Traducción asistida por IA

Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.

Journal of Solution Focused Practices · Herramientas y técnicas

La técnica de los círculos centrada en soluciones: una herramienta visual para descubrir fortalezas y facilitar el cambio en terapia y counseling

Dos círculos concéntricos en un rotafolio. En el círculo interior, lo que va bien: competencias, logros, rasgos de carácter, relaciones que sostienen. En el círculo exterior, lo que la persona consultante querría ver cambiar, reformulado en positivo antes de anotarlo. De quince a veinte minutos: la persona profesional escribe con las palabras de quien consulta, pregunta «¿qué más?» y luego elige uno o dos objetivos del círculo exterior para una pregunta de escala. Arnoud Huibers, que ideó la herramienta en 2003, y Ben Furman, creador de Kids’Skills, presentan las instrucciones, unas preguntas frecuentes y dos viñetas familiares: un padre y su hijo de doce años, una adolescente que ya no habla con su padre y elige «la habilidad del perdón». Una herramienta para quienes pierden el hilo, para los niños y niñas que dibujan, para los grupos que se dispersan.

Autoría Arnoud Huibers (Solutions Centre, Soesterberg, Países Bajos) y Ben Furman (Furman Consulting, Finlandia)Publicado originalmente en Journal of Solution Focused Practices, vol. 6, n.º 2, 2022, artículo 6, pp. 23-31Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de The Solution-Focused Circle Technique: A Visual Tool for Discovering Strengths and Facilitating Change in Therapy and Counseling, de Arnoud Huibers y Ben Furman, publicado en Journal of Solution Focused Practices (2022), doi: 10.59874/001c.75018, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para la lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las dos diapositivas que ilustran los círculos interior y exterior (© Arnoud Huibers) no se reproducen; se describen en recuadros en su lugar. Los recuadros y notas marcados «Complexe Systémique» son nuestros, no de la autoría. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Resumen. La técnica de los círculos es una herramienta centrada en soluciones para descubrir los recursos, las competencias y los cambios deseados de las personas consultantes, aspectos esenciales de la psicología centrada en soluciones. Mediante dos círculos concéntricos, la persona profesional guía a quien consulta para que encuentre recursos e ideas sobre lo que quiere cambiar, así como soluciones que puede utilizar dentro de su contexto social. La herramienta visual permite que profesional y consultante actúen como en una expedición, al modo de Marco Polo o Colón, descubriendo mundos nuevos. La técnica de los círculos puede aplicarse en contextos diversos para empoderar a una amplia variedad de personas consultantes y ayudarlas a encontrar ideas valiosas. La información obtenida con ayuda de los círculos resulta significativa para las personas consultantes; genera un fuerte sentimiento de apropiación, aumenta su implicación en el proceso terapéutico y establece una buena alianza de trabajo. Los comentarios de consultantes y profesionales han confirmado que visualizar las respuestas dentro de los dos círculos concéntricos aporta beneficios esenciales. Ayuda a las personas consultantes a concentrarse y a seguir el hilo de la conversación. Visualizar sus respuestas es particularmente importante para quienes tienen una capacidad de atención breve o carecen de la capacidad de expresarse verbalmente de manera extensa. El artículo muestra cómo puede utilizarse en la práctica profesional la técnica de los círculos para descubrir las fortalezas de las personas consultantes y ayudarlas a definir con rapidez objetivos bien formulados para el proceso terapéutico.

Palabras clave: terapia centrada en soluciones, counseling centrado en soluciones, conversación de soluciones, cambio de paradigma, elección del profesional

Introducción

Un cambio de paradigma en las profesiones de ayuda

Al iniciar una conversación con una persona consultante, quien interviene tiene una elección. Puede preguntarle por los problemas (p. ej., «¿Qué le hizo querer consultar con un terapeuta?») o bien por los cambios que desea (p. ej., «Supongamos que tenemos una buena reunión sobre los cambios que usted quiere que se produzcan en su vida: ¿cuáles podrían ser?»). Tradicionalmente, el enfoque centrado en el problema ha sido el paradigma dominante de las profesiones de ayuda (De Jong & Berg, 2012). Quienes trabajan desde este paradigma formulan preguntas centradas en el problema, cuyo objetivo es comprender la historia y los antecedentes de los problemas de la persona consultante, diagnosticar su estado, abordar y elaborar experiencias dolorosas, y descubrir patrones y esquemas que puedan explicar sus dificultades.

El enfoque centrado en soluciones, un enfoque posmoderno, propone otra vía. Tras reconocer y validar los problemas de la persona consultante, quien interviene plantea preguntas centradas en soluciones para facilitar el cambio deseado. Estas preguntas hacen surgir información sobre los recursos de las personas consultantes, se centran en los aspectos positivos de su vida, les ayudan a imaginar y describir los cambios deseados, a descubrir excepciones y a explorar los pasos que pueden dar para avanzar hacia sus objetivos. El enfoque centrado en soluciones permite que la dirección de la conversación terapéutica pase de la conversación sobre el problema a la conversación sobre soluciones, lo que pone de manifiesto un cambio de paradigma (De Jong & Berg, 2012; De Shazer, 1985; Huibers, 2020).

Considerar a las personas consultantes como llenas de recursos y centrarse en los cambios deseados

Una de las piedras angulares del enfoque centrado en soluciones es considerar a las personas consultantes como llenas de recursos. Steve de Shazer, Insoo Kim Berg y sus colegas terapeutas descubrieron que no era necesario conocer los detalles de los problemas de la persona consultante. Desarrollaron una pregunta orientada al futuro conocida como la pregunta del milagro, herramienta emblemática de la práctica centrada en soluciones. Al formular la pregunta del milagro, invitaban a las personas consultantes a imaginar su futuro una vez desaparecidos sus problemas y a descubrir un abanico ilimitado de posibilidades. También encontraron una técnica terapéutica que consiste en preguntar por las excepciones al problema, es decir, por los momentos en que el problema no se producía, una técnica para construir a partir de los recursos y los éxitos previos de la persona consultante (Franklin et al., 2012). La pregunta del milagro y otras preguntas centradas en soluciones desplazaron la atención de las hipótesis causales sobre los problemas. Las personas consultantes ya no necesitaban esforzarse por encontrar maneras de deshacerse de sus problemas, puesto que se centraban en describir los resultados que querían que la terapia produjera. Explorar los futuros preferidos les permitía concentrarse en descubrir sus soluciones anteriores y en desarrollar otras nuevas (De Shazer, 1991).

El enfoque centrado en soluciones ofrece una postura diferente. En lugar de adoptar una posición experta, quien practica el enfoque centrado en soluciones adopta una postura de no saber: escucha con atención cómo ve su mundo la persona consultante y qué es esencial para ella, y conduce la conversación —metafóricamente hablando— desde un paso por detrás (De Jong and Berg, 2012; Goolishian and Anderson, 1987).

La técnica de los círculos centrada en soluciones

Con la postura de no saber como fundamento, la técnica de los círculos utiliza dos aspectos esenciales del enfoque centrado en soluciones: los recursos de las personas consultantes y los cambios deseados (Huibers, 2019).

Arnoud Huibers, que firma en primer lugar este artículo, desarrolló la técnica de los círculos en 2003, y desde entonces numerosos equipos profesionales la han utilizado en contextos y encuadres diversos. Permite recoger información esencial sobre la persona consultante en solo 15 a 20 minutos, información que puede aprovecharse en la sesión en curso y en las siguientes. La información registrada en los círculos es significativa para la persona consultante, lo que genera una gran implicación y entusiasmo y establece una buena alianza de trabajo. La técnica de los círculos permite a la persona consultante sentir que su proceso le pertenece. Es frecuente que las personas consultantes quieran sacar una foto de lo anotado para utilizarlo más adelante.

La técnica de los círculos ofrece una manera singular de iniciar una entrevista centrada en soluciones. En lugar de comenzar la sesión obteniendo una descripción detallada del futuro preferido y de las mejores esperanzas de la persona consultante (Ratner et al., 2012), quien interviene empieza por hacer surgir información sobre fortalezas, recursos y objetivos. Toma nota de las respuestas y escribe palabras clave o frases cortas dentro de los círculos. Los temas tratados pueden referirse, por ejemplo, a las relaciones, el trabajo, los estudios, el bienestar, la salud, los hijos e hijas, la recuperación de experiencias traumáticas, el desarrollo personal, la autoestima, la sexualidad, la identidad sexual, el duelo, la vivienda, las finanzas, las tareas domésticas, los viajes, las ambiciones, los deseos, los sueños o la espiritualidad: cualquier cosa que la persona consultante considere esencial y quiera plantear. Como todos los temas que plantea son significativos para ella, forman un conjunto coherente cuando se escriben dentro de los círculos, y su interconexión se hace evidente.

Según la experiencia de los equipos profesionales, dibujar los círculos en una hoja de papel y escribir en ellos las respuestas de la persona consultante marca una diferencia respecto de las simples descripciones verbales que se obtienen en la práctica centrada en soluciones habitual. Para varias personas consultantes, el pensamiento imaginativo y creativo que exigen las preguntas centradas en soluciones resulta complejo, mientras que otras carecen de la capacidad de expresarse verbalmente de manera extensa. Un apoyo visual también es útil para personas con dificultades cognitivas, como una capacidad de atención breve o un vocabulario limitado, o para quienes luchan con niveles elevados de incertidumbre y ansiedad debidos a problemas psiquiátricos. Asimismo, quienes encuentran difícil centrarse en un tema y tienden a cambiar de asunto continuamente pueden beneficiarse de que sus respuestas queden registradas en palabras clave en los círculos. Registrar las respuestas en palabras clave en un rotafolio o en otra hoja de papel grande permite a las personas consultantes concentrarse y seguir el hilo; y permite a quien interviene mantenerse cerca de sus palabras y construir las preguntas sobre sus respuestas anteriores. Muchas personas profesionales que trabajan con niños y niñas utilizan dibujos en lugar de palabras clave.

La experiencia de los equipos profesionales indica que la técnica de los círculos también es adecuada para el trabajo con grupos. Quien interviene puede utilizar los círculos para recoger en ellos la información pertinente de las personas participantes sin empantanarse en las discusiones y digresiones típicas de las conversaciones grupales. Cada integrante del grupo puede sentir que se le escucha e implicarse a lo largo de toda la sesión. La técnica de los círculos se ha utilizado, entre otros, con grupos de escolares, alumnado de secundaria, personal funcionario, personal sanitario, equipos deportivos, empresas familiares y equipos de salud mental. Al principio, la técnica de los círculos cumple la función de una herramienta de recogida de información. Más adelante en la sesión, se acompaña al grupo para que elija uno o dos temas en los que quiera centrarse, defina sus objetivos e identifique pequeños pasos hacia ellos.

Instrucciones de uso de la técnica de los círculos centrada en soluciones

Quien interviene dibuja dos círculos concéntricos en un rotafolio o en cualquier hoja de papel grande y pregunta a la persona consultante: «Para conocerle mejor, ¿podemos mirar algunas de las cosas que van bien en su vida (señalando el círculo interior) y también algunas de las cosas que le gustaría ver cambiar (señalando el círculo exterior)?». Profesional y consultante son como un equipo de exploración que trabaja en conjunto para descubrir un mundo nuevo. La persona profesional adopta una postura de no saber. Escribe las respuestas en palabras clave, con las palabras y expresiones de la persona consultante. Ajustarse a su lenguaje ayuda a crear sintonía y a establecer una buena alianza de trabajo, y también le da a la persona consultante la propiedad de los círculos. Como la técnica de los círculos es un inventario de todo tipo de información pertinente para la persona consultante, quien interviene se mantiene «en la superficie» y formula solo una o dos preguntas sobre cada tema. A menudo repite la pregunta «¿Qué más?». Esta pregunta ayuda a mantener el ritmo de la sesión y a reunir en el papel tantas palabras clave como permita el tiempo. Se pueden formular las preguntas alternando entre el círculo interior y el exterior.

El círculo interior: la joya en el loto

El círculo interior reúne palabras clave relacionadas con competencias, capacidades, fortalezas, relaciones beneficiosas, resiliencia, habilidades y talentos. Quien interviene también puede preguntar por éxitos recientes, rasgos de carácter positivos y cosas que le van bien a la persona consultante. La competencia es la capacidad de realizar una tarea con habilidad y con la actitud adecuada. Una habilidad es una capacidad adquirida para realizar una tarea o actividad específica. Las preguntas que activan recursos tienden a poner en marcha, dentro de la sesión, las competencias, capacidades y fortalezas de las personas consultantes.

Quien interviene puede formular preguntas como: «Hábleme de algunos éxitos recientes», «¿Qué se le da bien en su trabajo?» o «¿Qué ha logrado recientemente que le satisfaga?». También puede preguntar: «¿Qué va bien en sus relaciones con su familia y sus amistades que le alegre?» o «¿Qué está ocurriendo en su vida que quiere que siga ocurriendo?». Si se trata de un niño o una niña, puede preguntar: «¿Qué te gusta hacer en tu tiempo libre que se te dé bien?» o «¿Cuál es tu mejor asignatura en el colegio?».

Diapositiva 1 (descrita). Círculo interior: la joya en el loto

Dos círculos concéntricos; el círculo interior lleva las palabras «Competencias, éxitos». Una flecha parte de él hacia una lista de preguntas: ¿Qué va bien? ¿Qué ha logrado? ¿Qué quiere conservar? ¿Qué quiere seguir haciendo? ¿Qué se le da bien? ¿Qué le satisface? Mención de créditos: Circle Technique, Copyright Arnoud Huibers, todos los derechos reservados.

He aquí algunos ejemplos de respuestas que pueden dar las personas consultantes a preguntas sobre sus competencias: «Pude concentrarme bien cuando estudié para mi último examen», «He aprendido a hablar español con fluidez», «Mantengo la calma cuando las cosas se agitan a mi alrededor», «Me he dado cuenta de que soy bastante resiliente ahora que he atravesado esta época difícil», «Cuido bien de mi tortuga», «Esquío bastante bien». Entre los ejemplos de respuestas a preguntas sobre sus rasgos de carácter positivos figuran: «Soy una persona servicial», «Soy leal con mis amistades», «Soy una persona luchadora, nunca me rindo», «Tengo paciencia con mis colegas» y «Me implico mucho con mis hijos». Entre los éxitos que pueden mencionar: «He terminado mi curso de caligrafía con buena nota», «Terminamos la reforma de nuestra casa» o «He dejado de fumar». Cuando se le pregunta por sus fortalezas, la persona consultante podría decir: «Soy perseverante», «Soy una persona disciplinada» o «La fiabilidad es una de mis fortalezas».

Sobre cada tema que menciona la persona consultante, quien interviene formula una o dos preguntas de seguimiento, como: «¿Cómo lo ha conseguido?», «Estupendo, ¿de quién lo aprendió?» o «Es impresionante. ¿Qué piensa su pareja de eso?». De este modo, valida las respuestas y muestra que está escuchando con atención. De nuevo, solo escribe palabras clave en los círculos.

Hablar de éxitos, competencias y rasgos de carácter positivos resulta gratificante. Hace que las personas consultantes se sientan contentas y orgullosas. La neurociencia ha mostrado que las conversaciones en torno a los aspectos positivos de nuestra vida reducen el estrés y la ansiedad y estimulan la producción de neurotransmisores como la dopamina y las endorfinas, que contribuyen a generar una sensación de bienestar (Sapolsky, 2017). Abundante investigación indica que el afecto positivo favorece la resolución creativa de problemas y mejora la flexibilidad cognitiva (Fredrickson, 2001; Wang et al., 2017). La investigación muestra que las personas consultantes refieren una mayor confianza en sí mismas tras conversaciones centradas en soluciones (Wehr, 2010). Algunos trabajos sostienen que la activación de recursos predice resultados favorables en psicoterapia (Gassmann & Grawe, 2006).

El círculo exterior: fijar el rumbo

El círculo exterior reúne información relacionada con los deseos de cambio, los objetivos, las habilidades que las personas consultantes quieren dominar, sus ambiciones y las cosas que quieren mejorar, lograr o aprender. Quien interviene puede formular preguntas como: «Pensando en el futuro próximo, ¿qué cosas le gustaría que fueran diferentes?»; «Supongamos que mañana por la mañana se despierta y se da cuenta de que domina una habilidad útil: ¿cuál sería esa habilidad?», «¿Qué le gustaría mejorar?», «Supongamos que su relación con la persona ___ mejora: ¿cómo lo notaría? ¿Qué podría hacer usted para que ocurriera?», «¿Cuáles son sus objetivos a largo plazo?», «¿En qué dirección quiere ir en cuanto a su desarrollo profesional?». A las personas consultantes jóvenes se les puede preguntar: «¿En qué te gustaría mejorar?», «Si le preguntara a tu mejor amigo o amiga qué habilidad cree que te convendría mejorar, ¿qué crees que diría?».

Diapositiva 2 (descrita). Círculo exterior: fijar el rumbo

Los mismos dos círculos; el anillo exterior lleva las palabras «Cambios deseados, objetivos». Una flecha parte de él hacia una lista de preguntas: ¿Qué le gustaría que fuera diferente? ¿Qué quiere lograr? ¿Qué quiere mejorar? ¿Qué habilidades quiere aprender? ¿En qué dirección quiere ir? ¿Cuáles son sus objetivos? Mención de créditos: Circle Technique, Copyright Arnoud Huibers, todos los derechos reservados.

Quien interviene valida las respuestas de la persona consultante y anota las palabras clave pertinentes. Si la respuesta se refiere a la ausencia de un problema o de una queja, pregunta: «¿Qué querría en su lugar?». Por ejemplo, si la persona consultante dice: «Ya no quiero dejar las cosas para más tarde», se le pregunta: «¿Qué querría hacer en lugar de dejar las cosas para más tarde?», lo que le permite reformular su respuesta: «Quiero ponerme con las tareas enseguida». Con ayuda de otras preguntas, se ayuda a la persona consultante a formular sus objetivos en lenguaje positivo. Para aplicar con éxito la técnica de los círculos, los objetivos formulados en negativo deben convertirse en objetivos formulados en positivo antes de anotarlos. Así se evita escribir enunciados negativos o problemas en el círculo exterior. Para que una sesión centrada en soluciones funcione bien, es necesario fijar objetivos bien formulados.

Una característica esencial de los objetivos bien formulados es su importancia para la persona consultante. Un objetivo que valga la pena debe ser personalmente significativo y gratificante. Un objetivo elegido por la persona consultante motiva más que un objetivo que le impone otra persona, como una persona responsable jerárquica, el profesorado o la madre o el padre. Que quien interviene considere que un objetivo merece la pena para la persona consultante (o no) tiene menos importancia. Dicho de otro modo, acepta cualquier objetivo que la persona consultante presente y lo anota en el círculo exterior. Puede sugerir un objetivo concreto, pero la persona consultante debe estar de acuerdo en que merece la pena para ella antes de escribirlo.

Fijarse objetivos ayuda a las personas consultantes a canalizar su energía hacia la acción. Según la investigación, las personas que persiguen algo personalmente significativo son mucho más felices que quienes no tienen sueños ni aspiraciones. Busque a una persona feliz y encontrará un objetivo claro. Perseguir un objetivo nos aporta más autoestima y confianza, una mayor capacidad para afrontar los problemas y oportunidades de relacionarnos con los demás (Lyubomirsky, 2008). Unos objetivos claros, alcanzables y adecuadamente ajustados a las habilidades y capacidades de la persona forman parte de lo que genera una experiencia de flujo (Csikszentmihalyi, 2014).

Ben Furman, que firma en segundo lugar este artículo, ha desarrollado un programa centrado en soluciones conocido como Kids’Skills, dirigido al profesorado y a profesionales de la pedagogía para ayudarles a ayudar a niños y niñas a superar dificultades emocionales y de conducta. El programa se basa en la observación de que a los equipos profesionales les resulta más fácil establecer una alianza de trabajo con las familias y con los niños y niñas si no se habla de problemas, sino de habilidades que les convendría aprender (Furman, 2004). El legendario y ya fallecido pionero de la terapia familiar Jay Haley sostenía que una terapia en la que no se definen objetivos está abocada al fracaso (Haley, 2010). Según diversos estudios, fijar objetivos claros en terapia predice un aumento del éxito (Beyebach et al., 2000).

Seguimiento: la escala

Una vez completado el registro de información en los dos círculos concéntricos, quien interviene destaca uno o dos objetivos del círculo exterior y formula una pregunta de escala para abordarlos. Pide a la persona consultante que elija, entre los objetivos del círculo exterior, uno o dos con los que prefiera empezar a trabajar. Por ejemplo, si desea mejorar su «confianza en sí misma en el trabajo», se le pregunta: «En una escala de 0 a 10, en la que 10 significa una buena confianza en usted en el trabajo y 0 lo contrario, ¿dónde diría que se encuentra ahora?». Si elige el objetivo «buena comunicación con mi pareja», se le puede preguntar: «En una escala de 0 a 10, en la que 10 significa una buena comunicación con su pareja y 0 lo contrario, ¿dónde diría que se encuentra en este momento?». Antes de formular la pregunta de escala, se puede pedir una descripción más detallada del objetivo: «¿Qué significa para usted, en la práctica, una buena comunicación?» o «¿Cómo sabrá que su comunicación ha mejorado?». La pregunta de escala aporta más información si se obtiene una descripción detallada del objetivo antes de plantearla.

Las preguntas de escala son una herramienta bien consolidada en la práctica centrada en soluciones. Permiten a la persona consultante evaluar su posición actual en un recorrido imaginario que va del estado de cosas no deseado al estado deseado, al tiempo que ofrecen una plataforma para explorar la evolución positiva y crear imágenes mentales de resultados futuros positivos. Quien interviene también puede utilizar las preguntas de escala para evaluar cómo percibe la persona consultante otras cosas, como su confianza en sí misma o su motivación para esforzarse en lograr los cambios deseados. También puede utilizarlas para evaluar los progresos y ayudar a las personas consultantes a descubrir pequeños pasos que pueden dar para avanzar hacia sus objetivos.

Esquema de una sesión con la técnica de los círculos centrada en soluciones

Una sesión con la técnica de los círculos centrada en soluciones consta de cinco etapas:

  1. Primera etapa: presentarse, aclarar el contexto y establecer una conexión con la persona consultante (no con el problema).
  2. Segunda etapa: reconocer las dificultades que llevan a la persona consultante a terapia o a counseling y preguntarle por los cambios que espera que se produzcan.
  3. Tercera etapa: introducir la técnica de los círculos para reunir información sobre competencias y fortalezas (el círculo interior), objetivos y cambios deseados (el círculo exterior).
  4. Cuarta etapa: plantear la pregunta de escala sobre uno o dos elementos anotados en el círculo exterior.
  5. Quinta etapa: dar una devolución a la persona consultante, resumir los momentos destacados de la conversación, hacerle elogios y, si procede, proponerle una tarea para casa basada en sus propias ideas sobre lo que podría ayudarle a avanzar hacia los objetivos anotados en el círculo exterior.

Preguntas frecuentes sobre la técnica de los círculos centrada en soluciones

P.: ¿Tiene ventajas pedir a la persona consultante que escriba ella misma las palabras clave en los círculos?

R.: Solemos recomendar que sea quien interviene quien escriba las respuestas en los círculos, lo que permite a la persona consultante concentrarse en pensar sus respuestas y ayuda a la persona profesional a asegurarse de que los objetivos estén bien formulados antes de anotarlos en el papel. Cuando se trabaja con familias con niños y niñas, tiene sentido dar de vez en cuando el rotulador a un niño o una niña si le gusta escribir palabras o hacer dibujos en sus círculos.

P.: ¿Se quedan las personas consultantes con la hoja de los círculos?

R.: Sí, las personas consultantes preguntan a menudo si pueden sacar una foto de la hoja con los círculos, lo que indica que los círculos son significativos para ellas. Cuando se utiliza un rotafolio durante la sesión, a veces arrancan la hoja con los círculos y la enrollan para llevársela a casa bajo el brazo. También esto indica que tienden a sentirse implicadas en el proceso.

P.: ¿Qué papel tienen los círculos en las sesiones siguientes?

R.: No es raro que las personas consultantes se refieran a los círculos en la sesión siguiente. Algunas dicen que han pensado en los círculos en casa y que querrían añadir algo al círculo interior o al exterior. A veces, los niños y niñas hacen dibujos en los círculos y desean seguir trabajando en ellos cuando vuelven. Un niño de siete años que había perdido a su padre y a su madre a causa de la drogadicción utilizó los círculos para evocar recuerdos dibujando buenos momentos vividos con ellos. Los círculos le ofrecieron un soporte visual para su proceso de duelo. En el círculo exterior, el niño dibujó sus deseos respecto de su familia de acogida. El joven consultante estaba orgulloso de su obra.

P.: ¿Puede combinarse la técnica de los círculos con la pregunta del milagro?

R.: Sí. Quien interviene puede anotar con palabras clave en el círculo exterior fragmentos de la respuesta de la persona consultante a la pregunta del milagro, o a cualquier otra «pregunta hipotética». Puede utilizar preguntas del tipo «¿Qué más?» para reunir información adicional sobre objetivos y resultados deseados que anotar en el círculo exterior.

P.: Las competencias y los objetivos que surgen en una conversación guiada por la técnica de los círculos parecen más aleatorios que en una entrevista centrada en soluciones más convencional. ¿Cómo funciona esto?

R.: Una entrevista con la técnica de los círculos es como una lluvia de ideas para sacar a la luz competencias y fortalezas para el círculo interior y resultados deseados para el círculo exterior. La información puede parecer dispersa, pero es significativa para la persona consultante y forma un conjunto coherente de percepciones y pensamientos interconectados cuando aparece en los círculos.

P.: Una vez completados los círculos, ¿cuál es el siguiente paso de la conversación?

R.: Una posibilidad es hacer lo que hemos propuesto más arriba: construir preguntas de escala a partir de los objetivos señalados en el círculo exterior. Quienes practican el enfoque centrado en soluciones utilizan las preguntas de escala para obtener información sobre los progresos pasados y futuros. Otra opción es proseguir la conversación con las preguntas de soluciones habituales, como: «¿Qué objetivos parecidos ha logrado alcanzar antes?»; «De todas las personas que conoce bien, ¿quién cree que podría ayudarle a alcanzar su objetivo? ¿De qué manera podría hacerlo?»; «¿Quién será la primera persona en notar que ha avanzado hacia su objetivo? ¿Qué verá que le indique que ha progresado?»; «Imagine que, la próxima vez que nos veamos, me cuenta los progresos que ha hecho hacia su objetivo y me explica cómo lo ha logrado: ¿qué me diría?».

Viñetas clínicas

Viñeta clínica n.º 1

Jack, un chico de 12 años, le dijo hace poco a su padre que no quería volver a verlo. El padre, Ron, director comercial de 50 años, decidió llamar a un terapeuta familiar para concertar una cita junto con su hijo. Cuando Jack entra en la consulta del terapeuta familiar con su padre, está pálido. No habla mucho, pero responde con cortesía y reflexión a las preguntas del terapeuta. Ron explica que le ha impactado el anuncio de su hijo. Cree que su exmujer, Jacqueline, la madre de Jack, ha influido en su decisión. Ron ha dejado de hablar con Jacqueline y cree que ella sigue enfadada por el divorcio y celosa de su nueva pareja. También reconoce tener la mala costumbre de perder rápidamente la paciencia con Jack, su único hijo, y con otras personas. El terapeuta familiar dice que comprende que la situación no es fácil para Ron, ni tampoco para Jack. Jack asiente y está de acuerdo.

El terapeuta introduce la técnica de los círculos y pregunta a Jack y a su padre por sus fortalezas y sus éxitos. Jack dice que es «un amigo muy leal» y «bueno en hockey». Es portero de hockey y tiene que llevar una enorme bolsa de equipamiento al campo dos veces por semana. Su padre añade: «Jack es un chico muy artístico. Hace dibujos preciosos. También es una persona amable y sociable». Ron continúa: «Yo soy una persona perseverante y me vuelve loco el deporte». Tanto Jack como su padre completan activamente el círculo interior con sus competencias y con recuerdos de experiencias compartidas. Los dos parecen disfrutar de la conversación, y Jack parece a gusto.

Al pasar al círculo exterior, el terapeuta pregunta a Jack y a su padre qué desean que sea diferente en el futuro. Jack se muestra reacio a responder, pero su padre lo anima. Entonces dice que le gustaría que su padre fuera menos crítico con él en la mesa. Jack explica que siempre se siente incómodo cenando con su padre y la nueva novia de este porque su padre «siempre lo desaprueba casi todo». El terapeuta pregunta a Jack qué le gustaría ver hacer a su padre en lugar de criticarlo. «Buen ambiente en la mesa», dice, y «que papá sea más amable y me apoye más». El terapeuta anota estas frases en el círculo exterior. El padre dice que a menudo encuentra a su hijo cerrado e inaccesible. El terapeuta convierte las quejas en deseos y escribe las palabras «abierto y hablador» dentro del círculo exterior. Jack está de acuerdo con estas palabras y añade que le ayudaría que su padre lo apoyara en lugar de juzgarlo. Ron está de acuerdo y agradece a su hijo su franqueza. Cuando el terapeuta plantea la pregunta de escala, Jack y Ron tienen ideas útiles sobre cómo podrían subir en la escala de la «buena comunicación entre padre e hijo». Los dos parecen motivados para trabajar en su relación y mejorar las cosas entre ellos.

En la sesión de seguimiento, tres semanas después, las cosas han mejorado. Padre e hijo coinciden en que han subido en la escala de progreso. Jack considera que están en siete, y Ron, que están actualmente en ocho. Le contaron al terapeuta que habían viajado al extranjero un fin de semana para ir de pesca y que habían tenido muchas buenas conversaciones en el barco.

La madre de Jack, Jacqueline, se puso en contacto con el terapeuta y quiso hablar con él. Se mostraba escéptica sobre la capacidad de cambio de su exmarido, pero había notado que Jack parecía más relajado a la hora de visitar a su padre. Expresó su deseo de que Jack y Ron continuaran la terapia algunas veces más, y así lo hicieron.

Viñeta clínica n.º 2

Los servicios municipales derivaron a una familia a terapia por la relación problemática entre una chica de 17 años y su padre. Un tratamiento anterior no había dado resultado. Padre e hija apenas se habían hablado durante casi dos años. El padre, profesor de matemáticas de 45 años, y la madre, secretaria judicial de 47 años, estaban desanimados ante la situación. Consideraban que su hija Liza era irrespetuosa y egoísta: a menudo gritaba en casa, hacía lo que quería sin respetar las normas de la casa, era muy contestona y se mostraba grosera con sus dos hermanos menores. Sobre todo, Liza insultaba a su padre. En casa, actuaba como si él no existiera. Durante una de las muchas discusiones, el padre le apretó el brazo a Liza, lo que la tuvo enfadada durante mucho tiempo. En el colegio, y también en lo social, las cosas iban bien. Liza saca buenas notas y tiene varias amistades. Hace poco la ascendieron a jefa de equipo en el restaurante donde trabaja los fines de semana.

El ambiente en la sesión de terapia familiar con el padre, la madre y Liza es tenso. Tras una breve fase social, el terapeuta introduce los círculos y subraya que solo anotará información en ellos cuando todo el mundo esté de acuerdo. Al cabo de un rato, el círculo interior se llena de frases como «Liza es independiente y enérgica», «buenos resultados escolares», «disfrutar de nuestro labrador en casa», «participa en la cocina» y «le gusta ver películas de Netflix con la familia».

El terapeuta plantea la siguiente pregunta para obtener información para el círculo exterior: «Supongan que cada uno de ustedes se despierta mañana por la mañana y descubre que domina una habilidad que ahora mismo no domina, una habilidad útil para la vida familiar. ¿Qué habilidad creen que sería?». El padre fue el primero en responder. «Tendría alzhéimer», dijo, lo que provocó la risa del resto de la familia. «¿Le importaría explicarlo?», preguntó el terapeuta. «Si tengo alzhéimer, lo habré olvidado todo, también nuestras peleas terribles». La madre dijo que su habilidad sería «relativizar las cosas». Explicó que, al dominar esa habilidad, podría responder a las cosas diciendo algo así como «esto forma parte de hacerse mayor», «yo también fui una adolescente difícil» y «esto también pasará pronto». La habilidad de Liza era «el perdón», sobre el que había leído mucho últimamente en las redes sociales. Quería llamar a su habilidad «la habilidad del perdón» para escribirla en el círculo exterior. Su padre y su madre quedaron impresionados por su respuesta. No esperaban que su hija fuera tan colaboradora durante la sesión de terapia familiar.

La reunión fue como una lluvia de ideas que produjo muchas ideas creativas. La tensión disminuyó y dio paso a un pensamiento creativo colaborativo. Aparecieron más respuestas útiles en el círculo exterior: «Liza toma la iniciativa de hablar en la mesa», «Todo el mundo cuida su lenguaje», «Papá hace preguntas abiertas» y «Todo el mundo respeta las normas de la casa».

El terapeuta formuló la pregunta de escala: «En una escala de 0 a 10, en la que 10 indica que confían en que practicar su habilidad mejorará el ambiente en casa, ¿dónde dirían que se encuentran ahora?». Liza dijo que no tenía mucha confianza. Había leído sobre el perdón, pero nunca lo había practicado. Aun así, quería intentarlo. Eso la situaba en cinco. El padre respondió que no estaba seguro de que fingir tener alzhéimer fuera a servir de algo, pero que haría todo lo posible. Creía estar actualmente en cuatro. La madre dijo que para ella marcaría la diferencia aprender a relativizar las peleas. Sentía que en ese momento estaba en siete en la escala. El terapeuta preguntó entonces a los tres cómo sabrían que habían avanzado en la escala. Los tres dieron una respuesta detallada. Liza dijo que lo sabría simplemente haciéndolo. El padre dijo que utilizaría las habilidades aprendidas en su curso de interpretación teatral durante la carrera para fingir que había olvidado las peleas pasadas con su hija. La madre dijo que practicaría relativizar las cosas cada vez que sintiera tensión en la familia. El terapeuta agradeció a los miembros de la familia su apertura, su valentía y su creatividad, y les deseó suerte para practicar sus habilidades y continuar el experimento en casa.

En la sesión de seguimiento, la familia refirió mejoras significativas. Liza y su padre habían ido una vez de compras juntos. No habían hablado mucho en el coche, pero lo vivieron como una mejora, porque hacía mucho tiempo que no hacían nada juntos. Toda la familia, los cinco, había buscado conjuntamente un destino de vacaciones sin terminar discutiendo. El padre había mostrado interés por su hija haciéndole preguntas abiertas, y Liza había respondido. Eso significó mucho para ella. No había habido peleas de gran intensidad desde la sesión anterior. El terapeuta reforzó los cambios positivos con preguntas exploratorias como «¿Cómo lo hicieron?» y «¿Cómo consiguieron practicar su habilidad?». En las sesiones siguientes, utilizó preguntas habituales centradas en soluciones (p. ej., preguntas de escala, relacionales, circulares y de progreso) para evaluar y amplificar los cambios positivos en el ambiente familiar. Al cabo de cinco sesiones, la familia confiaba en poder mantener un buen ambiente, el respeto mutuo y buenas relaciones sin más sesiones.

Uso de la técnica de los círculos centrada en soluciones en distintos contextos

La técnica de los círculos se ha utilizado en contextos diversos. Se ha empleado con éxito con personas consultantes individuales y en terapia de pareja y familiar, donde ambos miembros de la pareja o los miembros de la familia deben ponerse de acuerdo sobre qué fortalezas y objetivos figurarán en los círculos. Los equipos de orientación escolar también la han utilizado en el trabajo con escolares en el aula. El alumnado suele estar lleno de ideas sobre las palabras que le gustaría ver escritas en los círculos. Recoger sus ideas y ayudarle a definir sus objetivos le motiva a trabajar en ellos, más que si el profesorado le impone objetivos e instrucciones para alcanzarlos.

La técnica de los círculos también es adecuada para la gestión del desempeño o para conversaciones de desarrollo entre personas con responsabilidades directivas y personal. Profesionales del coaching informan de que la han utilizado con éxito en desarrollo organizacional y en la creación de equipos. El personal de enfermería, las personas cuidadoras y otras personas profesionales que trabajan con personas con discapacidad intelectual han observado que la herramienta les ayuda a mantener conversaciones fructíferas con ellas, ya que permite visualizar sus respuestas con pictogramas y dibujos además de palabras (Huibers, 2019).

Complexe Systémique: lo que hay que retener

Una herramienta de una sencillez desarmante, y ahí reside su fuerza: dos círculos, las palabras de la persona consultante, nada más. Lo que la vuelve sistémica es la regla de la segunda viñeta, no se escribe nada sin el acuerdo de todo el mundo: la hoja se convierte en un contrato familiar negociado, y la lluvia de ideas lleva la conversación de la acusación a las habilidades por aprender, como en Kids’Skills de Furman. Obsérvese también la regla que hace todo el trabajo: un objetivo solo entra en el círculo exterior una vez reformulado en positivo. Puede leerse junto con la técnica experiencial de Reiter para adentrarse en el futuro, la contratación colaborativa y la pausa y el mensaje de final de sesión, que aquí corresponde a la quinta etapa.

Referencias

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Lecturas recomendadas

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Berg, I. K., & Steiner, T. (2003). Childrens’ solution work. Norton.

Contactos

Arnoud Huibers: arnoudhuibers@sol-centre.org · Ben Furman: ben@benfurman.com

Artículo original The Solution-Focused Circle Technique: A Visual Tool for Discovering Strengths and Facilitating Change in Therapy and Counseling, de Arnoud Huibers y Ben Furman, publicado en Journal of Solution Focused Practices, vol. 6, n.º 2 (2022), artículo 6, pp. 23-31, doi: 10.59874/001c.75018, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial, con la presentación adaptada para la lectura en línea y las dos diapositivas descritas en lugar de reproducidas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial al español del artículo original «The Solution-Focused Circle Technique: A Visual Tool for Discovering Strengths and Facilitating Change in Therapy and Counseling», publicado en Journal of Solution Focused Practices (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducida por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, tal como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Huibers, A., & Furman, B. (2022). The Solution-Focused Circle Technique: A Visual Tool for Discovering Strengths and Facilitating Change in Therapy and Counseling. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-solution-focused-circle-technique-a-visual-tool-for-discovering-strengths-and-facilitating-change-in-therapy-and-counseling (Obra original publicada en 2022 en Journal of Solution Focused Practices, vol. 6, n.º 2 (2022), artículo 6, pp. 23-31; republicada en 2022 por Journal of Solution Focused Practices, https://journalsfp.org/article/75018)

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