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Journal of Child and Family Studies · Familia

El trastorno mental parental en los tribunales de familia: una revisión de alcance

¿Qué le ocurre a una madre o a un padre con un trastorno mental cuando la separación se resuelve ante un tribunal? El equipo australiano de Taegan Holford revisó doce artículos publicados desde 2009. El diagnóstico por sí solo no decide el resultado. Pero los procedimientos agravan el malestar, el trastorno mental se utiliza a veces para desacreditar a madres que han sufrido violencia, y el miedo a ser juzgadas aleja a muchas familias de la atención que necesitan.

Autoría Taegan A. Holford, Andrea E. Reupert y Phillip Tchernegovski (School of Educational Psychology & Counselling, Faculty of Education, Monash University, Victoria, Australia); Helen Rhoades (Melbourne Law School, The University of Melbourne, Victoria, Australia)Primera publicación Journal of Child and Family Studies, 6 de noviembre de 2023Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Parental Mental Illness in the Family Courts: A Scoping Review, de Taegan A. Holford, Andrea E. Reupert, Phillip Tchernegovski y Helen Rhoades, publicado en Journal of Child and Family Studies (Springer) (2023), doi: 10.1007/s10826-023-02708-8, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas; los puntos destacados figuran en el recuadro del resumen. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Por lo tanto, es importante que el trastorno mental de una madre o de un padre no se considere de forma aislada, sino que se tengan en cuenta todos los factores que contribuyen a su capacidad de ofrecer un entorno seguro y afectuoso.

Taegan A. Holford, Andrea E. Reupert, Phillip Tchernegovski y Helen Rhoades

Resumen

Las separaciones que se dirimen en los tribunales de familia se caracterizan a menudo por una conflictividad elevada y procedimientos largos. Para las madres y los padres con un trastorno mental, el tribunal puede suponer obstáculos adicionales que pueden traducirse en menos tiempo con su descendencia y en malestar psíquico. Este estudio tenía como objetivo (a) identificar y analizar críticamente la investigación sobre el trastorno mental parental en los tribunales de familia y (b) comprender las experiencias de las personas progenitoras con un trastorno mental que acuden a los tribunales de familia en asuntos relativos a la crianza. Esta revisión de alcance se llevó a cabo en cinco bases de datos (CINAHL, HeinOnline, ProQuest, PsycInfo y Scopus) siguiendo las directrices PRISMA-ScR. La búsqueda arrojó 5392 artículos únicos, de los cuales 12 cumplían los criterios y se incluyeron en esta revisión. Estos artículos comprendían estudios cualitativos, cuantitativos y de métodos mixtos procedentes de tribunales de familia de varios países. Mediante un análisis temático se construyeron cuatro temas: (1) influencia real y percibida del trastorno mental parental en los resultados, (2) violencia familiar y tribunales, (3) impacto del proceso judicial en las personas progenitoras con un trastorno mental y (4) apoyos para madres y padres con un trastorno mental. Los resultados indican que estas personas se enfrentan a numerosos obstáculos que afectan a su capacidad de participar en los procesos judiciales y a los resultados de los procedimientos de custodia. Sin embargo, la investigación actual presenta muchas lagunas. Se exponen sus limitaciones y se proponen líneas para la investigación futura sobre el trastorno mental parental en los tribunales de familia.

Palabras clave: tribunales de familia, trastorno mental parental, revisión de alcance

Puntos destacados

  • Las personas progenitoras con un trastorno mental implicadas en litigios sobre la crianza percibían que su trastorno había perjudicado su causa.
  • Entre los principales obstáculos figuraban el agravamiento del trastorno mental durante los procedimientos de derecho de familia en curso, las repercusiones de la violencia familiar y la falta de una representación letrada continua y sensible.
  • Las madres y los padres señalaron que el personal y los sistemas del derecho de familia necesitan estar informados sobre los efectos de la violencia familiar, el trauma y el trastorno mental.
  • Se necesita más investigación centrada específicamente en las experiencias de las personas progenitoras con un trastorno mental a lo largo de su paso por el sistema de los tribunales de familia.

El divorcio, la separación parental y la crianza tras la separación son transiciones vitales habituales para muchas familias. Sin embargo, para algunas, estas transiciones están marcadas por el estigma y el malestar (Konstam et al., 2016; Strizzi et al., 2021). En particular, muchos litigios relativos a la infancia presentan altos niveles de conflicto y procesos judiciales largos, que pueden agravar un momento ya de por sí difícil para las familias (Polak & Saini, 2019). Además de estas dificultades, el trastorno mental parental es una característica frecuente de los procedimientos de custodia en los tribunales de familia (Kaspiew et al., 2015). Las personas progenitoras con un trastorno mental se enfrentan a diversos retos a la hora de sostener a su familia (Reupert & Maybery, 2016) y tienen más probabilidades que otras familias de verse implicadas en litigios sobre la crianza (Salzer et al., 2020). Sin embargo, el estigma y el miedo a perder la custodia pueden impedir que muchas de ellas busquen apoyo para su trastorno durante este periodo (Dolman et al., 2013). A la luz de estas dinámicas, y de su posible impacto negativo en la infancia, es importante comprender de forma global las experiencias de las madres y los padres con un trastorno mental que acuden a los tribunales de familia, con el fin de orientar las políticas públicas y el desarrollo de sistemas de apoyo adecuados.

Trastorno mental parental

Las personas progenitoras con un trastorno mental y su descendencia refieren a menudo niveles importantes de estigma y vergüenza al hablar del trastorno mental (Reupert et al., 2021). Esto puede llevarlas a evitar buscar apoyo para su trastorno por miedo a ser juzgadas por su entorno o por los servicios (Dolman et al., 2013). Algunas refieren también no pedir ayuda para su trastorno, incluso en momentos de gran malestar, por miedo a perder a su hijo o hija a raíz de una intervención del tribunal de familia o de la administración, como los servicios de protección de la infancia (Ackerson, 2003; Khalifeh et al., 2009). En muchos casos, estos temores pueden estar fundados: investigaciones realizadas en los Estados Unidos de América (EE. UU.) y en Australia indican que a las madres y los padres con un trastorno mental se les disputa con más frecuencia el tiempo de convivencia con sus hijos e hijas, y lo pierden con más frecuencia, que a quienes no padecen un trastorno mental (Kaplan et al., 2019; O’Donnell et al., 2015; Salzer et al., 2020).

Diversos factores genéticos y ambientales pueden contribuir a un mayor riesgo de dificultades conductuales, sociales y emocionales en la descendencia de personas con un trastorno mental (Reupert & Maybery, 2016). Estas madres y padres pueden tener dificultades para asumir sus responsabilidades parentales debido a los síntomas de su trastorno, como la fatiga, la apatía y el deterioro del funcionamiento (Reupert & Maybery, 2016). Sin embargo, no todos los niños y niñas que viven en estas familias presentan resultados negativos. Factores como la competencia parental, la disponibilidad y adecuación del apoyo a la crianza, el temperamento del niño o la niña, el acceso al tratamiento, la gravedad y cronicidad de la sintomatología parental y la estabilidad económica y residencial influyen en la capacidad de una persona para cuidar de su hijo o hija (Reupert et al., 2015). Aunque muchos trastornos mentales son afecciones crónicas, el funcionamiento de la persona y sus capacidades parentales no son estáticos, y la capacidad parental de quienes tienen un trastorno mental puede aumentar cuando se dispone de apoyos sociales e intervenciones adecuados (Reupert et al., 2015; Risley-Curtiss et al., 2004). Por lo tanto, es importante que el trastorno mental de una madre o de un padre no se considere de forma aislada, sino que se tengan en cuenta todos los factores que contribuyen a su capacidad de ofrecer un entorno seguro y afectuoso.

El trastorno mental en los tribunales de familia

En muchos países, la consideración primordial de los tribunales de familia en los asuntos relativos a la crianza es el interés superior o el bienestar de la persona menor de edad. Este principio rector figura en todas las leyes estatales de EE. UU. (Child Welfare Information Gateway, 2020) y en muchos otros países, como en el artículo 60CA de la Family Law Act australiana (1975) (Cth) y en la Children Act del Reino Unido (1989). Lo que el tribunal considera el interés superior de la persona menor dependerá de sus circunstancias particulares. Sin embargo, no es raro que la legislación indique a la judicatura que tenga en cuenta factores como la necesidad de proteger a la persona menor de cualquier daño; sus necesidades físicas, emocionales y educativas; y la capacidad de la madre y del padre para atender a esas necesidades. Las pruebas de un trastorno mental de la madre o del padre pueden ser pertinentes para cada una de estas cuestiones y llevar al tribunal a limitar el tiempo que esa persona pasa con su hijo o hija (Raub et al., 2013; Salzer et al., 2020).

Existen, sin embargo, otros obstáculos que pueden aumentar aún más la probabilidad de que una persona progenitora con un trastorno mental tenga menos tiempo o contacto con su hijo o hija. Uno de ellos puede ser el propio sistema judicial. Un sistema judicial contradictorio, como el que existe en Australia e Inglaterra, ha sido criticado a menudo por inadecuado para tratar los asuntos de familia (Australian Law Reform Commission (2019); Mitcham-Smith & Henry, 2007). El sistema contradictorio anima a cada parte a construir una «causa ganadora» aportando pruebas de su propia capacidad parental y, en algunos casos, de la falta de capacidad parental de la otra parte (Mitcham-Smith & Henry, 2007). Desde esta óptica, la atención de las madres y los padres puede desplazarse del interés superior de la persona menor hacia el resultado de ganar o perder el litigio. Se ha señalado que este sistema expone a la infancia a un conflicto y un trauma de mayor nivel (Australian Law Reform Commission (2019); Mitcham-Smith & Henry, 2007). Además, tener un trastorno mental puede aumentar las probabilidades de inestabilidad residencial, estrés económico, violencia familiar y consumo de sustancias (Nishio et al., 2017; Toftdahl et al., 2016; Trevillion et al., 2012), todo lo cual puede afectar negativamente a la capacidad de la persona para participar en los procesos judiciales.

Estudios previos sugieren que el trastorno mental parental puede influir de diversas maneras en los procedimientos judiciales relativos a la infancia (Kaplan et al., 2019; O’Donnell et al., 2015) y que, a su vez, los procedimientos judiciales litigiosos pueden agravar los síntomas del trastorno mental (Australian Law Reform Commission (2019); Mitcham-Smith & Henry, 2007). Las personas progenitoras con un trastorno mental pueden sufrir mayores niveles de pobreza, lo que conlleva inestabilidad residencial y económica y dificultades para acceder a una representación letrada continuada (Kaplan et al., 2019). La discriminación hacia las personas progenitoras con discapacidad en general se aplica también a los procedimientos judiciales que afectan a la infancia. Kaplan et al. (2019) sugirieron que, en los casos de protección de la infancia, el personal clínico y la judicatura pueden tener sesgos contra las personas progenitoras con un trastorno mental. Además, la capacidad de participación de la madre o del padre puede verse reducida por el elevado estrés asociado a los procedimientos judiciales (Mitcham-Smith & Henry, 2007). Para comprender mejor la naturaleza de estas interacciones, se llevó a cabo una revisión de alcance de la literatura sobre las experiencias de las personas progenitoras con un trastorno mental en los tribunales de familia. Para facilitar que el conjunto de investigaciones cualitativas y cuantitativas disponibles sirva de base a la práctica y a las políticas, es necesaria una síntesis sistemática de la investigación. El objetivo de esta revisión es (a) identificar y analizar críticamente la investigación sobre el trastorno mental parental en los tribunales de familia y (b) comprender las experiencias de las madres y los padres con un trastorno mental que acuden a los tribunales de familia en asuntos relativos a la crianza.

Método

Diseño

Esta revisión de alcance se realizó según el protocolo PRISMA-ScR (Preferred Reporting Items for Systematic reviews and Meta-Analyses extension for Scoping Reviews) y siguió la lista de verificación PRISMA-ScR para mejorar la calidad y la trazabilidad de la revisión (Tricco et al., 2018).

Criterios de inclusión

Se incluyeron en esta revisión los estudios que cumplían los siguientes criterios:

  1. Contiene información sobre el trastorno mental parental en el contexto de procedimientos judiciales en los tribunales de familia.
  2. Publicado en 2009 o posteriormente. Dado que el derecho de familia experimenta «reformas muy frecuentes y radicales» en respuesta a «cambios drásticos en las actitudes sociales», se fijó este periodo para recoger la investigación más reciente en este ámbito (Young, 2016, p.1).
  3. Contiene investigación original (p. ej., estudios cualitativos, cuantitativos y de métodos mixtos), incluidos análisis de causas y resoluciones de tribunales de familia.
  4. Publicado en una revista con revisión por pares.
  5. Publicado en inglés.

Criterios de exclusión

Se excluyeron los estudios que cumplían los siguientes criterios:

  1. Literatura gris, incluidas resoluciones y causas judiciales que aparecen de forma aislada y no han sido analizadas.
  2. Tesis doctoral.
  3. No contenían datos relativos al trastorno mental parental en el contexto de procedimientos judiciales en los tribunales de familia, incluidos los estudios centrados en procedimientos previos a la vía judicial, como la mediación.

Estrategia de búsqueda

La búsqueda se realizó en abril de 2020, con una actualización en octubre de 2021. Se utilizaron cinco bases de datos electrónicas: cuatro de ciencias sociales (PsycInfo, CINAHL, ProQuest y Scopus) y una jurídica (HeinOnline: Law Journal Library). Los términos de búsqueda procedían de tres categorías: trastorno mental, progenitores y tribunal de familia. Los términos de búsqueda completos figuran en la Tabla 1 del Apéndice. Los estudios se cargaron después en RAYYAN (Ouzzani et al., 2016), una plataforma diseñada para apoyar las revisiones sistemáticas agilizando el cribado de resúmenes y títulos. Tras eliminar los duplicados, quedaron 5392 artículos únicos.

Selección de los estudios

La persona que firma en primer lugar cribó todos los títulos y resúmenes aplicando los criterios de inclusión y exclusión, mientras que la segunda y la tercera persona firmantes cribaron cada una a ciegas el 20% de los estudios. Las discrepancias entre evaluaciones, halladas en el 2% de los estudios, se debatieron en el equipo de investigación, revisando el artículo en cuestión hasta alcanzar un consenso. Cuarenta y un estudios cumplían los criterios de inclusión y se incluyeron para una revisión a texto completo, aplicando los mismos criterios jerárquicos. Durante este cribado se excluyeron 30 estudios. Se revisaron manualmente las bibliografías de los estudios incluidos, lo que permitió incluir un artículo adicional (Powell, Parish, et al., 2020). En total, se incluyeron doce artículos en esta revisión. Véase la Figura 1 para una visión general del proceso de exclusión.

Diagrama de flujo PRISMA 2009
Fig. 1. Diagrama de flujo PRISMA 2009

Evaluación de la calidad

Para evaluar la calidad de los artículos incluidos se utilizó la Mixed Methods Appraisal Tool (MMAT) (Hong et al., 2018). Esto permitió al equipo revisor comprender las limitaciones de los estudios disponibles e identificar futuras líneas de investigación. La MMAT se desarrolló para permitir evaluar la calidad de estudios cualitativos, cuantitativos y de métodos mixtos. El equipo revisor aplicó a cada estudio dos preguntas de cribado y cinco criterios, que varían según el diseño del estudio. La herramienta presenta una fiabilidad interevaluadores de moderada a fuerte, es flexible, eficiente y fácil de usar, y se utiliza cada vez más en las revisiones de métodos mixtos (Hong et al., 2018). Quienes desarrollaron la MMAT desaconsejan calcular una puntuación global; en su lugar, se ofrece una tabla que detalla cómo se valoró cada artículo con respecto a cada criterio. Esta tabla permite a quien lee comprender de forma rápida y eficaz los puntos fuertes y las limitaciones metodológicas de los estudios incluidos.

Extracción de datos y síntesis temática

La información descriptiva de cada estudio se reunió en una tabla de extracción de datos, que incluía el año, el lugar, la metodología y los resultados relacionados con la pregunta de investigación de esta revisión. Se optó después por un análisis temático por su capacidad para organizar, representar y resumir los datos de manera significativa, un método cada vez más utilizado para analizar los datos de revisiones de la literatura (Braun & Clarke, 2019). Esta revisión pretendía representar las experiencias de las madres y los padres con un trastorno mental en los tribunales de familia. El análisis temático consistió en leer los datos de cada artículo para familiarizarse con la información presentada. A continuación, la persona que firma en primer lugar resumió manualmente los datos pertinentes para el objetivo de la investigación en códigos concisos. Estos códigos se agruparon después según la similitud de su contenido y se organizaron en temas coherentes. Los datos contenidos en cada tema se cotejaron luego con el artículo original para garantizar que se representaban con exactitud y en su contexto. La autoría debatió para precisar los temas. Se redactaron relatos para cada tema con citas representativas de los artículos revisados. En la exposición se distingue entre los datos primarios recogidos en los artículos identificados y las interpretaciones y conclusiones del equipo investigador. Los datos primarios incluyen las perspectivas de madres y padres concretos, así como resoluciones judiciales publicadas y evaluaciones psicológicas. Las resoluciones judiciales contienen opiniones y perspectivas de un abanico de profesionales y personas, entre ellas madres y padres, la descendencia, otros miembros de la familia, la judicatura y profesionales de la psiquiatría, la psicología, el trabajo social, la abogacía y la protección de la infancia. Siempre que ha sido posible, se ha indicado de quién es la perspectiva presentada.

Resultados

Características de los estudios

La búsqueda arrojó doce artículos que corresponden a once estudios distintos (Powell, Mitra, et al. (2020) & Powell, Parish, et al. (2020) publicaron dos artículos diferentes a partir del mismo estudio de entrevistas). Se incluyeron resoluciones y evaluaciones judiciales junto con estudios de caso, datos de encuestas y entrevistas semiestructuradas. Siete de los estudios incluidos en esta revisión eran cualitativos, tres cuantitativos y uno de métodos mixtos. Las personas participantes iban desde unidades familiares completas (como en los estudios de caso y las resoluciones) hasta madres y padres con un trastorno mental y madres que habían sufrido violencia familiar entrevistados de forma semiestructurada. En los estudios con participantes individuales, la muestra era mayoritaria o exclusivamente femenina (cuando se centraban en la violencia familiar). El número de participantes oscilaba entre 596 personas progenitoras (Salzer et al., 2020) y 12 (Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020). Las principales características de los estudios se presentan en la Tabla 2 y los datos de frecuencia en la Tabla 3 (Apéndice).

Evaluación de la calidad

Los artículos se revisaron con la MMAT. Se trataba de siete estudios cualitativos, tres estudios cuantitativos (descriptivos) y un estudio de métodos mixtos. La mayoría de los estudios incluidos en esta revisión cumplían todos los criterios de la MMAT (véase la Tabla 4, Apéndice); solo cuatro no alcanzaban todos los estándares. Dos estudios de caso cualitativos (Ezzo, 2018; McInnes, 2014), que analizaban resoluciones judiciales, no exponían cómo habían seleccionado los casos analizados (por ejemplo, criterios de inclusión/exclusión y procedimiento analítico), por lo que se consideró que no respondían adecuadamente a la pregunta de investigación (criterio 1.2) ni interpretaban adecuadamente los resultados (criterio 1.4). Dos estudios cuantitativos descriptivos (Raub et al., 2013; Salzer et al., 2020) contaban con participantes predominantemente caucásicos/blancos, lo que no era representativo de una población de estudio étnicamente más diversa (criterio 4.2), e indicaban un riesgo de sesgo de no respuesta (criterio 4.4).

Diagnóstico del trastorno mental

Prevalencia de los trastornos mentales

Cuatro estudios exploraron la prevalencia del trastorno mental entre las madres y los padres y los litigios sobre la crianza en el tribunal de familia (Raub et al., 2013; Salzer et al., 2020; Woodhead et al., 2015; Zumbach, 2016). Un estudio estadounidense con 596 personas progenitoras con un trastorno mental halló que el 39% había estado implicado en un litigio sobre la crianza (Salzer et al., 2020). Raub et al., (2013) observaron que, de las 404 personas progenitoras implicadas en un litigio sobre la crianza, el 75% de las madres y el 60% de los padres habían recurrido a tratamientos de salud mental, mientras que el 15% de las madres y el 11% de los padres habían requerido hospitalización por su trastorno mental. En cambio, un estudio alemán halló una prevalencia comparativamente menor del trastorno mental (Zumbach, 2016). De los 139 documentos incluidos en el estudio, se constató que el 14,39 % de las madres y el 19,42 % de los padres presentaban al menos un trastorno mental, considerando el consumo de sustancias y el «retraso mental» como diagnósticos de trastorno mental. Un estudio neozelandés que analizó temáticamente 110 resoluciones judiciales halló que el 20% de los casos incluidos planteaban preocupaciones de salud mental (Woodhead et al., 2015).

Diagnósticos de trastorno mental señalados

Aunque no todos los estudios indicaban explícitamente el diagnóstico de las personas participantes, se señalaron diversos trastornos mentales (por la autoría de los estudios, por las propias personas participantes o en los informes judiciales, por la judicatura, la abogacía, quienes redactaban los informes o la psiquiatría). El trastorno mental señalado con más frecuencia era la depresión (nueve de los 11 estudios). El trastorno de estrés postraumático (TEPT) se mencionaba en seis estudios. La ansiedad, la esquizofrenia y los trastornos de la personalidad aparecían en cinco estudios, y el trastorno bipolar en cuatro. Otros trastornos mentales señalados eran el trastorno adaptativo, el trastorno delirante, el trastorno esquizoafectivo y los ataques de pánico. Para más información sobre los estudios que abordaban trastornos mentales específicos y sobre la frecuencia de los trastornos mentales, véanse la Tabla 2 y la Tabla 3 (Apéndice), respectivamente.

Origen del diagnóstico de trastorno mental

La determinación del trastorno mental de las madres y los padres en los 11 estudios variaba según la metodología empleada. En los estudios basados en encuestas y entrevistas, las personas participantes se autoidentificaban como afectadas por un trastorno mental antes de participar (Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020; Raub et al., 2013; Salzer et al., 2020) o el trastorno mental se revelaba al equipo investigador en el curso de la entrevista (Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020). En los estudios cuyos datos primarios eran resoluciones o evaluaciones psicológicas, no siempre quedaba claro de dónde procedía el diagnóstico (Douglas, 2018; Ezzo, 2018; McInnes, 2014; Woodhead et al., 2015; Zumbach, 2016; Websdale, 2020). Las resoluciones judiciales hacían referencia a profesionales de la psiquiatría o la psicología que establecían o interpretaban cómo el trastorno mental de la madre o del padre afectaba a su capacidad parental, y algunas resoluciones recogían el testimonio de hasta tres especialistas en psiquiatría (McInnes, 2014). Como en cada estudio solo se presentaban extractos de las resoluciones, no siempre quedaba claro quién había establecido el diagnóstico.

Cabe señalar que en algunas resoluciones judiciales no se aportaba ningún diagnóstico específico y, aun así, se consideraba que el estado mental de la madre o del padre menoscababa su capacidad de cuidar de su descendencia. Por ejemplo, en uno de los casos recogidos por Death et al. (2019), un psiquiatra señaló que la madre presentaba «rasgos de personalidad del grupo B» (p. 7), sin precisar ningún trastorno específico. El psiquiatra añadió que esta categoría incluía «el espectro del trastorno límite de la personalidad, el trastorno histriónico de la personalidad, el trastorno antisocial de la personalidad y el trastorno narcisista de la personalidad» (p. 7). Prosiguió indicando que la madre «puede tener dificultades para regular… su estado emocional de forma adecuada y podría tener dificultades con los límites» (p. 7). Al mismo tiempo, el mismo psiquiatra sugería que la madre no padecía ningún trastorno mental grave. Pueden verse otras descripciones de este tipo en una evaluación psiquiátrica que atribuía a una madre «rasgos de trastornos de la personalidad dependiente y límite» (Ezzo, 2018, p. 576) y en una evaluación de riesgo en salud mental cuya conclusión psiquiátrica fue que un padre presentaba «rasgos de personalidad antisocial, narcisista y paranoide» (Websdale, 2020, p. 58).

Temas

Se identificaron cuatro temas para explorar las experiencias de las madres y los padres con un trastorno mental en los tribunales de familia, que se detallan a continuación:

  1. Influencia real y percibida del trastorno mental parental en los resultados.
  2. Violencia familiar y tribunales.
  3. Impacto del proceso judicial en las personas progenitoras con un trastorno mental.
  4. Apoyos para madres y padres con un trastorno mental.

Tema 1. Influencia real y percibida del trastorno mental parental en los resultados

Todos los estudios de esta revisión identificaron las formas en que el trastorno mental de una madre o un padre, o su tratamiento, influía en el resultado de un procedimiento de custodia en el tribunal de familia. Algunos estudios examinaron cómo el hecho de tener un trastorno mental puede afectar a los resultados de estos procedimientos mediante estudios correlacionales o examinando los factores relacionados con el trastorno mental que la judicatura de familia tiene en cuenta (Death et al., 2019; McInnes, 2014; Raub et al., 2013; Woodhead et al., 2015; Zumbach, 2016). Otros exploraron cómo percibían las madres y los padres que su trastorno mental influiría o había influido en su causa (Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020; Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020; Websdale, 2020)

Estudios correlacionales

Dos estudios exploraron cuantitativamente el impacto de un diagnóstico de trastorno mental en la reducción del tiempo pasado con el hijo o la hija (Salzer et al., 2020; Woodhead et al., 2015). Salzer et al. (2020) observaron que el 88% de las personas progenitoras (de un total de 596) con un trastorno mental que habían estado implicadas en un procedimiento de custodia afirmaban que su trastorno se había sacado a relucir ante el tribunal, y el 87% indicaba que el litigio había dado lugar a una pérdida o un cambio de custodia. Además, la autoría constató que tener un trastorno mental aumentaba en un 57% la probabilidad de pérdida o cambio de custodia entre las personas encuestadas Salzer et al. (2020). Por el contrario, un estudio de métodos mixtos que examinó cuantitativamente 110 regímenes de custodia halló que tener un trastorno mental no predecía significativamente una reducción de las estancias con pernocta con el hijo o la hija (Woodhead et al., 2015). Sin embargo, en los análisis cualitativos de Woodhead et al. (2015), el trastorno mental de la madre o del padre se mencionaba en «muchas» resoluciones (sin especificar el número) en las que se denegaban o limitaban las pernoctas para proteger a la persona menor del «riesgo de daño físico, negligencia física o daño emocional» (p. 529). En conjunto, los estudios correlacionales no indican que el trastorno mental parental tenga un impacto explícito en los resultados judiciales.

Percepciones de madres y padres

Cuatro artículos (Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020; Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020) exploraron cómo percibían las madres la forma en que el tribunal veía su trastorno mental. Las madres contaron que tenían la sensación de que su expareja sacaba a relucir su trastorno mental para desacreditarlas durante el procedimiento de custodia, a menudo cuando se planteaban denuncias de violencia doméstica o de maltrato infantil. Una madre lo describía así: «[l]o más horrible es que me presentaron como una madre maltratadora con mi propio hijo, por el que daría la vida» (Powell, Parish, et al., 2020, p. 99). Otras contaron que tomar la medicación prescrita para su trastorno mental las perjudicaría, o las había perjudicado, ante el tribunal; una madre recordaba: «No quiero que me dispensen esta [receta] porque… no quería que él pidiera judicialmente mi historia clínica o mis registros de Medicare» (Douglas, 2018, p. 350). Otra madre describía la sensación de que el tribunal iba a «decidir que, si tienes una discapacidad mental, eres un riesgo [para tu hijo]» (p. 99), sin examinar el contexto en el que su trastorno mental interactuaba con su capacidad parental (Powell, Parish, et al., 2020).

Otros factores de influencia

Las madres y los padres, la judicatura y otras figuras profesionales, así como los análisis de los estudios correlacionales incluidos, mencionaron otros factores relacionados con el trastorno mental. Además del diagnóstico de trastorno mental, cuatro artículos exploraron el impacto del tratamiento de salud mental en curso sobre los resultados judiciales (Ezzo, 2018; Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020; McInnes, 2014; Websdale, 2020). El tratamiento de salud mental podía indicar que el trastorno estaba controlado o en remisión, y podía imponerse como condición para mantener el contacto con el hijo o la hija (Ezzo, 2018; Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020; McInnes, 2014; Websdale, 2020). El hecho de que la madre o el padre siguiera o no el tratamiento también podía influir en el tiempo que podía pasar con su hijo o hija (Ezzo, 2018; Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020; McInnes, 2014; Websdale, 2020). Varias personas participantes percibían que estar «en recuperación» influía en su causa, como describía una madre: «Creo que todas estas cosas juegan en mi caso, que estoy absolutamente entregada a mi recuperación, una recuperación que nunca termina» (Powell, Mitra, et al., 2020, p. 5). No se precisaba si esto «jugaba» a favor o en contra en el resultado.

En seis artículos, otros factores relacionados con la salud mental influyeron en los resultados de los procedimientos de custodia. Una resolución indicaba que, al dictar sentencia, se había tenido en cuenta la falta de conciencia de las madres y los padres sobre cómo su comportamiento podía afectar a la infancia (Death et al., 2019). En un caso, un informe psiquiátrico había advertido al tribunal de que «[la madre] parece tener dificultades para separar sus propios miedos y angustias de lo que podría ser mejor para sus hijos», añadiendo que «no parece tener conciencia de ello» (Death et al., 2019, p. 7). Algunas madres y padres consideraban que factores externos, como las dificultades económicas, la falta de representación letrada, la inestabilidad residencial y la falta de empleo, influían en los resultados de los procedimientos de custodia (Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020). Varias personas autoras y participantes percibían que la presencia de factores concurrentes, como la violencia familiar y las denuncias de abuso sexual infantil (ASI), influía en los resultados (Death et al., 2019; Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020; McInnes, 2014). Esto incluía resoluciones que parecían desestimar el relato de las madres alegando su trastorno mental (Death et al., 2019; McInnes, 2014) y entrevistas con madres que contaban haberse visto perjudicadas por haber sufrido violencia familiar (Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020).

Tema 2. Violencia familiar y tribunales

Cuatro estudios señalaron el impacto combinado del trastorno mental y la violencia familiar en los procedimientos ante los tribunales de familia. Algunas madres describieron cómo la violencia familiar había afectado negativamente a su capacidad para declarar en la sala. Por ejemplo, una madre afirmó: «Estaba tan traumatizada [por la violencia familiar]… desarrollé un TEPT… [y] simplemente no era capaz de articular nada ante el juez en el tribunal» (Gutowski & Goodman, 2020, p. 449). Otra madre afirmó que ya no tenía «confianza en su propio juicio» cuando se le preguntó cómo había afectado la violencia familiar a su capacidad de afrontar el proceso judicial (Douglas, 2018, p. 349). Otras madres indicaron que, aunque su mala salud mental había sido causada por la violencia familiar, el tribunal no la había considerado en ese contexto (Gutowski & Goodman, 2020). Una madre señaló: «a lo mejor estaba deprimida por el maltrato y a lo mejor por eso no cuidaba de los niños. [Ojalá la judicatura] entendieran el maltrato y lo traumático que fue» (Gutowski & Goodman, 2020, p. 449).

Del mismo modo, las madres describieron el impacto negativo que la violencia familiar había tenido en su salud mental. En un estudio con entrevistas a 65 supervivientes de violencia familiar, el 88% indicó que el maltrato había afectado negativamente a su salud mental (Douglas, 2018). Sin embargo, en la sala de vistas, estas madres sentían la necesidad de minimizar su trauma por miedo a que se las etiquetara como enfermas mentales; una madre contaba: «Si no pareces tranquila, te dicen que estás loca. Y no estás loca, solo estás alterada» (Gutowski & Goodman, 2020, p. 450). Las madres que habían sufrido violencia familiar indicaron que diagnósticos como el TEPT se utilizaban a menudo para desacreditarlas en los procedimientos de custodia (Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020; McInnes, 2014; Websdale, 2020). A una madre le recetaron antidepresivos a raíz de la violencia familiar, y sintió que esto se «utilizó en su contra» ante el tribunal (Gutowski & Goodman, 2020, p. 449). Otro estudio presentaba un estudio de caso en el que un padre se centraba en «ideas» (p. 84) sobre la salud mental de su esposa, incluidas frecuentes afirmaciones inexactas ante los servicios de protección de la infancia de que su esposa tenía esquizofrenia (McInnes, 2014). McInnes, (2014) sostenía además que el padre de este caso podía haber sido maltratador y que buena parte de los síntomas de la madre podía explicarse por el maltrato.

Tres estudios trataron explícitamente cómo se presentaba el trastorno mental de la madre para desacreditarla en procedimientos ante el tribunal de familia en los que ella había denunciado un ASI (Death et al., 2019; Gutowski & Goodman, 2020; McInnes, 2014). En estos casos, las madres eran descritas a menudo como delirantes o acusadas de manipular a la descendencia en contra del padre (McInnes, 2014). Una madre lo expresaba así: «De verdad que preferiría estar loca a que [fuera] verdad de verdad» (Gutowski & Goodman, 2020, pg.449). Todos los ejemplos presentados en entrevistas, estudios de caso y resoluciones judiciales correspondían a madres que denunciaban un ASI contra el padre y, cuando se indicaba el resultado, el padre obtenía la custodia exclusiva de la criatura o las criaturas (Death et al., 2019; Gutowski & Goodman, 2020; McInnes, 2014).

Tema 3. Impacto del proceso judicial en las personas progenitoras con un trastorno mental

Cinco artículos (Ezzo, 2018; Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020; Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020) abordaron el impacto negativo de los procedimientos y resultados judiciales en el trastorno mental de la madre o del padre. Las madres, en particular las que habían sufrido violencia familiar, afirmaron que la experiencia judicial las había «retraumatizado» (Gutowski & Goodman, 2020, p. 451) y que «asocian todo lo legal con… un aumento del trauma» (Gutowski & Goodman, 2020, p. 451). Para muchas madres y padres, el trauma causado por el proceso judicial persistía en el tiempo; una mujer afirmaba seguir esforzándose mucho «para intentar minimizar los efectos [del tribunal]» (Gutowski & Goodman, 2020, p.451). A las mujeres que habían sufrido violencia familiar les resultaba especialmente angustioso ser interrogadas por su expareja; una madre recordaba: «Estuve sentada en el estrado temblando y llorando, y me tuvieron ahí sentada tres horas» (Douglas, 2018, p. 348).

Una madre describió una experiencia judicial negativa en la que la persona que juzgaba se «quejó» de ella ante su representación letrada, mientras que otra afirmó que «[l]os abogados necesitan formación sobre salud mental y sobre cómo tratar a la gente como personas» (Powell, Parish, et al., 2020, p. 99). Una madre indicó que su intimidad había sido invadida durante el procedimiento cuando «el abogado [de su pareja] acabó leyendo todas mis cosas privadas… de mi psiquiatra, de mi terapeuta, de mis ingresos en el hospital… y me lo echaba en cara» (Powell, Parish, et al., 2020, p. 99). Mantener la propia salud mental a lo largo del litigio sobre la crianza resultaba difícil para las personas participantes; una madre indicaba que no era «… capaz de luchar porque, mentalmente, me dejó en un estado en el que no sabía qué hacer» (Powell, Mitra, et al., 2020, p. 5).

Dos estudios presentaron estudios de caso de tres personas progenitoras con un trastorno mental que se quitaron la vida mientras estaban implicadas en procedimientos de custodia ante los tribunales de familia (Ezzo, 2018; Websdale, 2020). La autoría de estos artículos sostiene que los factores de riesgo evidentes en cada caso, entre ellos el trastorno mental, no fueron tomados en serio por el tribunal y que esto pudo contribuir a las muertes descritas (Ezzo, 2018; Websdale, 2020).

Tema 4. Apoyos para madres y padres con un trastorno mental

Se recogieron los apoyos que las madres y los padres con un trastorno mental habían recibido (o no). En muchos casos, este apoyo adoptaba la forma de una representación letrada comprensiva y bien informada. A las madres y los padres les resultaba útil que su representación letrada supiera hablar del trastorno mental en la sala de forma «no despectiva», sin necesidad de «edulcorarlo» (Powell, Parish, et al., 2020, p. 98). Una madre se sintió apoyada cuando la persona que la representaba aceptó la expresión de las emociones, y recordaba que le dijo: «[si] necesitas llorar, llora», incluso en la sala de vistas (Douglas, 2018, p. 349). Las madres y los padres también valoraban a quienes, en la abogacía, se tomaban el tiempo de explicar las cosas con claridad y les «tranquilizaban» (Powell, Parish, et al., 2020, p. 97). Por el contrario, describían que su trastorno mental se «agravaba» y la sensación de que no se les «escuchaba» cuando les representaba una persona que no entendía su trastorno mental (Powell, Parish, et al., 2020, p. 98).

Las personas participantes de tres estudios (Douglas, 2018; Ezzo, 2018; Powell, Mitra, et al., 2020) subrayaron la importancia del apoyo en salud mental durante la separación y los procedimientos judiciales. Una madre destacó lo útil que le había sido que una persona terapeuta le enseñara «mecanismos de afrontamiento» para los intercambios de custodia (Douglas, 2018, p. 348), y otra describió cómo había iniciado una psicoterapia para aprender estrategias de afrontamiento adaptativas frente al estrés del litigio de divorcio (Ezzo, 2018). Una madre que no recibió un apoyo adecuado en salud mental se quedó sintiéndose «confundida» (Powell, Mitra, et al., 2020, p. 5).

En dos estudios, las madres y los padres hablaron del apoyo recibido de amistades, familiares, la comunidad y miembros de su iglesia en relación con el manejo de su salud mental, el acompañamiento en la sala y la ayuda «con mis hijos» (Powell, Mitra, et al., 2020, p.4). Una madre expresó su frustración por no poder recurrir a sus apoyos en el tribunal: «Dije: ¿no podemos terminar ya con esto? Porque… ni siquiera puedo hablar con nadie para que me apoye mientras sigo bajo juramento» (Douglas, 2018, p. 348). Algunas personas progenitoras (sin especificar el género) describieron cómo se aislaban y dejaban de «implicarse con la gente» debido a su trastorno mental (Powell, Mitra, et al., 2020, pg.4). Una madre subrayó la «necesidad de grupos de apoyo» para las madres y los padres con un trastorno mental que atraviesan el sistema judicial (Powell, Mitra, et al., 2020, p. 5).

Discusión

El objetivo de esta revisión era identificar y analizar críticamente el alcance de la investigación sobre el trastorno mental parental en los tribunales de familia y comprender las experiencias de las madres y los padres con un trastorno mental que acudieron a los tribunales de familia en asuntos relativos a la crianza. Los resultados de la revisión indicaron que el trastorno mental parental influía en los procedimientos judiciales y en los resultados de los litigios sobre la crianza, pero no siempre los predecía. Las madres y los padres sí percibían, en cambio, que su trastorno mental tenía un impacto negativo en su capacidad de afrontar el proceso judicial y en el resultado relativo a la crianza. En particular, las madres que habían sufrido violencia familiar señalaron que su trastorno mental las perjudicaba, ya fuera porque su expareja lo utilizaba en su contra ante el tribunal o porque reducía su capacidad de participar en los procesos judiciales. Tanto las madres y los padres como la autoría de los estudios observaron que el paso por los tribunales agravaba el trastorno mental cuando se combinaba con otros factores de riesgo. Las madres y los padres identificaron también los apoyos que más les habían servido durante los procedimientos ante el tribunal de familia, así como los que les habría gustado recibir. Los resultados de la MMAT indicaron que la calidad global de los artículos incluidos era buena. Un pequeño número de artículos requería más transparencia sobre la metodología empleada y medidas adicionales para incluir una muestra diversa y representativa.

No se constató que la presencia de un trastorno mental parental fuera un predictor de los resultados en todos los estudios identificados. Un cuestionario realizado en EE. UU. halló que las madres y los padres con un trastorno mental referían un mayor riesgo de tener menos tiempo con su hijo o hija a raíz de un procedimiento ante el tribunal de familia que quienes no tenían un trastorno mental (Salzer et al., 2020). Sin embargo, otro estudio estadounidense basado en las recomendaciones de una clínica judicial no constató que el tratamiento de salud mental, ni los antecedentes de hospitalización psiquiátrica, predijeran que se atribuyera a una madre o a un padre la custodia exclusiva (Raub et al., 2013). Además, un análisis neozelandés de resoluciones judiciales indicó que tener un trastorno mental no reducía la probabilidad de que se permitiera a un niño o una niña pernoctar con su madre o su padre (Woodhead et al., 2015). Estos estudios emplearon métodos de recogida distintos (cuestionario/análisis de documentos judiciales), se realizaron en países diferentes (EE. UU./Nueva Zelanda) y examinaron predictores diferentes (menos tiempo/custodia exclusiva/pernocta), lo que puede explicar las diferencias en los resultados. Además, tanto Raub et al. (2013) como Woodhead et al. (2015) analizaron, junto al trastorno mental, otros factores de riesgo como predictores de la pérdida de tiempo de convivencia, y constataron que los antecedentes de detenciones y de intervención de los servicios de protección de la infancia reducían la probabilidad de obtener tiempo de convivencia (Raub et al., 2013). Salzer et al. (2020) no examinaron estos datos. Los procedimientos de custodia incluyen con frecuencia varios factores de riesgo, todos los cuales se abordarán en la resolución o en las recomendaciones si se plantean durante el procedimiento; sin embargo, no todos los factores abordados influirán en el resultado. Un informe del Australian Family Law Council (2015) señalaba que una revisión de los Family Reports (informes utilizados en los procedimientos de custodia) había hallado que el 31% de los casos presentaba tres factores de riesgo y el 26% cuatro o más. Este hallazgo podría indicar que, aunque el trastorno mental pueda considerarse un factor de riesgo al dictar medidas sobre la crianza, no es el principal factor de riesgo que incide directamente en los resultados. A la inversa, dado que el trastorno mental se asocia a un mayor riesgo de violencia familiar (Trevillion et al., 2012) y de consumo de sustancias (Toftdahl et al., 2016), es posible que el carácter causal y agravante del trastorno mental quedara plenamente reflejado a través de estos otros ámbitos.

Aunque el trastorno mental no prediga necesariamente los resultados ante el tribunal de familia, varios estudios cualitativos pusieron de relieve cómo percibían las madres y los padres la mirada del tribunal sobre su trastorno mental. Contaban que ocultaban su trastorno mental o que se mostraban reticentes a buscar apoyo por miedo a que esto tuviera un impacto negativo ante el tribunal (Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020; Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020; Websdale, 2020). Este hallazgo concuerda con otras investigaciones comunitarias que indican que las madres y los padres con un trastorno mental sufren estigma (Reupert et al., 2021) y temen perder la custodia (Ackerson, 2003; Khalifeh et al., 2009). Aunque es comprensible que estas personas se muestren reacias a buscar apoyo en salud mental durante los procedimientos ante el tribunal de familia, esa actitud también puede ser contraproducente. Otras madres y padres han comprobado que recurrir a apoyos formales e informales puede aumentar la capacidad parental y la capacidad de afrontar los factores de estrés (Reupert et al., 2015; Risley-Curtiss et al., 2004), lo que a su vez puede aumentar las posibilidades de pasar tiempo con el hijo o la hija.

La violencia familiar y las denuncias de ASI fueron abordadas por la autoría y por las personas participantes en numerosos estudios cualitativos (Death et al., 2019; Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020; McInnes, 2014; Websdale, 2020). Cuando se ponían de relieve, la autoría y las personas participantes indicaban que el tribunal trataba injustamente a las madres o que el sistema era más difícil para ellas. Muchas madres sostenían que se las había situado en un sistema que no reconocía el trauma infligido por la violencia familiar (Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020). Las madres contaban que el trauma y los efectos negativos duraderos de la violencia familiar obstaculizaban su capacidad de participar en el proceso judicial (Gutowski & Goodman, 2020). Este hallazgo concuerda con la investigación sobre el impacto del trauma en el funcionamiento cognitivo. Por ejemplo, Van der Kolk, B (2014) expuso cómo el trauma puede reducir el funcionamiento cognitivo, incluida la capacidad de tomar decisiones, regular las emociones y planificar. Dada la complejidad del sistema judicial y el carácter estresante de una sala de vistas litigiosa, es posible que los efectos del trauma obstaculizaran la participación activa de las madres. Además, algunas personas autoras sugirieron que las madres que denunciaban un ASI eran después acusadas de tener un trastorno mental (Death et al., 2019; Gutowski & Goodman, 2020; McInnes, 2014). En otros casos, algunas madres percibían que su trastorno mental se utilizaba para desacreditarlas en el procedimiento de custodia, lo que conducía a que pasaran menos tiempo con su hijo o hija (Death et al., 2019; McInnes, 2014). Las cuestiones que plantean estos estudios remiten a un amplio corpus de literatura que indica que la violencia familiar de género sigue siendo un problema importante que afecta a las madres en los tribunales de familia (p. ej., Kaspiew et al., 2015).

Para muchas madres y padres, las exigencias de los procedimientos ante el tribunal de familia afectaron negativamente a su trastorno mental (Douglas, 2018; Ezzo, 2018; Gutowski & Goodman, 2020; Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020). Las madres que habían sufrido violencia familiar sentían que, al litigar sobre la crianza contra su agresor, el tribunal las había retraumatizado (Gutowski & Goodman, 2020). Dos estudios pusieron de relieve que el impacto del tribunal de familia, junto con factores de riesgo adicionales como la violencia familiar y el consumo de sustancias, llevó a algunas personas progenitoras a quitarse la vida (Ezzo, 2018; Websdale, 2020). Aunque la implicación en el tribunal de familia no fue el único factor de estrés que influyó en estas muertes, otra revisión sistemática halló que el conflicto familiar figuraba entre los acontecimientos vitales más citados en relación con la ideación y la conducta suicidas Liu & Miller (2014). En conjunto, estos estudios ponen de relieve el estrés adicional que supone un procedimiento judicial litigioso para el trastorno mental, en particular para quienes han sufrido recientemente violencia familiar.

Aunque las madres y los padres con un trastorno mental se enfrentaban a obstáculos en su paso por el tribunal de familia, también señalaron elementos facilitadores que atenuaban estas desventajas. Madres y padres mencionaron que valoraban una representación letrada empática e informada sobre el trastorno mental (Douglas, 2018; Powell, Parish, et al., 2020). También consideraban que los apoyos profesionales continuados en salud mental les proporcionaban estrategias para afrontar el estrés persistente ligado al proceso de derecho de familia (Ezzo, 2018; Powell, Parish, et al., 2020). Además, se destacó que la familia y las amistades habían sido un apoyo a lo largo del procedimiento de custodia, aunque también se señalaron la falta de apoyo y el aislamiento (Powell, Mitra, et al., 2020).

Los resultados de la MMAT ponen de relieve la necesidad de reclutar muestras culturalmente diversas (Raub et al., 2013; Salzer et al., 2020). Esto concuerda con un fenómeno más amplio en la investigación: la infrarrepresentación de las experiencias de poblaciones culturalmente diversas (Hall et al., 2016). En relación con ello, ocho artículos de esta revisión representaban tanto a madres como a padres, mediante estudios de caso, resoluciones judiciales o cuestionarios (Death et al., 2019; Ezzo, 2018; McInnes, 2014; Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020; Raub et al., 2013; Salzer et al., 2020; Websdale, 2020; Woodhead et al., 2015; Zumbach, 2016). Dos estudios incluían solo participantes mujeres, ya que exploraban la experiencia de madres que habían sufrido violencia familiar (Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020). Otros dos estudios (en tres artículos) incluían más mujeres que hombres, pese a haber reclutado tanto a madres como a padres (Powell, Mitra, et al., 2020; Powell, Parish, et al., 2020; Salzer et al., 2020). Ningún estudio exploraba específicamente los puntos de vista o las experiencias de padres con un trastorno mental en los tribunales de familia. Esta falta de representación puede deberse en parte al estigma interseccional, caracterizado por la convergencia de identidades estigmatizadas como la raza, el género y la sexualidad (Turan et al., 2019). Estas identidades que se entrecruzan suelen traducirse en niveles elevados de desventaja y discriminación, tanto sistémicas como explícitas. Al mismo tiempo, quienes sufren estigma interseccional tienen menos probabilidades de hablar de sus experiencias y, por tanto, de participar en la investigación. Es importante reconocer que muchas voces importantes no se están explorando en este campo de investigación.

El trastorno mental parental no era el fenómeno principal explorado en los estudios incluidos, con la excepción de Powell, Mitra, et al. (2020), Powell, Parish, et al. (2020) y Salzer et al. (2020). Las preguntas y objetivos de investigación se centraban en cambio en la violencia familiar (Douglas, 2018; Gutowski & Goodman, 2020; Websdale, 2020), las denuncias de ASI (Death et al., 2019; McInnes, 2014), la evaluación del riesgo (Ezzo, 2018; Websdale, 2020) y los predictores de la custodia (Raub et al., 2013; Woodhead et al., 2015; Zumbach, 2016). La presencia del trastorno mental en todos estos estudios indica que desempeña un papel en una variedad de cuestiones. Sin embargo, la frecuencia con la que se aborda el trastorno mental sugiere también que la investigación futura debería centrarse explícitamente en el trastorno mental parental en el contexto de los tribunales de familia.

Los resultados de la MMAT indicaron que se necesita transparencia al presentar resoluciones y documentos judiciales (casos) en los análisis de investigación. Al seleccionar y comentar casos, es necesario exponer el procedimiento y la justificación de la elección de ejemplos concretos, para que quien lee pueda apreciar el contexto de esos casos. Unos criterios de búsqueda explícitos para la inclusión de los estudios y más detalles sobre los casos incluidos permitirían a quien lee fundamentar e interpretar los resultados con más claridad. Esto es especialmente importante dada la complejidad de los factores que, según se ha demostrado, intervienen en un procedimiento ante el tribunal de familia.

Limitaciones

Según los resultados de la MMAT, los estudios identificados no representaban poblaciones diversas, lo que significa que en esta revisión no estaban representadas las madres y los padres cultural y lingüísticamente diversos. La MMAT también señaló una falta de transparencia sobre la forma en que parte de la autoría seleccionó las resoluciones judiciales analizadas. Esto redujo nuestra capacidad de interpretar los datos en el contexto en el que se recogieron. La revisión se vio limitada por no incluir la literatura gris, como documentos gubernamentales y resoluciones judiciales, que podrían haber aportado un contexto político adicional a los resultados.

Muchos asuntos de separación familiar se resuelven mediante mediación antes de llegar al tribunal (Kaspiew et al., 2015); sin embargo, en esta revisión solo se incluyeron estudios sobre familias cuyo procedimiento de custodia se había visto en el tribunal de familia. Incluir la fase de mediación en otros estudios o revisiones podría aportar nuevas perspectivas sobre el impacto del trastorno mental en la participación en la mediación y en sus resultados.

Implicaciones para la práctica

Este estudio puso de relieve la experiencia de numerosas madres y padres con un trastorno mental durante un procedimiento relativo a la crianza ante el tribunal de familia. Estas personas se enfrentan a retos adicionales que pueden afectar a su capacidad de afrontar el proceso judicial. Los servicios y las personas que trabajan con estas familias deben ofrecer un apoyo integrado orientado a responder a las necesidades entrecruzadas de las personas usuarias (como la violencia familiar, la falta de vivienda y la falta de apoyos). Varios estudios subrayaron la importancia de la empatía y la sensibilidad del personal de los tribunales, lo que indica que debería promoverse la formación sobre el trastorno mental y el impacto de la violencia familiar entre quienes trabajan en el ámbito del derecho de familia.

Esta revisión indicó que el estigma asociado al trastorno mental impide a muchas madres y padres buscar los apoyos que necesitan. Para fomentar la búsqueda de ayuda entre quienes intervienen en asuntos relativos a la crianza, debería ofrecerse a madres y padres información sobre el carácter protector de buscar ayuda para el trastorno mental cuando se atraviesa un procedimiento judicial. Además, podría resultarles útil saber qué tiene en cuenta el tribunal en relación con el trastorno mental en los asuntos relativos a la crianza (p. ej., la adherencia a la medicación, la implicación en el tratamiento y la conciencia de cómo su trastorno mental afecta a su capacidad parental).

Implicaciones para la investigación

Esta revisión puso de relieve la escasez de investigación sobre las madres y los padres con un trastorno mental en el tribunal de familia. Se necesita investigación futura para comprender mejor las experiencias de estas personas y de sus familias. Dicha investigación podría centrarse específicamente en la experiencia del trastorno mental parental en los tribunales. Podría tener en cuenta las complejidades interseccionales que a menudo existen en el tribunal de familia y representar las experiencias singulares de madres, padres, niños y niñas. Se necesita investigación que explore poblaciones que sufren discriminaciones y desventajas entrecruzadas, incluidas las personas de orígenes culturales diversos, los pueblos originarios, las personas de la comunidad LGBTIQA+ y las personas con discapacidad. Dar cabida a estas voces en la investigación futura permitirá comprender con más matices cómo interactúa el trastorno mental con las discriminaciones entrecruzadas, lo que podrá servir para orientar apoyos específicos y recomendaciones de cambio en la práctica. La teoría interseccional se incorpora cada vez más a una amplia gama de investigaciones para abordar las identidades entrecruzadas y los sistemas de poder, y podría ofrecer un marco pertinente para la investigación futura (Bauer et al., 2021). Por último, podrían realizarse más investigaciones con el personal de los tribunales, incluidas la abogacía y la judicatura, para comprender mejor sus experiencias con el trastorno mental parental. Estos estudios podrían aportar una comprensión más profunda de cómo se percibe el trastorno mental parental en los tribunales, además de identificar las necesidades formativas del personal de los tribunales.

Conclusión

La presente revisión sugiere que la investigación sobre el trastorno mental parental en los tribunales de familia es limitada. La investigación incluida en esta revisión ilumina la complejidad del trastorno mental en el tribunal de familia, en particular para las familias que se enfrentan a retos adicionales. Se pusieron de relieve la forma en que las madres y los padres perciben la comprensión del trastorno mental por parte del tribunal, la interacción entre trastorno mental y violencia familiar, y el impacto de los procedimientos judiciales en el trastorno mental. Se necesita más investigación sobre las madres y los padres con un trastorno mental en los tribunales de familia, que incluya las experiencias de las múltiples partes implicadas y de poblaciones diversas. Esta investigación podrá servir para reforzar los apoyos y reducir los obstáculos para las familias en las que una madre o un padre tiene un trastorno mental.

Apéndices

Apéndice

Tablas 1–4, Fig. 1

Tabla 1 Términos de búsqueda de la revisión de alcancea

  • Concepto: Progenitores; Términos de búsqueda aplicados: Parent* OR mother* OR father* OR guardian* OR care-giver* OR step-mother* OR step-father*
  • Concepto: Trastorno mental; Términos de búsqueda aplicados: “Mental illness*“ OR “mental disorder*“ OR “mental health” OR “Affective Disorder*“ OR “Autism Spectrum Disorder*“ OR “Bipolar Disorder*“ OR “personality disorder*“ OR “Dissociative Disorder*“ OR “mental disabilit*“ OR “psychiatric disabilit*“ OR “post traumatic stress disorder*“ OR PTSD OR “schizophrenia*“ OR “Neurodevelopmental Disorder*“ OR depression OR anxiety OR “Psychiatric illness*“ OR “Psychiatric disorder*“ OR “mood disorder*“ OR psychosis OR “psychotic disorder*“ OR insanity OR SLD OR “learning disorder*“
  • Concepto: Tribunales de familia; Términos de búsqueda aplicados: “Family court*“ OR “Family law*“ OR “divorce court*“ OR “custody dispute*“ OR “circuit court*“ OR “divorce law*“ OR “child custody”

aEjemplo de búsqueda en Scopus: (ALL (parent* OR mother* OR father* OR guardian* OR care-giver* OR step-mother* OR step-father*) AND ALL (“Mental illness*“ OR “mental disorder*“ OR “mental health” OR “Affective Disorder*“ OR “Autism Spectrum Disorder*“ OR “Bipolar Disorder*“ OR “personality disorder*“ OR “Dissociative Disorder*“ OR “mental disabilit*“ OR “psychiatric disabilit*“ OR “post traumatic stress disorder*“ OR ptsd OR “schizophrenia*“ OR “Neurodevelopmental Disorder*“ OR depression OR anxiety OR “Psychiatric illness*“ OR “Psychiatric disorder*“ OR “mood disorder*“ OR psychosis OR “psychotic disorder*“ OR insanity OR sld OR “learning disorder*“) AND ALL (“Family court*“ OR “Family law*“ OR “divorce court*“ OR “custody dispute*“ OR “circuit court*“ OR “divorce law*“ OR “child custody”)) AND PUBYEAR > 2008 AND PUBYEAR < 2022 AND (LIMIT-TO (DOCTYPE, “ar”)) AND (LIMIT-TO (LANGUAGE, “English”)) AND (LIMIT-TO (SRCTYPE, “j”))

Tabla 2 Características de los estudios

  • Autoría: Death, Ferguson & Burgess; Año: 2019; Lugar: Australia; Metodología: Análisis temático de resoluciones; Participantes/resolución/caso: 357 resoluciones del Family Court en casos con denuncias de ASI; Trastornos mentales abordados: TEPT, trastornos de la personalidad
  • Autoría: Douglas; Año: 2018; Lugar: Australia; Metodología: Análisis temático de entrevistas semiestructuradas; Participantes/resolución/caso: 65 madres que habían sufrido violencia familiar y habían pasado por el sistema judicial.; Trastornos mentales abordados: depresión, TEPT, ataques de pánico
  • Autoría: Ezzo; Año: 2018; Lugar: EE. UU.; Metodología: Estudios de caso y análisis; Participantes/resolución/caso: 3 estudios de caso de familias ante el tribunal de familia.; Trastornos mentales abordados: depresión, ansiedad, trastornos de la personalidad, trastorno adaptativo
  • Autoría: Gutowski &
    Goodman; Año: 2019; Lugar: EE. UU.; Metodología: Análisis de contenido de entrevistas semiestructuradas; Participantes/resolución/caso: 19 madres que habían sufrido violencia familiar y habían solicitado la custodia ante los tribunales de familia; Trastornos mentales abordados: depresión, TEPT
  • Autoría: McInnes; Año: 2014; Lugar: Australia; Metodología: Estudios de caso ilustrativos; Participantes/resolución/caso: 4 estudios de caso ilustrativos de resoluciones con denuncias de ASI; Trastornos mentales abordados: depresión, ansiedad, esquizofrenia, trastorno bipolar, trastorno delirante
  • Autoría: Powell, Mitra, Nicholson & Parish; Año: 2020; Lugar: EE. UU.; Metodología: Análisis temático de entrevistas semiestructuradas; Participantes/resolución/caso: 12 personas progenitoras con bajos ingresos y discapacidad psiquiátrica que afrontaban impugnaciones de la custodia o del régimen de visitas (83% mujeres); Trastornos mentales abordados: depresión, TEPT, ansiedad, esquizofrenia, trastorno bipolar, ataques de pánico
  • Autoría: Powell,
    Parish,
    Mitra &
    Nicholson; Año: 2020; Lugar: EE. UU.; Metodología: Análisis temático de entrevistas semiestructuradas; Participantes/resolución/caso: 12 personas progenitoras con bajos ingresos y discapacidad psiquiátrica que afrontaban impugnaciones de la custodia o del régimen de visitas (83% mujeres) (mismo conjunto de datos que el otro estudio de Powell (2020)); Trastornos mentales abordados: depresión, TEPT, ansiedad, esquizofrenia, trastorno bipolar, ataques de pánico
  • Autoría: Raub, Carson, Cook, Wyshak & Hauser; Año: 2013; Lugar: EE. UU.; Metodología: Estadística descriptiva de informes familiares (odds ratio); Participantes/resolución/caso: 202 encuestas de admisión del tribunal de familia emparejadas (202 madres y 202 padres); Trastornos mentales abordados: tratamientos de salud mental (no especificados)
  • Autoría: Salzer, Berg, Kaplan & Brusilovskiy; Año: 2021; Lugar: EE. UU.; Metodología: Estadística descriptiva de datos de encuesta (razón de riesgo relativo); Participantes/resolución/caso: Datos de encuesta de 596 personas progenitoras con un trastorno mental grave que habían visto impugnada su custodia (62% mujeres); Trastornos mentales abordados: depresión, esquizofrenia, trastorno bipolar
  • Autoría: Websdale; Año: 2020; Lugar: EE. UU.; Metodología: Estudio de caso; Participantes/resolución/caso: Un único estudio de caso; Trastornos mentales abordados: depresión, TEPT, ansiedad, trastornos de la personalidad, trastorno esquizoafectivo
  • Autoría: Woodhead, Cameron, Blackwell & Seymour; Año: 2015; Lugar: Nueva Zelanda; Metodología: Métodos mixtos
    Estadística descriptiva (análisis de chi cuadrado) & análisis temático de resoluciones; Participantes/resolución/caso: 110 decisiones sobre el régimen de cuidado del hermano o la hermana menor; Trastornos mentales abordados: depresión, esquizofrenia, trastornos de la personalidad, trastorno bipolar
  • Autoría: Zumbach; Año: 2016; Lugar: Alemania; Metodología: Estadística descriptiva: análisis de chi cuadrado &
    odds ratio de los informes; Participantes/resolución/caso: 297 informes de evaluación psicológica del tribunal de familia; Trastornos mentales abordados: depresión, TEPT, ansiedad, esquizofrenia, trastornos de la personalidad

Tabla 3 — Frecuencias de los estudios

  • Lugar. EE. UU.: 7; Australia: 3; Alemania: 1; Nueva Zelanda: 1.
  • Año de publicación. 2012: 0; 2013: 1; 2014: 1; 2015: 1; 2016: 1; 2017: 0; 2018: 2; 2019: 2; 2020: 3; 2021: 1.
  • Metodología, recogida de datos. Estudios de entrevistas: 4; resoluciones/documentos judiciales/casos: 7.
  • Metodología, análisis de datos. Estudio de caso: 3; análisis temático/de contenido: 5; estadística descriptiva: 3; métodos mixtos: 1.
  • Trastornos mentales señalados. Depresión: 9; TEPT: 6; ansiedad: 5; esquizofrenia: 5; trastornos de la personalidad: 5; trastorno bipolar: 4; ataques de pánico: 2; trastorno adaptativo: 1; trastorno delirante: 1; trastorno esquizoafectivo: 1.

Tabla 4 — Evaluación de la calidad con la MMAT

Estudios evaluados: Death et al. (2019), Douglas (2018), Ezzo (2018), Gutowski & Goodman (2020), McInnes (2014), Powell (2020a), Powell (2020b), Raub (2013), Salzer (2020), Websdale (2020), Woodhead (2015), Zumbach (2016).

  • Preguntas de cribado, S1. ¿Hay preguntas de investigación claras? ✓ para los doce estudios.
  • Preguntas de cribado, S2. ¿Permiten los datos recogidos responder a las preguntas de investigación? ✓ para los doce estudios.
  • 1. Cualitativos, 1.1 ¿Es adecuado el enfoque cualitativo para responder a la pregunta de investigación? ✓: Death et al., Douglas, Ezzo, Gutowski & Goodman, McInnes, Powell (2020a), Powell (2020b), Websdale, Woodhead.
  • 1.2. ¿Son adecuados los métodos cualitativos de recogida de datos para responder a la pregunta de investigación? ✓: Death et al., Douglas, Gutowski & Goodman, Powell (2020a), Powell (2020b), Websdale, Woodhead; X: Ezzo, McInnes.
  • 1.3. ¿Se derivan adecuadamente los hallazgos de los datos? ✓: Death et al., Douglas, Ezzo, Gutowski & Goodman, McInnes, Powell (2020a), Powell (2020b), Websdale, Woodhead.
  • 1.4. ¿Está suficientemente fundamentada en los datos la interpretación de los resultados? ✓: Death et al., Douglas, Gutowski & Goodman, Powell (2020a), Powell (2020b), Websdale, Woodhead; X: Ezzo, McInnes.
  • 1.5. ¿Hay coherencia entre las fuentes de datos cualitativos, su recogida, su análisis y su interpretación? ✓: Death et al., Douglas, Ezzo, Gutowski & Goodman, McInnes, Powell (2020a), Powell (2020b), Websdale, Woodhead.
  • 4. Cuantitativos descriptivos, 4.1 ¿Es pertinente la estrategia de muestreo para responder a la pregunta de investigación? ✓: Raub, Salzer, Woodhead, Zumbach.
  • 4.2. ¿Es la muestra representativa de la población diana? ✓: Woodhead, Zumbach; X: Raub, Salzer.
  • 4.3. ¿Son adecuadas las mediciones? ✓: Raub, Salzer, Woodhead, Zumbach.
  • 4.4. ¿Es bajo el riesgo de sesgo de no respuesta? ✓: Woodhead, Zumbach; X: Raub, Salzer.
  • 4.5. ¿Es adecuado el análisis estadístico para responder a la pregunta de investigación? ✓: Raub, Salzer, Woodhead, Zumbach.
  • 5. Métodos mixtos, 5.1. ¿Hay una justificación adecuada para utilizar un diseño de métodos mixtos para responder a la pregunta de investigación? ✓: Woodhead.
  • 5.2. ¿Están los distintos componentes del estudio eficazmente integrados para responder a la pregunta de investigación? ✓: Woodhead.
  • 5.3. ¿Se interpretan adecuadamente los resultados de la integración de los componentes cualitativos y cuantitativos? ✓: Woodhead.
  • 5.4. ¿Se abordan adecuadamente las divergencias e incoherencias entre los resultados cuantitativos y cualitativos? ✓: Woodhead.
  • 5.5. ¿Se ajustan los distintos componentes del estudio a los criterios de calidad de cada tradición metodológica implicada? ✓: Woodhead.

Complexe Systémique: puntos clave

Esta revisión recuerda que un diagnóstico nunca se lee fuera de su contexto. En los tribunales de familia, el trastorno mental de una madre o de un padre pasa a formar parte del expediente: un argumento que la otra parte puede utilizar, una etiqueta que debilita una denuncia de violencia, un motivo para renunciar a la atención por miedo a perder al hijo o a la hija. Los estudios correlacionales no muestran un efecto directo del trastorno mental en los resultados; lo que pesa es la acumulación de dificultades (pobreza, violencia, aislamiento) y la manera en que un sistema contradictorio convierte el sufrimiento en prueba. Se desprenden dos enseñanzas para la práctica sistémica. Vincular el síntoma con su contexto relacional, sobre todo cuando la depresión o el TEPT de una madre provienen de la violencia sufrida. Y sostener la búsqueda de ayuda en lugar de dejar que se vuelva contra la madre o el padre, trabajando con la abogacía, los tribunales y los servicios. Los límites son claros: doce artículos, muestras mayoritariamente femeninas y blancas, ningún estudio sobre la experiencia de los padres y análisis de resoluciones a veces poco transparentes. Puede leerse junto con el artículo sobre el enfoque familiar en el tratamiento de madres y padres con un trastorno mental y el estudio noruego sobre los casos de divorcio muy conflictivos.

Notas del original

Financiación. Financiación de acceso abierto facilitada y organizada por CAUL y sus instituciones miembro.

Conflicto de intereses. La autoría declara no tener conflictos de intereses.

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Traducción no oficial al español de Parental Mental Illness in the Family Courts: A Scoping Review, de Taegan A. Holford, Andrea E. Reupert, Phillip Tchernegovski y Helen Rhoades, Journal of Child and Family Studies, vol. 32, n.o 12 (2023), doi: 10.1007/s10826-023-02708-8, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra ha sido modificada en el sentido de la licencia (tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.

Este es el artículo original «Parental Mental Illness in the Family Courts: A Scoping Review», publicado en Journal of Child and Family Studies (2023) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Holford, T. A., Reupert, A. E., Tchernegovski, P., y Rhoades, H. (2023). Parental Mental Illness in the Family Courts: A Scoping Review. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/parental-mental-illness-in-the-family-courts-a-scoping-review (Obra original publicada en 2023 en Journal of Child and Family Studies, 32(12), 3892-3907 (2023); republicada en 2023 por Journal of Child and Family Studies, https://link.springer.com/article/10.1007/s10826-023-02708-8)

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