no se computa como parte de su carga docente. Se espera del profesorado de CMFT que enseñe y supervise a un alto nivel a un alumnado con expectativas, necesidades, capacidades y estilos de aprendizaje diversos. Aunque las exigencias varían de una institución a otra, el profesorado suele estar sometido a altas expectativas de productividad investigadora, resumidas en la fórmula «publish or perish» («publicar o perecer»), lo que genera presión para concentrarse en la redacción de solicitudes de financiación, la realización de investigación empírica y la publicación en revistas de alto impacto con revisión por pares. Aunque el profesorado de CMFT declara en general una satisfacción laboral positiva, sobre todo en lo que respecta a la docencia (Matheson & Rosen, 2012; Viers & Blieszner, 2004), las presiones relacionadas con la conciliación entre trabajo y familia y con la titularidad o la promoción pueden desviar su atención de la supervisión, lo que puede reducir su capacidad de respuesta a las necesidades de las personas supervisadas, disminuir su conciencia de las dinámicas de poder y tensionar la SWA.

Dados los múltiples niveles de poder presentes en esta relación de supervisión, las estructuras académicas que generan altas expectativas y los factores contextuales que se entrecruzan tanto en quien supervisa como en quien recibe supervisión, es necesario aplicar una perspectiva feminista para manejar éticamente las complejidades que surgen en el proceso de supervisión. Por ello, el propósito de este artículo es hacer avanzar la aplicación de una perspectiva feminista a la supervisión clínica y ofrecer un modelo de «manera de ser» de quien supervisa, de inspiración feminista, que aborde las complejidades de las identidades de quien supervisa y de quien recibe supervisión, así como la interacción entre ellas. Con ello, afirmamos que no es responsabilidad de quien supervisa producir el crecimiento personal y profesional que necesitan los PLC; sin embargo, sí le corresponde facilitar un contexto en el que ese crecimiento pueda darse, lo que implica reconocer su propio poder, mostrar apertura a la influencia de la persona supervisada y disposición a ajustar adecuadamente su enfoque, y empoderar a las personas supervisadas escuchando y validando sus experiencias. Comenzamos con una viñeta clínica descriptiva que ilustra, pieza a pieza, las complejidades y las diferencias de poder inherentes a las relaciones de supervisión en el ámbito académico. Basada en las experiencias de la autoría y de otras personas, tanto en el rol de quien supervisa como en el de quien recibe supervisión, esta viñeta es una composición de experiencias de supervisión elaborada para centrarse en los factores contextuales, las relaciones duales y la manera de ser de quien supervisa que pueden influir en la SWA, con el apoyo de la literatura que aborda estas cuestiones. Además, al presentar este caso, ponemos de relieve las complejas dinámicas de poder asociadas a los factores contextuales y a las relaciones duales, y buscamos tomar conciencia de las dificultades que pueden surgir para quien supervisa y para quien recibe supervisión si no se abordan. Ofrecemos también puntos de reflexión relativos a las SWA que favorecen un crecimiento adecuado y esencial de la persona supervisada, en particular mediante la autorrevelación, en el contexto de los programas de posgrado en CMFT.

Viñeta clínica

Julia Gómez es una mujer latina, cisgénero, de 25 años. Procede de una familia católica que emigró de México a Estados Unidos tres años antes de que ella naciera. Actualmente cursa un máster en un ámbito clínico de la salud mental y está en su primer semestre de práctica clínica activa. Desde hace un mes presta servicios terapéuticos a la familia Sanders para responder a las quejas de la pareja parental sobre problemas de conducta de su hija preadolescente, Elizabeth. Los Sanders, una familia blanca, de clase media y cisgénero, han afirmado recientemente que los problemas de conducta de Elizabeth han empeorado desde el inicio de la terapia: según la familia, contesta, se niega a hacer las tareas domésticas y se escapa de casa. A medida que han aumentado las quejas de la pareja parental sobre la conducta de Elizabeth, Julia ha visto que le cuesta avanzar en el caso.

Como exige su programa académico, Julia se reúne cada semana con un supervisor para revisar las cuestiones relevantes de sus casos y evaluar su desarrollo clínico. Otro componente de su experiencia de supervisión consiste en recibir una evaluación de su supervisor y una calificación para su asignatura de prácticum. Su supervisor, el Dr. Thomas Martin, es un hombre blanco, de clase media, cisgénero, de unos cuarenta años. Además de ser su supervisor clínico, el Dr. Martin es el director del programa, su tutor académico asignado y el docente de una asignatura de teoría que Julia cursará el año próximo. El Dr. Martin valora la oportunidad de construir relaciones con su alumnado en cada uno de estos roles y se esfuerza por conciliar las exigencias del mundo académico con su deseo de ser un mentor auténtico y presente. Durante su primera sesión de supervisión, Julia le expresó al Dr. Martin que le costaba avanzar con los Sanders, pero minimizó esas dificultades atribuyéndolas a su falta de experiencia con el modelo de tratamiento elegido, y le pidió ayuda para aplicar el modelo. Lo que Julia no reveló fue que le costaba establecer una buena relación con Elizabeth y comprender su perspectiva, al tiempo que intentaba responder a las preocupaciones de la pareja parental. Aunque Julia no tenía claro por qué le costaba precisamente esto, reconocía que su historia familiar y otros factores contextuales desempeñaban un papel importante en la manera en que interactuaba con la familia Sanders y la percibía.

Alianza de trabajo en supervisión

La SWA constituye un vehículo primordial de desarrollo y cambio en las personas supervisadas (Lampropoulos, 2003; Nicholas & Goodyear, 2020; Park et al., 2019). Sin embargo, para que haya crecimiento, la SWA debe ofrecer espacio y estímulo para la autorreflexión y la revelación (Calvert et al., 2020). Centrarse en construir una SWA que dé prioridad a la persona de quien supervisa y de quien recibe supervisión puede aumentar el sentimiento de seguridad de la persona supervisada en la supervisión (Beinart, 2014), propiciando el entorno necesario para la autorrevelación y aumentando, en última instancia, su nivel de autoeficacia (Apostol et al., 2025; Lohani & Sharma, 2023). Este entorno seguro, unido a una mayor autoeficacia y autoconciencia de la persona supervisada gracias a una SWA sólida, conduce a una supervisión eficaz, caracterizada por la transformación de la persona supervisada y por resultados positivos para la clientela (Lohani & Sharma, 2023).

Un examen más detenido de la SWA realizado por Zhu y su equipo (2021) concluyó que la humildad cultural es un elemento esencial para construir una SWA eficaz y segura. Wilcox y su equipo (2023) lo confirman al constatar que una valoración más alta de la humildad cultural de quien supervisa por parte del PLC se asocia a una SWA globalmente más positiva. Entre las experiencias de supervisión culturalmente provechosas figuran que quien supervisa se implique en un aprendizaje relativo a las cuestiones multiculturales, y que reconozca, deje espacio y tenga en cuenta la manera en que la cultura y la interseccionalidad afectan a las distintas personas que participan en el proceso de supervisión (Wilcox et al., 2023; Zhu et al., 2021).

Continuación del caso: alianza de trabajo en supervisión

Durante su primera reunión de supervisión, tras una breve presentación y un repaso de los objetivos de Julia para la supervisión, el Dr. Martin y Julia empezaron a hablar de su trabajo clínico, incluidos los casos que llevaba y su conceptualización de los casos en curso. Julia indicó entre sus objetivos que le gustaría recibir ayuda con cuestiones del self terapéutico, pero sin precisar cuáles. Dudaba en mostrarse vulnerable ante el Dr. Martin, ya que era su primera experiencia de supervisión clínica con él y apenas habían tenido contacto desde que él se dirigió a su promoción, como director del programa, durante la jornada de acogida. A medida que avanzaba la supervisión a lo largo del semestre, Julia seguía dudando en abordar con el Dr. Martin las cuestiones del self terapéutico, y daba prioridad a las preguntas de conceptualización de casos y de intervención, minimizando sus dificultades personales. Julia sentía a menudo que la supervisión era una obligación pesada, u otro lugar más donde tenía que rendir, como en otros contextos académicos. Sabía que la relación de supervisión que estaba construyendo con el Dr. Martin no respondía a sus necesidades, pero no sabía cómo planteárselo, ni si sus inquietudes sobre la alianza de supervisión y sus dificultades personales serían comprendidas y validadas.

El Dr. Martin también percibió distancia y reticencia por parte de Julia al comenzar la supervisión. Esperaba que, a medida que avanzara la supervisión, esa reticencia disminuyera y Julia revelara cuestiones personales más complejas y clínicamente relevantes que pudieran abordar juntos. El Dr. Martin no quería indagar prematuramente en el pasado y las experiencias vitales de Julia fuera de su trabajo clínico, porque temía que eso generara demasiada incomodidad mientras construían su alianza de supervisión. Sin embargo, al no reconocerse su persona ni los distintos aspectos de su identidad, Julia siguió sin revelarse y empezó a sentir que su relación con el Dr. Martin no era un lugar seguro (Wilcox et al., 2023; Zhu et al., 2021). En definitiva, a Julia le siguió costando avanzar con la familia Sanders porque se guardaba cuestiones del self terapéutico clínicamente relevantes que afectaban a su trabajo (Lohani & Sharma, 2023).

Cuestiones de poder en la supervisión

La supervisión se desarrolla dentro de una estructura jerárquica con diferencias inherentes de poder y de influencia entre quien supervisa y quien recibe supervisión. Un poder no reconocido, no abordado o no contenido puede tener efectos devastadores en la SWA y en la eficacia global de la supervisión. Uno de esos efectos, que ha sido estudiado, es la falta de revelación, por parte de la persona supervisada, de inquietudes clínicamente relevantes relativas a la clientela o a sí misma (Ladany et al., 1996; Mehr et al., 2010). Si quien supervisa no emprende acciones deliberadas para abordar las dinámicas de poder en la SWA, la persona supervisada puede sentir falta de seguridad emocional, lo que limita tanto su capacidad de autorrevelación como la eficacia de la SWA (Apostol et al., 2025; Ladany et al., 1999; Mehr et al., 2010). Mehr y su equipo (2010) descubrieron que una mayoría de personas supervisadas ocultaba a quienes les supervisaban información clínicamente relevante. Entre los contenidos que se callaban con más frecuencia figuraban sentimientos de insuficiencia profesional, preocupaciones de la vida personal, inquietudes sobre la percepción que quien supervisa tenía de la persona supervisada y experiencias de supervisión negativas. Además, las personas supervisadas señalaban como motivos de la no revelación la deferencia, las consecuencias negativas percibidas y la gestión de la propia imagen (Apostol et al., 2025; Mehr et al., 2010), todos ellos, puede sostenerse, vinculados a la diferencia de poder entre quien supervisa y quien recibe supervisión. Otros hallazgos lo respaldan e indican que las personas supervisadas a menudo no se revelan porque consideran que la información carece de importancia, porque creen que es demasiado personal o por una alianza deficiente con quien supervisa (Ladany et al., 1996). En definitiva, hay muchas razones por las que una persona supervisada puede abstenerse de revelar sus dificultades en supervisión; sin embargo, sostenemos que la falta de autorrevelación hunde sus raíces en cuestiones de poder, algunas de las cuales derivan de factores contextuales propios de quien supervisa y de quien recibe supervisión (Apostol et al., 2025; Hernández et al., 2009; Hernández & McDowell, 2010).

Continuación del caso: factores contextuales

Aunque para el desarrollo de los PLC es vital revelar cuándo les cuesta avanzar en un caso, las identidades sociales y las dinámicas de poder pueden inhibir la sensación de seguridad necesaria para la autorrevelación (Apostol et al., 2025). Los factores contextuales, como el género y la edad, son ejemplos primordiales de la manera en que el poder puede afectar a la SWA y a la autorrevelación de la persona supervisada (Nelson et al., 2006). En el caso de Julia, las diferencias contextuales entre ella y el Dr. Martin influyeron en su reticencia a mostrarle sus vulnerabilidades. En una sociedad patriarcal, a los hombres se les concede un poder inmerecido y desmedido sobre las mujeres (MacKinnon, 1988). Este poder se ve amplificado por la mayor experiencia clínica del Dr. Martin, su autoridad en el programa de formación y su edad, lo que deja a Julia con la sensación de tener menos poder para influir en la SWA que están construyendo.

Además del género y la edad, la raza y la cultura inciden en la dinámica de poder presente en la relación de supervisión. Julia reconocía que su propia cultura y su historia familiar estaban influyendo en su trabajo clínico con la familia Sanders. Sin embargo, debido a las diferencias de raza y de cultura entre ella y el Dr. Martin, así como a la ausencia de conversación sobre el impacto de estos factores contextuales en la supervisión, Julia duda en sacar el tema. Aunque perjudicial para el avance del caso de la familia Sanders, la reticencia de Julia a revelarse es comprensible por dos razones. En primer lugar, Julia procede de una cultura jerárquica que enfatiza la autoridad y el respeto (Díaz-Guerrero, 1975). Notó que, al trabajar con la familia Sanders, a menudo le costaba dar espacio a la perspectiva de Elizabeth, y dejaba en cambio más lugar a la pareja parental para expresar su frustración con Elizabeth sin cuestionarla. Esto provocó una ruptura de la alianza terapéutica entre Julia y Elizabeth, y Julia se sintió atascada en su trabajo con la familia. Como el Dr. Martin tiene un origen cultural y racial distinto del suyo, a Julia le preocupa que no sea capaz de entender cómo su origen influye en su trabajo o, peor aún, que juzgue que sus sesgos la hacen no apta para ser terapeuta.

En segundo lugar, la reticencia de Julia a revelarse ante el Dr. Martin puede entenderse a la luz del contexto de poder y de discriminación racial en Estados Unidos. La discriminación hacia las personas latinas afecta a todos los aspectos de su vida cotidiana, incluidas las perspectivas laborales, los resultados educativos, el acceso a la atención sanitaria y su bienestar mental y emocional (Ayón & Becerra, 2013; Findling et al., 2019; Torres et al., 2011). Los efectos de esta discriminación generalizada pueden intensificarse en las familias inmigrantes debido al discurso político polarizador, a las deportaciones violentas y a las prácticas inhumanas en la frontera de Estados Unidos en los últimos años (Ayón & Becerra, 2013; Cheatham & Roy, 2023). Como Julia no solo es latina, sino que además procede de una familia inmigrante, duda en revelar al Dr. Martin cómo su cultura puede estar influyendo en su conceptualización del caso y en su tratamiento de esta familia, porque le preocupa cómo pueda reaccionar él ante la revelación de su origen y de su historia familiar. Su temor se ve agravado por las microagresiones que ha sufrido en el pasado por parte de personas de un perfil similar al del Dr. Martin.

Por otra parte, aunque el Dr. Martin no comparte experiencias culturales con Julia, es consciente de la discriminación hacia las personas latinas en Estados Unidos. Cree no tener ningún sesgo personal hacia su cultura y se esfuerza por demostrarlo no tratando a Julia de manera diferente que al resto del alumnado. Sin embargo, sigue sin sacar el tema de sus identidades diferentes por lo que él percibe como respeto a la autonomía de Julia ante lo que puede ser un asunto delicado, ya que teme que hacerlo cree aún más distancia entre ambos en su relación de supervisión.

Relaciones duales

Si bien la supervisión incluye un amplio proceso de evaluación y de filtro de acceso a la profesión (Russell et al., 2007), también es una experiencia formativa íntima y colaborativa (Stargell et al., 2020). Estas dos dinámicas, que a menudo pueden generar tensión, exigen un alto grado de claridad sobre el rol de cada parte en la supervisión, incluidas sus responsabilidades respectivas y la manera de gestionar los conflictos o las medidas de recuperación. Por ejemplo, el proceso de evaluación inherente a la supervisión puede aumentar la ansiedad de los PLC, especialmente en situaciones de filtro, hasta el punto, quizá, de que su nivel de ansiedad obstaculice su desempeño clínico y su capacidad de aprender (Ellis et al., 2015; Lambie et al., 2023). Sin embargo, cuando quien supervisa ejerce también como docente del PLC, se encarga de su tutoría principal, forma parte de su tribunal o de su mentoría de investigación, etc., como ocurre sobre todo en los programas académicos de terapia de pareja, matrimonial y familiar (CMFT), puede resultar cada vez más difícil aclarar y mantener los roles de la supervisión.

Biaggio y su equipo (1997) comparan la relación entre terapeuta y cliente con las relaciones entre profesorado y personas subordinadas, y describen las formas en que cada miembro de la relación que detenta poder recompensa, desaprueba, coacciona o persuade a la otra parte. Aunque se asemejan a la relación terapéutica, las relaciones entre profesorado y personas subordinadas se caracterizan a menudo por relaciones duales inevitables (Koocher & Keith-Spiegel, 2016), que a menudo dejan al estudiantado o a las personas supervisadas incómodas en la relación o, en el peor de los casos, en situación de discriminación (Biaggio et al., 1997; Kitchener, 1988). Aunque aún no se ha estudiado, también podría sostenerse que las relaciones duales entre quien supervisa y quien recibe supervisión en contextos académicos tienen ventajas. Por ejemplo, los roles múltiples ofrecen más ocasiones de profundizar la confianza y el respeto mutuos propios de las relaciones de mentoría, que pueden aportar un enriquecimiento muy superior al de la formación clínica y convertirse en vínculos para toda la vida (Barnett et al., 2002). Sin embargo, Kolbert y su equipo (2002) constataron que el profesorado que ejerce roles duales a menudo no es consciente de la percepción negativa que el estudiantado tiene de estas relaciones duales, lo que aumenta el riesgo de trato injusto y de falta de autorrevelación en las relaciones de supervisión con el profesorado. Equilibrar las presiones de estos roles distintos puede obligar al PLC a caminar por la cuerda floja para evitar el suicidio académico y político (Ladany et al., 1996), procurando asegurarse de que lo que dice y hace no tenga consecuencias negativas (Mehr et al., 2010). Es posible que las múltiples relaciones que una universidad espera que quien supervisa mantenga con un PLC generen desconfianza y socaven la coconstrucción de una SWA sana, culturalmente sensible y eficaz.

Además, las exigencias que la universidad impone al profesorado que supervisa, de publicar y de sobresalir en muchos otros ámbitos, pueden relegar la supervisión a un segundo plano y dejar a veces pocos recursos de tiempo y energía para una supervisión eficaz. Esto podría explicar por qué una queja frecuente de las personas supervisadas es que quien las supervisaba les dedicó una observación y una retroalimentación insuficientes (Ladany et al., 2013). Además, la presión del contexto académico más amplio puede conducir a una posible explotación de las personas supervisadas en beneficio académico (Cohen & Baruch, 2022), lo que dañaría aún más la alianza, pese a los claros códigos éticos que prohíben la explotación de las personas subordinadas (AAMFT, 2015; ACA, 2014; APA, 2017; NASW, 2021). En última instancia, esto también puede obstaculizar la autorrevelación de los PLC, debido a lealtades cambiantes y a veces contradictorias entre los propios PLC y quien supervisa, mientras ambas partes intentan desenvolverse en un sistema ecológico académico más amplio.

Continuación del caso: relaciones duales

Otro aspecto que hay que considerar al conceptualizar la falta de autorrevelación de Julia son las relaciones múltiples entre Julia y el Dr. Martin. Como es habitual en los programas de CMFT, Julia y el Dr. Martin ejercen cada uno varios roles distintos que se entrecruzan. Julia, además de ser supervisada, es profesional clínica aún sin licencia, mentorada y estudiante; el Dr. Martin, además de ser supervisor, es director del programa, profesor, investigador, tutor académico y clínico en ejercicio. Aunque los códigos de ética clínica instan a quienes supervisan a evitar las relaciones duales siempre que sea posible (AAMFT, 2015), los numerosos roles que ejercen en los programas académicos y de formación a menudo lo hacen imposible. Para Julia, la reticencia a revelarse va más allá de mostrarse vulnerable ante un supervisor, ya que implica compartir también aspectos de su vida personal y sus dificultades con el director de su programa, su profesor y su tutor. Las consecuencias ligadas a esta relación dual le preocupan, pues teme que compartir sus dificultades se perciba como un mal desempeño en su rol de terapeuta, lo que podría afectar a la manera en que el Dr. Martin evalúa su nivel de competencia en los demás roles en los que él la evalúa.

La información que comparte con el Dr. Martin durante la supervisión no se olvida cuando el Dr. Martin pasa a su rol de docente o de tutor. Esta información moldea inevitablemente la percepción que el Dr. Martin tiene de Julia a lo largo de su paso por el programa de posgrado, aunque sea sin intención, e influye así en la manera en que interactúa con ella en otros roles. Estas relaciones adicionales acrecientan el poder que el Dr. Martin tiene sobre Julia, lo que refuerza su reticencia a revelarse y obstaculiza su crecimiento como terapeuta y el avance de su clientela.

Manera de ser

La manera de ser de quien supervisa refleja su self en el momento presente, cuando se relaciona con otras personas (Davis et al., 2021; Fife et al., 2014). La manera de ser es un concepto arraigado en la filosofía relacional de Martin Buber, quien propuso que en cada momento nos relacionamos con otras personas de una de dos maneras: como objetos (Yo-Ello) o como personas reales (Yo-Tú) (Buber, 1958). Cuando nos relacionamos con otras personas en el modo Yo-Ello, las consideramos obstáculos, vehículos o cosas irrelevantes (Fife, 2015). Cuando nos relacionamos en el modo Yo-Tú, respondemos a la humanidad de las demás personas, reconociendo que, como nosotros, tienen sus propias necesidades, esperanzas, proyectos y dificultades. Una manera de ser Yo-Tú incluye un proceso de reflexividad sobre la propia posición social, los lugares de poder y la interseccionalidad (Zu, 2022). Las múltiples relaciones que quien supervisa mantiene con su PLC exigen una manera de ser receptiva y fiable que atraviese cada una de esas relaciones. La manera de ser de quien supervisa incide directamente en la vulnerabilidad del PLC y en su disposición a revelarse (Hutman et al., 2023; Stargell et al., 2020). Por ejemplo, una persona supervisada que siente que es un obstáculo o una molestia para quien la supervisa estará menos dispuesta a compartir los detalles de sus dificultades. En cambio, cuando la atención de quien supervisa está puesta en la persona supervisada y responde a sus necesidades, esta puede mostrarse más vulnerable o más abierta respecto a las dificultades que atraviesa. El Código Ético de la AAMFT subraya que quienes supervisan en CMFT deben tomar todas las precauciones necesarias para evitar relaciones perjudiciales para los PLC (AAMFT, 2015). Por consiguiente, es responsabilidad de quienes supervisan prestar atención a su manera de ser cuando supervisan y a la forma en que esta puede estar ayudando u obstaculizando a las personas que supervisan.

Continuación del caso: manera de ser

Debido a los múltiples roles que se espera que asuma y a las exigencias de su puesto en la universidad, el Dr. Martin se siente a menudo sobrecargado y le falta tiempo para preparar adecuadamente la supervisión clínica con Julia. Aunque el Dr. Martin disfruta de su rol de supervisor, reconoce que otras tareas reciben más reconocimiento en su puesto académico. Durante una reunión de supervisión reciente, Julia llegó con preguntas preparadas sobre la aplicación de una intervención concreta en su trabajo con la familia Sanders. El Dr. Martin sabía que debía abordar más aspectos del desarrollo de Julia que la aplicación de modelos e intervenciones terapéuticas, pero se sentía especialmente agotado ese semestre por un proyecto de investigación exigente y una pesada carga administrativa. Aunque algo distraído por estas responsabilidades, centró su atención en la supervisión y empezó a hacerle a Julia preguntas sobre el self terapéutico, sin abordar primero la distancia que sentía con ella y su evidente falta de revelación. Cuando Julia opuso resistencia, respondió con menos compasión de la habitual y siguió empujándola hacia una mayor conciencia de sí y una mayor revelación. Julia empezó a sentir ansiedad y dijo que se sentía incómoda y que no estaba segura de querer responder a más preguntas personales. Después de que el Dr. Martin hiciera un comentario sobre la importancia de la autorreflexión, volvieron a hablar de un nuevo modelo terapéutico que ella quería probar con la familia Sanders, con la esperanza de que pudiera desencadenar algún avance. Terminaron la supervisión un poco antes de tiempo, y el Dr. Martin supo que tenía que abordar las cosas de otra manera si quería ayudar a Julia a convertirse en una profesional clínica competente.

Abordar los factores contextuales, las relaciones duales y la manera de ser en la supervisión. Feminismo y terapia familiar feminista

A medida que la atención a las cuestiones de las mujeres siguió creciendo entre mediados y finales del siglo XX, los modelos de terapia familiar fueron objeto de críticas por no reconocer el papel que desempeña el género en los sistemas familiares (Evans et al., 2005; Goodrich et al., 1988; Hare-Mustin, 1978; Hall & Greene, 1994; Holmes, 2023; Silverstein & Goodrich, 2003; Walters et al., 1988). De ahí surgió un marco de terapia familiar feminista con tres componentes principales: el feminismo es humanista y se centra en las reglas que dictan los patrones de interacción entre hombres y mujeres; las experiencias de las mujeres deben ser escuchadas y tenidas en cuenta en pie de igualdad en las relaciones, las familias y la sociedad; y el feminismo se centra en el papel de la sociedad, que perpetúa creencias machistas y de dominación masculina, más que en el papel individual (Walters et al., 1988). A medida que el feminismo siguió defendiendo la igualdad, ganaron popularidad definiciones ampliadas del feminismo. Las nuevas definiciones se centraron en la interseccionalidad, término acuñado por Crenshaw (1989, 1995). Bowleg (2012) ofrece una definición clara para comprender la importancia de la interseccionalidad para el feminismo:

La interseccionalidad es un marco teórico para comprender cómo múltiples identidades sociales, como la raza, el género, la orientación sexual, el nivel socioeconómico y la discapacidad, se entrecruzan en el nivel micro de la experiencia individual para reflejar sistemas entrelazados de privilegio y opresión (es decir, racismo, sexismo, heterosexismo, clasismo) en el nivel macro socioestructural. (p. 1267)

Con una visión más inclusiva, el feminismo y la terapia familiar feminista ponen de relieve el carácter acumulativo de la discriminación que sufren las minorías en función de sus múltiples identidades sociales, como la clase, la cultura, la raza y la orientación sexual (Almeida, 1994; Brown, 2016; Gunderson, 2022; Hill & Ballou, 2005; Silverstein & Goodrich, 2003; Turan et al., 2019; Walters et al., 1988; Wandschneider et al., 2022). Así, este artículo prolonga la conversación sobre la interseccionalidad recurriendo a los principios de la terapia familiar feminista y del movimiento feminista para poner de relieve las dinámicas de poder y las identidades sociales que están en juego en la SWA.

Una «manera de ser» de inspiración feminista

La falta de autorrevelación de las personas supervisadas es frecuente en el ámbito clínico de la salud mental, un patrón que no carece de consecuencias, como los efectos negativos en la SWA y unos resultados peores tanto para la persona supervisada como para la clientela (Lohani & Sharma, 2023). Para cambiar esta tradición, proponemos que quienes supervisan adopten una manera de ser de inspiración feminista, elegida específicamente para fomentar que la persona supervisada revele sus experiencias personales y las cuestiones clínicamente relevantes, algo esencial para que haya una supervisión eficaz (Mehr et al., 2010; Staples-Bradley et al., 2019). La incorporación de principios feministas y el desarrollo de intervenciones específicas de supervisión feminista no son ideas nuevas (Brown, 2016; Porter & Vasquez, 1997; Prouty et al., 2001). Sin embargo, una mayor atención a las perspectivas feministas y una mayor aplicación de estas en la supervisión clínica podrían tener un impacto positivo significativo en la SWA y en la autorrevelación de la persona supervisada. Animamos a utilizar métodos de supervisión feministas, como el uso de un lenguaje que empodere y el reconocimiento de las diferencias de poder que existen en las relaciones de supervisión (Brown, 2016; Porter & Vasquez, 1997; Prouty et al., 2001). Además, abogamos por un enfoque colaborativo para reducir el desequilibrio de poder e instamos a quienes supervisan a promover conversaciones y aprendizajes multiculturales con las personas supervisadas (Brown, 2016; Porter & Vasquez, 1997; Prouty et al., 2001; Wilcox et al., 2023; Zhu et al., 2021). Adoptar una orientación feminista e implicarse en un aprendizaje multicultural son factores facilitadores de una supervisión eficaz y pueden contribuir además a crear una SWA sólida en la que la persona supervisada se sienta segura para revelarse (McKibben et al., 2019; Wilcox et al., 2023; Zhu et al., 2021).

Adoptar una manera de ser de inspiración feminista exige que quien supervisa inicie activamente a los PLC en conversaciones sobre las diferencias de cultura, de identidad y de poder, y sobre sus implicaciones (McKibben et al., 2019; Walsh et al., 2017). La sensibilidad a la diversidad y la humildad cultural empiezan por quien supervisa, y le corresponde introducir, guiar, evaluar y elaborar los temas y las prácticas culturales, contextuales e interseccionales. Para ello, quienes supervisan deben dar más prioridad a su manera de ser con las personas supervisadas que a los comportamientos de supervisión concretos (Anderson, 2012; D’Aniello et al., 2016; Fife et al., 2014). Como ya se ha mencionado, la manera de ser es un concepto definido como «una manera de posicionarse con» otra persona (Anderson, 2012, p. 13; Davis et al., 2021). Otras autorías han abordado el concepto de «manera de ser», centrándose en sus beneficios para la relación terapéutica. Fife y su equipo desarrollaron un metamodelo de pirámide terapéutica que propone la manera de ser como el fundamento de las relaciones terapéuticas eficaces (Fife et al., 2014). Dado que la relación de supervisión es isomorfa a la relación terapéutica (Watkins, 2017), poner el acento en la manera de ser de quien supervisa puede tener efectos beneficiosos en la SWA (Watkins, 2018). Por ello, proponemos una adaptación de la pirámide terapéutica desarrollada por Fife y su equipo (2014) a un marco de supervisión de inspiración feminista, poniendo el acento en la manera de ser de quien supervisa.

Como explican quienes crearon la pirámide terapéutica, «la manera de ser se refiere a la actitud que, en el momento presente, quienes ejercen la terapia tienen hacia su clientela y constituye un fundamento de la alianza terapéutica» (Fife et al., 2014, p. 24). Sin embargo, para «valorar verdaderamente a las personas que acuden a consulta en tanto que personas y anteponer sus necesidades» (Fife et al., 2014, p. 25), hay que tener en cuenta el contexto en el que se sitúa esa condición de persona. Del mismo modo, si quien supervisa espera construir una SWA sólida y fomentar la autorrevelación, necesaria para el desarrollo de la persona supervisada, debe también «valorar a la [persona supervisada] en tanto que persona y anteponer las necesidades de la [persona supervisada]» (Fife et al., 2014, p. 25).

Nuestra adaptación de la pirámide terapéutica (Fig. 1) pone de relieve aspectos de la identidad social en los que la terapia familiar feminista insiste en su trabajo, al incorporar los factores contextuales a la base de la manera de ser de quien supervisa. Cada «ladrillo» de factor contextual compone e influye en la manera de ser de quien supervisa, lo que subraya la importancia de que los principios de la terapia familiar feminista formen parte de los cimientos de la SWA. A medida que quien supervisa toma en consideración cada ladrillo de factor contextual de la persona supervisada, construye una manera de ser de inspiración feminista, otorga valor a la persona supervisada en cuanto persona y está en mejores condiciones para abordar las diferencias de poder que afectan a la relación de supervisión. Sin embargo, dados los múltiples roles que quienes supervisan pueden ocupar respecto a las personas supervisadas, la aplicación de estas ideas debería extenderse más allá de la SWA cuando se trabaja con PLC. Animamos a quienes tienen múltiples roles con las personas que supervisan a mantener esta manera de ser en el aula, en la tutoría académica, en la mentoría de investigación y en las demás actividades que suelen estar presentes en los programas académicos y de formación. De este modo, quienes supervisan evitan la dualidad de identidades y pueden mantener de forma más coherente una relación Yo-Tú con las personas supervisadas, propiciando un entorno seguro e inclusivo para la autorrevelación y el desarrollo clínico (Nicholas & Goodyear, 2020).

Pirámide de supervisión de inspiración feminista. Nota: adaptada de la pirámide terapéutica (Fife et al., 2014)
Fig. 1. Pirámide de supervisión de inspiración feminista. Nota: adaptada de la pirámide terapéutica (Fife et al., 2014)

Preguntas de reflexión para quienes supervisan

A continuación se presentan preguntas destinadas a quienes supervisan, con el fin de fomentar la reflexión sobre sus prácticas de supervisión actuales, sus zonas de incomodidad y las formas en que podrían aplicar una manera de ser de inspiración feminista a su estilo de supervisión. Invitamos a quienes ejercen la supervisión, en particular en programas académicos con PLC, a considerar detenidamente estas preguntas mientras reflexionan sobre la viñeta clínica y sobre sus propias experiencias de supervisión.

  • ¿Cómo describiría mi manera de ser actual con las personas que superviso? ¿Hay aspectos de mi manera de ser actual que resultan útiles o perjudiciales?
  • ¿A qué factores contextuales (o «ladrillos» de la pirámide) debo prestar más atención cuando trabajo con las personas que superviso? ¿Hasta qué punto me siento cómodo o cómoda al abordar cuestiones de identidad, cultura, interseccionalidad e influencias sistémicas con las personas que superviso? ¿Qué podría estar frenándome? ¿Cómo puedo fomentar conversaciones sobre estas cuestiones con las personas que superviso en beneficio de nuestra SWA y de su práctica clínica?
  • ¿Qué dinámicas de poder implícitas existen en mis relaciones de supervisión y cómo las abordo actualmente? ¿Cómo podría manejar las dinámicas de poder en la supervisión de modo que se facilite una mayor autorrevelación de las personas supervisadas?
  • ¿Qué pasos concretos puedo dar a continuación para propiciar un entorno de supervisión que favorezca la autorrevelación de las personas supervisadas?

Aplicación de la pirámide de supervisión de inspiración feminista

Como se observa en la viñeta clínica, cuando se examinan la manera de ser de quien supervisa y la SWA a través de una lente feminista, se hacen evidentes cuestiones de género, raza, cultura, estructuras jerárquicas y dinámicas de poder. Además de tomar conciencia de estos factores, es importante comprender que la manera de ser Yo-Tú descrita por Buber incluye «una resistencia continua a las generalizaciones, los universales y las categorías que oscurecen la singularidad irreductible del Otro» (Fife, 2015, p. 211). Así, una manera de ser que facilita un diálogo seguro y abierto sobre las inquietudes o las dificultades de las personas supervisadas es consciente de los distintos aspectos de su identidad y responde a ellos, pero no las clasifica en función de esos factores. Quien supervisa y «tiene realmente presente» a la persona supervisada tendrá «la intención de establecer una relación mutua viva entre él [sic] y ellos» (Buber, 1965, p. 19). A continuación presentamos una continuación de la viñeta clínica en la que el supervisor aplica una manera de ser de inspiración feminista en su supervisión, considera las preguntas de reflexión incluidas e introduce cambios en función de sus necesidades y de sus experiencias.

Continuación del caso: una manera de ser de inspiración feminista

Tras la tensa reunión de supervisión anterior con Julia, el Dr. Martin consulta a una persona colega sobre cómo podría reparar su SWA con Julia para que puedan abordar cuestiones del self terapéutico más vulnerables. Su colega le señala que las diferencias de posición social y de poder pueden estar afectando a la SWA, lo que despierta el interés del Dr. Martin. A lo largo de su carrera ha sido consciente de la importancia de temas como el privilegio y el poder, y ha animado a las personas que supervisaba y a su alumnado a tomar conciencia de esas dinámicas en su relación terapéutica con la clientela. Sin embargo, reconoce que su comprensión de la humildad cultural no siempre se ha trasladado bien a su relación con las personas que supervisa. Tras reflexionar sobre sus prácticas de supervisión actuales, decide abordar el tema con tacto con Julia en su próxima reunión de supervisión. Hace todo lo posible por propiciar un entorno seguro reconociendo con empatía las dificultades que ella puede estar viviendo en su relación, incluidas las cuestiones de género, edad, raza, cultura y relaciones duales, sin dejar de verificar con ella, para aclararlas o validarlas, esas dificultades que él percibe. También se disculpa por no haber tenido esta conversación al comienzo de su trabajo conjunto. Se interesa sinceramente y muestra una curiosidad humilde cuando le pide que le explique más sobre cómo ha vivido ella todo esto. Al percibir su sinceridad, Julia le comparte sus inquietudes y las razones por las que ha dudado en revelar sus dificultades, y destaca en particular su temor a que él se forme una percepción negativa de sus capacidades como terapeuta, que podría trasladarse a futuras interacciones en el programa, como las clases y la tutoría académica. Él le hace otras preguntas y escucha con atención mientras Julia desarrolla lo que siente. El Dr. Martin se esfuerza por ceder poder comprometiéndose a tener presentes las inquietudes que ella ha expresado. Agradece a Julia su vulnerabilidad y, juntos, elaboran un plan para que la supervisión sea más significativa y un espacio constantemente seguro en el que pueda revelar aquello con lo que tiene dificultades. También le pregunta si pueden seguir hablando de sus experiencias en la supervisión y de las inquietudes que puedan surgirle más adelante, durante todo el tiempo que dure la supervisión. Le dice que espera aprender de su experiencia para poder estar atento a crear seguridad para el resto del alumnado.

El Dr. Martin, en el marco de sus obligaciones de formación continua, busca formación complementaria en supervisión, en particular sobre la gestión del poder en la supervisión y sobre las formas en que la SWA se ve influida por la interseccionalidad de quien supervisa y de quien recibe supervisión. Sigue consultando con Julia y con todas las personas que supervisa acerca de las dinámicas de poder en su SWA. En las nuevas relaciones de supervisión, aborda las cuestiones de poder como una preocupación primordial y como fundamento de su SWA, para facilitar aún más la seguridad y la autorrevelación necesaria. Además, cuando pasa al rol de director del programa, docente, mentor de investigación o tutor académico con las personas que supervisa, presta atención a su manera de ser y se esfuerza por ser coherente en sus relaciones y mantener su compromiso de abordar el poder y la interseccionalidad.

Conclusión

Este artículo ha explorado la utilidad de las prácticas de supervisión clínica aplicándoles una lente feminista. En concreto, hemos examinado las dinámicas de poder presentes en las relaciones de supervisión con PLC, que a menudo conducen a la falta de autorrevelación de la persona supervisada. Al aplicar los principios feministas a la manera de ser de quien supervisa y al tener en cuenta la interseccionalidad de las identidades de quien supervisa y de quien recibe supervisión, el profesorado que supervisa puede reducir el desequilibrio de poder inherente a la relación de supervisión. La calidad de la supervisión y de la alianza de trabajo en supervisión puede mejorar cuando quienes ejercen la supervisión clínica encarnan una manera de ser que reconoce con humildad la combinación de los factores contextuales de quien supervisa y de quien recibe supervisión como componentes imprescindibles de su SWA; una manera de ser coherente a través de los distintos roles de supervisión y de las posiciones de poder inevitables; una manera de ser que muestra cómo transitar de forma sana estas cuestiones difíciles, no solo para las personas supervisadas, sino con ellas; una manera de ser radicalmente atenta a lo que se necesita para propiciar un entorno de supervisión seguro y fomentar una autorrevelación adecuada e imprescindible para el desarrollo de la persona supervisada.

Aunque nuestra viñeta clínica ofrece ejemplos de comportamientos que pueden darse con una manera de ser de inspiración feminista, la aplicación de los principios feministas en la supervisión es propia de cada supervisor o supervisora y de cada contexto de supervisión, y cada cual debe evaluar cómo puede adoptar personalmente una manera de ser de inspiración feminista. La ausencia deliberada de comportamientos prescriptivos en este artículo funciona como un punto de autorreflexión para que cada persona lectora evalúe su manera de ser actual y explore cómo puede abrazar plenamente un enfoque de inspiración feminista. Puesto que ocupa la posición de poder, la responsabilidad de autoevaluarse y de ser la principal instancia evaluadora de la SWA recae en quien supervisa, en lugar de trasladar esa responsabilidad a la persona supervisada. Dejar la evaluación en manos de la persona supervisada puede perpetuar un entorno de supervisión inseguro. Animamos a quienes se identifiquen con este mensaje a compartirlo con audacia con quienes supervisan en su entorno. Nuestra esperanza es que quienes supervisan, en todas partes, acojan este modelo de supervisión de inspiración feminista mientras enseñamos, guiamos y acompañamos a la próxima generación de profesionales de la salud mental, y que quienes se forman en la clínica sin tener aún la licencia encuentren la seguridad y el empoderamiento necesarios para mostrarse vulnerables en la supervisión.

Complexe Systémique: puntos clave

El artículo desplaza la pregunta de la supervisión: el silencio de la persona supervisada no es una resistencia que haya que vencer, sino una respuesta coherente a un contexto. Cuando una misma persona supervisa, califica, enseña y dirige el programa, cada revelación circula de un rol a otro; callar se convierte en una manera razonable de protegerse. Una lectura profundamente sistémica, en definitiva: es la configuración de las relaciones la que produce el síntoma, y el isomorfismo entre supervisión y terapia exige tratar a la persona supervisada como se desearía que se tratara a las familias. La viñeta muestra con claridad cómo la buena voluntad fracasa cuando ignora las diferencias de género, edad, raza y cultura. Cabe lamentar que la reparación descanse por completo en la lucidez de quien supervisa y que no se cuestione más a la institución, que organiza estos roles múltiples. Los límites son los de un texto conceptual: una viñeta compuesta, ningún dato empírico, un contexto universitario estadounidense. Para leer junto con el artículo sobre la supervisión en terapia sistémica y la revisión de la investigación discursiva sobre el poder y el diálogo.

Notas del original

Conflicto de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses.

Referencias

Almeida, R. V. (Ed.). (1994). Expansions of feminist family therapy through diversity. Routledge.

American Association for Marriage and Family Therapy (2015). Code of ethics. AAMFT. https://www.aamft.org/Legal_Ethics/Code_of_Ethics.aspx

American Counseling Association (2014). Code of ethics. ACA. https://www.counseling.org/docs/default-source/default-document-library/ethics/2014-aca-code-of-ethics.pdf?sfvrsn=55ab73d0_1

American Psychological Association (2017). Ethical principles of psychologists and code of conduct. APA. https://www.apa.org/ethics/code/index?66aff96ee9e7d

Anderson, H. (2012). Collaborative relationships and dialogic conversations: Ideas for a relationally responsive practice. Family Process, 51(1), 8–24. https://doi.org/10.1111/j.1545-5300.2012.01385.x

Apostol, A. E., Turner, K., Hoshi, R., & Pudduck, A. (2025). Contributory factors to self-disclosure in clinical supervision: A meta-ethnography. Clinical Psychology and Psychotherapy,32(2), Article e70068. https://doi.org/10.1002/cpp.70068

Ayón, C., & Becerra, D. (2013). Mexican immigrant families under siege: The impact of anti-immigrant policies, discrimination, and the economic crisis. Advances in Social Work, 14(1), 206–228. https://doi.org/10.18060/2692

Barnett, J. E., Youngstrom, J. K., & Smook, R. G. (2002). Clinical supervision, teaching, and mentoring: Personal perspectives and guiding principles. The Clinical Supervisor, 20(2), 217–230. https://doi.org/10.1300/J001v20n02_16

Beinart, H. (2014). Building and sustaining the supervisory relationship. In C. E. Watkins Jr., & D. L. Milne (Eds.), The wiley international handbook of clinical supervision (Vol. 281, p. 257). Wiley.

Biaggio, M., Paget, T. L., & Chenoweth, M. S. (1997). A model for ethical management of faculty-student dual relationships. Professional Psychology: Research and Practice, 28(2), 184–189. https://doi.org/10.1037/0735-7028.28.2.184

Bordin, E. S. (1983). A working alliance based model of supervision. The Counseling Psychologist, 11(1), 35–42. https://doi.org/10.1177/0011000083111007

Bowleg, L. (2012). The problem with the phrase women and minorities: Intersectionality—an important theoretical framework for public health. American Journal of Public Health, 102(7), 1267–1273. https://doi.org/10.2105/AJPH.2012.300750

Brown, L. S. (2016). Supervision essentials for the feminist psychotherapy model of supervision. American Psychological Association. https://doi.org/10.1037/14878-000

Buber, M. (1958). In R. G. Smith (Ed.), I and thou (2nd ed.). Charles Scribner’s Sons.

Buber, M. (1965). The knowledge of man: A philosophy of the inter-human. Simon and Schuster. M. S. Friedman & R. G. Smith

Calvert, F. L., Deane, F. P., & Grenyer, B. F. S. (2020). Supervisee perceptions of the use of metacommunication in the supervisory relationship. Psychotherapy Research, 30(2), 228–238. https://doi.org/10.1080/10503307.2018.1524169

Cheatham, A., & Roy, D. (2023, March 27). U.S. detention of child migrants. Council on Foreign Relations. https://www.cfr.org/backgrounder/us-detention-child-migrants#chapter-title-0-7

Chircop Coleiro, A., Creaner, M., & Timulak, L. (2023). The good, the bad, and the less than ideal in clinical supervision: A qualitative meta-analysis of supervisee experiences. Counselling Psychology Quarterly, 36(2), 189–210. https://doi.org/10.1080/09515070.2021.2023098

Cohen, A., & Baruch, Y. (2022). Abuse and exploitation of doctoral students: A conceptual model for traversing a long and winding road to academia. Journal of Business Ethics, 180(1), 505–522. https://doi.org/10.1007/s10551-021-04905-1

Crenshaw, K. (1989). Demarginalizing the intersection of race and sex: A black feminist critique of antidiscrimination doctrine, feminist theory and antiracist politics. University of Chicago Legal Forum, 1989(1), 139–168. https://chicagounbound.uchicago.edu/cgi/viewcontent.cgi?article=1052&context=uclf

Crenshaw, K. (1995). Mapping the margins: Intersectionality, identity politics, and violence against women of color. Stanford Law Review, 43(6), 1241–1299. https://doi.org/10.2307/1229039

D’Aniello, C., Nguyen, H. N., & Piercy, F. P. (2016). Cultural sensitivity as an MFT common factor. The American Journal of Family Therapy, 44(5), 234–244. https://doi.org/10.1080/01926187.2016.1223565

Davis, S., Fife, S., Whiting, J., & Bradford, K. (2021). Way of being and the therapeutic pyramid: Expanding the application of a common factors meta-model. Journal of Marital and Family Therapy, 47(1), 69–84. https://doi.org/10.1111/jmft.12466

Díaz-Guerrero, R. (1975). Psychology of the mexican: Culture and personality (The Texas Pan American series). University of Texas.

Ellis, M. V., Hutman, H., & Chapin, J. (2015). Reducing supervisee anxiety: Effects of a role induction intervention for clinical supervision. Journal of Counseling Psychology, 62(4), 608–620. https://doi.org/10.1037/cou0000099

Evans, K. M., Kincade, E. A., Marbley, A. F., & Seem, S. R. (2005). Feminism and feminist therapy: Lessons from the past and hopes for the future. Journal of Counseling & Development, 83(3), 269–277. https://doi.org/10.1002/j.1556-6678.2005.tb00342.x

Fife, S. T. (2015). Martin buber’s philosophy of dialogue and implications for qualitative family research. Journal of Family Theory and Review,7(3), 208–224. https://doi.org/10.1111/jftr.12087

Fife, S. T., Whiting, J. B., Bradford, K., & Davis, S. (2014). The therapeutic pyramid: A common factors synthesis of techniques, alliance, and way of being. Journal of Marital and Family Therapy, 40(1), 20–33. https://doi.org/10.1111/jmft.12041

Findling, M. G., Bleich, S. N., Casey, L. S., Blendon, R. J., Benson, J. M., Sayde, J. M., & Miller, C. (2019). Discrimination in the united states: Experience of Latinos. Health Services Research, 54(52), 1409–1418. https://doi.org/10.1111/1475-6773.13216

Goodrich, T. J., Rampage, C., Ellman, B., & Halstead, K. (1988). Feminist family therapy: A casebook. Norton.

Green, M. S., & Dekkers, T. D. (2010). Attending to power and diversity in supervision: An exploration of supervisee learning outcomes and satisfaction with supervision. Journal of Feminist Family Therapy, 22(4), 293–312. https://doi.org/10.1080/08952833.2010.528703

Gunderson, M. (2022). Intersectionality in HR research: Challenges and opportunities. International Journal of Manpower, 44(7), 1273–1287. https://doi.org/10.1108/IJM-04-2022-0187

Hall, R. L., & Greene, B. (1994). Cultural competence in feminist family therapy: An ethical mandate. Journal of Feminist Family Therapy, 6(3), 5–28. https://doi.org/10.1300/J086v06n03_02

Hare-Mustin, R. T. (1978). A feminist approach to family therapy. Family Process, 17, 181–194. https://doi.org/10.1111/j.1545-5300.1978.00181.x

Hernández, P., & McDowell, T. (2010). Intersectionality, power, and relational safety in context: Key concepts in clinical supervision. Training and Education in Professional Psychology, 4(1), 29–35. https://doi.org/10.1037/a0017064

Hernández, P., Taylor, B. A., & McDowell, T. (2009). Listening to ethnic minority AAMFT approved supervisors: Reflections on their experiences as supervisees. Journal of Systemic Therapies, 28(1), 88–100. https://doi.org/10.1521/jsyt.2009.28.1.88

Hill, M., & Ballou, M. (Eds.). (2005). The foundation and future of feminist therapy. Routledge.

Holmes, J. (2023). Feminism is the awareness of the inequities that exist within the intersections of identity: An interview with Dr. Candice Maier. Journal of Feminist Family Therapy,35(2), 199–205. https://doi.org/10.1080/08952833.2023.2197698

Hutman, H., Ellis, M., Moore, J., Roberson, K., McNamara, M., Peterson, L., Taylor, E., & Zhou, S. (2023). Supervisees’ perspectives of inadequate, harmful, and exceptional clinical supervision: Are we listening? The Counseling Psychologist, 51(5), 719–755. https://doi.org/10.1177/00110000231172504

Kitchener, K. S. (1988). Dual role relationships: What makes them so problematic? Journal of Counseling & Development, 67(4), 217–221. https://doi.org/10.1002/j.1556-6676.1988.tb02586.x

Kolbert, J. B., Morgan, B., & Brendel, J. M. (2002). Faculty and student perceptions of dual relationships within counselor education: A qualitative analysis. Counselor Education and Supervision,41(3), 193–206. https://doi.org/10.1002/j.1556-6978.2002.tb01283.x

Koocher, G. P., & Keith-Spiegel, P. (2016). Ethics in psychology and the mental health professions. Oxford University Press.

Ladany, N., Hill, C. E., Corbett, M. M., & Nutt, E. A. (1996). Nature, extent, and importance of what psychotherapy trainees do not disclose to their supervisors. Journal of Counseling Psychology, 43(1), 10–24. https://doi.org/10.1037/0022-0167.43.1.10

Ladany, N., Ellis, M. V., & Friedlander, M. L. (1999). The supervisory working alliance, trainee self-efficacy, and satisfaction. Journal of Counseling & Development, 77(4), 447–455. https://doi.org/10.1002/j.1556-6676.1999.tb02472.x

Ladany, N., Mori, Y., & Mehr, K. E. (2013). Effective and ineffective supervision. The Counseling Psychologist, 41(1), 28–47. https://doi.org/10.1177/0011000012442648

Lambie, G., Frawley, C., Haugen, J., & Grushka, J. (2023). The assessment of marriage, couples, and family counseling competencies: A measure to support preparation programs. The Family Journal,31(2), 198–204. https://doi.org/10.1177/10664807221125894

Lampropoulos, G. K. (2003). A common factors view of counseling supervision process. The Clinical Supervisor, 21(1), 77–95. https://doi.org/10.1300/J001v21n01_06

Lohani, G., & Sharma, P. (2023). Effect of clinical supervision on self-awareness and self-efficacy of psychotherapists and counselors: A systematic review. Psychological Services, 20(2), 291–299. https://doi.org/10.1037/ser0000693

MacKinnon, C. A. (1988). Feminism unmodified: Discourses on law and life. Harvard University Press.

Matheson, J. L., & Rosen, K. H. (2012). Marriage and family therapy faculty members’ balance of work and personal life. Journal of Marital and Family Therapy,38(2), 394–416. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.2009.00137.x

McKibben, W. B., Cook, R. M., & Fickling, M. J. (2019). Feminist supervision and supervisee nondisclosure: The mediating role of the supervisory relationship. The Clinical Supervisor, 38(1), 38–57. https://doi.org/10.1080/07325223.2018.1509756

Mehr, K. E., Ladany, N., & Caskie, G. I. L. (2010). Trainee nondisclosure in supervision: What are they not telling you? Counselling and Psychotherapy Research, 10(2), 103–113. https://doi.org/10.1080/14733141003712301

National Association of Social Workers (2021). Code of ethics. NASW. https://www.socialworkers.org/About/Ethics/Code-of-Ethics/Code-of-Ethics-English

Nelson, M. L., Gizara, S., Hope, A. C., Phelps, R., Steward, R., & Weitzman, L. (2006). A feminist multicultural perspective on supervision. Journal of Multicultural Counseling and Development, 34(2), 105–115. https://doi.org/10.1002/j.2161-1912.2006.tb00031.x

Nicholas, H., & Goodyear, R. (2020). Supervision of a sample of clinical and counselling psychologists in the UK: A descriptive study of their practices, processes and perceived benefits. The European Journal of Counselling Psychology, 9(1), 41–50. https://ejcop.scholasticahq.com/article/22014.pdf

Park, E., Ha, G., Lee, S., Lee, Y., & Lee, S. (2019). Relationship between the supervisory working alliance and outcomes: A meta-analysis. Journal of Counseling and Development, 97(4), 437–446. https://doi.org/10.1002/jcad.12292

Porter, N., & Vasquez, M. (1997). Covision: Feminist supervision, process, and collaboration. In J. Worell & N. G. Johnson (Eds.), Shaping the future of feminist psychology: Education, research, and practice (pp. 155–171). American Psychological Association. https://doi.org/10.1037/10245-007

Prouty, A. M., Thomas, V., Johnson, S., & Long, J. K. (2001). Methods of feminist family therapy supervision. Journal of Marital and Family Therapy,27(1), 85–97. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.2001.tb01141.x

Rousmaniere, T. G., Swift, J. K., Babins-Wagner, R., Whipple, J. L., & Berzins, S. (2016). Supervisor variance in psychotherapy outcome in routine practice. Psychotherapy Research, 26(2), 196–205. https://doi.org/10.1080/10503307.2014.963730

Russell, C. S., Dupree, W. J., Beggs, M. A., Peterson, C. M., & Anderson, M. P. (2007). Responding to remediation and gatekeeping challenges in supervision. Journal of Marital and Family Therapy, 33(2), 227–244. https://doi.org/10.1111/j.1752-0606.2007.00018.x

Silverstein, L. B., & Goodrich, T. J. (2003). Feminist family therapy: Empowerment in social context. American Psychological Association.

Staples-Bradley, L. K., Duda, B., & Gettens, K. (2019). Student self-disclosure in clinical supervision. Training and Education in Professional Psychology, 13(3), 216–221. https://doi.org/10.1037/tep0000242

Stargell, N., Craigen, L., Bradley, N., Whisenhunt, J., Campbell, E., & Kress, V. E. (2020). Relational-cultural supervision: A humanistic approach to promoting vulnerability and counselor development. The Journal of Humanistic Counseling,59(3), 188–200. https://doi.org/10.1002/johc.12144

Torres, H. L., O’Connor, A., Mejía, C., Camacho, Y., & Long, A. (2011). The American dream: Racism towards Latino/as in the U.S. and the experience of trauma symptoms. Interamerican Journal of Psychology,45(3), 363–368.

Turan, J. M., Elafros, M. A., Logie, C. H., Banik, S., Turna, B., Crockett, K. B., Pescosolido, B., & Murray, S. M. (2019). Challenges and opportunities in examining and addressing intersectional stigma and health. BMC Medicine, 17(7). https://doi.org/10.1186/s12916-018-1246-9

Viers, D., & Blieszner, R. (2004). Career and relationship satisfaction among female faculty in marriage and family therapy programs. Contemporary Family Therapy, 26, 481–501. https://doi.org/10.1007/s10591-004-0648-3

Walsh, R., Bambacus, E., & Gibson, D. (2017). An approach to supervision for doctoral and entry-level group counseling students. The Journal for Specialists in Group Work,42(4), 338–363. https://doi.org/10.1080/01933922.2017.1350231

Walters, M., Carter, B., Papp, P., & Silverstein, O. (1988). The invisible web: Gender patterns in family relationships. The Guilford Press.

Wandschneider, L., Miani, C., & Razum, O. (2022). Decomposing intersectional inequalities in subjective physical and mental health by sex, gendered practices and immigration status in a representative panel study from Germany. BMC Public Health,22, Article 683. https://doi.org/10.1186/s12889-022-13022-1

Watkins, C. E. (2017). Convergence in psychotherapy supervision: A common factors, common processes, common practices perspective. Journal of Psychotherapy Integration, 27(2), 140–152. https://doi.org/10.1037/int0000040

Watkins, C. E. (2018). The supervision pyramid: A commonalities-based synthesis of intervention, relationship, and person/personhood. American Journal of Psychotherapy, 71(3), 88–94. https://doi.org/10.1176/appi.psychotherapy.20180017

Watkins, C. E. (2020). What do clinical supervision research reviews tell us? Surveying the last 25 years. Counselling and Psychotherapy Research, 20(2), 190–208. https://doi.org/10.1002/capr.12287

Wilcox, M. M., Black, W., Farra, S., Zimmerman, A., Drinane, D., Tao, J. M., DeBlaere, K. W., Hook, C., Davis, J. N., Watkins, D. E., C. E., & Owen, J. (2023). Cultural humility, cultural comfort, and supervision processes and outcomes for BIPOC supervisees. The Counseling Psychologist, 51(7), 1037–1058. https://doi.org/10.1177/00110000231188337

Zhu, P., Luke, M., & Bellini, J. (2021). A grounded theory analysis of cultural humility in counseling and counselor education. Counselor Education and Supervision, 60(1), 73–89. https://doi.org/10.1002/ceas.12197

Zu, J. (2022). Objective humanities, reflexive humanities. Religious Studies Review, 48(4), 501–504. https://doi.org/10.1111/rsr.16198

Traducción no oficial al español de Empowering Supervision in Academia: Fostering a Feminist-Informed Way of Being To Encourage Supervisee Self-Disclosure, de Jennah Hanson-Daley, Travis J. Spencer, Jeremy L. Pierce y Stephen T. Fife, Contemporary Family Therapy, vol. 48, no 2 (2026), doi: 10.1007/s10591-025-09756-w, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia. Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

El artículo original, «Empowering Supervision in Academia: Fostering a Feminist-Informed Way of Being To Encourage Supervisee Self-Disclosure», se publicó en Contemporary Family Therapy (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Esta versión es una traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, con una presentación adaptada para la lectura en línea, tal como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

Leer el artículo original

Cómo citar este artículo

Hanson-Daley, J., Spencer, T. J., Pierce, J. L., y Fife, S. T. (2026). Empowering Supervision in Academia: Fostering a Feminist-Informed Way of Being To Encourage Supervisee Self-Disclosure. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/empowering-supervision-in-academia-fostering-a-feminist-informed-way-of-being (Obra original publicada en 2025 en Contemporary Family Therapy, 48(2), 209-220 (2026); republicada en 2026 por Contemporary Family Therapy, https://link.springer.com/article/10.1007/s10591-025-09756-w)

Carrito

Su carrito está vacío.