Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Community Mental Health Journal · Psiquiatría
Las personas adultas en atención psiquiátrica tienen tantas probabilidades como cualquiera de ser madres o padres, pero los servicios para adultos lo pasan por alto en gran medida. En Massachusetts, un equipo de Brandeis formó a 29 profesionales de cinco entidades en ParentingWell, un enfoque que integra la crianza en la atención, mediante jornadas de formación, acompañamiento a distancia y una plataforma en línea. La asistencia, la satisfacción y los relatos de cambio sugieren que el modelo es viable y que empieza a transformar la práctica, e incluso algunas normas de las entidades.
Traducción no oficial al español de The ParentingWell Learning Collaborative Feasibility Study: Training Adult Mental Health Service Practitioners in a Family-Focused Practice Approach, de Joanne Nicholson, Kelly English y Miriam Heyman, publicado en Community Mental Health Journal (Springer) (2022), doi: 10.1007/s10597-021-00818-5, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las tablas se presentan en forma de listas; las declaraciones de final de artículo se agrupan en las notas y no se reproducen las direcciones de correo electrónico. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
La formación y el acompañamiento del personal profesional, una etapa a menudo descuidada en la implementación y la adaptación de las intervenciones, son clave para una investigación rigurosa, la demostración del impacto y la sostenibilidad de los modelos eficaces.
Joanne Nicholson, Kelly English y Miriam Heyman
Resumen
Este estudio investiga la viabilidad y el impacto del modelo ParentingWell Learning Collaborative (PWLC) para ayudar al personal de salud mental a implementar el enfoque de práctica ParentingWell, centrado en la familia, con personas adultas con enfermedad mental. Se empleó un diseño exploratorio y métodos cualitativos. Las personas profesionales participantes (n = 29) participaron en sesiones presenciales de orientación, formación y balance; en sesiones virtuales de acompañamiento (coaching); y a través de una plataforma interactiva en línea. El equipo de investigación recogió datos sobre la implicación y la satisfacción de las personas participantes, así como sus informes sobre el uso, la utilidad, la intención de uso y el impacto. Las personas participantes se implicaron en el PWLC y se mostraron muy satisfechas. Utilizaron con madres y padres las habilidades, herramientas y recursos del PWLC. Se aportaron pruebas de impacto a nivel personal, de la práctica y de la organización. Este estudio ofrece un apoyo preliminar a la viabilidad y al impacto del PWLC. Especificar con claridad un modelo de formación de profesionales con base teórica es un paso esencial para adaptar, implementar y evaluar intervenciones en nuevos contextos.
Palabras clave: madres y padres con enfermedad mental, práctica centrada en la familia, colaborativo de aprendizaje, formación de profesionales
En Estados Unidos, las personas con enfermedad mental tienen las mismas probabilidades que otras personas adultas de ser madres o padres (Nicholson et al., 2004). La parentalidad es una actividad vital importante y un rol significativo que promueve la implicación y la participación en la vida comunitaria, y que a la vez se beneficia de ellas. Las madres y los padres con enfermedad mental son extremadamente vulnerables a perder el contacto con sus hijos e hijas o su custodia (Friesen et al., 2009; Kaplan et al., 2019; Powell et al., 2020; Powell & Nicholson, 2019). El «fracaso» en el rol parental, ya sea atribuido por otras personas cuando se pierde la custodia o percibido por las propias madres y padres cuando se sienten «ineficaces» o desconectados de su descendencia, socava la implicación comunitaria de las personas adultas y, probablemente, repercute negativamente en la salud, el funcionamiento y el empleo (Reupert et al., 2015b). La enfermedad mental parental puede tener consecuencias múltiples para niñas y niños, e influir tanto en su salud física como mental (Brockington et al., 2011; Campo et al., 2020; Dean et al., 2010, 2018). El impacto de la enfermedad mental parental, tanto en las personas adultas como en la infancia, se amplifica sin duda cuando la enfermedad no se trata y las familias no reciben un apoyo adecuado y accesible (Reupert & Maybery, 2007).
Se han explorado las experiencias de estas madres y padres, se han documentado sus preocupaciones y necesidades, y se han desarrollado y probado en estudios piloto recursos e intervenciones de rehabilitación (Biebel et al., 2014; Nicholson, 2009; Nicholson & Blanch, 1994; Nicholson & Henry, 2003; Nicholson et al., 2009, 2014, 2016). Sin embargo, en la práctica clínica sus necesidades siguen sin identificarse ni atenderse con frecuencia, lo que contribuye a malos resultados para las personas adultas y sus familias. Pocas intervenciones se han centrado específicamente en el impacto de la crianza y la vida familiar en las personas adultas con enfermedad mental grave (Nicholson et al., 2009, 2016; Reupert et al., 2017; van der Ende et al., 2014). Otras intervenciones (por ejemplo, el empleo con apoyo o la vivienda con apoyo) pueden estar centradas en la persona, pero no tienen en cuenta explícitamente sus necesidades como madre o padre (Nicholson, 2014). En consecuencia, las oportunidades de conexión social, apoyo familiar y participación comunitaria se pasan por alto o se obstaculizan abiertamente, no solo cuando las madres, los padres y su descendencia son jóvenes, sino a lo largo de toda la vida. Aunque el deseo de criar bien puede motivar el cambio (por ejemplo, buscar tratamiento o mejorar las condiciones de vida), el estrés de la crianza, cuando se gestiona mal, puede tener un impacto negativo en la recuperación (Reupert et al., 2015b).
El personal de los servicios de salud mental (por ejemplo, profesionales de la psicología, del trabajo social, de la enfermería psiquiátrica, del counseling, de la gestión de casos y especialistas de apoyo entre pares) está mal preparado para trabajar eficazmente con personas adultas que son madres o padres (Adderley et al., 2020). Existen numerosos obstáculos a una práctica centrada en la familia e informada por la parentalidad, al desarrollo profesional y a la mejora de la práctica. Entre los problemas señalados en la literatura científica figuran el no reconocimiento del rol parental y de su importancia para las personas adultas, las actitudes y expectativas del personal profesional, las habilidades limitadas, la falta de buenas prácticas y de guías de práctica, y las dificultades de la colaboración interinstitucional (David et al., 2011; Lauritzen et al., 2015; Maybery & Reupert, 2006, 2009; Nicholson et al., 2015; Skogøy et al., 2019). La adopción y la sostenibilidad de la práctica centrada en la familia con personas usuarias adultas que son madres o padres dependen además de factores organizativos, profesionales y relativos a las propias personas usuarias (Allchin et al., 2020). Probablemente se requiera un cambio a nivel de sistema para garantizar apoyos integrados a las familias (Isobel et al., 2019). Adderley y su equipo proponen que los esfuerzos futuros se centren en las habilidades, los conocimientos y la confianza del personal profesional para trabajar de un modo centrado en la familia (Adderley et al., 2020). Para ello, como mínimo, hay que tener en cuenta el contexto organizativo y comunitario.
Se han llevado a cabo esfuerzos para visibilizar y abordar los retos del personal a través del desarrollo profesional. La iniciativa «Keeping Families and Children in Mind» se desarrolló a partir de una revisión de los paquetes formativos existentes y de un proceso Delphi para identificar los temas de los módulos centrales del recurso, lo que dio lugar a un material interactivo en línea al que se puede acceder de manera individual o en un grupo de formación dirigido por una persona facilitadora (Reupert et al., 2011). En un estudio de métodos mixtos sobre esta formación, las personas participantes expresaron opiniones positivas sobre el recurso, mayores conocimientos y mayor conciencia de la importancia de hablar con todos los miembros de la familia, y vieron posible implementar el recurso en su organización. Un estudio posterior del recurso australiano de formación en línea para la intervención Let’s Talk about Children (LTC) aporta pruebas de cambio en los autoinformes de profesionales sobre el apoyo a la familia y a la crianza, la evaluación del impacto en el niño o la niña, la conexión, y la parentalidad y la enfermedad mental; las personas participantes describieron que se habían vuelto más receptivas a la familia gracias a la formación (Tchernegovski et al., 2015). En una revisión relacionada de recursos de desarrollo profesional en línea para familias en las que una madre o un padre tiene una enfermedad mental, la autoría resume las características, cuestiones y técnicas comunes a varios paquetes de formación en línea disponibles, y reconoce la importancia crucial de centrarse en el proceso de aprendizaje (Reupert et al., 2015a). Sugiere que la evaluación de la eficacia de los recursos en línea se ve comprometida por un diseño de estudio o una medición inadecuados. La evaluación de los recursos de desarrollo profesional probablemente se ve aún más comprometida por la ausencia de un modelo claro de teoría del programa y, en consecuencia, por la falta de componentes del modelo bien especificados, dos elementos que contribuirían a seleccionar medidas y resultados adecuados. Los recursos formativos requieren una especificación muy similar a la de las intervenciones para las que se desarrollan, cuando la formación se concibe como una intervención a nivel de la práctica.
Otro aspecto que debe considerarse al preparar al personal es que una parte de él tiene experiencia de enfermedad mental, la haya revelado o no. La aparición del rol de especialista de apoyo entre pares y la importancia creciente que se da a contratar a personas con experiencia vivida aportan ventajas significativas, pero también posibles dificultades (Farkas & Boevink, 2018; Gagne et al., 2018; Repper & Carter, 2011; Rogers & Swarbrick, 2016). Los temas sensibles pueden desencadenar reacciones tanto en profesionales con experiencia vivida como en madres y padres. Sin embargo, los recursos de formación, acompañamiento y supervisión pueden no desarrollarse ni aplicarse teniendo en cuenta las necesidades del personal o de las madres y padres con enfermedad mental (David et al., 2011). Hasta donde sabemos, no existen materiales de formación y apoyo diseñados específicamente para promover el apoyo entre pares con madres y padres; los temas de crianza y de familia, por ejemplo, pueden no abordarse de forma sistemática en la formación de especialistas de apoyo entre pares (Nicholson & Valentine, 2018, 2019). Esto subraya la importancia de desarrollar recursos y herramientas de formación, acompañamiento, retroalimentación y apoyo continuo que sean pertinentes y accesibles para el personal profesional, incluidas las personas con experiencia vivida, sus colegas y quienes les supervisan.
El objetivo de nuestro programa de investigación más amplio es colmar la laguna de una práctica informada por la parentalidad y la familia en los servicios de salud mental para adultos en Estados Unidos. El perfil de práctica ParentingWell (Nicholson & English, 2019) se desarrolló en el marco de una iniciativa estatal para adaptar al contexto de prestación de servicios de Estados Unidos y de Massachusetts el modelo Let’s Talk, basado en la evidencia, desarrollado y evaluado originalmente en Finlandia (Solantaus et al., 2009, 2010, 2015) y replicado para su evaluación en Australia (Maybery et al., 2019) y Grecia (Giannakopoulos et al., 2021). Se ha comprobado, por ejemplo, que añadir una intervención o un enfoque de crianza al tratamiento estándar mejora la capacidad parental de las personas con trastorno de la personalidad, al tiempo que refuerza la capacidad del personal profesional para trabajar con esta población (Gray et al., 2019).
Un perfil de práctica describe el programa o el enfoque de práctica, incluidas sus funciones esenciales, definiciones operativas y estrategias prácticas de desempeño (Practice Profile Planning Tool, n.d.). El enfoque de práctica ParentingWell se basa en la teoría de la autodeterminación y se alinea con ella (Deci & Ryan, 2012), con los elementos centrales Vincular y Explorar (autonomía: identificar las circunstancias personales y la motivación), Planificar (competencia: fijar objetivos, evaluar los avances y desarrollar la autoeficacia), y Acceder y Abogar (vinculación: conectar con apoyos y recursos sociales y profesionales). Los principios de práctica que sustentan el enfoque son los de una práctica centrada en la familia, culturalmente sensible, basada en las fortalezas e informada sobre el trauma. A partir de estudios piloto previos, anticipamos que los resultados proximales de la práctica ParentingWell para madres y padres incluirán un mayor bienestar y un mejor funcionamiento; menos estrés; más autoeficacia, esperanza y optimismo; y una mejor alianza terapéutica (Nicholson et al., 2009, 2014, 2016). Los resultados distales incluyen una mejor relación parentofilial y, en última instancia, mejores resultados para niñas y niños.
Se han descrito con detalle las etapas para adaptar una intervención con vistas a su implementación y evaluación en un nuevo contexto, destacando la importancia de implicar a las partes interesadas, especificar los elementos y mecanismos centrales y evaluar los recursos y la infraestructura disponibles (Card et al., 2011; Escoffery et al., 2018, 2019; Movsisyan et al., 2019). Aunque formar al personal es una etapa esencial del proceso, es la menos articulada y la que se menciona con menos frecuencia; las modificaciones de la formación se comunican con mucha menos frecuencia todavía (Card et al., 2011; Escoffery et al., 2018, 2019). Lo que falta en la investigación y en los trabajos de implementación previos es una oportunidad de aprendizaje teóricamente sólida para el personal profesional, al que se podría animar a adoptar y utilizar, en el contexto de sus propias entidades, recursos con base empírica e informados por las partes interesadas (Adderley et al., 2020). Nuestra misión más amplia es sentar las bases de una teoría del programa bien articulada, no solo para el propio enfoque de práctica ParentingWell, sino también para ofrecer una estrategia explícita y empíricamente sólida de adaptación, implementación y sostenibilidad de un enfoque de formación de profesionales basado en la evidencia, que respalde la implementación y la evaluación rigurosa del enfoque de práctica ParentingWell (Davies et al., 2010; Hoffman et al., 2014; Movsisyan et al., 2019).
Los modelos de colaborativo de aprendizaje se dirigen a menudo a profesionales para promover la implementación de prácticas basadas en la evidencia (Nadeem et al., 2014, 2016). La investigación ha señalado la necesidad de desarrollar y evaluar modelos de colaborativo de aprendizaje manualizados y con base teórica, en particular que respondan a las necesidades de las organizaciones públicas de salud mental (Nadeem et al., 2016). El proceso central de los colaborativos de aprendizaje incluye habitualmente el acceso a personas expertas en la materia y actividades basadas en los principios del aprendizaje de adultos, destinadas a implicar a las personas participantes y a favorecer la reflexión y la transferencia de lo aprendido a la práctica real (Nadeem et al., 2016). Las sesiones presenciales de aprendizaje, los ciclos Planificar-Hacer-Estudiar-Actuar (Plan-Do-Study-Act), los equipos multidisciplinares, el acompañamiento y las llamadas de grupos de interés son componentes habituales. Se ha comprobado que la formación interactiva y experiencial y los enfoques de observación, acompañamiento y apoyo continuo son los más eficaces para cambiar los comportamientos de práctica e implementar prácticas basadas en la evidencia (Ghate, 2016).
La teoría de la conducta planificada (TPB, por sus siglas en inglés) ha servido de marco a numerosos estudios sobre el cambio de comportamientos de salud individuales, así como sobre el cambio de práctica propiamente dicho entre profesionales de la salud mental (Asare, 2015; Britt et al., 2011; Brouwer, 2009; Casper, 2007; DeMaria et al., 2019; Jokonya, 2017). La TPB sostiene que la intención de cambiar un comportamiento, considerada el mejor predictor de un comportamiento deliberado, es función de las actitudes hacia ese comportamiento, de las normas subjetivas y del control percibido sobre el comportamiento (Ajzen, 1991; Casper, 2007). Las actitudes reflejan creencias sobre los resultados asociados a la realización de un comportamiento. Las normas subjetivas remiten a cómo juzgarían otras personas a alguien por realizar ese comportamiento. El control percibido es la autoevaluación de la propia capacidad o habilidad y de la oportunidad de realizar el comportamiento (Casper, 2007). Los cambios en las actitudes, las normas y las percepciones de control conductual deberían contribuir a cambios en las intenciones y, en las circunstancias adecuadas, deberían traducirse en un cambio real o en el uso de una nueva habilidad o práctica (Jokonya, 2017). La teoría de la conducta planificada no produce por sí sola el cambio de práctica ni la adopción de la intervención. Sin embargo, sí proporciona el primer paso (es decir, especificar los elementos centrales o los objetivos de la formación) para vincular la teoría con estrategias de cambio de comportamiento basadas en la evidencia empírica (es decir, actividades centrales/teoría de la acción) (Bajpai et al., 2019). Las estrategias eficaces de cambio de comportamiento se han inventariado y resumido en distintos ámbitos, a medida que la investigación y la clínica trabajan para facilitar el desarrollo de intervenciones, la investigación y la comunicación (Abraham & Michie, 2008).
En la Fig. 1, los elementos centrales del ParentingWell Learning Collaborative (PWLC) y los objetivos de intervención basados en la teoría de la conducta planificada (TPB) (Ajzen, 1991; Casper, 2007; Jokonya, 2017) se vinculan con técnicas eficaces de cambio de comportamiento (Abraham & Michie, 2008) y se traducen en la teoría de la acción del PWLC con sus actividades correspondientes (véase la Fig. 1).

El objetivo específico de este estudio es investigar la viabilidad y explorar el impacto preliminar del modelo ParentingWell Learning Collaborative para ayudar a profesionales de todo tipo (por ejemplo, profesionales clínicos del trabajo social, del counseling en salud mental o especialistas de apoyo entre pares) a extender y ampliar (scaling out y scaling up) un nuevo enfoque de práctica para trabajar con personas adultas con enfermedad mental que son madres o padres (Movsisyan et al., 2019). Los estudios de viabilidad se llevan a cabo para orientar el desarrollo o el perfeccionamiento de las estrategias de implementación y para facilitar la identificación de los mecanismos de cambio (Abbott, 2014; Arain et al., 2010; Pearson et al., 2020). Pueden centrarse, entre otras cosas, en la disposición del personal clínico a participar en la implementación y evaluación de una intervención, en si la intervención puede aplicarse tal como está previsto, y en la identificación de las necesidades de formación y de las competencias de ese personal (Abbott, 2014). A continuación pueden introducirse modificaciones o ajustes en el diseño y los métodos de evaluaciones posteriores de la intervención, más amplias y rigurosas. En el contexto de este estudio, la viabilidad indica si la implementación y el uso del modelo propuesto para formar y apoyar a profesionales son practicables en el contexto del entorno de práctica y, en última instancia, si lograrán el impacto deseado, es decir, si beneficia a las personas a las que se dirige y a las madres y padres a quienes atienden.
Las preguntas de investigación del presente estudio son: (1) ¿Es un modelo de colaborativo de aprendizaje una forma viable de formar y acompañar a profesionales de perfiles diversos en un nuevo enfoque de práctica para trabajar con madres y padres con enfermedad mental? y (2) ¿Cuál es el impacto preliminar del ParentingWell Learning Collaborative en el personal profesional y en las madres y padres? En este estudio, la viabilidad se evalúa en términos de implicación del personal profesional y de sus autoinformes de satisfacción y valoraciones del uso, la utilidad y la intención de uso futuro de las habilidades, herramientas y recursos ParentingWell. El impacto preliminar se explora en relación con los contenidos que reflejan los elementos centrales del enfoque ParentingWell (es decir, Vincular, Explorar, Planificar, y Acceder y Abogar) y con los cambios, señalados por el propio personal, en los constructos derivados de la teoría de la conducta planificada (es decir, actitudes, normas, control conductual percibido e intención de cambiar la práctica), así como con ejemplos reales de cambio de práctica con madres y padres aportados por el propio personal profesional. Los hallazgos orientarán nuevos ajustes del modelo PWLC, las consideraciones de fidelidad y el desarrollo de estrategias para medir las actitudes, la competencia y la confianza en la práctica en investigaciones futuras, así como el estudio del impacto a más largo plazo del enfoque de práctica ParentingWell (por ejemplo, los resultados para las madres, los padres y las familias).
Se emplearon un diseño exploratorio y un enfoque de métodos mixtos para evaluar la viabilidad y el impacto preliminar del ParentingWell Learning Collaborative (PWLC). Los métodos cualitativos se prestan bien a un estudio exploratorio, para el que quizá no existan medidas estandarizadas o estas no sean adecuadas, con el fin de desarrollar una primera comprensión de un ámbito inexplorado (Creswell & Poth, 2016; Levitt et al., 2018).
Las personas participantes se reclutaron en marzo de 2019 en entidades proveedoras de servicios de todo Massachusetts que atienden a personas adultas con enfermedad mental. Se envió un correo electrónico de invitación a las entidades registradas como proveedoras de servicios de salud mental por el Massachusetts Department of Mental Health. Se invitó a las entidades a presentar un equipo de tres a cinco integrantes del personal, al menos uno de los cuales debía ocupar un puesto de supervisión o de dirección de programa, con la responsabilidad de liderar y facilitar la implementación en el contexto de la entidad. El personal incluía profesionales de la clínica, especialistas de apoyo entre pares o profesionales de gestión de casos. Todas las personas del equipo debían trabajar en un mismo centro o lugar y dentro de una misma área de programa o nivel de atención. El personal profesional participante debía poder identificar, entre las personas a las que atendían, a madres o padres o a personas adultas que tuvieran el proyecto de serlo. Todas las entidades debían designar a una persona de la alta dirección que actuara como patrocinadora ejecutiva de la iniciativa (por ejemplo, dirección general, dirección ejecutiva, dirección de operaciones, dirección de división o vicepresidencia). Se esperaba que esta persona asistiera a la sesión de orientación in situ, viera el seminario web de presentación en vídeo y actuara dentro de la entidad como impulsora del apoyo continuo a la iniciativa. El equipo del proyecto examinó las candidaturas. Se reclutó una muestra de 30 participantes procedentes de cinco entidades, una de las cuales era una oficina regional del Department of Mental Health (DMH), la autoridad estatal de salud mental.
Tras el proceso de candidatura, en abril y mayo de 2019 se celebró una sesión de orientación en cada una de las entidades participantes, con su dirección y los 3 a 5 integrantes del personal que iban a participar en el PWLC. Se presentó una visión general del PWLC, junto con una explicación clara de lo que se esperaba de los equipos participantes. Se entregaron a las personas participantes ejemplares del perfil de práctica ParentingWell y el enlace al seminario web introductorio, que se les animó a ver antes de la primera sesión de formación, así como acceso a la plataforma de proyecto en línea PW Basecamp, donde se publicaban los calendarios de formación, los materiales y los recursos, además de propuestas de debate y de intercambio de recursos. En la sesión de orientación, las personas participantes cumplimentaron cuestionarios de datos generales y anotaron sus intenciones de aprendizaje. Las dos primeras autoras, profesionales clínicas con doctorado, colegiadas y con experiencia, facilitaron todas las sesiones del PWLC, con la ayuda de las personas participantes cuando era pertinente (por ejemplo, codirigiendo sesiones de juego de roles). Todos los procedimientos y medidas de investigación fueron administrados por otra persona del equipo de investigación, que trabajaba de forma independiente de las formadoras para supervisar toda la recogida y gestión de datos. Una persona más del equipo de investigación participó en el análisis y la interpretación de los datos y es coautora de este artículo.
En mayo y junio de 2019 se celebraron tres sesiones presenciales de formación del PWLC, de una jornada completa cada una. Los contenidos de las formaciones y del acompañamiento del PWLC reflejaban los elementos centrales del perfil de práctica ParentingWell: Vincular, Explorar, Planificar, y Acceder y Abogar. Se animó a las personas participantes a reflexionar, ensayar, adoptar la perspectiva de la madre o el padre, realizar un análisis de la entidad o una revisión sistemática de sus políticas y procedimientos, examinar su práctica habitual, compartir su experiencia vivida, completar actividades y fichas de trabajo, fijar objetivos SMART, considerar su propia red de apoyo, responder a escenarios familiares típicos, cartografiar recursos y hacer balance de las lecciones aplicadas en el contexto de su entidad. Unos fragmentos de vídeo explicaban la teoría subyacente y ofrecían ejemplos de madres y padres que contaban su historia, y se utilizaron juegos en línea (por ejemplo, «Kahoots») para animar a las personas participantes a cuestionar sus supuestos. Una sesión de formación se dedicó a examinar las cuestiones de implementación, discutir las dificultades del lugar de trabajo y comprometerse con planes para «mantenerlo en marcha» (es decir, la sostenibilidad) en el entorno de la entidad.
Se creó una plataforma virtual del proyecto ParentingWell con Basecamp, una herramienta en línea de gestión de proyectos y de comunicación de equipos. Allí estaban disponibles los programas y materiales de formación del proyecto, así como un tablón de mensajes permanente con publicaciones de las formadoras y de las personas participantes sobre la programación de los eventos del proyecto y el intercambio de recursos. Las personas participantes podían inscribirse en las sesiones de acompañamiento y consultar la logística de las reuniones presenciales. El espacio «Campfire» ofrecía a formadoras y participantes la posibilidad de interactuar de forma asíncrona mediante publicaciones y respuestas.
Las sesiones de acompañamiento (coaching) se celebraron durante 4 meses, de julio a octubre de 2019, programadas en cuatro horarios distintos cada mes para adaptarse a las agendas de las personas participantes. Las sesiones de acompañamiento, de una hora, se realizaron por videoconferencia para facilitar la participación desde cualquier lugar. Se facilitó tanto la participación en grupo como la individual, en gran medida para adaptarse a los horarios del personal profesional. Cada sesión se centraba en un elemento central del perfil de práctica (es decir, Vincular, Explorar, Planificar, Acceder y Abogar), con un orden del día y recursos adicionales relacionados con el tema tratado. Las personas participantes aportaban voluntariamente experiencias e ideas de su práctica, y compartían historias de éxito y dificultades, junto con consejos prácticos y recursos.
En el sexto mes del PWLC, en noviembre de 2019, se celebró una última sesión presencial de balance. Se debatieron las dificultades y los éxitos de la implementación. Se prestó especial atención a las cuestiones organizativas y a las políticas y procedimientos de las entidades, algunos de los cuales habían sido modificados por participantes del PWLC en sus propias entidades. Se animó a las personas participantes a planificar los siguientes pasos con los equipos de sus entidades. Al final de la sesión se completaron las medidas finales, incluido el cuestionario de satisfacción global. Las personas participantes compartieron por escrito, en respuesta a ítems del cuestionario, sus «relatos del cambio más significativo» y recomendaciones para futuras iniciativas.
Las medidas se describen a continuación según correspondan a las características sociodemográficas y de trayectoria (es decir, información descriptiva sobre las personas participantes), a la viabilidad (es decir, implicación, satisfacción, uso, utilidad e intención de uso en el futuro) y al impacto preliminar (es decir, la percepción de las personas participantes sobre los cambios de práctica en el trabajo con madres y padres).
Las personas participantes respondieron a un breve cuestionario sobre sus características sociodemográficas y de trayectoria en su primer contacto con el equipo del PWLC, en la sesión de orientación o en la primera sesión de formación si no habían podido asistir a la orientación. Los ítems recogían la edad, el género, la raza/etnia, el nivel de estudios, la condición de madre o padre, y datos de trayectoria relativos a la disciplina profesional, incluidos los años de trabajo en salud conductual/servicios sociales, la entidad de pertenencia actual, los años en esa organización y el puesto o rol actual.
La asistencia a las sesiones fue la medida indirecta de la implicación en el PWLC. Se registró la asistencia de cada participante a lo largo del periodo de 6 meses, para un total de nueve sesiones: una orientación, tres sesiones presenciales de formación, 4 sesiones mensuales de acompañamiento y una sesión de balance. Además, se registraron la participación (es decir, las visitas) y las publicaciones de contenido (es decir, los tipos de contenido) en la plataforma virtual ParentingWell, creada en Basecamp para apoyar la gestión del proyecto y la comunicación del equipo.
Las personas participantes valoraron los siguientes enunciados en el cuestionario de la sesión de balance: «Me satisface el formato del PWLC»; «El PWLC me ha parecido aplicable a mi rol»; «Me satisface la labor de la(s) persona(s) formadora(s) que dirigieron el PWLC»; «Me satisface mi experiencia global en el PWLC»; «El equilibrio entre presentaciones, debate y actividades se ajusta a mi estilo de aprendizaje»; y «Recomendaría el PWLC a otras personas profesionales de la salud conductual». Para cada ítem, las valoraciones iban de «1 = totalmente en desacuerdo» a «7 = totalmente de acuerdo», con una opción neutra «4 = ni de acuerdo ni en desacuerdo».
El uso real de las herramientas y recursos del perfil de práctica ParentingWell se evaluó mediante cuatro ítems del cuestionario de la sesión de balance relativos al número de personas atendidas que son madres o padres; a si la persona profesional había tenido en el último mes una interacción con una persona atendida que fuera madre o padre; en caso afirmativo, a si habían hablado del tema de la crianza; en caso afirmativo, a si había utilizado las habilidades o recursos aprendidos en el PWLC; y, en caso afirmativo, a si esas habilidades o recursos habían sido útiles. Unos ítems abiertos pedían ejemplos de habilidades o recursos utilizados; si habían sido útiles, de qué manera; y si no, cómo deberían modificarse. Las personas participantes respondieron a una última valoración global sobre la probabilidad de que utilizaran las habilidades y recursos ParentingWell en su trabajo, con opciones de respuesta que iban de «1 = nada probable» a «7 = extremadamente probable», con una opción neutra «4 = ni probable ni improbable».
En el cuestionario de balance se pidió a las personas participantes que aportaran por escrito un ejemplo de cambio significativo resultante específicamente de su participación en el PWLC, mediante la técnica de relatos del cambio más significativo (Most Significant Change) (Dart & Davies, 2003). Las personas participantes aportaron un relato que ilustraba el cambio más significativo de su experiencia y respondieron a un ítem posterior en el que se les pedía que indicaran por qué ese cambio era significativo para ellas o para la persona atendida (es decir, la madre o el padre, o la futura madre o el futuro padre).
Los datos de los cuestionarios se introdujeron, se compilaron y se analizaron de forma descriptiva con el software de encuestas Qualtrics (Qualtrics, 2019). Las respuestas a los ítems abiertos se analizaron cualitativamente para identificar temas. Las respuestas de los relatos del cambio más significativo se transcribieron y se analizaron con un enfoque de marco (framework approach) (Edwards et al., 2012; Ritchie & Spenser, 1994) y el software Dedoose (Leiber & Weisner, 2011); los elementos centrales del perfil de práctica ParentingWell y los constructos de la teoría de la conducta planificada proporcionaron los códigos iniciales. Los análisis los realizaron integrantes del equipo de investigación con doctorado y experiencia, que examinaron, discutieron y consensuaron la asignación de códigos y los hallazgos.
El estudio fue examinado y aprobado por el comité de ética institucional (Institutional Review Board) de la universidad. Se obtuvo el consentimiento informado firmado de todas las personas participantes. Los datos de los cuestionarios se recogieron y codificaron con números de identificación confidenciales del estudio para facilitar la comparación de los datos previos y posteriores; en ningún momento se asoció el nombre de una persona participante a dato alguno. Los datos de satisfacción eran completamente anónimos, es decir, no estaban vinculados de ningún modo al número de identificación ni al nombre de las personas participantes. Se ofreció una compensación económica a cada entidad de salud mental que enviaba profesionales a las sesiones del colaborativo de aprendizaje, en reconocimiento del tiempo y la productividad del personal dedicados a la participación en el PWLC. El Department of Mental Health, la agencia estatal de salud mental, no pudo aceptar una compensación de investigación debido a las directrices de la política estatal. Se ofrecieron créditos de formación continua a las personas participantes que cumplían los requisitos (es decir, profesionales del trabajo social y del counseling en salud mental). No hay conflictos de intereses conocidos que declarar. Todas las autoras asumen la responsabilidad del manuscrito.
Los hallazgos del estudio se presentan en relación con las características de las personas participantes y con las preguntas de investigación. Salvo para la variable de implicación, los resultados son datos autoinformados.
Veintinueve de las 30 personas participantes completaron el cuestionario inicial de datos sociodemográficos y de trayectoria. Como indica la tabla 1, la mayoría de las personas participantes eran mujeres (75.86%) y blancas (93.10%). La mayoría (72.41%) indicó ser madre o padre o esperar serlo en el futuro. Más de la mitad de las personas participantes (58.62%) tenía un máster o un título superior; el 82.75% tenía al menos un título de grado asociado (Associate’s Degree) (véase la tabla 2). La mayoría de esos títulos correspondían a los servicios sociales y humanos (por ejemplo, trabajo social, psicología, counseling en salud mental). Dos tercios de las personas participantes trabajaban en entidades comunitarias de servicios sociales, con antigüedades variables en ellas. Los puestos y roles eran diversos; especialistas de apoyo entre pares representaban el 31% de las personas participantes.
Tabla 1 — Características sociodemográficas de las personas participantes en el ParentingWell Learning Collaborative (n = 29)
Tabla 2 — Características de trayectoria de las personas participantes en el ParentingWell Learning Collaborative (n = 29)
En conjunto, la asistencia a las distintas sesiones (orientación, formación, acompañamiento y balance) respalda la viabilidad del PWLC, ya que las personas participantes demostraron su capacidad y su disposición para asistir con regularidad. De las 30 personas reclutadas para el estudio, 2 eran directivas de entidades que asistieron a la sesión de orientación pero no participaron en las sesiones de formación ni de acompañamiento. De las 28 restantes, 6 eran responsables de centro o de supervisión de programas que asistieron a las 3 sesiones presenciales de formación y, en general, no participaron en las sesiones de acompañamiento; 4 participaron en la sesión de balance. Tres de las 22 personas restantes cambiaron de puesto durante la iniciativa y, en consecuencia, no completaron el estudio. De las 19 personas participantes restantes, todas profesionales de atención directa, la mayoría asistió a 8 o 9 de las 9 sesiones posibles (84%; 16/19). Tres profesionales participaron con menos frecuencia debido a un cambio de horario laboral, a la asistencia a un pícnic de verano de la entidad o a no atender de forma continuada a una persona usuaria que fuera madre o padre durante toda la iniciativa. Para las 19 personas profesionales de atención directa y las 6 personas de dirección/supervisión, la asistencia total a las 3 sesiones presenciales de formación fue del 93% (70/75 sesiones-persona posibles). De las 5 sesiones de formación perdidas por alguna persona (en total), los motivos aducidos fueron urgencias de personas usuarias o urgencias médicas personales. De las 19 personas profesionales de atención directa, el 100% asistió a la primera sesión de acompañamiento, 1 participante faltó a la segunda sesión, 9 faltaron a la tercera y 4 a la cuarta. La mayoría de las personas participantes disponibles (es decir, las que no habían cambiado de empleo) asistió a la sesión de balance (88%; 21/24). La asistencia fue homogénea entre las entidades, recibieran o no una compensación económica.
Las actividades en la plataforma virtual Basecamp del PWLC reflejaron una implicación frecuente e interactiva de formadoras y participantes. Todas las personas participantes accedieron a la plataforma virtual en algún momento del PWLC, para consultar la logística de las reuniones e indicar sus preferencias de horario para las sesiones de acompañamiento. Aproximadamente el 50% de las personas participantes intervino en el espacio interactivo «Campfire». Formadoras y participantes realizaron un total de 111 publicaciones, la mayoría de ellas (59% del total) por parte de participantes. El mayor número de publicaciones se refería a buscar o compartir información sobre recursos para madres, padres y familias (39%) (por ejemplo, eventos y actividades comunitarias, listados de grupos locales de apoyo a la crianza). Las publicaciones incluían descripciones de proyectos de autocuidado (18%); sugerencias de uso y adaptación de las herramientas y recursos ParentingWell (12%); citas motivadoras sobre la recuperación (7%); y cuestiones de crianza (6%). Tanto las formadoras como las personas participantes publicaron preguntas sobre el PWLC y cuestiones logísticas (18% de las publicaciones). Las formadoras publicaban notas de las sesiones de acompañamiento, y las personas participantes respondían a las experiencias y sugerencias descritas en sesiones a las que no habían asistido.
Las personas participantes en el PWLC se mostraron muy satisfechas con el colaborativo. La mayoría estuvo de acuerdo o totalmente de acuerdo con cada uno de los seis ítems (del 76% al 95%); las medias de las valoraciones de los ítems oscilaron entre 6.05 y 6.76. El ochenta y cinco por ciento de las personas participantes estuvo de acuerdo o totalmente de acuerdo en que, en conjunto, estaba satisfecha con su experiencia. La mayoría (76%) estuvo de acuerdo o totalmente de acuerdo en que recomendaría el PWLC a otras personas profesionales de la salud conductual. El ítem que obtuvo el mayor porcentaje de acuerdo o de acuerdo total fue el relativo a la satisfacción con las formadoras (véase la tabla 3).
Tabla 3 — Satisfacción de las personas participantes con el ParentingWell Learning Collaborative (n = 21)
Las personas participantes en el PWLC aportaron pruebas de que trabajaron con madres y padres durante el PWLC, aplicaron las habilidades y recursos aprendidos en él y los encontraron útiles. Según la información recogida en la sesión de balance, el mayor porcentaje de participantes (34%) atendió directamente a un máximo de 4 madres o padres. Proporciones similares de profesionales atendieron a entre 5 y 9, y entre 10 y 14 madres o padres (14% en cada categoría). Una cuarta parte de las personas participantes atendió a más de 15, y el 14% no trabajaba directamente con madres o padres, pero supervisaba a profesionales que sí lo hacían. De quienes interactuaron con una madre o un padre en el último mes, el 90% habló del tema de la crianza.
La inmensa mayoría de este personal profesional (95%) declaró haber utilizado habilidades o recursos aprendidos en el PWLC y que le habían resultado útiles. Entre los ejemplos de actividades inspiradas en PW figuraban iniciar y mantener conversaciones sobre la crianza; vincular, explorar y planificar en favor de un cambio positivo; utilizar herramientas específicas (por ejemplo, el registro diario); informar a madres y padres sobre recursos; e informar sobre ParentingWell al personal recién incorporado y al alumnado en prácticas. La mayoría de las personas participantes (85%) indicó en la escala de siete puntos que era «probable» o «extremadamente probable» que utilizara las habilidades y recursos ParentingWell en su trabajo (media = 6.20; DE = 0.68).
Según las personas participantes, la participación en el PWLC tuvo impacto en la práctica, en las madres y padres atendidos, en el propio personal profesional y en las organizaciones en las que prestan servicios. La técnica de relatos del cambio más significativo aportó datos cualitativos sobre el cambio de práctica relacionado con los elementos centrales de ParentingWell (es decir, el contenido del enfoque de práctica y de la formación) y reflejó constructos de la teoría de la conducta planificada (es decir, los objetivos de la formación).
El personal profesional describió de qué maneras su trabajo con las personas atendidas se había enriquecido al tener en cuenta e integrar las cuestiones parentales y familiares. Se mostraba más dispuesto a plantear y abordar temas de parentalidad y de familia en la conversación con las personas atendidas, con beneficios observados tanto para madres y padres como para profesionales (Vincular). Las personas participantes ofrecieron ejemplos de cómo se favorecía el vínculo con las personas atendidas cuando se plantean cuestiones de crianza: «…el programa me ha hecho más consciente de que las personas a las que acompañamos pueden ser madres o padres, y de que tengo que pensar en hacer preguntas concretas e incluir su rol de madre o padre en nuestros planes de tratamiento y en nuestro trabajo».
El uso de las herramientas ParentingWell facilitó la exploración conjunta con madres y padres (Explorar) y, en particular, la identificación tanto de fortalezas parentales como de oportunidades de cambio. Una persona participante lo describió así: «Usar el cuadro diario con las madres y los padres les dio una imagen visual de su día. Muchas personas no se daban cuenta de cuánto tiempo dedicaban a sus hijos e hijas, lo que no les dejaba tiempo para cuidarse. Como alguien que también tiene hijos, entiendo lo rápido que pasa esto y cómo se convierte en la forma normal de vivir». Profundizar en estos temas, como parte del proceso de conocer a la persona atendida, permitió a otra persona participante cambiar la perspectiva de una madre: «Hacer este trabajo con ella la ha ayudado mucho a ver sus fortalezas y a creer que las personas que tienen problemas de salud mental también pueden ser/son madres y padres. La ayudó a desatascarse…».
Las herramientas ParentingWell facilitaron las conversaciones sobre los objetivos y sobre cómo planificar su consecución (Planificar). «Usar la herramienta de cartografía colaborativa abrió el diálogo para averiguar qué objetivos le gustaría alcanzar a la pareja antes de intentar formar una familia. [Nuestro equipo] continuó las conversaciones para hablar de los pasos necesarios para alcanzar los objetivos y de los obstáculos o barreras que hay». El personal profesional pudo hablar con madres y padres de la importancia de buscar apoyo y de cuidarse, y definir estrategias para ambas cosas (Acceder y Abogar). Las personas participantes trabajaron junto con madres y padres para acceder a apoyos sociales y construirlos. «Trabajando con ella [la madre], la acompañamos en el estrés y la ayudamos a crear una relación con otra madre atendida en los servicios. Hacer amistades con las que pudiera identificarse y organizar ratos de juego para los niños era importante».
Cabe destacar que las personas participantes indicaron que el impacto de ParentingWell puede abarcar los niveles de la práctica, de la organización y de las políticas. En el plano de la práctica, una participante señaló que la formación la había hecho «más consciente de las dinámicas familiares y de tratar a la familia como un todo». Y en el plano organizativo, las personas participantes mencionaron su intención de garantizar que las conversaciones sobre la crianza formen parte de los procesos de admisión y de supervisión: «…escuchar a una persona recién incorporada al personal relacionar conceptos en supervisión como parte integrante de su trabajo. El personal demostraba que había asimilado el contenido y su importancia, y que lo había integrado en su trabajo». En el plano de las políticas, las personas participantes señalaron cambios en las normas de sus entidades, entre ellos nuevas reglas que permiten que las personas menores de edad acompañen a sus madres o padres en los vehículos de la entidad.
El PWLC se enmarcó en la teoría de la conducta planificada (TPB). Los relatos MSC se analizaron para investigar el cambio en los constructos de la TPB, que eran los objetivos de la formación (véase la tabla 4).
Tabla 4 — Constructos de la teoría de la conducta planificada
Las personas participantes en el PWLC aportaron ejemplos de sus actitudes respecto de la crianza y la vida familiar como aspectos importantes de la vida de una persona, e indicaron que apoyar a las personas en su rol de madre o padre era útil para construir una relación terapéutica y contribuir a resultados positivos (es decir, actitudes). Como sugirió una persona participante: «Normalizar las frustraciones de la crianza y otros sentimientos beneficia nuestra relación con las personas usuarias». Otra explicó que «brindarle apoyo y reconocer su compromiso [con la crianza]» había sido clave en el crecimiento de un usuario. A medida que abordar el tema de la crianza pasaba a formar parte de su práctica, las personas participantes influyeron en las normas y expectativas de sus entidades (es decir, normas subjetivas). Una persona participante relató: «…he apoyado al personal clínico para que aumente la frecuencia y la profundidad de las conversaciones con las personas a las que atiende sobre su crianza…».
Las personas participantes indicaron que la formación hizo que se sintieran más cómodas hablando de crianza y de vida familiar con las personas usuarias, lo que aumentó su percepción de facilidad para mantener esas conversaciones (es decir, su control conductual percibido). Como concluyó una persona participante: «Creo que esta formación ha abierto más ámbitos de preguntas/de trabajo. Antes quizá me habría costado profundizar en el tema de la crianza». Otra persona participante reflexionó sobre el impacto del PWLC en su comprensión de sus experiencias pasadas y en su integración en la práctica actual: «También me hizo darme cuenta de que la falta de éxito que yo percibía en este ámbito me impedía crecer y ayudar a otras personas». La participación en el PWLC contribuyó a la intención de cambiar el comportamiento de práctica del personal profesional, así como a la introducción de cambios reales. Una participante, en su rol de supervisora, indicó: «…lo estoy incluyendo [ParentingWell] más en las supervisiones para que el resto tome más conciencia de incluir la crianza en la evaluación y los objetivos». Las personas participantes no solo informaron de cambios reales en su comportamiento de práctica, sino también de indicios preliminares del impacto de la práctica ParentingWell en las propias madres y padres. «He utilizado el horario diario de las herramientas para ayudar a poner orden en su día y eliminar el diálogo interno negativo».
Este estudio se propuso evaluar la viabilidad y el impacto preliminar del ParentingWell Learning Collaborative tal como los relata el personal profesional a propósito de su propia experiencia y de la experiencia de las madres y padres. Los resultados aportan pruebas preliminares de que el modelo de colaborativo de aprendizaje es una forma viable de formar y acompañar a profesionales de perfiles diversos en un nuevo enfoque de práctica. Las personas participantes se mostraron satisfechas con la formación, dieron muestras de haber hecho suyo el contenido de los elementos centrales de ParentingWell e indicaron que utilizaban habilidades o recursos aprendidos en el PWLC. Por ejemplo, entablaron conversaciones sobre la crianza con las personas usuarias, les proporcionaron recursos sobre crianza y compartieron información sobre ParentingWell con sus colegas. La mayoría de las personas participantes indicó que era probable o extremadamente probable que utilizara las habilidades y recursos ParentingWell en el futuro, lo que sugiere que enmarcar el PWLC en la teoría de la conducta planificada contribuyó a su intención de cambiar su comportamiento de práctica hacia un enfoque más centrado en la familia. Los hallazgos del estudio respaldan la conclusión de que está justificado seguir evaluando su eficacia y su efectividad.
Junto a este respaldo a la viabilidad y al impacto preliminar de ParentingWell y del modelo de colaborativo de aprendizaje, persisten consideraciones importantes en cuanto a la viabilidad. La capacidad de las personas formadoras es clave: las personas participantes tendían a estar más satisfechas con las formadoras que con cualquier otro componente del colaborativo (aunque la satisfacción fue de al menos el 76% para cada componente). Dado el nivel extremadamente alto de satisfacción con las formadoras en el presente estudio (95%), es imprescindible entender cómo garantizar que cada persona formadora esté bien preparada para llevar a cabo la iniciativa. Aunque los datos del presente estudio sugieren una implicación y un impacto significativos de ParentingWell, no está claro si se obtendrían resultados similares si la satisfacción con las personas formadoras no fuera tan alta.
Una segunda consideración relativa a la viabilidad es la regularidad de la asistencia. Aunque la mayoría de las personas participantes asistió a cada sesión de formación, la asistencia fue más baja en la tercera sesión de acompañamiento, lo que quizá refleja el aumento de la carga de trabajo clínico que suele asociarse al mes de septiembre, cuando, en Estados Unidos, la gente ha vuelto de vacaciones. Esto subraya el valor de la plataforma virtual, que podría ser aún más pertinente ahora que el mundo se ha acostumbrado a reunirse, aprender y colaborar de forma virtual en el contexto de la pandemia de COVID-19. La investigación futura debería explorar las posibilidades de implicar a las personas participantes de manera significativa por medios virtuales y a distancia. Por ejemplo, sería útil identificar el equilibrio óptimo entre actividades a distancia y presenciales, y determinar si un enfoque de formación totalmente en línea podría implementarse con eficacia.
Además de respaldar la viabilidad del modelo de colaborativo de aprendizaje, este estudio sugiere que este modelo puede tener un impacto múltiple. Un aspecto crucial es que los cambios mencionados por las personas participantes difieren en cuanto a los recursos necesarios para llevarlos a cabo. Algunos cambios son poco costosos en tiempo y dinero. Por ejemplo, una participante señaló que su entidad permitiría en adelante que las personas menores de edad acompañaran a sus madres o padres en los vehículos de transporte proporcionados por la entidad. Este cambio de norma podía hacerse de inmediato y no requería ninguna inversión adicional. Otros cambios son más amplios y de más largo plazo, ya que implican un cambio de cultura organizativa. Ejemplos de este tipo de cambio son el uso de las herramientas y recursos ParentingWell en la formación del alumnado en prácticas y del personal novel, y la garantía de que las conversaciones sobre la crianza formen parte de los procesos de admisión y de supervisión. Que el personal ya haya implementado cambios relativamente sencillos es prometedor, pero bien podría ser necesario un apoyo y un compromiso continuados de la dirección de la organización para lograr un cambio de cultura organizativa. Se necesita más investigación para evaluar en qué medida la dirección de las organizaciones impulsó estas iniciativas a más largo plazo. La investigación futura también puede identificar otras vías de impacto. Por ejemplo, es posible que el ParentingWell Learning Collaborative, al ayudar a las personas profesionales a sentirse más eficaces, contribuya también a su satisfacción laboral, e incluso a una mayor permanencia en sus puestos. Aunque no es posible extraer estas conclusiones de los datos de este estudio, se trata de consideraciones importantes para la investigación futura. Asimismo, aunque el personal profesional describió de qué maneras su participación en el ParentingWell Learning Collaborative repercutió en las madres y padres, se necesita más investigación para identificar y medir resultados específicos para ellas y ellos.
También hay que reconocer que el enfoque de colaborativo de aprendizaje resultó costoso, ya que exigió una dedicación de tiempo considerable a las formadoras y a las entidades participantes. Cuatro de las cinco entidades participantes recibieron una compensación económica para que su personal profesional participara. De forma realista, para superar las barreras a la formación, tanto el personal profesional como las organizaciones deben recibir incentivos (por ejemplo, créditos de formación continua para profesionales y compensaciones para las entidades que cubran la pérdida de productividad). Es posible que el desarrollo de estrategias de enseñanza en línea permita reducir parte de estos costes, superando a la vez las barreras geográficas de la formación presencial (por ejemplo, el transporte y los costes asociados a un lugar de reunión). Además, aunque las personas participantes recibieron incentivos mediante créditos de formación continua y las entidades recibieron compensaciones, hubo indicios de motivación intrínseca. No había ninguna compensación por participar en el espacio virtual Basecamp y, sin embargo, las personas participantes contribuyeron a estos foros de debate con constancia y entusiasmo. Asimismo, aunque no pudimos ofrecer una compensación al Department of Mental Health, su personal se implicó de manera positiva a lo largo de todo el ParentingWell Learning Collaborative. Esto refleja probablemente un alto nivel de motivación intrínseca para implicarse en el ParentingWell Learning Collaborative.
Este estudio aportó pruebas preliminares sólidas de la viabilidad y del impacto del ParentingWell Learning Collaborative. Sin embargo, presenta limitaciones que la investigación futura debería abordar. En primer lugar, al tratarse de un estudio piloto, contó con una muestra pequeña de profesionales. El tamaño reducido de la muestra nos impidió investigar sistemáticamente las diferencias entre grupos profesionales, y esas posibles diferencias constituyen un aspecto importante para estudios futuros (Maybery et al., 2014; Skogoy et al., 2019). Además, las medidas utilizadas en el presente estudio son autoinformadas y no estandarizadas; el desarrollo de una medida de resultados estandarizada para el impacto de la formación y la práctica ParentingWell es un próximo paso crucial. La investigación futura debería incorporar una implicación a más largo plazo, la sostenibilidad y el seguimiento. Muchas de las personas participantes mencionaron su intención de poner en marcha iniciativas amplias en sus organizaciones que requerirían un cambio de cultura organizativa para integrar las consideraciones sobre la crianza en el conjunto de las prácticas y políticas de la organización. Aunque la formulación de intenciones indica por sí sola que el ParentingWell Learning Collaborative influyó en la manera en que las personas participantes pensaban estas cuestiones, aún no se sabe si esas intenciones se traducirán en un cambio real.
Una segunda limitación crucial es la homogeneidad de la muestra del presente estudio. Aproximadamente el 93% de las personas participantes eran blancas y aproximadamente el 76% eran mujeres. Esto refleja probablemente la población de profesionales de la salud conductual en las entidades comunitarias del sector público de Massachusetts, pero sigue siendo problemático, dada la idea ampliamente aceptada de que los valores y comportamientos parentales están influidos por el género y ligados a la cultura. Abordar la crianza y la vida familiar en el sistema de servicios de salud mental requiere un personal diverso y culturalmente competente. A pesar de la falta de diversidad en cuanto a género, raza y etnia, la muestra era diversa en cuanto a formación, puesto y responsabilidades laborales, lo que sugiere que un enfoque de práctica bien articulado sobre la crianza y la vida familiar es accesible y útil para profesionales de perfiles variados.
Las experiencias y necesidades de las madres y padres con enfermedad mental están bien estudiadas. Sin embargo, sus necesidades rara vez se atienden. Aumentar la capacidad de los servicios de salud mental para adultos de trabajar de un modo centrado en la familia e informado por la parentalidad puede mejorar significativamente los resultados tanto para las personas adultas como para sus hijos e hijas. Ello requiere desarrollar enfoques de práctica y modelos de intervención y de programa que sean teórica y empíricamente sólidos, y accesibles y útiles para profesionales de perfiles variados en entornos de atención diversos. La evaluación rigurosa de estas intervenciones y la valoración de los resultados para las madres, los padres y las familias dependen de que estos modelos se implementen con fidelidad a los elementos centrales del programa y se adapten con cuidado a otros contextos. La formación y el acompañamiento del personal profesional, una etapa a menudo descuidada en la implementación y la adaptación de las intervenciones, son clave para una investigación rigurosa, la demostración del impacto y la sostenibilidad de los modelos eficaces. El perfil de práctica ParentingWell y el modelo de Learning Collaborative son pasos en esta dirección para las madres y padres con enfermedad mental y sus familias, y para el personal profesional que trabaja con ellas.
Complexe Systémique: puntos clave
El interés de este estudio reside menos en sus cifras de satisfacción muy elevadas que en lo que pone de manifiesto: una madre o un padre en atención psiquiátrica de adultos sigue figurando demasiado a menudo en el expediente como una «persona adulta sola», y esta escisión es también un efecto organizativo. Al formar a equipos enteros, dirección incluida, y al mezclar profesionales de la clínica, especialistas de apoyo entre pares y profesionales de gestión de casos, el colaborativo actúa sobre el sistema tanto como sobre las personas: las preguntas sobre los hijos e hijas entran en la admisión, la supervisión las retoma, cambia una norma sobre los vehículos de la entidad. La teoría de la conducta planificada sirve aquí de marco de lectura, y la «norma subjetiva» del equipo pesa claramente tanto como la competencia individual. Los límites son claros: 29 personas, datos autoinformados, ninguna medida con las familias ni con la infancia, un equipo formador que evalúa su propio programa. Para la clínica sistémica, la lección es sencilla: preguntar «¿tiene hijos? ¿cómo le va con ellos?» ya es una intervención. Para leer junto con los factores que facilitan u obstaculizan un enfoque familiar en el tratamiento de madres y padres con enfermedad mental y el programa Family Talk en Irlanda.
Notas del original
Nota de la editorial Springer Nature se mantiene neutral con respecto a las reclamaciones jurisdiccionales en los mapas publicados y las afiliaciones institucionales.
Agradecimientos. Agradecemos la participación del personal del Massachusetts Department of Mental Health y del personal de las entidades comunitarias. Queremos reconocer el apoyo constante de la comisionada del MA/DMH, Joan Mikula, a esta iniciativa, así como su compromiso duradero con profesionales, madres, padres y familias implicados.
Contribuciones de las autoras. JN y KE contribuyeron al desarrollo del ParentingWell Learning Collaborative, así como a la concepción y el diseño del estudio. JN, KE y MH contribuyeron al análisis y la interpretación de los datos. El primer borrador del manuscrito fue redactado por JN y MH, y todas las autoras comentaron las versiones anteriores del manuscrito. Todas las autoras leyeron y aprobaron el manuscrito final. Todas las autoras asumen la responsabilidad del manuscrito.
Financiación. Esta iniciativa fue financiada por el Massachusetts Department of Mental Health y por una subvención del National Institute for Disability, Independent Living and Rehabilitation Research (#90DPGE0001-01) a la Brandeis University. Las afirmaciones presentadas en esta publicación son responsabilidad exclusiva de las autoras y no representan necesariamente la opinión de los organismos de financiación federales o estatales.
Conflicto de intereses. Las autoras no tienen conflictos de intereses ni intereses financieros conocidos que declarar.
Aprobación ética. El estudio fue examinado y aprobado por el comité de ética institucional (Institutional Review Board) de la universidad. Se obtuvo el consentimiento informado firmado de todas las personas participantes. Se ofreció una compensación económica a cada entidad que enviaba profesionales a las sesiones del colaborativo de aprendizaje, en reconocimiento del tiempo y la productividad del personal dedicados a la participación en el PWLC. Se ofrecieron créditos de formación continua a las personas participantes que cumplían los requisitos (es decir, profesionales del trabajo social y del counseling en salud mental).
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Traducción no oficial al español de The ParentingWell Learning Collaborative Feasibility Study: Training Adult Mental Health Service Practitioners in a Family-Focused Practice Approach, de Joanne Nicholson, Kelly English y Miriam Heyman, Community Mental Health Journal, vol. 58, n.o 2 (2022), doi: 10.1007/s10597-021-00818-5, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial — la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción al español, tablas presentadas en forma de listas). Ni la autoría ni la editorial son responsables de esta traducción; prevalece la versión original.
Este es el artículo original «The ParentingWell Learning Collaborative Feasibility Study: Training Adult Mental Health Service Practitioners in a Family-Focused Practice Approach», publicado en Community Mental Health Journal (2022) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción no oficial al español realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página; prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Nicholson, J., English, K., y Heyman, M. (2022). The ParentingWell Learning Collaborative Feasibility Study: Training Adult Mental Health Service Practitioners in a Family-Focused Practice Approach. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/the-parentingwell-learning-collaborative-feasibility-study-training-adult-mental-health (Obra original publicada en 2021 en Community Mental Health Journal, 58(2), 261-276 (2022); republicada en 2022 por Community Mental Health Journal, https://link.springer.com/article/10.1007/s10597-021-00818-5)
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