Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Social Sciences · Conferencias de grupo familiar
Nacida de la resistencia maorí, la conferencia de grupo familiar viajó de Nueva Zelanda a Estados Unidos y, después, a Taiwán. Por el camino perdió su corazón: el tiempo familiar privado y la devolución de la decisión a la familia. A partir de grupos focales con profesionales taiwaneses de la protección infantil, el equipo de Hung-Peng Lin muestra cómo la adaptación cultural puede convertir una herramienta de emancipación en un instrumento de vigilancia.
Traducción no oficial al español de “Erased in Translation”: Decoding Settler Colonialism Embedded in Cultural Adaptations to Family Group Conferencing (FGC), de Hung-Peng Lin, Emiko Tajima, Karina L. Walters y Marilee Sherry, publicado en Social Sciences (MDPI) (2025), doi: 10.3390/socsci14050259, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las declaraciones de final de artículo se han agrupado en las notas. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
El colonialismo de asentamiento despojó de poder a las personas usuarias de los servicios, con independencia de su origen.
Hung-Peng Lin, Emiko Tajima, Karina L. Walters y Marilee Sherry
Resumen
La sabiduría maorí revolucionó el sistema de protección a la infancia a través del método, hoy manualizado, de las conferencias de grupo familiar (Family Group Conferencing). La tendencia mundial a adoptar y adaptar esta práctica de protección infantil culturalmente arraigada está bien documentada. Sin embargo, cuando este modelo de servicio se adapta e importa a otros países, también se importa su legado de colonialismo de asentamiento. Este estudio de caso cualitativo aplica la teoría del colonialismo de asentamiento para desentrañar el colonialismo de asentamiento inscrito en el proceso de adopción, en Taiwán, de un programa indigenista de implicación familiar ya adaptado. Los resultados indican que la adaptación cultural reproduce el colonialismo de asentamiento. Para aplicar la implicación familiar dentro de un sistema de protección infantil paternalista, las personas encargadas de implementar el programa oscilaron entre una toma de decisiones autoritaria y la construcción de alianzas significativas entre el Estado y las familias. Aunque ceñirse a un modelo que, en apariencia, implica a la familia en la toma de decisiones puede aliviar la ansiedad colona de quienes implementan el programa, el colonialismo de asentamiento sigue siendo el elefante en la habitación. Con frecuencia sustenta el proceso de adaptación cultural. Una práctica liberadora del trabajo social exige desentrañar la ansiedad colona, los sistemas de poder y el imperialismo cultural inscritos en la implementación de los programas.
Palabras clave: protección a la infancia, adaptación cultural, borrado cultural, toma de decisiones, conferencias de grupo familiar, acogimiento fuera del hogar, adaptación de programas, implementación de programas, colonialismo de asentamiento
Taiwán es una entidad política de colonialismo de asentamiento en la que la gran mayoría de la población desciende de poblaciones colonas y de sistemas coloniales de asentamiento (Tsai 2019). Los habitantes indígenas de Taiwán, de origen austronesio —que comprenden 16 tribus oficialmente reconocidas, entre ellas los amis, atayal, paiwan, bunun, rukai, puyuma, tsou, saisiyat, yami (tao), thao, kavalan, truku, sakizaya, seediq, hla’alua y kanakanavu—, han soportado y siguen soportando el legado de los sistemas coloniales de asentamiento, que comenzó con la llegada de comerciantes neerlandeses en 1642, seguidos por los españoles, la dinastía Ming, la dinastía Qing, el Imperio japonés y, finalmente, la República de China (Andrade 2008). En la actualidad, el 2,4 % de la población taiwanesa pertenece a pueblos indígenas y el 97% es de etnia han taiwanesa, descendiente principalmente de colonizadores chinos que llegaron por primera vez en el siglo XVII (Andrade 2008; Ministry of the Interior 2021).
El Gobierno de Taiwán empezó a codificar leyes y reglamentos relativos al maltrato infantil en 1993. Desde entonces, la entidad política colona ha institucionalizado su sistema de protección a la infancia bajo una fuerte influencia de la difusión horizontal de políticas procedentes de Estados Unidos y con los valores familiares heteronormativos de la etnia han colona (Lin y Huang 2010). El sistema estadounidense de protección infantil, de corte legalista, como los de la mayoría de las sociedades anglosajonas, garantiza la capacidad del sistema con una inversión mínima (Gilbert 2012). La introducción de políticas de protección a la infancia importó también las epistemologías relativas a la definición y a la atribución del maltrato infantil, a las respuestas políticas y a la prestación de servicios. Además, desde entonces la entidad política colona taiwanesa ha afrontado una miríada de consecuencias no deseadas de las iniciativas de protección infantil. Una de ellas es el número creciente de acogimientos de niñas y niños fuera del hogar en entornos mayoritariamente restrictivos (por ejemplo, centros residenciales), lo que perjudica el bienestar tanto de la infancia como de las familias de origen de las que fue separada. En un esfuerzo reciente por reformar la prestación de servicios relacionados con los acogimientos a finales de la década de 2010, un gobierno local de Taiwán importó de Estados Unidos un modelo de práctica de protección infantil: la toma de decisiones en equipo (Team-Based Decision Making, TDM). Al hacerlo, importó también el colonialismo de asentamiento no abordado del TDM, a través de la adaptación y la implementación del programa en Taiwán.
Los sistemas modernos de protección a la infancia de Estados Unidos no pueden eludir su complicidad en la historia del genocidio físico y cultural de niñas, niños, familias y comunidades indígenas mediante sus políticas de retirada y de acogimiento, entre ellas los internados militaristas o misionales en Estados Unidos (Evans-Campbell 2008; Thornton 1987) y en Canadá (Grant 1996), así como las políticas y prácticas de adopción en Estados Unidos, Canadá, Nueva Zelanda y Australia desde finales del siglo XIX hasta finales del siglo XX (Armitage y Armitage 1995). Por ejemplo, en 1958 la Oficina de Asuntos Indígenas de Estados Unidos (Bureau of Indian Affairs) creó el «Indian Adoption Project», un programa de una década administrado por la Child Welfare League of America para promover adopciones transraciales rápidas de niñas y niños indígenas americanos y nativos de Alaska en hogares adoptivos blancos, con la intención explícita de alterar la identidad de la infancia nativa y su vínculo con sus respectivas naciones tribales (George 1997) y de asimilarla a las familias y a los modos de vida blancos (Jacobs 2014). Al igual que sus homólogos norteamericanos, el Gobierno británico aplicó políticas de protección infantil racializadas dirigidas específicamente contra las familias maoríes como parte de su colonización de Nueva Zelanda. Como resultado de este legado duradero, la infancia maorí de Nueva Zelanda ha estado sobrerrepresentada en los servicios de protección infantil, en el acogimiento fuera del hogar y en el sistema de justicia juvenil, en una proporción desmedida respecto de su peso en el país (Tilbury 2009).
Separadas de sus comunidades, generaciones de personas jóvenes indígenas que habían pasado por el sistema han sufrido el despojo (Pader 2014), la ruptura cultural (Halverson et al. 2002; Stamm et al. 2004), las desigualdades en salud (Evans-Campbell 2008; Yuan et al. 2014) y una marginación continuada (Dodgson y Struthers 2005). Como parte de la respuesta a la resistencia maorí, que exigía el fin de las políticas asimilacionistas genocidas aplicadas en nombre de la protección a la infancia, el gobierno colono de Nueva Zelanda otorgó rango legal a la intervención de conferencias de grupo familiar (FGC), dirigida por personas maoríes, en la Children Young People and Their Families Act de 1989 (Connolly 1994). La FGC es una práctica de implicación familiar arraigada en la práctica cultural del whānau (término maorí que designa la familia extensa, incluidas las generaciones pasadas y presentes). En la práctica comunitaria indígena maorí, cuando una familia afronta una crisis, por ejemplo cuando una niña o un niño necesita cuidado y protección, la familia inmediata, la parentela extensa y las personas de apoyo se reúnen para definir un arreglo de cuidado familiar o por parentesco culturalmente apropiado.
Aunque las comunidades indígenas se han visto afectadas de forma desproporcionada por los sistemas estatales, este estudio no analiza directamente las experiencias de las familias indígenas. Se centra, en cambio, en cómo se reproducen las lógicas del colonialismo de asentamiento en la adaptación de un modelo de protección infantil que nació de la práctica indígena maorí, pero que más tarde fue despojado de su especificidad cultural y reformulado a través de las estructuras colonas dominantes. En concreto, examinamos cómo una versión de las conferencias de grupo familiar (FGC) —desarrollada por el gobierno colono de Nueva Zelanda en respuesta a líderes maoríes para resistir al daño colono— fue adaptada primero dentro del sistema de protección infantil estadounidense y luego readaptada en el marco burocrático de mayoría han de Taiwán.
La FGC consta de tres fases: preparación y planificación, reunión y planificación del seguimiento. En la fase de preparación y planificación, una persona coordinadora independiente designada amplía el círculo (búsqueda de familiares) para implicar a las figuras parentales, a las personas de apoyo y a otras personas significativas en la convocatoria de la reunión. El proceso de FGC está concebido para corregir el desequilibrio de poder entre el grupo familiar y el sistema de protección infantil (CPS), proporcionando información y recursos a la familia y creando un espacio para que el grupo familiar asuma el liderazgo en la elaboración de un plan culturalmente pertinente y arraigado. Una reunión dirigida por la familia y centrada en soluciones incluye que los servicios compartan información, un tiempo familiar privado para que el grupo familiar elabore el plan y la finalización del plan por el grupo familiar y el CPS. Durante la fase de intercambio de información, la persona profesional del CPS comparte la información pertinente, incluida la cuestión de seguridad que debe abordarse en la reunión. Durante el tiempo familiar privado, la tarea del grupo familiar es elaborar un plan de cuidado integral. Este plan es revisado después por todas las personas asistentes, incluidos los servicios, con el fin de alcanzar un consenso sobre un plan de cuidado y protección realizable. Es importante señalar que se establece una alianza participativa y colaborativa entre la familia y el Estado para recorrer el proceso de toma de decisiones, ejecutar el plan de servicios y garantizar su seguimiento, y acompañar el cierre de la intervención del CPS con la familia.
El rasgo distintivo del enfoque FGC es incorporar la visión relacional del mundo propia de las epistemologías y prácticas maoríes. Es decir, el niño o la niña está íntimamente interconectado, a través del espacio y del tiempo, con su whakapapa (los ancestros) y con las generaciones futuras, al tiempo que está íntimamente vinculado a su iwi (una tribu central o una confederación de tribus) y a su whanau. La infancia existe dentro de una red interconectada de ancestros, parientes y familia, y es en esta interconexión donde emergen buenas prácticas sostenibles y culturalmente arraigadas para la seguridad y el bienestar de la niña o el niño, así como de la familia, la comunidad y el iwi en los que está inserto y con los que está emparentado.
Los elementos centrales que subyacen a este modelo de implicación familiar culturalmente arraigado son la ampliación del círculo familiar, el reparto del poder, la alianza, la implicación, el empoderamiento, una evaluación equilibrada del interés superior de la infancia sin menoscabo de su seguridad (Crampton y Pennell 2008; Crea y Berzin 2009) y la garantía de la implicación del whanau para una planificación sostenible del bienestar de la niña o el niño. La continuidad del vínculo de la infancia con sus raíces culturales de parentesco y la resiliencia cultural están en el centro de la toma de decisiones. Los resultados de la investigación subrayan el considerable potencial del modelo de implicación familiar para avanzar en diversos objetivos, entre ellos combatir la desproporcionalidad racial (Roberts 2007), aumentar el acogimiento en familia extensa (LaBrenz y Fong 2016; Pennell 2004), reducir las nuevas notificaciones (Pennell et al. 2010), reducir las rupturas de acogimiento (Crea y Berzin 2009), acortar la duración de la estancia en acogimiento fuera del hogar (Pennell et al. 2010), aumentar la satisfacción de las familias (Healy et al. 2012), favorecer la reparación emocional en el sentido de la justicia restaurativa (Pennell et al. 2010) y mejorar los resultados en materia de permanencia (Berzin et al. 2008).
Los equipos profesionales tienden más a percibir como útiles, y a adaptar e implementar, los programas que encajan bien en su contexto inmediato (Berkel et al. 2011) y que concuerdan con su visión del mundo. La práctica de implicación familiar ha adoptado diversas adaptaciones, que varían en cuanto al grado de poder del que dispone la familia, el papel de quien convoca la reunión (como facilitador o como coordinador), la inclusión del tiempo familiar privado y el derecho a la decisión final (Merkel-Holguin y Wilmot 2005).
El modelo de toma de decisiones en equipo (TDM) es una adaptación estadounidense de la FGC. La FGC se introdujo en el ámbito de la protección infantil de Estados Unidos a finales de la década de 1990, en un momento de rápido aumento de los acogimientos. El modelo pretendía reducir el número de acogimientos de jóvenes, la inestabilidad de los acogimientos y los reingresos en el sistema de cuidado; aumentar los acogimientos en entornos menos restrictivos (acogimiento en familia extensa, acogimiento familiar) y reducir la duración de la estancia en acogimiento (Bearman et al. 2014).
Como el enfoque paternalista de la protección infantil no podía aceptar plenamente este modelo de servicio tal como se había concebido (Gilbert 2012), en Estados Unidos el modelo FGC se transformó y adaptó hasta eliminar todos los fundamentos de la planificación de la permanencia relacional y de los procesos de FGC. En concreto, las adaptaciones del TDM consisten en sustituir a la persona coordinadora independiente, que prepara al grupo familiar para asumir el liderazgo de la reunión, por una persona facilitadora de la reunión que no lleva el caso; en modificar la fase de «búsqueda de familiares» para incluir grupos ajenos a la familia y a la parentela, como las organizaciones de servicios comunitarios; y en adaptar el acuerdo de seguimiento para que quede documentado en un acta oficial de la reunión. El tiempo familiar privado, un enfoque clave centrado en el whanau y empoderador, no es obligatorio y puede no utilizarse en absoluto en este modelo adaptado. En el modelo TDM, una persona facilitadora convoca la reunión estructurada con el objetivo de llegar a una decisión relativa al acogimiento y centrada en la seguridad.
En conjunto, la adaptación estadounidense se apoya en gran medida en los servicios comunitarios formales y en las alianzas comunitarias, y pone menos énfasis en los apoyos relacionales naturales y culturalmente sancionados dentro de los sistemas familiares y de sus comunidades (Crea y Berzin 2009). En el continuo que va de la autoridad familiar a la autoridad estatal, el TDM se orienta más hacia una toma de decisiones dirigida por el sistema, mientras que la FGC se sitúa en el extremo de la toma de decisiones dirigida por la familia (Merkel-Holguin y Wilmot 2005). Además, la FGC reconoce la soberanía indígena, en el sentido de que los derechos y la autoridad sobre la seguridad y el bienestar de la infancia se centran en el iwi y el whanau; por ello, en el modelo FGC, la toma de decisiones y la elaboración de planes de bienestar sostenibles deben situar en el centro las visiones del mundo y las prácticas relacionales indígenas.
La tendencia mundial a adoptar prácticas de implicación familiar en la protección a la infancia durante las tres últimas décadas está documentada (Ashley y Nixon 2007). Varios países les han otorgado rango legal. Sin embargo, se ha prestado poca atención al colonialismo de asentamiento inscrito en las adaptaciones culturales de esta práctica indigenista.
El colonialismo de asentamiento es un proyecto colono en curso que consiste en reemplazar a los pueblos indígenas y su condición originaria y, con el tiempo, desarrollar una identidad y una soberanía colonas sobre la tierra que la población colona define persistentemente como «virgen» o «vacía» (Elkins y Pedersen 2012). El colonialismo de asentamiento es una estructura construida sobre la lógica de la eliminación (Wolfe 2006), no un acontecimiento puntual. Es decir, el poder colonial de asentamiento requiere y a la vez es generado por la destrucción de los pueblos y las entidades políticas indígenas, más allá de la mera explotación física, cultural y espiritual. Las colonias de asentamiento buscaron a menudo debilitar el poder de las metrópolis y de las poblaciones indígenas. El proceso colonial de asentamiento incluye la «otrificación» de los pueblos indígenas, combinada con la voluntad de desplazarlos (Veracini 2010). La población colona a menudo se apropia de la epistemología cultural indígena y la sustituye por relatos maestros recreados (Saito 2020), desplazando así a los pueblos indígenas de la tierra y del imaginario colono. Al mismo tiempo, desestabiliza a los «otros», niega haber recurrido a cualquier violencia fundacional para permitir el «proceso fluido de territorialización colona» y ejerce maniobras defensivas y una sujeción jerárquica para mantener la permanencia de la entidad política colona (Wolfe 2006).
El epistemicidio es otro proyecto colono invisible, pero perjudicial. El epistemicidio designa la aniquilación de sistemas de conocimiento (Hall y Tandon 2017). El proyecto colonial de asentamiento de las adopciones transraciales para la asimilación rápida de generaciones de niñas y niños indígenas, descrito más arriba, es un ejemplo primordial del intento de erradicar modos de vida culturales (por ejemplo, la lengua y las tradiciones culturales, es decir, el etnocidio) y modos de pensamiento (por ejemplo, las formas de conocer y las visiones relacionales del mundo, es decir, el epistemicidio) (Walters et al. 2011, 2020). Las adaptaciones de programas que borran los saberes y las visiones del mundo indígenas reproducen las construcciones coloniales de asentamiento de la familia y refuerzan las nociones colonas de los procesos familiares como «naturales» y como «buenas prácticas». El colonialismo de asentamiento alcanza su objetivo a través de este tipo de borrados. Como señala el teórico del colonialismo de asentamiento Patrick Wolfe, «el colonialismo de asentamiento destruye para reemplazar» (Wolfe 2006, p. 388). En el plano social, la sociedad colona requiere la eliminación práctica de la población nativa para establecerse en su territorio (Wolfe 2006). En el plano de la práctica de adopción familiar, requiere borrar la indigeneidad de los protocolos y las prácticas de la FGC y reemplazarla por símbolos, prácticas y protocolos colonos, manteniendo a la vez atributos de apariencia indígena (como el valor que se presume a la familia más allá de las estructuras familiares inmediatas). Históricamente, se produjeron numerosas apropiaciones colonas de símbolos, atributos y saberes indígenas para borrar la indigeneidad y, al mismo tiempo, reivindicar el reconocimiento de la condición nativa. Al hacerlo, la población colona mitifica su programa adaptado, se protege de la ambivalencia y la ansiedad colonas y mantiene un poder sobre las comunidades nativas, en lugar de una alianza con ellas (Glenn 2015).
El colonialismo de asentamiento no es un concepto singular ni estático, sino una estructura dinámica y en evolución que busca sustituir la presencia y la soberanía indígenas por el dominio colono. Se distingue del colonialismo clásico en que la población colona llega para quedarse y busca establecer órdenes políticos permanentes, a menudo a expensas de los sistemas indígenas. Esta lógica fundacional de eliminación no implica solo un desplazamiento físico, sino también un borrado cultural y epistemológico (Wolfe 2006; Veracini 2010).
Así, el paradigma del colonialismo de asentamiento ha demostrado su utilidad analítica para identificar la violencia estructural, la continuidad histórica y la reproducción de la desigualdad inscritas en los sistemas de protección infantil. Sin embargo, también presenta ciertos límites. En primer lugar, puede correr el riesgo de aplanar la heterogeneidad de las entidades políticas colonas y de pasar por alto los matices locales, como la historia colonial singular de Taiwán y la ausencia de sujetos indígenas en este contexto concreto de implementación. En segundo lugar, al privilegiar la estructura sobre la agencia, puede ocultar las estrategias de resistencia o de adaptación parcial que se producen incluso dentro de programas dirigidos por la población colona. En tercer lugar, aplicar este marco fuera de los contextos colonos anglosajones tradicionales (por ejemplo, Estados Unidos, Canadá, Australia) exige un compromiso más sólido con las especificidades políticas e históricas regionales.
A pesar de estos límites, el paradigma permite una comprensión crítica de cómo adaptaciones bienintencionadas de modelos indigenistas pueden reconfigurarse para servir al control estatal bajo la apariencia de la sensibilidad cultural. En nuestro caso, revela cómo el poder, la vigilancia y el epistemicidio se mantienen a través de los procesos de adaptación cultural, incluso en ausencia de participación indígena directa. Ofrece una lente para comprender los desplazamientos simbólicos, procedimentales y operativos de las prácticas de implicación familiar que mantienen las estructuras hegemónicas.
Este estudio explora el impacto del colonialismo de asentamiento en las personas usuarias a través de la prestación de servicios y de la implementación del programa por parte de los equipos profesionales. El lugar de estudio se seleccionó de forma intencional por dos razones. En primer lugar, es la única jurisdicción de Taiwán que adopta un modelo de implicación familiar. Solo unos pocos países asiáticos, como Singapur, han adoptado este enfoque para abordar las decisiones relativas al acogimiento. Ningún país asiático codifica las prácticas de implicación familiar en sus leyes y reglamentos de protección a la infancia. En general, las adaptaciones del modelo en el contexto asiático aún están poco estudiadas. En segundo lugar, cuando se realizó este estudio, el modelo adaptado ya se había implementado e integrado en la práctica. El lugar de estudio está en fase de evaluación posterior a la política. Este modelo TDM adaptado ofrece la oportunidad de estudiar el cambio de paradigma hacia la implicación familiar y la influencia persistente del colonialismo de asentamiento.
Basándonos en la teoría del colonialismo de asentamiento, analizamos los mecanismos estructurales —como el epistemicidio, la apropiación cultural y la lógica de la eliminación— que operan incluso cuando los sujetos indígenas no están directamente presentes. Este estudio contribuye a un corpus creciente de investigación sobre cómo funciona el colonialismo de asentamiento a escala transnacional, a través de distintos contextos y mediante marcos institucionales como la protección a la infancia. Nuestro análisis interroga las formas en que el poder colonial de asentamiento se inscribe en adaptaciones culturales bienintencionadas y acaba reforzando las normas colonas bajo la apariencia de la implicación familiar.
Se utilizó un muestreo intencional para reclutar a las personas participantes elegibles según los siguientes criterios: profesionales de los servicios de protección infantil (CPS) (1) con al menos dos años de experiencia en el ámbito; (2) que hubieran derivado al menos tres casos para convocar una reunión TDM en los dos años anteriores; y (3) cuyas experiencias de reunión hubieran abarcado todas las fases. Antes de las entrevistas se obtuvieron la autorización administrativa y el consentimiento informado de las personas participantes. Se les garantizó el carácter voluntario de la participación y la confidencialidad. En total participaron en el estudio dieciséis profesionales de intervención y de supervisión de los CPS. La mayoría (94%) eran mujeres con una licenciatura en trabajo social. La edad media del personal de supervisión de los CPS era de 38 años (rango = 35–60). El personal de intervención era más joven, con una edad media de 33.3 años (rango = 24–45). Se observa una disparidad en los años de experiencia en los CPS entre ambos grupos. La media de años de experiencia era de 4.3 (rango = 1–11) en el personal de intervención y de 10.8 (rango = 2–25) en el personal de supervisión. El personal de supervisión tenía más experiencia de participación en reuniones TDM durante los dos años anteriores, ya fuera como facilitación o como supervisión del caso, que el personal de intervención (número medio de reuniones de 11.3 (rango = 1–22) y 5.4 (rango = 3–8), respectivamente).
Hung-Peng Lin, que firma en primer lugar, realizó tres grupos focales semiestructurados entre marzo y mayo de 2017: dos grupos con profesionales de intervención de los CPS y uno con personal de supervisión. Cada entrevista de grupo focal duró entre 2,5 y 3 h aproximadamente. Los grupos focales con el personal de intervención y con su supervisión directa se realizaron por separado para evitar la influencia de la cultura local de deferencia hacia las figuras de autoridad. Se utilizó una guía de entrevista semiestructurada para suscitar los relatos de las personas participantes. Los temas incluían (a) los componentes clave de la práctica de implicación familiar TDM; (b) la manera en que este modelo adaptado afecta a la prestación de servicios y a las personas usuarias; y (c) los factores que facilitan y dificultan la aplicación de esta práctica TDM adaptada. Las entrevistas se grabaron en audio y se transcribieron literalmente en chino tradicional.
Aunque el estudio no incluyó a ninguna familia indígena, aplicamos un marco del colonialismo de asentamiento para analizar la reproducción del poder colono a través de la adaptación cultural de un modelo de protección infantil. Como subrayan Wolfe (2006) y Veracini (2010), el colonialismo de asentamiento es una estructura, no un simple acontecimiento, y persiste incluso en ausencia de una implicación indígena directa. Nuestro estudio no pretende representar las experiencias indígenas taiwanesas, que exceden el alcance de nuestros datos. Investigamos, más bien, cómo las estructuras coloniales de asentamiento —como el paternalismo, el borrado cultural y la violencia epistémica— moldean la implementación de los servicios sociales dentro de una entidad política colona y entre participantes descendientes de la población colona. Este posicionamiento teórico es fundamental para comprender cómo los modelos «indigenistas» pueden ser cooptados y reconfigurados dentro de los sistemas dominantes de maneras que ocultan o borran la soberanía y las visiones del mundo indígenas.
Este estudio examina el impacto del colonialismo de asentamiento en las personas usuarias a través de las adaptaciones culturales de las conferencias de grupo familiar de base maorí dentro del sistema de protección a la infancia. Para dar cuenta de la eliminación continua y estratégica propia del colonialismo de asentamiento, Wolfe (2006) propuso dos niveles de método. En primer lugar, la documentación de la dominación colonial de asentamiento: el presente estudio describe las adaptaciones culturales y de programa de un modelo ya colonizado. En segundo lugar, en lugar de analizar el discurso y la resistencia indígenas, este estudio se centra en las experiencias de las personas descendientes de la población colona implicadas en el programa adaptado. Dado que todas las personas implicadas en el programa adaptado descienden de la población colona, el estudio recoge sus experiencias vividas de implicación en el sistema desde la perspectiva de los equipos de protección a la infancia.
Guiado por los elementos teóricos del colonialismo de asentamiento —como la asimilación, el epistemicidio, el borrado cultural, el despojo cultural y territorial, la lógica de la eliminación, la apropiación cultural colona y el genocidio estructural (Wolfe 2006; Veracini 2010; Rowe y Tuck 2017)—, así como por las tendencias asimilacionistas del colonialismo de asentamiento en la protección a la infancia, que reflejan marcos eurocéntricos y restricciones burocráticas (Cram et al. 2018), este estudio empleó para el análisis de los datos un enfoque de codificación inductivo y descendente. Boyatzis (1998) describe un enfoque sistemático de codificación deductiva en tres etapas: primero, establecer los temas mediante una lectura detenida y una reflexión sobre el marco teórico; segundo, comprobar la compatibilidad de esos temas con los datos brutos mediante una codificación piloto; y tercero, garantizar la fiabilidad del proceso de codificación mediante pruebas de fiabilidad interjueces (p. 36). La autoría analizó cada frase de las transcripciones y agrupó en temas los códigos con implicaciones relativas al colonialismo de asentamiento. Así, se clasificaron las categorías y se identificaron temas transversales a las transcripciones. Estos temas se examinaron y se nombraron a su vez según su relación teórica entre sí, en referencia a los conceptos del colonialismo de asentamiento.
La reflexividad se vio favorecida por la experiencia de la reubicación internacional. La persona que firma en primer lugar se situaba como miembro de la cultura étnica mayoritaria, en calidad de burócrata de calle dentro del sistema de protección a la infancia, y pasó después a ocupar la posición de estudiante investigador extranjero y minoritario. Esto le permitió detectar diferencias sutiles en los intercambios culturales y comprender las experiencias idiosincrásicas de un agente marginado. Para reducir el posible sesgo derivado de su prolongada implicación en el lugar de estudio, los métodos incluyeron la triangulación mediante el método comparativo constante y la verificación por las personas participantes. El objetivo de fiabilidad de la investigación se persiguió también mediante la verificación por las personas participantes y la categorización de las relaciones teóricas en consulta con otra persona profesional con varios años de experiencia en FGC.
El colonialismo de asentamiento puede ser un fenómeno geopolítico violento a escala mundial. Este colonialismo de asentamiento global informa los procesos pasados y presentes de colonización europea, capitalismo global y gobernanza internacional (Cornellier y Griffiths 2016; Morgensen 2011). Los productos mercantilizados del colonialismo de asentamiento sacan partido del capitalismo globalizado. El TDM es un ejemplo. El TDM gana su influencia internacional gracias a la reproducibilidad del programa. Se exportó a Taiwán a mediados de la década de 2010. Aunque el sistema de protección a la infancia taiwanés se asemeja en muchos aspectos al estadounidense, hubo que hacer varias adaptaciones conformes a la cultura han colona (paternalismo, familismo, colectivismo), y se hicieron adaptaciones para reforzar el enfoque legalista de la protección infantil del sistema taiwanés (por ejemplo, la verificación del maltrato, los plazos del acogimiento, la documentación legal).
La jurisdicción taiwanesa adoptó, tradujo y amplió el modelo TDM para ajustarlo a la cultura han dominante en Taiwán, del modo siguiente:
(1) Paternalismo y familismo. El lugar de investigación no contrató a una persona facilitadora a tiempo completo y sin carga de casos, como cabría esperar en el modelo TDM. Las reuniones las facilitaba la autoridad del servicio: la jefatura del departamento o una persona supervisora del CPS sin función de línea, y no la persona referente de la familia (extensa), como en el modelo FGC. Se animaba a las familias a invitar a la reunión a la familia extensa o a personas de apoyo de la comunidad. Sin embargo, era poco probable que esto ocurriera a tiempo debido a la creencia cultural local en la lealtad familiar, que pone el acento en máximas como «los trapos sucios se lavan en casa» y «criar sin educar es culpa del padre», que enseñan la importancia de guardar las apariencias. En su lugar, la persona profesional asignada solía elegir a los asistentes a través de la búsqueda de familiares. De hecho, la búsqueda de familiares que hacen los equipos interactúa con la cultura han del familismo. El familismo designa el valor cultural local que antepone las necesidades de la familia extensa a las necesidades individuales. Es también una ideología que presupone la responsabilidad de la familia extensa de cuidar de sus miembros. La persona profesional asignada hace un uso eficaz del familismo: invita a la familia extensa y decide la presencia de parientes en la reunión en nombre de la autoridad de protección infantil.
(2) Calendario y convocatoria de las reuniones. En Taiwán, el personal de investigación de los CPS está obligado por ley a verificar el maltrato o la negligencia. Esto significa que los casos TDM comienzan con una urgencia particular que añade presión temporal al proceso de reunión. Por ejemplo, la logística de la primera reunión motivada por la crisis (tipo acogimiento de urgencia) depende de la disponibilidad de pruebas de verificación y de la seguridad del personal de trabajo social asignado al caso. Las pruebas claras de maltrato infantil y la preocupación por la seguridad del personal de investigación o asignado tendrán prioridad en las decisiones sobre la logística de la reunión, incluido el lugar. La reunión puede celebrarse en una escuela, un hospital (urgencias) o una comisaría; en el despacho de un parlamentario; o en una sala de juntas del lugar de estudio, lugares que refuerzan el poder del organismo de protección infantil y, al mismo tiempo, merman aún más la capacidad del grupo familiar para participar de manera significativa.
(3) Discrecionalidad y formalidad. En Taiwán, la ley impone a las madres y los padres una formación parental (de 4 a 50 h) y un plan de caso (de 3 meses como mínimo). La discusión del plan de seguridad o del plan de cuidado alternativo en la reunión dirigida por el sistema sustituye la discrecionalidad de la persona profesional asignada. Las familias se exponen a sanciones si no cumplen el plan. Debido a la práctica local del formalismo jurídico, se introduce también una persona encargada de levantar acta para garantizar la credibilidad. Esta persona está presente para completar el acta antes de que termine la reunión. El acta legalista sirve de base al plan.
Exportar y adaptar el modelo colonizado genera transferencias culturales caóticas y una práctica problemática. A lo largo del proceso de adaptación, los valores culturales que sustentaban el modelo de práctica arraigado en la cultura maorí quedaron borrados. En particular, el desempoderamiento es la consecuencia no deseada de la transferencia cultural inscrita en el colonialismo de asentamiento. En el caso de la implementación del modelo de implicación familiar en la protección a la infancia en Taiwán, el desempoderamiento es la experiencia de las personas usuarias cuando asisten a la reunión de grupo dirigida por representantes del Estado. El desempoderamiento se manifiesta a lo largo de toda la prestación del servicio, a través de la búsqueda de familiares impuesta antes de la reunión, y es inducido por el estigma internalizado. El desempoderamiento, y la manera en que limita la agencia propia, deja también a las familias en situación vulnerable durante la reunión. El diferencial de poder entre el Estado y la familia se prolonga aún más cuando la familia extensa es utilizada como autoridad sustituta para ejercer el control después de la reunión.
Tema 1: Implicaciones de la búsqueda de familiares «impuesta» en la dinámica y los resultados de las reuniones familiares colonas
La búsqueda de familiares es un requisito previo en la preparación de una reunión de FGC. También ayuda a corregir el desequilibrio de poder entre el Estado y la familia. Sin embargo, imponer la búsqueda de familiares contra la voluntad de las madres y los padres, como en el modelo TDM adaptado taiwanés, equivale a movilizar las redes informales en interés del Estado. El personal profesional puede realizar la búsqueda de familiares en nombre de la autoridad estatal para maximizar el número de miembros de la familia extensa que participan en la reunión, por varias razones. En primer lugar, para identificar más opciones de acogimiento en familia extensa, la persona profesional solicita y justifica la participación de la familia extensa con independencia del consentimiento de las figuras parentales. Aunque estas se opongan a la implicación de parientes, las reuniones pueden celebrarse igualmente y adaptarse para responder a las exigencias legales. «Por el interés superior de los niños, seguiremos adelante con la búsqueda de familiares. Si ellos (los parientes) no quieren reunirse, podemos organizar reuniones por separado». (SPV5)
En segundo lugar, el criterio profesional influye en el momento de la búsqueda de familiares. Por ejemplo,
«En algunos casos, damos más tiempo a los padres para que traigan a la familia extensa. Ese plazo depende de la etapa de desarrollo del niño. Pero si durante ese periodo los padres no muestran ninguna motivación mientras el niño es pequeño, entonces hacemos nosotros la búsqueda de familiares. También depende de nuestra valoración de la disposición de los padres a cambiar algo. Vemos si a los padres les importa esto (la reunificación).»
(SPV8)
En tercer lugar, la búsqueda de familiares por parte del personal profesional tiene que ajustarse a la planificación concurrente. «Entonces, forma parte de nuestra planificación concurrente. Preparamos nuestro plan B al mismo tiempo que esperamos noticias de los padres». (SPV8) La planificación concurrente fue propuesta y exigida por la Adoption and Safe Families Act de 1997 en Estados Unidos. Es un enfoque que intenta eliminar los retrasos en la obtención de familias permanentes para niñas, niños y jóvenes en acogimiento. La planificación concurrente no está codificada en las leyes y reglamentos taiwaneses de protección a la infancia, pero algunas jurisdicciones locales la exigen para determinadas familias que reciben una atención especial de los equipos de protección infantil. Por ejemplo, la búsqueda de familiares con fines de planificación concurrente se aplica en particular a las familias consideradas «difíciles de cambiar» y «con escasos recursos». Según las personas participantes, las familias más afectadas son las que sufren pobreza extrema, enfermedad mental grave y persistente, y abuso crónico de sustancias o adicción al alcohol. Por eso el personal utiliza la búsqueda de familiares como estrategia para cumplir los requisitos del sistema en materia de plazos: «Si no insistimos en buscar a la familia, la reunificación se retrasará todavía más». (SW5)
Tema 2: Refuerzo del papel del estigma internalizado en la experiencia y la implicación parentales en el contexto cultural colono dominante
Denunciar el maltrato infantil choca con la norma cultural local de lealtad familiar, lo que lo convierte en un proceso difícil y estigmatizante. Las figuras parentales pueden percibir la práctica de implicación familiar del TDM adaptado como un juicio sobre sus capacidades de crianza, lo que refuerza su sentimiento de insuficiencia. El modelo también puede intensificar el estigma asociado a los patrones intergeneracionales de crianza disfuncional. Para muchas familias, participar en reuniones de implicación familiar equivale a exponer un «secreto de familia», en particular para las madres y los padres etiquetados con problemas de salud mental, de consumo de sustancias o con trastornos de la personalidad. Estas figuras parentales experimentan a menudo una profunda vergüenza, lo que pone de relieve la complejidad de la implicación familiar y el peso del estigma internalizado. El estigma internalizado se produce cuando las personas absorben y aceptan estereotipos negativos sobre su propia situación, como la enfermedad mental (Drapalski et al. 2013). Cuando la implicación familiar se vive como forzada, las familias desfavorecidas pueden experimentar una vergüenza y una angustia mayores, que conducen a un afrontamiento evitativo. Una persona profesional del trabajo social describió así la actitud de sus personas usuarias en la reunión:
«Esta pareja se apoyaba el uno en el otro en silencio. Aunque animamos a la madre a hablar por sí misma, seguía sintiéndose oprimida, tratada de forma desigual, y dijo con aplomo: “Soy una buena madre y somos una buena familia”.»
(SW8)
Tema 3: Agencia propia desempoderada: disparidad de poder y vulnerabilidades parentales en las reuniones familiares colonas
La disparidad numérica entre representantes de la autoridad legal y miembros del grupo familiar extenso pone en peligro la fidelidad de la implementación (Healy et al. 2012). Crampton y Pennell (2008) señalaron también que la falta de personas de apoyo probablemente conducirá a una menor contribución de la red informal. Las figuras parentales con adversidades múltiples, insertas en redes de apoyo también desfavorecidas, son más vulnerables a la dominación de las figuras de autoridad en la reunión. El apoyo parental que supone la presencia del grupo familiar extenso, cuando existe, es la encarnación del poder de recursos en la reunión. Como afirmó una persona supervisora,
«Pedir a estos padres de entornos con pocos recursos que vengan a una reunión es como una opresión en un marco formal. Siempre lo siento así. Como no tienen ninguna persona de apoyo, es como si simplemente vinieran a acatar nuestras órdenes. Una vez que firman el acta de la reunión, parecen resignados a hacerlo.»
(SP4)
Cuando hay menos participantes del grupo familiar que representantes de los servicios (por ejemplo, CPS y otros servicios comunitarios), las familias perciben el diferencial de poder en la reunión. La lucha de poder entre las figuras parentales y los representantes de la autoridad legal adopta diversas formas. Algunas familias se muestran reacias a asistir a la reunión por el número desproporcionado de asistentes convocados por la autoridad. Una persona participante lo describió así:
«Algunos padres ven esta reunión como una manifestación de opresión. Pueden creer que la autoridad legal ha fijado de antemano los papeles y los resultados, y que los avergüenza (a los padres) tomando decisiones indeseables delante de todo el mundo. Entonces, ¿por qué iba yo (padre o madre) a ceder? Así que ellos (los padres) no quieren venir.»
(SW6)
Otras familias intentan negociar con la ayuda de los servicios comunitarios que intervienen en el caso. «Los padres proyectan sus ideas en los profesionales comunitarios. Sienten que el gobierno tenderá más a creer a esos profesionales, puesto que los ha designado directamente.» (SW4) Otras, en cambio, entran en el juego de poder, se ven a sí mismas como agentes poderosos y hablan en su propio nombre: «Algunos padres solo hablan con el “jefe”. Se ponen al mismo nivel que los altos mandos. Quieren descargarse con ellos. Los profesionales de primera línea les dan igual.» (SW4)
Tema 4: Manipulación cultural y aparición de una autoridad sustituta en la implicación familiar colona
Varios elementos del modelo de implicación familiar corren el riesgo de ser manipulados por la autoridad legal cuando ejerce su poder sobre la familia usuaria en su propio interés. Por ejemplo, los parientes pueden convertirse en una autoridad sustituta que presiona a las figuras parentales, ya que la autoridad legal aprovecha el paternalismo de la cultura han dominante. En Taiwán, la creencia culturalmente específica de que «criar sin educar es culpa del padre» avala un estilo de crianza autoritario. Refleja la visión del progenitor en el papel de educador, cuyas responsabilidades derivan del confucianismo de la cultura han (Chen y Luster 2002). En concreto, el papel parental no consiste solo en imponer una disciplina y una formación estrictas a la niña o al niño, sino también en transmitir valores como el control parental, la obediencia, la piedad filial y los deberes y obligaciones familiares (Chen y Luster 2002). Además, esta creencia cultural espera de la infancia obediencia a las enseñanzas de sus figuras paternas. Como ilustran los comentarios de una persona participante:
«El abuelo regañaba a su hijo (el autor de los hechos). Intentaba hablar en su favor, pero, al mismo tiempo, se quedó totalmente conmocionado al ver las fotos de los moratones que servían de prueba. En una situación así, los padres sienten más presión de la que nosotros podríamos haberles transmitido.»
(SW6)
Se presupone que los miembros de la familia invitados que participan en la reunión TDM asumirán las responsabilidades del acogimiento en familia extensa y la supervisión de la ejecución del plan de caso. De este modo, el empoderamiento se desvía hacia la vigilancia. Como describió una persona participante,
«Aquella abuela tenía todavía más claro nuestro acuerdo. Así que, cuando la madre regateaba o incumplía el acuerdo en privado, la abuela le recordaba el contrato sobre el acogimiento.»
(SW5)
Estas estrategias privan a las familias de una implicación constructiva con el organismo de protección a la infancia.
El deseo de la autoridad legal de ejecutar la planificación del caso dentro de un plazo estructurado ignora el paternalismo y el familismo en su relación con la hegemonía cultural y organizativa. «Si los padres no se convencen, quizá se convenzan por sus propios padres. Implicando a los abuelos, probablemente acortaríamos la duración del caso.» (SW6) De este modo, el personal puede recurrir a la influencia del familismo en lugar de seguir trabajando con personas usuarias no voluntarias, en la creencia de que: «Algunos padres no aceptan nuestras opiniones, pero sí las de sus parientes.» (SW3) Además, las actas de la reunión entregadas a las familias estaban pensadas en principio como un mecanismo de rendición de cuentas del servicio. Sin embargo, en el contexto cultural del paternalismo, se convierten en una prolongación del poder legal. Como se señaló,
«El efecto del acta de la reunión puede extenderse a su vida cotidiana. La familia extensa puede remitirse a ella para obligar a los autores de los hechos a cumplir el plan de caso.»
(SPV3)
Este estudio cualitativo tenía como objetivo describir y explorar la experiencia de adaptación cultural e implementación de este modelo indigenista de protección a la infancia en Taiwán. El estudio buscaba también examinar las pruebas de prácticas colonialistas de asentamiento reproducidas en el proceso de adaptación de este modelo al contexto local. El lugar de estudio pretendía introducir un modelo de implicación familiar, frente a un modelo tradicionalmente paternalista, para abordar la cuestión del acogimiento fuera del hogar. Para ser viable, la práctica de implicación familiar en la toma de decisiones de protección infantil tiene que ajustarse a la jurisdicción y la cultura locales. Sin embargo, constatamos que importar un modelo de implicación familiar adaptado introdujo también el legado del colonialismo de asentamiento, así como una injusticia epistémica.
El colonialismo de asentamiento es un sistema de poder en curso que perpetúa el genocidio y la represión de los pueblos y las culturas indígenas (Cox 2017). La adaptación puede ser una forma de extracción colonial, de borrado colonial y de reproducción de la lógica de la eliminación. Tomando el TDM como ejemplo, el concepto de implicación familiar se apropió del modelo FGC, construido sobre la sabiduría maorí y concebido para combatir la desproporcionalidad racial en el acogimiento. Sin embargo, como los fundamentos culturales extraídos de las redes de apoyo comunitario naturales chocan con el nacionalismo colono del sistema estadounidense de servicios de protección infantil (por ejemplo, el carácter legalista de la protección infantil, la prestación paternalista de servicios, el modelo capitalista de externalización de servicios), la naturaleza misma de la implicación familiar se reformula para encajar en el modelo adaptado y perpetuar el sistema, en lugar de apoyar a las familias y comunidades implicadas en él. Así, la asimilación de valores familiares (por ejemplo, el patriarcado, la familia nuclear) inscritos en un modelo adaptado de implicación familiar se introduce a lo largo de toda la implementación del programa. Por ejemplo, la reunión dirigida por el sistema formaliza una definición estrecha de la familia «nuclear» al organizar los arreglos con recursos comunitarios formales y no con la familia extensa para abordar los problemas del hogar. Además, la sabiduría indígena se apropia y se reempaqueta como nativismo comercializado bajo la apariencia de la implicación familiar. Este proceso consiste en adoptar selectivamente elementos culturales despojándolos de sus significados indígenas originales y de sus estructuras de gobernanza, lo que refuerza el control colono. La justificación de tales adaptaciones se apoya a menudo en maniobras defensivas (Veracini 2010) destinadas a racionalizar y justificar el uso de un modelo adaptado de implicación familiar (por ejemplo, justificaciones como la presencia de la familia extensa, el aumento de la tasa de acogimiento en familia extensa, la reducción de la duración de la estancia en acogimiento o el «empoderamiento» de las familias y las comunidades). Sin embargo, estas maniobras defensivas pueden agravar la mala praxis cultural del nativismo comercializado en los servicios de protección a la infancia. Además, a medida que la FGC adaptada por el colonialismo de asentamiento se exporta a otros lugares y países, se refuerza la imagen de Estados Unidos como culminación de la civilización occidental y se perpetúa también la reproducción del colonialismo de asentamiento.
La reproducibilidad de un modelo importado y adaptado puede reforzar la lógica de la eliminación inscrita en el colonialismo de asentamiento, en consonancia con la cultura colona dominante local. Las adaptaciones taiwanesas de un modelo ya adaptado garantizan su reproducibilidad para la población étnica mayoritaria (de etnia han) de Taiwán y todavía no abordan ni reflejan las preocupaciones ni los procesos familiares indígenas taiwaneses. La amenaza más notable para la fidelidad al modelo maorí es la adaptación taiwanesa de la búsqueda de familiares impuesta contra la voluntad de las madres y los padres. Para alcanzar el objetivo declarado de implicación familiar, el lugar de estudio aprovechó el familismo para movilizar la implicación de una red de apoyo familiar. La autoridad legal ejerce esta estrategia manipuladora para delegar y extender su poder de vigilancia sobre la vida de la familia afectada por el sistema de protección a la infancia. Esto es similar a la estrategia observada por Brown y Bloom (2009), que estudiaron un modelo adaptado de conferencia de grupo familiar (‘Ohana Conferencing) en Hawái. En el lugar piloto, que atendía a una amplia población nativa hawaiana, observaron que, a través de la ‘Ohana conferencing, el Estado amplió su capacidad de vigilancia y disciplinamiento de las familias implicadas en la protección infantil utilizando a las familias extensas como «auxiliares» del Estado y de su gobernanza neoliberal (Brown y Bloom 2009, p. 166). Como señalan, «este enfoque aparentemente más benévolo del Estado oculta su creciente capacidad de vigilancia» (Brown y Bloom 2009, p. 164).
También se hace un uso indebido del paternalismo para inducir la sumisión parental en la reunión y para supervisar la ejecución del plan de caso movilizando los desequilibrios de poder intergeneracionales. Además, es importante reconocer el efecto que las orientaciones autoritarias predominantes en las sociedades orientales pueden tener en la participación familiar. En concreto, las personas pueden reconocer las exigencias de una persona subordinada en la reunión y, sin embargo, sentir la necesidad de obedecer a la autoridad dentro de la relación jerárquica. Chien (2016) señala que la persona subordinada puede evitar desafiar a la autoridad, por ejemplo si esta incumple sus obligaciones al no compartir el poder en la reunión de implicación familiar. En la cultura han taiwanesa, una estrategia habitual es «obedecer en público, pero desobedecer en privado». Esto refuerza la necesidad del tiempo familiar privado, como en el modelo maorí. Además, los resultados de este estudio llaman nuestra atención sobre el hecho de que las personas usuarias se abren un espacio de resistencia frente a una relación asimétrica entre profesional y persona usuaria. La asimetría de poder puede ser más aguda para las familias socialmente excluidas, que son también vulnerables porque a menudo tienen una red extensa debilitada. Las figuras parentales son sensibles a si el poder profesional que se ejerce sobre ellas sirve para controlarlas o para apoyarlas. Las que viven un poder ejercido sobre ellas tienden a resistirse o a resignarse. En cambio, las que viven un poder ejercido con ellas, para apoyarlas, están más dispuestos a trabajar con el plan de caso (Dumbrill 2006).
Como ha mostrado este estudio, la intención de introducir un modelo indigenista de implicación familiar en Taiwán se vio socavada por la influencia del colonialismo de asentamiento en el proceso de adaptación. Al implementarse en Taiwán, el modelo estudiado se desplazó de nuevo hacia el extremo de la toma de decisiones dirigida por el sistema dentro del continuo de la implicación familiar. En concreto, los valores simbólicos del patriarcado y del familismo sustituyeron el énfasis tradicional de la FGC en la toma de decisiones por la familia, los apoyos de las redes comunitarias naturales y la resiliencia cultural. En el plano de la implementación, las estrategias de sustitución eran evidentes. En primer lugar, la persona facilitadora de la reunión actúa en nombre de la burocracia del Estado colono. En segundo lugar, el recurso a los «recursos comunitarios» formales sustituye a la movilización de los apoyos comunitarios naturales. En tercer lugar, el acta formal de la reunión, redactada in situ, sustituye al consenso entre el Estado y la familia y representa un contrato desigual. En cuarto lugar, el contrato es la extensión de la vigilancia a la familia extensa de las personas usuarias y a la vida familiar privada.
En conjunto, la lógica de la eliminación se entrelazó con las adaptaciones culturales locales para borrar la participación igualitaria y la autonomía en la toma de decisiones. Estas prácticas coloniales de asentamiento exponen a las personas usuarias a la subordinación, al estigma internalizado y a una agencia propia limitada. El presente estudio sugiere que una transferencia y una adaptación culturales apropiadas de un programa indigenista de protección a la infancia deberían abordar el desequilibrio de poder y de posición legal entre las familias implicadas en el sistema y el Estado, y contemplar la participación de los pueblos indígenas.
Este estudio presenta varias limitaciones. En primer lugar, la literatura sobre la adaptación y la implementación del modelo de implicación familiar en la práctica de protección infantil de los países asiáticos es escasa. El lugar de estudio es el primero de su tipo en aplicar este modelo. Esto ha impedido comparar la implementación del modelo entre países asiáticos o incluso entre distintos lugares de Taiwán. Por tanto, es posible que los resultados se deban a factores organizativos como la cultura organizativa, la alianza con las partes interesadas, el estilo de facilitación y el liderazgo. En segundo lugar, la transferibilidad de los resultados de este estudio cualitativo depende de la fiabilidad de los datos y de nuestros análisis. Este estudio no pretende afirmar que las experiencias de las personas participantes sean representativas de todo el país ni de otras jurisdicciones. Este trabajo interpretativo solo busca comprender los datos y los sistemas de creencias del presente lugar de estudio (Lin 1998). En tercer lugar, el número de derivaciones de casos o de reuniones facilitadas por las personas participantes varía ampliamente, de 3 a 25. Su saber práctico sobre el modelo de implicación familiar puede estar limitado por su experiencia y, posiblemente, por el tipo de denuncia de maltrato que se llevó a la reunión. Las personas participantes también pueden haber expresado sus opiniones de forma sesgada, en función de sus preferencias personales respecto al cambio de paradigma de la toma de decisiones individual a la toma de decisiones en grupo. Por último, antes de la recogida de datos no había participado ninguna familia indígena en las reuniones familiares del lugar de estudio. Esto impidió incluir su experiencia vivida en el análisis de los datos, aunque las comunidades indígenas se hayan visto afectadas de forma desproporcionada por los sistemas de protección a la infancia.
El colonialismo de asentamiento puede adoptar la forma de una adaptación e implementación de programas de carácter colonialista de asentamiento. El presente estudio ha ilustrado los relatos y las experiencias de un programa adaptado por la población colona entre personas descendientes de esa población implicadas en el sistema. El colonialismo de asentamiento despojó de poder a las personas usuarias de los servicios, con independencia de su origen. Proponemos examinar más de cerca las experiencias vividas del colonialismo de asentamiento propio de cada sistema en los pueblos indígenas minorizados y sobrerrepresentados, para que estos grupos no se vean aún más desempoderados. Además, una práctica liberadora del trabajo social exige desentrañar la ansiedad colona, los sistemas de poder y la injusticia epistémica inscritos en la implementación de programas colonos.
Complexe Systémique: puntos clave
Para la práctica sistémica, este artículo es una advertencia saludable: un método no es la suma de sus etapas. La conferencia de grupo familiar maorí descansaba en una visión relacional de la niña o el niño, vinculado al whānau, a los ancestros y al iwi, y en una transferencia real de la decisión a la familia. Al exportarse, quedó reducida a un procedimiento: la facilitación se confía a la jerarquía del servicio, la familia extensa es convocada contra la voluntad de las figuras parentales, el tiempo familiar privado desaparece y el acta de la reunión se convierte en un contrato que hacen cumplir las abuelas y los abuelos. La implicación de la familia sirve entonces a la vigilancia más que a la autonomía. Para los equipos que practican la FGC o las reuniones de red, la lección es comprobar quién convoca, quién decide y a quién sirve la presencia de los parientes, y proteger el tiempo en que la familia delibera a solas. Conviene señalar los límites: un único lugar, dieciséis profesionales de protección infantil entrevistados y ninguna familia escuchada directamente, como reconoce la propia autoría. Puede leerse junto con el artículo sobre las vías decoloniales en terapia familiar y el artículo sobre la coordinación de las conferencias de grupo familiar.
Notas del original
Contribuciones de la autoría. Conceptualización, H.-P.L. y K.L.W.; metodología, H.-P.L. y K.L.W.; validación, H.-P.L., E.T., K.L.W. y M.S.; análisis formal, H.-P.L.; investigación, H.-P.L.; recursos, E.T.; curación de datos, H.-P.L.; redacción del borrador original, H.-P.L. y K.L.W.; redacción, revisión y edición, H.-P.L., E.T., K.L.W. y M.S.; supervisión, H.-P.L. y E.T.; administración del proyecto, H.-P.L. Toda la autoría ha leído y aprobado la versión publicada del manuscrito.
Financiación. La investigación no recibió financiación externa.
Declaración del comité de ética institucional. El estudio quedó exento de revisión ética por parte de la Office of Research de la University of Washington, ya que el análisis secundario de datos cualitativos anónimos no constituía una investigación con seres humanos.
Declaración de consentimiento informado. Se obtuvo el consentimiento informado de todas las personas implicadas en el estudio.
Agradecimientos. Agradecemos a Shu-Ju Hou y Jui-Shan Huang su contribución a la recogida de datos. El contenido de este trabajo es responsabilidad exclusiva de la autoría y no representa la posición oficial del lugar de estudio ni de las instituciones participantes. El contenido de la contribución de Walters se basa en un trabajo que realizó mientras estaba en la University of Washington y no representa la posición oficial de los NIH, del HHS ni de los centros académicos y sistemas de salud participantes.
Conflictos de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses.
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Traducción no oficial de “Erased in Translation”: Decoding Settler Colonialism Embedded in Cultural Adaptations to Family Group Conferencing (FGC), de Hung-Peng Lin, Emiko Tajima, Karina L. Walters y Marilee Sherry, Social Sciences, vol. 14, n.o 5, 259 (2025), doi: 10.3390/socsci14050259, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, declaraciones de final de artículo agrupadas en las notas). Ni la autoría ni la editorial responden de esta traducción; prevalece la versión original.
El artículo original, «“Erased in Translation”: Decoding Settler Colonialism Embedded in Cultural Adaptations to Family Group Conferencing (FGC)», se publicó en Social Sciences (2025) bajo licencia CC BY 4.0. Esta versión es una traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Lin, H.-P., Tajima, E., Walters, K. L., et Sherry, M. (2025). “Erased in Translation”: Decoding Settler Colonialism Embedded in Cultural Adaptations to Family Group Conferencing (FGC). Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/erased-in-translation-decoding-settler-colonialism-embedded-in-cultural-adaptations (Obra original publicada en 2025 en Social Sciences, 14(5), 259 (2025); republicada en 2025 por Social Sciences, https://www.mdpi.com/2076-0760/14/5/259)
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