Esta versión ha sido traducida del inglés por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial. En caso de duda, prevalece la versión original.
Discourse Studies · Terapia familiar
Entenderse no es algo dado cuando hablan juntas una persona menor, su figura parental y quien ejerce la terapia. Analizando fotograma a fotograma cuatro sesiones filmadas, Kristina Edman muestra que la comprensión mutua se construye en tres pasos y que una tercera persona suspende, divide o desfasa estas secuencias, con el riesgo de dejar atrás a la persona menor.
Traducción no oficial al español de Doing mutual understanding in child and family therapy sessions: How three interlocutors calibrate new information, de Kristina Edman, publicado en Discourse Studies (SAGE) (2024), doi: 10.1177/14614456231207519, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado para su lectura en línea, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Si, por ejemplo, quien ejerce la terapia y la figura parental calibran a un ritmo más rápido que quien ejerce la terapia y la persona menor, esta puede quedarse atrás.
Kristina Edman
Resumen
Este artículo presenta un análisis de cómo tres personas interlocutoras organizan secuencialmente y logran la comprensión mutua en grabaciones audiovisuales de sesiones de terapia que se producen de forma natural. El análisis se inscribe en el microanálisis del diálogo cara a cara (MFD, por sus siglas en inglés) y sigue las definiciones operativas de los microprocesos en tres pasos que se utilizan al calibrar la información nueva; es decir, cómo se acuerda que las palabras y acciones de cada cual se han entendido lo bastante bien para los fines prácticos del momento. Señalando algunas de las complejidades que caracterizan las interacciones triádicas, el análisis aporta nuevas documentaciones de calibraciones «suspendidas», «anidadas», «ramificadas», «de ritmos múltiples» y «de interpretaciones mixtas». El análisis muestra también cómo quienes interactúan pueden calibrar el «tono» de un enunciado antes de que el contenido temático se comprenda mutuamente. Los resultados y sus implicaciones pueden ser pertinentes para quienes practican la conversación institucional en general, donde la calidad y el resultado de, por ejemplo, las evaluaciones y las intervenciones dependen en gran medida de lograr la comprensión mutua.
Palabras clave: calibración de la información nueva, microanálisis del diálogo cara a cara, diálogos multipartitos, comprensión mutua, organización secuencial, diálogos triádicos
La calidad y el resultado de las terapias infantiles y familiares dependen en gran medida de que terapeutas y personas usuarias logren la comprensión mutua. En las terapias infantiles y familiares es habitual que intervengan tres o más personas. Sin embargo, la investigación sobre cómo se logra la comprensión mutua (tal como la describen Bavelas et al., 2017) se ha centrado en diálogos entre solo dos personas. Esta laguna pone de relieve la necesidad de estudios que exploren cómo organizan este proceso tres o más personas.
Terapeutas y personas usuarias hacen la comprensión mutua en procesos interactivos incrementales. Se trata esencialmente de un acontecimiento social (Clark, 1996; Garfinkel, 1967; Lindgren et al., 2007; Linell, 2009; Roberts and Bavelas, 1996; Schegloff, 1992; Svennevig, 2009). Dicho de otro modo, la comprensión mutua no es solo algo que las personas interlocutoras pueden tener o compartir; es también una actividad interactiva que hacen juntas (Bavelas et al., 2017). En este estudio, «hacer la comprensión mutua» designa el microproceso interactivo que las personas interlocutoras realizan juntas a medida que hacen inferencias, se responden y calibran el sentido de lo que dicen (Bavelas et al., 2017). Una secuencia de calibración consta de los tres pasos siguientes:
(p. 96, cursiva en el original)
Es decir, según Bavelas et al. (2017), las personas interlocutoras utilizan secuencias de calibración en tres pasos para cambiar el estatus de las presentaciones individuales y convertirlas en contribuciones mutuamente comprendidas (cf. Lindgren et al., 2007; Tsui, 1989). A diferencia del proceso de anclaje («grounding») en dos fases de Clark (p. ej., Clark, 1996; Clark and Brennan, 1991), las secuencias de calibración son microunidades formadas por tres pasos observables (cf. Bavelas et al., 2017; Linell, 1998), que pueden incluir respuestas mínimas tanto visibles como audibles, como un rápido encogimiento de hombros o un breve «mhm». Esto se asemeja al razonamiento y a los análisis de Deppermann (2015) y de Enfield y Sidnell (2021) sobre el logro de la intersubjetividad: para que la comprensión sea mutua, las personas interlocutoras deben hacer pública su comprensión de los enunciados de las demás y asegurarse de que esas comprensiones sean «lo bastante compatibles para fines prácticos» (Deppermann, 2015: 78; cf. Clark and Brennan, 1991; Clark and Schaefer, 1987; Garfinkel, 1967; Linell, 2009; Linell and Lindström, 2016; Schuetz, 1953; Svennevig, 2009). En la terminología de Arundale, las interpretaciones son «operativas», en la medida en que pueden servir para diseñar los enunciados siguientes (Arundale, 2022). Es decir, las calibraciones no producen necesariamente una intersubjetividad cognitiva, sino más bien práctica. Por tanto, hacer la comprensión mutua no exige que las personas interlocutoras tengan, o compartan, una interpretación final o idéntica de un enunciado (cf. Arundale, 2020). Calibrar es, en cambio, una actividad interactiva en la que se presupone cada vez más información, lo que permite que el diálogo avance.
El siguiente ejemplo, extraído de una de las grabaciones audiovisuales de terapias infantiles y familiares triádicas (De Jong and Berg, 2013) a la que vuelvo en la sección de resultados, ilustra la naturaleza y la escala del hacer la comprensión mutua:
Alex (ch, hijo), su madre (pt, progenitora) y su terapeuta (th) hablan de los problemas que tienen en casa. Alex no está contento con la cantidad de tareas domésticas que le tocan, y la terapeuta le pregunta qué va a hacer al respecto:
Cuando la terapeuta dice «Entonces, ¿qué vas a hacer?» (enunciado 1), no puede saber si su cliente, Alex, la ha entendido hasta que él muestra su comprensión en una respuesta (enunciado 2). Sin embargo, Alex no puede saber si ha entendido a su terapeuta hasta el tercer enunciado, cuando esta muestra su evaluación de la respuesta de Alex. Una vez que la terapeuta contesta «(asiente y sonríe) Sí (sigue asintiendo), guau», Alex puede inferir que ha entendido el primer enunciado de la terapeuta lo bastante bien para los fines prácticos del momento. Según Bavelas et al. (2017), estos tres pasos son la unidad mínima que permite inferir que se ha logrado la comprensión mutua, en este caso sobre la pregunta de la terapeuta. Hacer la comprensión mutua no exige que los enunciados estén dedicados a mostrar la comprensión (cf. Deppermann, 2015). Si Alex y su terapeuta tuvieran que explicitar cómo entienden los enunciados anteriores, su conversación se volvería «interminable» (Heritage and Atkinson, 1984), «antieconómica» (Deppermann, 2015) y «menos encarrilada» (Enfield and Sidnell, 2021).
Podría objetarse que el ejemplo está formado por dos secuencias de dos partes que se solapan (Jovanovic et al., 2006). Sin embargo, el «guau» del tercer enunciado solo tiene sentido en relación con el primero; es decir, los enunciados 2 y 3 no constituyen un par adyacente canónico.
A partir de llamadas telefónicas entre dos personas grabadas en audio y del análisis de minuciosas transcripciones de ellas, los enfoques pioneros establecieron que las unidades más pequeñas de la organización conversacional son los pares adyacentes (Schegloff and Sacks, 1973). Estos pares constan de dos partes, en las que el segundo enunciado depende funcionalmente del primero. Ejemplos de pares adyacentes son «saludo–saludo», «pregunta–respuesta» y «ofrecimiento–aceptación/rechazo» (Schegloff, 2007; Schegloff and Sacks, 1973). Según Bavelas et al. (2017), la posibilidad de un tercer paso se ha tratado principalmente como una excepción que amplía la norma de dos turnos (p. ej., Peräkylä, 2011; Seedhouse, 1996). Es decir, las secuencias en tres pasos se han tratado sobre todo como propias de los contextos analizados, no como prueba de una estructura genérica (Bavelas et al., 2017; Heritage, 2022). Pese a pruebas sólidas, solo recientemente se ha reconocido la centralidad de los tres pasos (Heritage, 2022).
Por el contrario, otras investigaciones se han basado en Mead (1934) y Goffman (1976, 1981), o coinciden con ellos. Sostienen que «la mayor parte de la conversación no está construida a partir de pares adyacentes» (Levinson, 1981: 482–483) y proponen que la comprensión mutua se logra en unidades de tres pasos (p. ej., Arundale, 2010; Bavelas et al., 2012, 2017; De Jong et al., 2013; Heritage, 1984, 2022; Linell and Markovä, 1993; Severinson Eklundh and Linell, 1983; Svennevig, 2009; Tsui, 1989). Severinson Eklundh y Linell (1983) mostraron que se necesitan como mínimo tres pasos para que las personas que dialogan manifiesten un acuerdo compartido sobre lo que se ha dicho. De hecho, en sus palabras, retener sistemáticamente el tercer paso genera una sensación de insatisfacción. Como en el ejemplo inicial, sin el tercer paso la terapeuta y Axel no habrían podido lograr la comprensión mutua (cf. Deppermann, 2015; Heritage, 2022; Severinson Eklundh and Linell, 1983); la comprensión habría quedado implícita o inferida. En el ejemplo de terapeuta y cliente presentado, solo la terapeuta habría podido evaluar, tras dos pasos, si Alex había entendido la iniciación. Alex no habría sabido si su respuesta era suficiente para los fines del momento hasta que la terapeuta le diera seguimiento.
Si bien las secuencias en tres pasos se tratan en gran medida como excepciones en el discurso cotidiano (Bavelas et al., 2017; p. ej., Cullen, 2002; Mehan, 1979; Peräkylä, 2019; Schegloff, 2007; Sinclair and Coulthard, 1975), varias investigaciones han defendido que aparecen con mayor independencia del contexto (p. ej., Bavelas et al., 2012, 2017; Deppermann, 2015; Goffman, 1981; Heritage, 2022; Severinson Eklundh and Linell, 1983; Tsui, 1989). Además de los análisis de conversaciones para conocerse (Bavelas et al., 2017), análisis detallados de consultas médicas (Tsui, 1989), de la comunicación durante operaciones de rescate (Lindgren et al., 2007), de psicoterapias (Bavelas et al., 2012; De Jong et al., 2020), de llamadas a emergencias médicas (Gerwing and Indseth, 2016), de llamadas de clientela (Kevoe-Feldman and Robinson, 2012) y de situaciones de aula (Mehan, 1979; Sinclair and Coulthard, 1975), así como trabajos de orientación más teórica (p. ej., Goffman, 1976, 1981; Mead, 1934; Severinson Eklundh and Linell, 1983), indican que las microsecuencias en tres pasos son unidades fundamentales de las interacciones conversacionales (Bavelas et al., 2017; Goffman, 1976, 1981; Mead, 1934; Severinson Eklundh and Linell, 1983; Tsui, 1989). Sin embargo, hasta ahora no se ha documentado cómo lo logran tres personas. De hecho, una revisión reciente de los corpus disponibles de diálogos multipartitos y de sus temas (Mahajan and Shaikh, 2021) reveló que ninguno de ellos exploraba la intersubjetividad con este nivel de granularidad.
Este estudio forma parte de un proyecto de investigación más amplio sobre la implicación de niñas y niños en sesiones de terapia infantil y familiar (p. ej., (Edman et al., 2022; Edman et al., 2023)). Combina dos ejes principales: en primer lugar, se centra en el microproceso interactivo que se utiliza al hacer la comprensión mutua, apoyándose en un marco conceptual, una metodología y una terminología recientes (Bavelas et al., 2017). En segundo lugar, extiende este marco de los diálogos diádicos a los triádicos.
Al explorar cómo terapeutas y personas usuarias organizan y logran la comprensión mutua en grabaciones audiovisuales, tanto escenificadas como producidas de forma natural, de sesiones triádicas de terapia infantil y familiar, me propongo delimitar las complejidades asociadas a las terapias multipartitas. Este conocimiento puede mejorar la calidad de las terapias infantiles y familiares y de los diálogos en campos afines, y hacer avanzar la investigación sobre el diálogo en general.
Los resultados se basan en un análisis detallado guiado por el Microanalysis of Face-to-face Dialogue (Bavelas et al., 2016). Conforme a este método, he atendido a la pragmática de las grabaciones audiovisuales: solo se analizan los comportamientos reconocibles mediante la observación (incluida la audición). Los comportamientos observables incluyen tanto el habla como los gestos que acompañan al habla (Bavelas et al., 2014) y los comportamientos no verbales encarnados (cf. Goodwin, 2000), como rápidos encogimientos de hombros, un «oh» exclamativo, cejas levantadas, etc. He interpretado la función interactiva del habla, de los gestos que acompañan al habla y de los comportamientos encarnados (Bavelas et al., 2017).
Utilicé el programa ELAN para el análisis cualitativo de los datos de las grabaciones. ELAN mantenía los enunciados y secuencias anotados sincronizados con las grabaciones y me permitía ver la grabación fotograma a fotograma (p. ej., Lausberg and Sloetjes, 2009), lo cual resultó útil, ya que el análisis exige una atención muy concentrada en microunidades breves (Bavelas et al., 2017).
Los datos consisten en cuatro grabaciones audiovisuales de sesiones triádicas de terapia infantil y familiar (tabla 1). La primera grabación está publicada como material complementario de Interviewing for Solutions (De Jong and Berg, 2013). Las grabaciones 2–4 son preexistentes, es decir, productos de prácticas terapéuticas cotidianas que tuvieron lugar entre septiembre de 2019 y enero de 2022. Forman parte de un conjunto de datos más amplio y pertenecen a un proyecto de investigación general sobre la implicación de niñas y niños (p. ej., Edman et al., 2022; Edman et al., 2023). En el momento de la grabación, ninguna de las personas participantes conocía este análisis concreto sobre el hacer la comprensión mutua.
Tabla — Tabla 1. Conjunto de datos.
Tres razones principales determinaron el conjunto de datos: (1) Como la primera grabación no está protegida por la confidencialidad, partes del estudio pueden replicarse. Esta transparencia puede ofrecer una base sólida para investigaciones posteriores. (2) Las grabaciones 2–4 son grabaciones audiovisuales de la práctica producidas de forma natural. Refuerzan la aplicabilidad de los resultados a contextos reales. (3) Las personas interlocutoras son visibles en el encuadre al mismo tiempo, lo que permite análisis detallados de sus interacciones.
Para identificar las secuencias de calibración, el procedimiento consta de tres etapas (véase más abajo), basadas en el microanálisis desarrollado por Gerwing y Healing (2017). Además de árboles de decisión y pautas, el manual incluye definiciones operativas de los enunciados (tabla 2, con ejemplos de la primera grabación), de las respuestas mínimas, de las iniciaciones A, las respuestas B y los seguimientos C (tabla 3, con ejemplos de la primera grabación). Las distintas definiciones operativas tienen un acuerdo entre analistas que va del 89% al 98% (Gerwing and Healing, 2017). El manual puede solicitarse a cualquiera de las personas que lo firman. Como la primera grabación no está protegida por la confidencialidad, no he anonimizado los ejemplos de las tablas.
Tabla — Tabla 2. Enunciado.
Tabla — Tabla 3. Iniciación A.
Etapa 1. Identifiqué, categoricé y seleccioné los enunciados mediante los cuales la persona menor, la figura parental o quien ejerce la terapia presentaba información nueva (iniciación A, tabla 3). Estos enunciados eran los pasos iniciales de posibles secuencias en tres pasos.
Etapa 2. Para cada posible iniciación A, evalué si el enunciado siguiente cumplía los criterios de una respuesta B (tabla 4).
Tabla — Tabla 4. Respuesta B y seguimiento C.
Etapa 3. Para cada respuesta B identificada, evalué si el enunciado siguiente de la persona que había hablado en primer lugar cumplía los criterios de un seguimiento C (tabla 4).
Trasladar a un nuevo contexto un marco y una metodología desarrollados en otro (conversaciones para conocerse en el estudiantado universitario) no está exento de dificultades. En las terapias infantiles y familiares, por ejemplo, cuando quien ejerce la terapia solicita un contenido temático nuevo, puede formar parte de un modelo de tratamiento y no introduce necesariamente su curiosidad personal por el tema. Además, en los diálogos triádicos el enunciado de una persona no siempre se basa en el enunciado inmediatamente anterior. Durante o después de una respuesta B, por ejemplo, una tercera persona puede intercalar un enunciado antes de que la persona que produjo la iniciación A aporte un seguimiento C. El significado de «después» (cf. tabla 4) se interpreta en la línea de los trabajos de Severinson Eklundh y Linell (1983), que sostenían que se necesitan como mínimo tres pasos para que las personas que dialogan manifiesten un acuerdo compartido sobre lo que se ha dicho. Las definiciones generales sirvieron de guía cuando un detalle de una definición operativa no se correspondía explícitamente con los enunciados de las grabaciones. Para garantizar la coherencia con el microanálisis del diálogo cara a cara, una persona analista independiente y yo aplicamos el manual a muestras aleatorias estratificadas del 10% del primer conjunto de datos. Como la grabación no está protegida por la confidencialidad, fue posible compartirla con una persona analista externa. Determinamos el acuerdo entre analistas dividiendo nuestro número de acuerdos por el total de acuerdos y desacuerdos: iniciaciones A 84%, respuestas B 100% y seguimientos C 90%. También presenté una selección de secuencias en tres pasos en sesiones de datos y revisé mis hallazgos varias veces. Tras esta etapa final de identificación de las secuencias en tres pasos, examiné cómo la persona menor, la figura parental y quien ejerce la terapia organizaban y lograban, en cada grabación, la comprensión mutua.
El proyecto de investigación fue aprobado por la Autoridad Sueca de Revisión Ética (Etikprövningsmyndigheten) en agosto de 2019. Además, los comités de ética locales aprobaron la recogida de datos en las clínicas de salud mental y en el departamento de servicios sociales. En el estudio, la persona de 15 años dio su propio consentimiento. Según las directrices éticas suecas, se protege a las personas menores de 15 años de la carga que suponen las cuestiones de consentimiento. Por ello, las personas que ejercen la tutela legal de quienes tenían 13 y 14 años aprobaron su participación, a la que estas no se opusieron. La confidencialidad de los departamentos de servicios sociales y de las clínicas de salud mental se transfirió al proyecto de investigación. Se informó a las familias del estudio después de que se celebraran las sesiones, para no afectar a la implicación de las personas menores en sus tratamientos. El procedimiento garantizó también que las personas menores a quienes el personal de trabajo social consideraba susceptibles de verse afectadas por el estudio no fueran incluidas en él (cf. Westlake, 2016; Winter et al., 2017). Para salvaguardar el anonimato de las personas participantes, he seudonimizado los fragmentos de las grabaciones protegidas (grabaciones 2–4). Utilizo formulaciones sin marca de género (en el original inglés, los pronombres ze/hir) para salvaguardar el anonimato de estas personas participantes.
La mayoría de las calibraciones identificadas tenían la misma estructura que el ejemplo inicial. Es decir, las personas participantes producían las respuestas B y los seguimientos C inmediatamente después de las iniciaciones A. Sin embargo, aunque las personas menores, las figuras parentales y quienes ejercían la terapia calibraron el 95,3 % de las 669 iniciaciones A identificadas con un mínimo de tres pasos, observé complejidades ligadas al contexto de tres personas en el 14,4 % de las calibraciones. Identifiqué seis patrones de interacción que señalan complejidades en los diálogos a tres en las terapias infantiles y familiares. Denominé estos patrones del siguiente modo: (1) calibraciones suspendidas, (2) calibraciones anidadas, (3) calibraciones ramificadas, (4) calibraciones de ritmos múltiples, (5) calibraciones de interpretaciones diferentes y (6) calibraciones del tono. El sexto patrón, sin embargo, no es necesariamente específico de las terapias triádicas o multipartitas, ni de los diálogos triádicos o multipartitos en general.
Cabe señalar que las secuencias de calibración son inevitablemente más visibles en las grabaciones, que analicé directamente, que en los fragmentos transcritos que siguen (cf. Bucholtz, 2007; Hammersley, 2010; Ochs, 1979). Además, aunque en los fragmentos hay diversos ejemplos de secuencias de calibración y de otras actividades conversacionales, quedan fuera del alcance del análisis. Me centro en los patrones que ponen de relieve complejidades en el modo en que tres personas logran la comprensión mutua, y desarrollo estos patrones y sus posibles implicaciones para la práctica y la investigación en la discusión final.
Las calibraciones suspendidas y anidadas se producen cuando una iniciación A concurrente deja en suspenso secuencias de calibración en curso. Retrasan iniciaciones que, de otro modo, podrían haberse calibrado en procesos sencillos de tres pasos.
Este primer fragmento (de la grabación de acceso público) comienza cuando la terapeuta (th) pregunta a Alex (ch, hijo) cómo es su madre (pt, progenitora) cuando él está «así» (primera iniciación A en las líneas 814–815 y 817), a lo que Alex alerta de que no está siguiendo (segunda iniciación A en la línea 818).
Fragmento 1, primera grabación, 00:32:34–00:32:50
Tabla
En las líneas 819 y 821, la terapeuta aporta una respuesta B a la iniciación A de Alex (línea 818), a la que Alex da seguimiento mucho más tarde, en la línea 827. Entre la respuesta B de la terapeuta y el seguimiento C de Alex se intercala una calibración anidada iniciada por la madre: iniciación A en la línea 822 («maníaco» formula el «jovial de buen humor» de la terapeuta y remite a una conversación que habían mantenido antes en la sesión), una respuesta B en la línea 823 y un seguimiento C en la línea 825. Esta secuencia de calibración anidada hace que la primera y la segunda iniciación A queden suspendidas durante ocho y siete enunciados, respectivamente.
El fragmento y el párrafo introductorio ilustran algunas de las complejidades que caracterizan las calibraciones en las terapias infantiles y familiares triádicas. Cuando la madre intercala una broma (iniciada en la línea 822), deja en suspenso las dos calibraciones en curso mientras se calibra la broma intercalada. Es decir, lo que podría haberse calibrado en dos secuencias sencillas quedó suspendido a lo largo de varios enunciados (cf. Severinson Eklundh and Linell, 1983).
Las calibraciones ramificadas se producen cuando las iniciaciones A se ramifican en dos secuencias de calibración con personas destinatarias distintas. Cuando las calibraciones se ramifican, las personas interlocutoras logran inevitablemente la comprensión mutua de una misma iniciación A en momentos diferentes del diálogo. Es decir, sus procesos temporales difieren.
En el siguiente fragmento, la iniciación A de quien ejerce la terapia (en las líneas 440–441) genera dos secuencias de calibración distintas, señaladas por dos respuestas B identificables: una de la persona menor (en la línea 442) y otra de la figura parental (en la línea 443). El fragmento comienza cuando quien ejerce la terapia formula por qué la persona menor está decepcionada por el plan de su figura parental de quedarse en casa.
Fragmento 2, cuarta grabación, 00:08:26–00:08:30
Tabla
En este fragmento vemos que la calibración se ramifica y que la persona menor y quien ejerce la terapia, así como la figura parental y quien ejerce la terapia, logran la comprensión mutua en momentos diferentes. Para que la iniciación A de las líneas 440–441 quede plenamente calibrada, las distintas respuestas B exigen cada una su propio seguimiento C por parte de quien ejerce la terapia, dirigido a la persona destinataria correspondiente (en las líneas 444 y 446–448). Quien ejerce la terapia y la persona menor logran la comprensión mutua en la línea 444, cuando la primera mira a la segunda mientras dice «y esas cosas». Sin embargo, la comprensión mutua entre la figura parental y quien ejerce la terapia permanece implícita hasta las líneas 446–448, donde quien ejerce la terapia, al dirigir su gesto y su habla hacia la figura parental, da seguimiento de un modo que demuestra que la respuesta de esta también era suficiente para los fines del momento (seguimiento C, Bavelas et al., 2017).
Lograr la comprensión mutua con distintas personas usuarias que responden ambas exige que quien ejerce la terapia lleve a cabo simultáneamente calibraciones divergentes. El siguiente fragmento ofrece otro ejemplo de este patrón. Al comienzo del fragmento, la persona menor mira hacia abajo, y quien ejerce la terapia y la figura parental han cruzado la mirada. Quien ejerce la terapia extrapola lo que ha entendido hasta ese momento (que tanto la figura parental como la persona menor están satisfechas con una conversación que tuvieron esa misma mañana) e invita a ambas a confirmar o desmentir su inferencia. «Eso», en la línea 782, remite a esa conversación.
Fragmento 3, cuarta grabación, 00:19:50–00:19:59
Tabla
Como puede verse, la figura parental y quien ejerce la terapia logran la comprensión mutua de la iniciación A antes que la persona menor y quien ejerce la terapia: quien ejerce la terapia produce una iniciación A en las líneas 782–784, a la que la figura parental responde en la línea 785 (respuesta B) y a la que quien ejerce la terapia da seguimiento en la línea 786 (seguimiento C). La persona menor, que mira hacia abajo, no puede ver que quien ejerce la terapia está cerrando su enunciado al mirar a la figura parental, a la propia persona menor y luego de nuevo a la figura parental (en las líneas 772–773, cf. la operacionalización del enunciado, tabla 2). En consecuencia, la persona menor no aporta su respuesta B hasta más tarde (en la línea 787). Quien ejerce la terapia da seguimiento a la respuesta B de la persona menor en las líneas 789–890 (seguimiento C). Este seguimiento C da también seguimiento a la segunda respuesta B de la figura parental (en la línea 788). Dicho de otro modo, quien ejerce la terapia y la figura parental logran la comprensión mutua a un ritmo más rápido que quien ejerce la terapia y la persona menor. Consiguen completar dos calibraciones en el mismo tiempo en que quien ejerce la terapia y la persona menor completan una.
Las calibraciones de interpretaciones diferentes se producen cuando las personas destinatarias aportan respuestas B distintas que implican comprensiones diferentes de una misma iniciación A, que quien habló primero acepta en su(s) seguimiento(s) C. Calibrar interpretaciones diferentes es posible en la interacción a tres e ilustra una de las muchas complejidades de las terapias multipartitas.
El fragmento que sigue muestra a las tres personas interlocutoras implicadas en calibraciones solapadas de interpretaciones diferentes de una misma iniciación A. El fragmento comienza cuando la persona menor propone que «tú» también puedes plantear cuestiones (iniciación A en las líneas 157–158), lo que se calibra dos veces: una entre la persona menor y quien ejerce la terapia (respuesta B en la línea 161 y seguimiento C en la línea 162) y otra entre la persona menor y la figura parental (respuesta B en la línea 159) y seguimiento C en la línea 160.
Fragmento 4, segunda grabación, 00:03:13–00:03:19
Tabla
Como puede verse, el binomio persona menor/terapeuta y el binomio persona menor/figura parental calibran comprensiones diferentes de la iniciación A: mientras que el primero calibra que la persona menor invita a quien ejerce la terapia a plantear lo que esta considera importante, el segundo calibra que la invitación («tú») se dirige a la figura parental. Como quien ejerce la terapia mira el bloc de notas mientras la persona menor habla, no puede ver que esta está vuelta hacia su figura parental cuando pronuncia «tú» (en la línea 157). Como sigue mirando hacia abajo, tampoco puede registrar la respuesta B de la figura parental (en la línea 159), ni el seguimiento C de la persona menor a esa respuesta (en la línea 160). En cambio, quien ejerce la terapia aporta una respuesta B (en la línea 161) a una iniciación A más larga (en las líneas 157–158, 160), a la que la persona menor da seguimiento (presumiblemente sin intención, ya que sigue centrada en su figura parental) en la línea 162. Como las dos calibraciones avanzan a ritmos diferentes, el fragmento ilustra también las calibraciones de ritmos múltiples.
A continuación, las personas interlocutoras calibran el «tono», o la «cualidad», de una iniciación A antes de que el «contenido temático» del enunciado quede establecido como mutuamente comprendido. Comienza cuando la terapeuta pregunta a la madre cómo es su hijo cuando está de buen humor y luego sonríe ampliamente (iniciación A que empieza en la línea 787). En ese momento, tanto Alex como su madre miran a la terapeuta.
Fragmento 5, primera grabación, 00:31:28–00:31:40)
Tabla
La madre y Alex aportan respuestas B separadas en las líneas 791 y 792, a las que la terapeuta da seguimiento en las líneas 793–794. Al mirar y sonreír tanto a Alex como a su madre, la terapeuta indica que ambas respuestas son aceptables. Sin embargo, solo en la línea 795 la madre aporta una respuesta B relativa al contenido temático de la iniciación A de la terapeuta, a la que esta da seguimiento en las líneas 797–798 (seguimiento C).
El análisis identifica cómo terapeutas, personas menores y figuras parentales organizan y logran la comprensión mutua en las terapias infantiles y familiares triádicas. Aporta nuevas documentaciones de cómo tres personas interlocutoras hacen la comprensión mutua en calibraciones «suspendidas» (fragmento 1), «anidadas» (fragmento 1), «ramificadas» (fragmentos 2–3), «de ritmos múltiples» (fragmentos 2–4) y «de interpretaciones mixtas» (fragmento 4). El análisis muestra también cómo se puede calibrar el «tono» de una iniciación A (p. ej., que lo planteado se dice con humor) antes de que el contenido temático de esa misma iniciación A se comprenda mutuamente (fragmento 5).
Las calibraciones coexisten con elementos propios de su contexto. Sus implicaciones dependen, por tanto, de parámetros específicos de cada contexto. Por ejemplo, cuando las personas interlocutoras de una sesión de terapia familiar calibran interpretaciones diferentes de una misma iniciación A (fragmento 4), a veces en momentos y a ritmos distintos (fragmentos 2–4), ello puede contribuir a generar o acentuar un desequilibrio entre ellas. Si, por ejemplo, quien ejerce la terapia y la figura parental calibran a un ritmo más rápido que quien ejerce la terapia y la persona menor, esta puede quedarse atrás (o aún más atrás), lo que puede llevar a que la relación entre terapeuta, figura parental y persona menor evolucione de forma desigual (cf. «alianza de trabajo», McLeod et al., 2014). En consecuencia, la persona menor puede estar menos dispuesta a compartir sus preocupaciones con quien ejerce la terapia y, por tanto, menos inclinada a ejercer su derecho a expresar su opinión en los asuntos que le afectan (United Nations, 1989). Estos desequilibrios también pueden darse en otros diálogos triádicos y multipartitos.
Pueden surgir implicaciones similares cuando dos o más personas usuarias aportan respuestas B separadas a fragmentos distintos de una misma iniciación A. Si una de ellas mira en otra dirección, puede responder a un enunciado más largo que la persona que mira a quien ejerce la terapia y utiliza respuestas mínimas (cf. fragmento 4). Además, cuando quien ejerce la terapia formula varias preguntas en un único enunciado, las respuestas B de las personas usuarias pueden implicar o demostrar la comprensión de partes distintas de ese enunciado. Otra posible implicación puede surgir cuando quien ejerce la terapia y una persona usuaria calibran el tono de un enunciado de forma distinta a como lo hacen quien ejerce la terapia y otra persona usuaria, o quizá no lo calibran en absoluto. Cuando el tono de un enunciado se calibra de forma diferente entre las personas interlocutoras, el enunciado puede llegar a cumplir funciones distintas, lo que puede orientar una sesión de terapia en direcciones contradictorias. Además, es probable que las calibraciones anidadas y suspendidas sean muy frecuentes en las terapias infantiles y familiares triádicas, y presumiblemente quienes ejercen la terapia necesitan tanto anticiparlas como abordarlas para no perder el hilo.
Este conocimiento sobre las complejidades ligadas a la manera en que tres personas interlocutoras organizan secuencialmente y logran la comprensión mutua en las terapias infantiles y familiares puede prevenir malentendidos y corregir desequilibrios, incluidas las alianzas de trabajo desiguales. Por ejemplo, si quien ejerce la terapia en el fragmento 3 hubiera tomado el control del ritmo de la calibración, esa persona y la persona menor podrían haber calibrado su comprensión más rápidamente que con la figura parental. Calibrando tanto el tono como el contenido temático con cada persona interlocutora, quien ejerce la terapia podría también prevenir posibles malentendidos.
Los resultados podrían ser útiles para profesionales que trabajan con distintos tipos de conversación institucional y resultar de gran valor, por ejemplo, para terapeutas que trabajan con familias o para profesionales de la salud que hablan con pacientes y sus allegados. También puede haber implicaciones para las conversaciones institucionales que incluyen valoraciones o evaluaciones, entre ellas las de las personas usuarias que dependen de evaluaciones precisas del trabajo social o las de las personas solicitantes de asilo ante los servicios de ciudadanía e inmigración.
Las personas interlocutoras calibraron el 95,3 % de las 669 iniciaciones A identificadas con un mínimo de tres pasos. Esto sugiere que el microproceso interactivo que utilizan dos personas al hacer la comprensión mutua (tal como lo definen Bavelas et al., 2017) es probablemente aplicable a los diálogos triádicos. Ello concordaría con lo que sugirieron tanto Mead (1934) como Goffman (1976, 1981) y con lo que han propuesto investigaciones posteriores: las secuencias en tres pasos son una unidad fundamental de la organización conversacional (p. ej., Bavelas et al., 2012, 2017; Deppermann, 2015; Gerwing and Indseth, 2016; Heritage, 2022; Linell and Markovä, 1993; Severinson Eklundh and Linell, 1983; Svennevig, 2009; Tsui, 1989). Como se mencionó en la introducción, la omnipresencia de estas secuencias en tres pasos se ha identificado en situaciones de aula (Mehan, 1979; Sinclair and Coulthard, 1975), consultas médicas (Tsui, 1989), operaciones de rescate (Lindgren et al., 2007), llamadas de clientela (Kevoe-Feldman and Robinson, 2012), psicoterapias (Bavelas et al., 2012; De Jong et al., 2020), llamadas de emergencia con barrera lingüística (Gerwing and Indseth, 2016) y conversaciones para conocerse (Bavelas et al., 2017). El presente artículo añade la terapia infantil y familiar y las grabaciones audiovisuales de interacciones a tres a la lista de tipos de actividad en los que las secuencias en tres pasos son habituales. Que sean habituales en una variedad tan amplia de contextos sugiere que, cuando se trata de organizar y lograr la comprensión mutua de la información nueva, los pares adyacentes son probablemente insuficientes. En palabras de Heritage: «Aunque se ha escrito mucho sobre la importancia de los pares adyacentes, no conviene exagerar su frecuencia empírica. Las conversaciones están lejos de construirse exclusivamente a partir de ellos» (Heritage, 2022: 318). Demostrar la comprensión del enunciado inmediatamente anterior es especialmente difícil de aplicar a las interacciones multipartitas, en las que la progresión parece menos lineal. En lugar de anticipar lo que vendrá a continuación a partir del enunciado inmediatamente anterior, cada persona interlocutora debe «subprehender» (Enfield and Sidnell, 2021) lo inesperado.
Además de replicar estudios anteriores con hallazgos similares (p. ej., Bavelas et al., 2012, 2017; De Jong et al., 2020; Tsui, 1989), los resultados de este estudio se apoyan en un análisis que utilizó un manual con definiciones operativas, en numerosas presentaciones y discusiones de microsecuencias en tres pasos en sesiones de datos y en un alto acuerdo entre analistas sobre muestras aleatorias estratificadas de microsecuencias en tres pasos, así como sobre iniciaciones A, respuestas B y seguimientos C considerados por separado. Sin embargo, aplicar un marco y una metodología desarrollados a partir de conversaciones para conocerse entre dos personas a sesiones triádicas de terapia infantil y familiar no ha sido un proceso sencillo. Esto podría explicar por qué, por ejemplo, obtuve un acuerdo entre analistas más bajo en las iniciaciones A que la autoría del estudio original (84% frente a 94%).
Es posible que el número de secuencias calibradas esté subestimado y que fueran más numerosas, y su ritmo aún más rápido, de lo que aquí se recoge. Como varias de las personas interlocutoras de las grabaciones eran visibles sobre todo de perfil, algunos enunciados pueden no haber estado disponibles para el análisis. Una sonrisa torcida o un guiño con un solo ojo de la persona destinataria (enunciados que pueden no haber estado disponibles para el análisis) podrían, por ejemplo, haber dividido en dos el enunciado de quien habló primero (tabla 2), lo que habría dado lugar a calibraciones adicionales y a ritmos más rápidos que los observables. Para subsanar esta limitación y desvincular aún más la investigación sobre el diálogo cara a cara del sesgo de la palabra escrita, o «hablada» (cf. Linell, 1982, 2005), la investigación futura podría analizar grabaciones en las que los rostros (y preferiblemente los cuerpos) de las personas interlocutoras sean plenamente visibles.
El modo en que las personas menores, las figuras parentales y quienes ejercen la terapia organizan y logran la comprensión mutua en las terapias infantiles y familiares triádicas puede orientar la investigación futura sobre interacciones con más de dos personas interlocutoras. Nuevos microanálisis sobre la organización y el logro de la comprensión mutua en interacciones triádicas y multipartitas podrían, por ejemplo, ampliar el conocimiento sobre cómo corregir desequilibrios y cómo prevenir y reparar malentendidos.
Complexe Systémique: puntos clave
Lo que la terapia familiar da por sentado, entenderse, se examina aquí al microscopio. El esquema en tres pasos (proponer, responder, validar la respuesta) recuerda que una pregunta solo se ha entendido cuando quien la formuló señala que la respuesta basta. Con tres personas, este bucle se complica: la broma de una madre suspende la secuencia, una misma frase recibe dos respuestas, y la figura parental que mira a quien ejerce la terapia cierra el bucle antes que la persona menor que mira hacia abajo. Para la práctica sistémica, el interés es concreto: observar a quién se envía la señal de haber entendido, sintonizar el tono tanto como el contenido, ralentizar para que la persona menor no quede fuera de la alianza. Los límites son los de un microanálisis de cuatro sesiones, una de ellas una sesión de demostración en inglés, con personas a menudo filmadas de perfil: el texto describe mecanismos sin medir su efecto en el resultado de la terapia. Para leer junto con el artículo sobre el microanálisis de las conversaciones centradas en soluciones y el artículo sobre la participación de niñas y niños en la terapia familiar.
Notas del original
1 En el original inglés se emplean los pronombres ze/hir para salvaguardar el anonimato de las personas participantes en las grabaciones preexistentes; esta traducción recurre a formulaciones sin marca de género.
2 Cabe señalar que extrapolar es una función interactiva adicional que no figuraba en el original de Bavelas et al. (2017), sino en una versión actualizada del manual de codificación (J. Gerwing, 23 de marzo de 2020, comunicación personal).
Agradecimientos. Agradezco a Jennifer Gerwing y Sara Healing que compartieran generosamente su manual para identificar secuencias en tres pasos, incluidas las definiciones operativas de los enunciados, las iniciaciones A, las respuestas B y los seguimientos C. Agradezco a Harry Korman que aplicara de forma independiente el manual a muestras aleatorias estratificadas a partir de las cuales determiné un acuerdo entre analistas. Agradezco también a Carin Cuadra, Anna W Gustafsson y Per Linell que leyeran distintas versiones de los análisis y del manuscrito y aportaran sus comentarios. Y gracias a las personas que realizaron la revisión anónima.
Declaración de conflicto de intereses. La autoría declaró no tener ningún posible conflicto de intereses en relación con la investigación, la autoría o la publicación de este artículo.
Financiación. La autoría declaró haber recibido el siguiente apoyo financiero para la investigación, la autoría o la publicación de este artículo: este trabajo contó con el apoyo del Department of Social Work de la Malmö University.
Referencias
Arundale R (2020) Communicating and Relating: Constituting Face in Everyday Interacting. New York, NY: Oxford University Press.
Arundale R (2022) Temporal organization and procedure in ascribing action. In: Deppermann A, Haugh M (eds) Action Ascription in Social Interaction. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 31–56.
Arundale RB (2010) Constituting face in conversation: Face, facework, and interactional achievement. Journal of Pragmatics 42: 2078–2105.
Bavelas J, Coates L, Johnson T (2002). Listener responses as a collaborative process: the role of gaze. Journal of Communication 52: 566–580.
Bavelas JB, Gerwing J, Healing S (2014) Including facial gestures in gesture-speech ensembles. In: Seyfeddinipur M, Gullberg G, (eds) From Gesture in Conversation to Visible Action as Utterance: Essays in Honour of Adam Kendon. Amsterdam: John Benjamins Publishing Company, pp. 111–130.
Bavelas JB, Gerwing J, Healing S, et al. (2016) Microanalysis of face-to- face dialogue. An inductive approach. In: VanLear CA, Canary DS (eds) Researching Communication Interaction Behavior: A Sourcebook of Methods and Measures. London: Sage Publications, pp. 129–157.
Bavelas J, De Jong P, Korman H, et al. (2012) Beyond back-channels: A three-step model of grounding in face-to-face dialogue. In: Paper Presented at the Interdisciplinary Workshop on Feedback Behaviors in Dialog, Steveson, WA.
Bavelas J, Gerwing J, Healing S (2017) Doing mutual understanding. Calibrating with micro-sequences in face-to-face dialogue. Journal of Pragmatics 121: 91–112.
Bucholtz M (2007) Variation in transcription. Discourse Studies 9(6): 784–808.
Clark H H, Schaefer E (1987) Collaborating on contributions to conversations. Language & Cognitive Processes 2(1): 19–41.
Clark H (1996) Using Language. Cambridge: Cambridge University Press.
Clark H, Brennan S (1991) Grounding in communication. In: Resnick LB, Levine JM, Teasley SD (eds) Perspectives on Socially Shared Cognition. Washington: APA Books, pp. 129–149.
Cullen R (2002) Supportive teacher talk: The importance of the F-move. ELT Journal 56(2): 117–127.
De Jong P, Bavelas JB, Korman H (2013) An introduction to using microanalysis to observe co-construction in psychotherapy. Journal of Systemic Therapies 32(3): 17–30.
De Jong P, Berg IK (eds) (2013) Interviewing for Solutions, 4th edn. Belomont, CA: Brooks/Cole, Cengage Learning.
De Jong P, Jordan SS, Healing S, et al. (2020) Building miracles in dialogue: Observing co-construction through a microanalysis of calibrating sequences. Journal of Systemic Therapies 39(2): 84–108.
Deppermann A (2015) Retrospection and understanding in interaction. In: Deppermann A, Günthner S (eds) Temporality in Interaction. Amsterdam: John Benjamins Publishing Company, pp. 57–94.
Edman K, Gustafsson A W, Cuadra C B (2022) Recognising children’s involvement in child and family therapy sessions: A microanalysis of audiovisual recordings of actual practice. The British Journal of Social Work 52(6): 3480–3500.
Edman K, Gustafsson A W, Cuadra C B (2023) Facilitating Children’s In-Session Involvement in Child and Family Therapies: A Dynamic Framework of Clinical Practices. Psychotherapy. Advance online publication. https://psycnet.apa.org/doi/10.1037/pst0000511
Enfield NJ, Sidnell J (2021) Intersubjectivity is activity plus accountability. In: Gontier N, Lock A, Sinha C (eds) The Oxford Handbook of Human Symbolic Evolution. Oxford University Press (in progress), pp. 1–39. https://academic.oup.com/edited-volume/44743
Garfinkel H (1967) Studies in Ethnomethodology. Hoboken, NJ: Prentice Hall.
Gerwing J, Healing S (2017) Manual for Calibrating Corpus Analysis: A Method for Testing Whether There Are Two or Three Steps in Calibrating Sequences. Victoria, BC: International Microanalysis Associates.
Gerwing J, Indseth T (2016) Enhancing caller comprehensibility in emergency calls with a language barrier: Operators in the role of addressee. International Journal of Listening 30(3): 163–179.
Goffman E (1976) Replies and responses. Language in Society 5(3): 257–313.
Goffman E (1981) Forms of Talk. Hoboken, NJ: Blackwell Publishing.
Goodwin C (2000) Action and embodiment within situated human interaction. Journal of Pragmatics 32(10): 1489–1522.
Hammersley M (2010) Reproducing or constructing? Some questions about transcription in social research. Qualitative Research 10(5): 553–569.
Heritage J (1984) Garfinkel and Ethnomethodology. Cambridge: Polity Press.
Heritage J (2022) The multiple accountabilities of action. In: Deppermann A, Haugh M (eds) Action Ascription in Social Interaction. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 297–329.
Heritage J, Atkinson JM (1984) Introduction. In: Atkinson JM, Heritage J (eds) Structures of Social Action: Studies in Conversation Analysis. Cambridge: Cambridge University Press, pp. 1–16.
Jovanovic N, Akker R, Nijholt A (2006) A corpus for studying addressing behaviour in multi-party dialogues. Language Resources and Evaluation 40: 5–23.
Kevoe-Feldman H, Robinson J D (2012). Exploring essentially three-turn courses of action: An institutional case study with implications for ordinary talk. Discourse Studies 14(2): 217–241.
Lausberg H, Sloetjes H (2009) Coding gestural behavior with the NEUROGES-ELAN system. Behavior Research Methods 41(3): 841–849.
Levinson SC (1981) The essential inadequacies of speech act models of dialogue. In: Parret H, Sbisà M, Verschueren J (eds) Possibilities and Limitations of Pragmatics. Amsterdam: John Benjamins Publishing Company, pp. 473–492.
Lindgren I, Hirsch R, Berggren P (2007) It takes three points to define a common ground: Breathing apparatus fire-fighters’ communication during rescue operations. Journal of Pragmatics 39: 1482–1502.
Linell P (1982) The Written Language Bias in Linguistics. Linköping: University of Linköping.
Linell P (1998) Approaching Dialogue. Amsterdam: John Benjamins.
Linell P (2005) The Written Language Bias in Linguistics: Its Nature, Origins, and Transformations. Milton Park: Routledge.
Linell P (2009) Rethinking Language, Mind, and World Dialogically. Charlotte: Information Age Publishing Inc.
Linell P, Lindström J (2016) Partial intersubjectivity and sufficient understandings for current practical purposes: On a specialized practice in Swedish conversation. Nordic Journal of Linguistics 39(2): 113–133.
Linell P, Markovä I (1993) Acts in discourse: From monological speech acts to Dialogical Inter-Acts. Journal for the Theory of Social Behaviour 23: 173–195.
Mahajan K, Shaikh S (2021) On the need for thoughtful data collection for multi-party dialogue: A survey of available corpora and collection methods. In: Proceedings of the 22nd annual meeting of the special interest group on discourse and dialogue, Singapore, pp. 338–352.
McLeod BD, Islam NY, Chiu AW, et al. (2014) The relationship between alliance and client involvement in CBT for child anxiety disorders. Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology 43(5): 735–741.
Mead GH (1934) Mind, Self, and Society. Chicago, IL: University of Chicago Press.
Mehan H (1979) Learning Lessons: Social Organization in the Classroom. Cambridge: Harvard University Press.
Ochs E (1979) Transcription as theory. In: Ochs E, Bambi B, Schiefflin B (eds) Developmental Pragmatics. Cambridge: Academic Press, pp. 167–182.
Peräkylä A (2011) After interpretation: Third-position utterances in psychoanalysis. Research on Language and Social Interaction 44: 288–316.
Peräkylä A (2019) Conversation analysis and psychotherapy: Identifying transformative sequences. Research on Language and Social Interaction 52(3): 257–280.
Roberts GK, Bavelas JB (1996) The communicative dictionary: A collaborative theory of meaning. In: Stewart J (ed.) Beyond the Symbol Model: Reflections on the Nature of Language. Albany, NY: State University of New York Press, pp. 139–154.
Schegloff E (2007) Sequence Organization in Interaction: A Primer in Conversation Analysis. Cambridge: Cambridge University Press.
Schegloff EA (1992) Repair after next turn: The last structurally provided defense of intersubjectivity in conversation. The American Journal of Sociology 97(5): 1295–1345.
Schegloff EA, Sacks H (1973) Opening up closings. Semiotica 8: 289–327.
Schuetz A (1953) Common-sense and scientific interpretation of human action. Philosphy and Phonomenological Research 14(1): 1–38.
Seedhouse P (1996) Classroom interaction: Possibilities and impossibilities. ELT Journal 50(1): 16–24.
Severinson Eklundh K, Linell P (1983) On the structure of a minimal communicative interaction. In: Karlsson F (ed.) Papers From the Seventh Scandinavian Conference of Linguistics. Helsinki: Department of General Linguistics, pp. 293–304.
Sinclair JM, Coulthard M (1975) Towards an Analysis of Discourse: The English Used by Teachers and Pupils. Oxford: Oxford Press.
Svennevig J (2009) Språklig Samhandling. Innføring i Kommunikasjonsteori Og Diskursanalyse [Verbal interaction. Introduction to communication theory and discourse analysis]. Oslo: Cappelen Akademisk Forlag.
Tsui ABM (1989) Beyond the adjacency pair. Language in Society 18(4): 545–564.
United Nations (1989, November 20) Convention on the rights of the child. United Nations Treaty Series (vol 1577, pp. 2–23). The United Nations Educational, Scientific and Cultural Organization.
Westlake D (2016) Front row seats: Why researchers need to get closer to practice and how we can do so. In: Hardwick L, Smith R, Worsley A (eds) Innovations in Social Work Research: Using Methods Creatively. London: Jessica Kingsley Publishers.
Winter K, Cree V, Hallett S, et al. (2017) Exploring communication between social workers, children and young people. The British Journal of Social Work 47(5): 1427–1444.
Traducción no oficial al español de Doing mutual understanding in child and family therapy sessions: How three interlocutors calibrate new information, de Kristina Edman, Discourse Studies, vol. 26, n.o 2 (2024), doi: 10.1177/14614456231207519, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.
Esta es una traducción no oficial del artículo original «Doing mutual understanding in child and family therapy sessions: How three interlocutors calibrate new information», publicado en Discourse Studies (2024) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.
Leer el artículo originalCómo citar este artículo
Edman, K. (2024). Doing mutual understanding in child and family therapy sessions: How three interlocutors calibrate new information. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/doing-mutual-understanding-in-child-and-family-therapy-sessions (Obra original publicada en 2024 en Discourse Studies, 26(2), 199-217 (2024); republicada en 2024 por Discourse Studies, https://journals.sagepub.com/doi/10.1177/14614456231207519)
Para ir más lejos