Traducción asistida por IA

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Journal of Child & Adolescent Trauma · Terapia familiar

Tratamiento intensivo del trauma con componente familiar para jóvenes con síntomas de PTS tras violencia familiar: estudio cualitativo de sus perspectivas sobre resultados, componentes clave, obstáculos y facilitadores del éxito

En los Países Bajos se ofreció a jóvenes que habían vivido violencia familiar un tratamiento del trauma condensado en unas pocas semanas, con rotación de terapeutas, con o sin entrenamiento parental y sesiones familiares. Nueve de estas personas jóvenes describen lo que cambió: menos intrusiones, más atrevimiento en la vida diaria y, cuando la familia participaba, madres y padres más atentos y un hogar que «ahora se siente mucho más como un hogar». Sus reticencias a implicar a la familia importan igual.

Autoría Valerie Fictorie y Caroline Jonkman (Section of Clinical Child and Family Studies, Vrije Universiteit Amsterdam; Children’s Trauma Center, Kenter Jeugdhulp, Haarlem); Margreet Visser (Children’s Trauma Center, Kenter Jeugdhulp, Haarlem); Majone Steketee (Department of Psychology, Education and Child Studies, Erasmus University Rotterdam; Verwey Jonker Institute, Utrecht); Carlo Schuengel (Section of Clinical Child and Family Studies, Vrije Universiteit Amsterdam), Países BajosPrimera publicación Journal of Child & Adolescent Trauma, 8 de mayo de 2026Traducción Complexe Systémique, traducción no oficial asistida por IA

Traducción no oficial al español de Family-Based Intensive Trauma Treatment for Youth with PTS Symptoms After Family Violence: A Qualitative Study of Youths’ Perspectives on Treatment Outcomes, Key Components, and Barriers and Facilitators for Treatment Success, de Valerie Fictorie, Caroline Jonkman, Margreet Visser, Majone Steketee y Carlo Schuengel, publicado en Journal of Child & Adolescent Trauma (Springer) (2026), doi: 10.1007/s40653-026-00904-4, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique en octubre de 2026 con la ayuda de la inteligencia artificial: el texto original se ha traducido al español y maquetado, lo que constituye una modificación de la obra en el sentido de la licencia. Las dos tablas se presentan en forma de listas; las declaraciones del final del artículo se agrupan en las notas del original. Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Los hallazgos cuestionan la suposición predominante de que el tratamiento del trauma solo puede comenzar una vez que la violencia familiar ha cesado por completo.

Valerie Fictorie, Caroline Jonkman, Margreet Visser, Majone Steketee y Carlo Schuengel

Resumen

La violencia familiar afecta a la vida de jóvenes y de sus familias. El tratamiento ofrece una oportunidad para reducir las posibles consecuencias negativas a largo plazo de la violencia familiar. Los esfuerzos por seguir desarrollando tratamientos que incluyan las relaciones familiares y que condensen el tratamiento en un formato de alta intensidad requieren una reflexión desde la perspectiva de la propia juventud. En este estudio se entrevistó, después del tratamiento, a jóvenes que habían participado en un ensayo de tratamiento intensivo del trauma con o sin un componente familiar. Refirieron mejoras para sí. Quienes recibieron el tratamiento con componente familiar refirieron también mejoras en los resultados parentales y familiares. Como elementos clave, las personas jóvenes señalaron la combinación y la variedad de componentes centrados en el trauma y la rotación de terapeutas. Percibieron que el componente familiar creaba un contexto de apoyo, al abordar la seguridad familiar y la salud mental de madres y padres. Quienes no recibieron el componente familiar tenían supuestos dispares respecto a la participación de miembros de la familia. Se identificaron varios facilitadores y obstáculos para el éxito del tratamiento. Los hallazgos subrayan la importancia de incluir la voz de la juventud cuando se intenta comprender los cambios dentro del proceso terapéutico. Además, es necesario atender a las preferencias de las personas jóvenes respecto al tratamiento y a sus consideraciones sobre la inclusión de miembros de la familia.

Introducción

Antecedentes

La violencia familiar afecta a la vida de muchas familias. A escala mundial, alrededor de una de cada seis personas refiere haber vivido violencia familiar física en la infancia, como víctima o como testigo (Whitten et al., 2024). Un metaanálisis de 95 estudios con 19 389 participantes en total reveló que, tras un trauma interpersonal como la violencia familiar, aproximadamente un tercio de las personas jóvenes (Visser et al., 2025) refiere síntomas de estrés postraumático (PTS). Un estudio británico mostró que más de tres cuartas partes de las mujeres que buscaban ayuda tras sufrir violencia familiar referían síntomas de PTS (Ferrari et al., 2016). Además, madres y padres refieren niveles elevados de estrés parental (Sypher et al., 2022) y muestran una parentalidad más negativa, lo que aumenta el riesgo de una interacción parentofilial negativa (Kopystynska et al., 2022). Dado este impacto considerable de la violencia familiar durante una fase crítica del desarrollo juvenil, las intervenciones eficaces son cruciales no solo para que la juventud se recupere del impacto psicológico, que de otro modo puede tener consecuencias a largo plazo (Felitti et al., 2019), sino también para restaurar las relaciones parentofiliales. Al evaluar intervenciones que implican a la familia y tienen un enfoque intensivo, es importante incluir la perspectiva de las propias personas jóvenes. Su implicación puede mejorar la calidad de los estudios (Head, 2011), por ejemplo con hallazgos más sinceros (Racine et al., 2023), y aumentar el conocimiento sobre los resultados de las intervenciones que son importantes para la propia juventud (Cuijpers, 2019). Por ello, el presente estudio explora las perspectivas de jóvenes sobre un tratamiento del trauma intensivo y con componente familiar, diseñado para jóvenes que han vivido violencia familiar.

Tratamiento para jóvenes que han vivido violencia familiar

Los tratamientos actuales para jóvenes que han vivido violencia familiar pueden resultar insuficientes. En primer lugar, pese al impacto de la violencia familiar tanto en el plano individual como en el familiar, las intervenciones contra la violencia familiar (Rizo et al., 2011) y las terapias centradas en el trauma, eficaces para reducir los síntomas de PTS (Hoogsteder et al., 2022), no siempre se dirigen a la vez a jóvenes y a madres y padres. En segundo lugar, el número de ensayos controlados aleatorizados que se centran específicamente en la violencia familiar al evaluar la eficacia de la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma (TF-CBT) es bajo, y las tasas de abandono en este grupo son más altas que en los estudios sobre TF-CBT tras otras formas de trauma (Cox et al., 2025; Simmons et al., 2021). En tercer lugar, en un estudio cualitativo realizado en Suecia, jóvenes que habían participado en un tratamiento centrado en el trauma tras sufrir violencia familiar refirieron que su terapeuta rara vez abordaba la seguridad familiar, aunque la violencia en casa continuaba durante el periodo de tratamiento (Onsjö et al., 2022). Estos estudios muestran las limitaciones de los tratamientos actuales y subrayan que podrían mejorarse aumentando su tolerabilidad y teniendo en cuenta la perspectiva de las propias personas jóvenes sobre los resultados que les importan, además de centrarse únicamente en la reducción de síntomas (Cuijpers, 2019). Su perspectiva puede aportar información valiosa sobre cómo perciben y explican el cambio en psicoterapia (Wampold, 2015).

Componente familiar

A partir de su estudio cualitativo con jóvenes que habían vivido violencia familiar, Pernebo y Almqvist (2016) recomendaron que el tratamiento se centrara a la vez en el procesamiento del trauma del niño o la niña e incluyera un tratamiento para la figura parental, centrado en el malestar parental, las habilidades parentales y la disponibilidad parental. Además, una revisión de intervenciones para familias expuestas a violencia familiar indicó que las intervenciones que incluyen sesiones conjuntas, además de un componente separado para la infancia y otro para las figuras parentales, producían el efecto más positivo en las figuras parentales y en la infancia (Anderson et al., 2018). Dos revisiones sistemáticas de intervenciones que incluían un componente parental mostraron efectos en la disminución del estrés parental (Rizo et al., 2011) y de la parentalidad negativa, pero solo un pequeño número de estudios incluía estas variables como medida de resultado (Lindstrom Johnson et al., 2018). Otra revisión sistemática centrada en programas de parentalidad para madres expuestas a violencia familiar (Austin et al., 2019) pretendía identificar componentes eficaces de intervención. Sin embargo, no se pudieron extraer conclusiones debido a la gran heterogeneidad de las intervenciones y a la falta de descripciones claras de estas. Además, a menudo faltaba información sobre la seguridad familiar como medida de resultado. Un metaanálisis que incluía la seguridad familiar como medida de resultado (Hackett et al., 2016) mostró que las intervenciones tras la violencia familiar centradas a la vez en las madres y en sus hijas e hijos producían efectos de moderados a grandes sobre las relaciones familiares y los incidentes de violencia. Aunque estos hallazgos aportan pruebas prometedoras del valor añadido de las intervenciones parentales, sigue sin estar claro qué componentes específicos son más eficaces. No obstante, los resultados arrojan luz sobre los factores parentales que se abordan con más frecuencia en las intervenciones contra la violencia familiar. Rizo et al. (2011) describieron un conjunto de objetivos terapéuticos generales que coinciden estrechamente con los elementos de tratamiento identificados en las demás revisiones. Estos objetivos o componentes incluyen abordar el estrés parental, reforzar las habilidades de afrontamiento, planificar la seguridad, fortalecer la relación parentofilial y aumentar el conocimiento sobre la violencia familiar.

Formato del tratamiento

Además de mejorar potencialmente los resultados del tratamiento añadiendo componentes parentales al tratamiento del trauma, también es necesario mejorar la adherencia y centrarse en una recuperación oportuna. Para favorecer la adherencia y acelerar la recuperación, existe una tendencia reciente a intensificar el tratamiento del trauma (Oprel et al., 2021; Van Woudenberg et al., 2018). Algunos ensayos no controlados con jóvenes sugieren que el tratamiento intensivo del trauma puede ser eficaz (Rentinck et al., 2025) y aumentar en adolescentes la sensación de logro (van Ee et al., 2024). En el tratamiento intensivo del trauma, los componentes centrados en el trauma los ofrece un grupo de terapeutas, lo que se describe como «rotación de terapeutas». Esto significa, por ejemplo, que las sesiones de EMDR las imparten varias personas terapeutas que se suceden a lo largo del tratamiento. Van Minnen et al. (2018), que entrevistaron a participantes de un tratamiento intensivo del trauma, informaron de que el 62% de las personas participantes valoraba positivamente sus contactos con el equipo de terapeutas en rotación. Las y los terapeutas de tratamientos intensivos del trauma refirieron menos reticencias a iniciar el tratamiento del trauma, incluso en casos con síntomas graves, y anticipaban que el tratamiento intensivo podría hacer más viable el tratamiento del trauma para poblaciones con necesidades complejas (Vaage-Kowalzik et al., 2025). Se trata de un hallazgo importante, ya que en estudios anteriores a veces se excluía a grupos complejos, como jóvenes con una situación insegura en casa (Tijsseling et al., 2024) o jóvenes cuyas madres o padres también presentaban síntomas de PTS (Hendriks et al., 2017; Ooms-Evers et al., 2021). Como las personas jóvenes con PTS tras la violencia familiar también pueden tener necesidades complejas, sus percepciones y experiencias a lo largo de un tratamiento intensivo del trauma pueden orientar la evaluación posterior de este formato de tratamiento para esta población.

Presente estudio

Para mejorar la adherencia al tratamiento, acelerar la recuperación y abordar las consecuencias de la violencia familiar en el plano individual y familiar, el Child and Youth Trauma Centre de los Países Bajos desarrolló un tratamiento intensivo del trauma con componentes parentales y familiares. La eficacia de esta intervención, el Family-based Intensive Trauma Treatment (FITT), se evaluó en un ensayo controlado aleatorizado que comparaba el tratamiento intensivo del trauma con componentes parentales y familiares con el tratamiento intensivo del trauma sin estos componentes (ITT) y con el tratamiento del trauma habitual no intensivo con componentes parentales y familiares. Aunque los resultados de ese estudio nos ayudarán a comprender si el FITT es un tratamiento eficaz para jóvenes que han vivido violencia familiar, también es importante saber qué funcionó y qué no desde la perspectiva de jóvenes que participaron en un tratamiento intensivo del trauma con componentes parentales y familiares (FITT) y de quienes participaron en un tratamiento intensivo del trauma sin estos componentes (ITT). Por ello exploramos las perspectivas de la juventud sobre la mejora de los resultados y los componentes clave de un tratamiento intensivo del trauma con y sin componentes familiares y parentales, y buscamos comprender también qué percibían como facilitadores y obstáculos para el éxito del tratamiento. Este estudio cualitativo abordó las siguientes preguntas:

  1. ¿Qué resultados experimentaron las y los adolescentes tras el tratamiento intensivo del trauma y cómo variaron sus perspectivas según la inclusión de un componente familiar?
  2. ¿Qué percibieron como componentes clave del tratamiento intensivo del trauma y cómo variaron sus perspectivas según la inclusión de un componente familiar?
  3. ¿Qué facilitadores y obstáculos para el éxito del tratamiento experimentaron en el tratamiento del trauma?

Método

Participantes

Este estudio incluyó a adolescentes con antecedentes de violencia familiar que participaron en nuestro ensayo controlado aleatorizado (ECA) que evaluaba la eficacia del FITT. El objetivo del ECA era evaluar la eficacia de los componentes parentales y sistémicos que complementan el tratamiento intensivo del trauma y evaluar el valor añadido de intensificar el tratamiento del trauma. Por ello, el FITT se comparó con otros dos tratamientos del trauma: el tratamiento intensivo del trauma sin componentes parentales ni sistémicos (ITT) y el tratamiento del trauma habitual, no intensivo y semanal (TAU). El ECA es un estudio multicéntrico que se desarrolla en cuatro servicios ambulatorios de salud para jóvenes de los Países Bajos. Para información detallada, remitimos al protocolo de investigación publicado (Fictorie et al., 2022). El presente estudio fue aprobado como enmienda al protocolo del ensayo por el Comité de Ética Médica de Amsterdam UMC el 8 de junio de 2023 (n.º de referencia: 2020.505). Para participar en el ECA inicial, se consideraba que cumplían los criterios si (a) habían vivido violencia familiar, incluida la violencia entre progenitores, el maltrato infantil y/o el abuso sexual; (b) ya no existían problemas de seguridad inmediatos; (c) tenían entre 12 y 20 años; (d) vivían en casa con al menos una persona cuidadora; (e) las madres, los padres o las personas cuidadoras que convivían con la persona adolescente podían participar en los componentes sistémicos; (f) presentaban síntomas de estrés postraumático, al menos intrusiones y evitación, según la entrevista de admisión; y si tenían (g) dominio del neerlandés. No podían participar si la persona adolescente o quienes la cuidaban presentaban síntomas psicóticos agudos o adicciones graves al alcohol y/o a las drogas, ni si la persona adolescente había intentado suicidarse en los tres meses anteriores. Solo podían participar en el estudio cualitativo adolescentes que hubieran participado en el FITT o en el ITT dentro del ECA. Nueve adolescentes participaron en el estudio cualitativo. De estas personas, cinco recibieron ITT y cuatro recibieron FITT. El tratamiento tuvo lugar en uno de los cuatro centros de tratamiento participantes. Las personas participantes en el estudio cualitativo tenían entre 14 y 20 años en el momento del tratamiento. Participaron un chico y ocho chicas. Para proteger su privacidad, a todas las personas participantes se las designa en femenino («ella») y todos los nombres utilizados en este informe son seudónimos. Las citas presentadas en la sección de resultados son literales.

Los miembros de la familia que habían ejercido violencia familiar en el pasado no quedaban excluidos del programa de tratamiento si los Servicios de Protección de la Infancia habían evaluado la seguridad familiar, si existía un plan de seguridad y si no había problemas de seguridad inmediatos. Cuando el equipo terapéutico observaba o sospechaba violencia familiar y/o negligencia, estaba obligado a aplicar el Código de Notificación («Meldcode»), un protocolo obligatorio para profesionales de la salud en los Países Bajos. Parte de este protocolo consiste en notificar a los Servicios de Protección de la Infancia los casos de problemas de seguridad inmediatos o de violencia familiar y/o negligencia persistentes. Ambos protocolos de tratamiento incluían información sobre la evaluación de la seguridad familiar y el establecimiento de un plan de seguridad en caso de que la violencia continuara.

Procedimiento

Procedimiento del estudio

Para el ECA, se evaluó si cumplían los criterios de inclusión adolescentes de entre 12 y 20 años derivados a uno de los centros de trauma participantes tras haber vivido violencia familiar. Para el estudio cualitativo, tras la última medición del ensayo, se contactó por teléfono con las personas participantes que en el estudio inicial habían dado su consentimiento para ser contactadas en futuros estudios. Quienes mostraron interés recibieron una carta informativa en la que se explicaba que el estudio se centraba en sus experiencias con el tratamiento en el que habían participado, incluido lo que percibían como sus puntos fuertes y débiles. Quienes aceptaron participar firmaron un formulario de consentimiento informado. Cuando la persona tenía menos de 16 años, también se pidió a madres, padres o representantes legales que firmaran un formulario de consentimiento. Tras su participación, cada adolescente recibió un vale de cine por valor de 50 euros. Se contactó con 22 participantes; doce no quisieron participar y con una persona no se pudo contactar. Las transcripciones de las entrevistas se anonimizaron. La codificación de las entrevistas corrió a cargo de quienes firman el artículo en primer y segundo lugar, y el análisis de datos, de quien firma en primer lugar.

Tratamiento

La información sobre las intervenciones FITT e ITT figura en la tabla 1. En ambos tratamientos se aplicó la rotación de terapeutas. Una persona terapeuta coordinaba el tratamiento y servía además de persona de contacto para la persona participante. El FITT es un programa de tratamiento ambulatorio de cuatro semanas y el ITT, de tres. La primera semana del FITT y del ITT consta de dos sesiones repartidas en dos días. Las semanas dos y tres incluyen tres días de tratamiento por semana, cada uno con tres sesiones centradas en el trauma para la persona joven. Como en el FITT también participan miembros de la familia, el FITT incluye una cuarta semana con tres sesiones de terapia familiar. En el FITT, la red familiar participa también en la sesión de psicoeducación de la semana 1. Además, en el FITT, durante las semanas dos y tres, madres y padres reciben entrenamiento parental todos los días de tratamiento, y cada día de tratamiento termina con una breve sesión de interacción parentofilial. En total, el ITT consta de 29 sesiones repartidas en 11 días de tratamiento. El FITT comprende 41 sesiones distribuidas en 14 días de tratamiento.

Tabla 1 — Visión general del tratamiento

  • Preparación (1 semana, 2 días por semana). Psicoeducación (FITT e ITT, 90 minutos): conocimientos sobre violencia familiar, PTS y trauma; parentalidad sensible al trauma; fundamentos del (F)ITT. Destinatarios: FITT, adolescente, familia (red); ITT, adolescente. Agrupación (FITT e ITT, 90 minutos): jerarquización de los recuerdos traumáticos. Destinatarios: adolescente (FITT e ITT).
  • Procesamiento del trauma (2 semanas, 3 días por semana). Exposición en imaginación (FITT e ITT, 90 minutos), terapia psicomotriz (FITT e ITT, 60 minutos) y EMDR (FITT e ITT, 90 minutos): PTS y síntomas comórbidos. Destinatarios: adolescente (FITT e ITT). Entrenamiento parental (FITT, 90 minutos): estrés parental; PTS de adolescente y progenitores; apoyo; parentalidad sensible al trauma; relato familiar. Destinatarios: madres y padres (FITT). Interacción breve (FITT, 15 minutos): compartir; parentalidad sensible al trauma. Destinatarios: adolescente y progenitores (FITT).
  • Integración (1 semana, 3 días por semana). Sesiones familiares (FITT, 90 minutos): relato del trauma; patrones de comunicación destructivos; ciclo de vulnerabilidad; seguridad familiar. Destinatarios: familia (FITT).

Entrevista

Las entrevistas las realizaron dos profesionales de la psicología clínica (quienes firman en primer y tercer lugar) y una persona investigadora posdoctoral (quien firma en segundo lugar). Ambas personas, especialistas en psicología clínica, desarrollaron el protocolo de tratamiento del (F)ITT, pero no intervinieron en el tratamiento de las personas participantes a las que entrevistaron. Todas las entrevistas se grabaron en audio y fueron transcritas por dos estudiantes en prácticas. Las entrevistas duraron aproximadamente una hora y, según las posibilidades y preferencias, se realizaron presencialmente en uno de los centros de tratamiento (n = 7) o en línea en un entorno digital seguro (n = 2). Se informó a todas las personas participantes de que, si no querían responder a alguna pregunta o no querían terminar la entrevista, podían hacerlo sin necesidad de dar explicaciones y sin ninguna consecuencia. Se formularon preguntas abiertas exploratorias sobre la experiencia general con el (F)ITT, los resultados percibidos, los elementos clave propuestos y los facilitadores y obstáculos percibidos para el éxito del tratamiento. Las preguntas orales de la entrevista se apoyaron con material visual. Todos los componentes del (F)ITT se ilustraron visualmente. Por ejemplo, la terapia psicomotriz se ilustró con un pictograma que mostraba un ejercicio de estiramiento. En una de las preguntas se pidió a las personas participantes que ordenaran los componentes según lo útiles que les habían resultado, empezando por el más útil y terminando por el menos útil. También se les pidió que los ordenaran según lo agradables que les habían resultado. Ejemplos de preguntas de la entrevista: «¿Qué componente te ayudó más?» y «¿En qué medida hablaste con tu madre o tu padre sobre el tratamiento?». En una de las preguntas se pidió a las personas participantes que valoraran su relación global con las distintas personas del equipo terapéutico en una escala de 0 (muy negativa) a 10 (muy positiva). El protocolo de entrevista se incluye en el material complementario.

Análisis de datos

Los códigos iniciales se definieron a priori (Braun & Clarke, 2006), a partir de los objetivos o componentes terapéuticos derivados de una revisión bibliográfica centrada en revisiones de intervenciones parentales tras la violencia familiar, así como de una reunión de personas expertas. En esa reunión se presentaron dichos objetivos o componentes. Especialistas del ámbito científico y clínico de la violencia familiar, entre ellos terapeutas, profesionales del trabajo social y personal investigador, debatieron estos objetivos o componentes y añadieron otros. Estos objetivos o componentes se formularon como códigos en el análisis de datos para explorar las perspectivas de la juventud sobre ellos al reflexionar sobre los resultados del tratamiento, los componentes clave y los facilitadores y obstáculos para el éxito del tratamiento. Los códigos definidos fueron: (1) terapia centrada en el trauma, (2) rotación de terapeutas, (3) psicoeducación / conocimiento sobre el trauma y la violencia familiar, (4) relación parentofilial, (5) parentalidad, (6) apoyo social / recursos y (7) seguridad dentro de la familia. El primer paso del análisis de las entrevistas consistió en que las dos personas investigadoras leyeran las transcripciones. El siguiente paso fue volver a leerlas y tomar notas con ideas para la codificación. Después, con el programa ATLAS.ti 25 (ATLAS.ti Scientific Software Development GmbH, 2025), estas personas realizaron de forma independiente una codificación general, seleccionando fragmentos de texto y asignándolos al código correspondiente. En la fase siguiente, el equipo investigador revisó los datos codificados para determinar si los códigos preliminares eran adecuados y si, según una codificación inductiva, debían añadirse otros. Las entrevistas se codificaron de forma independiente, pero en consulta conjunta. Las decisiones de codificación se discutieron hasta alcanzar el consenso. A medida que avanzaba el análisis, las personas participantes introdujeron conceptos adicionales, lo que llevó a identificar inductivamente tres códigos más. Se añadieron los códigos siguientes: (1) acontecimientos adversos, (2) terapia orientada al cuerpo, (3) atención tras el tratamiento.

Determinamos la saturación de las entrevistas con el método de Guest et al. (2020), un método sistemático concebido para la saturación temática en estudios cualitativos. Este método calcula la ratio de saturación contando el número de temas únicos por cada dos entrevistas adicionales y dividiéndolo por el número de temas únicos del tamaño base. Elegimos un tamaño base de 4 porque la mayoría de los temas únicos se recogen en las primeras entrevistas (Guest et al., 2020). Tras el tamaño base (n = 4) se identificaron tres códigos nuevos además de los siete iniciales, lo que dio diez códigos. En la siguiente tanda de dos entrevistas no se identificó ningún código nuevo. Por tanto, estas dos entrevistas aportaron un 0% de información nueva, por debajo de nuestro umbral de información nueva del 5%. Esto significa que la saturación se alcanzó tras seis entrevistas. No obstante, decidimos utilizar los datos de las nueve entrevistas en el análisis para reforzar la solidez de los resultados y aumentar la profundidad de las respuestas. Los diez códigos se agruparon en cinco temas generales: (1) relaciones familiares y parentalidad; (2) tratamiento del trauma; (3) formato del tratamiento; (4) seguridad y revictimización; y (5) apoyo fuera de la familia y recursos durante y después del tratamiento. Los temas y códigos se muestran en la tabla 2 y se describen después con más detalle en la sección de resultados.

Tabla 2 — Temas y códigos

  • Relaciones familiares y parentalidad. Relación parentofilial; parentalidad.
  • Tratamiento del trauma. Terapia centrada en el trauma; terapia orientada al cuerpo.
  • Formato del tratamiento. Psicoeducación / conocimiento sobre el trauma y la violencia familiar; rotación de terapeutas.
  • Seguridad y revictimización. Seguridad dentro de la familia; acontecimientos adversos.
  • Apoyo fuera de la familia y recursos durante y después del tratamiento. Apoyo social / recursos; atención tras el tratamiento.

Resultados

Los hallazgos se presentan por pregunta de investigación. Dentro de cada pregunta, los resultados se exponen según los temas identificados.

Resultados del tratamiento

Relaciones familiares y parentalidad

Tras el tratamiento, las personas jóvenes refirieron resultados tanto negativos como positivos, y sus perspectivas diferían según hubieran recibido FITT o ITT. Tres participantes del ITT se sentían más solas, más deprimidas o más retraídas que antes del tratamiento. Una de ellas sentía que estaba mejor y que se abría más a los demás tras el ITT, pero los conflictos entre miembros de la familia se habían reavivado y habían hecho retroceder sus relaciones durante mucho tiempo. Otra participante del ITT sentía que la relación con su madre y su padre ya había mejorado antes de empezar el tratamiento, porque sabían lo que le había ocurrido, lo que les ofrecía una nueva perspectiva sobre el comportamiento de su hija. Una participante del FITT, al igual que una participante del ITT, sentía que su madre o su padre también necesitaba algún tipo de terapia del trauma. Una de ellas explicó que a su madre o su padre le afectaban intensamente las situaciones relacionadas con acontecimientos traumáticos que habían vivido como familia. A diferencia de lo ocurrido en el ITT, la madre de la participante del FITT fue derivada también a terapia para sí misma, para alivio de la participante. Todas las participantes del FITT percibieron una mejora en el grado de apoyo que les brindaban sus madres y padres. Mencionaron que eran más conscientes de los efectos del trauma y mostraban más comprensión que antes del tratamiento. Como consecuencia, compartían con más facilidad sus sentimientos con ellos. Una participante del FITT sentía que su madre o su padre era más capaz de escucharla y de aceptar sus límites cuando no quería hablar. Elena, participante del FITT, expresó así esta mayor comprensión:

«Porque mi madre, o sea, normalmente no tenía mucho… eh, el vínculo era muy distinto de lo que es ahora, ¿sabes? Antes se irritaba rápido, o sea… por las cosas que yo hacía, y no tenía mucha comprensión para eso. No entendía por qué hacía ciertas cosas. Simplemente no lo entendía. Pero ahora sí, ahora lo entiende mejor.»

Además, Lisa, que participó en el FITT, describió:

Ahora esto se siente mucho más como un hogar.

Tratamiento del trauma

Todas las personas participantes, tanto si recibieron FITT como ITT, valoraron positivamente los resultados de los componentes centrados en el trauma en relación con sus síntomas de PTS. Refirieron menos intrusiones y pesadillas, o ninguna, y una disminución de la conducta de evitación. Tenían menos miedo en las situaciones cotidianas y al enfrentarse a objetos, personas o situaciones que antes desencadenaban sus síntomas. Sentían que disponían de más herramientas para regular el estrés, dormían mejor y eran más conscientes de sus sensaciones corporales. Lisa dijo:

«Bueno, estoy bastante bien en el sentido de que me atrevo a hacer cosas, y de que me atrevo a salir, ¿sabes? Y de que me atrevo a volver a llevar una vida normal.»

Sofia describió:

Bueno, la verdad es que perfecto. Desde entonces no he tenido ningún problema.

Formato del tratamiento

Las personas participantes, tanto del FITT como del ITT, refirieron que durante el tratamiento habían aumentado sus conocimientos sobre las consecuencias del trauma y de la violencia familiar, así como sobre lo que cabía esperar del tratamiento.

Seguridad y revictimización

Las personas participantes del ITT y del FITT diferían en su perspectiva sobre la seguridad familiar durante y después del tratamiento. Tanto en el ITT como en el FITT se refirió una disminución de los incidentes de violencia familiar. Sin embargo, tres participantes del ITT refirieron que los conflictos continuaron durante y después del tratamiento, aunque no había problemas de seguridad inmediatos, mientras que solo una participante del FITT refirió un incidente de violencia tras el tratamiento. Dos participantes del ITT y dos del FITT refirieron experiencias adversas fuera de la familia en el periodo posterior al tratamiento.

Apoyo fuera de la familia y recursos durante y después del tratamiento

Las personas participantes, tanto si habían participado en el ITT como en el FITT, mencionaron que se sentían con más motivación para hacer cosas tras terminar el tratamiento, como hacer ejercicio o empezar nuevos estudios. Tenían menos miedo de participar en las cosas normales de la vida. También refirieron que se les daba mejor tomarse descansos y hablar de sí con otras personas. Algunas sentían más confianza en sí y otras experimentaban más estabilidad en su vida, en parte porque eran más capaces de regular sus emociones.

Componentes clave

Relaciones familiares y parentalidad

Las personas participantes del ITT y del FITT diferían en su opinión sobre la necesidad de los componentes parentales y familiares, aunque la mayoría indicó que agradecería que su madre o su padre recibiera apoyo para su propio bienestar. Cuando se les preguntó qué componente les había ayudado más, ninguna participante del FITT mencionó el componente parental y familiar. Dos de las cinco participantes del ITT expresaron preferencia por un tratamiento con componente familiar, mientras que las demás se alegraban de que sus madres y padres no participaran. En conjunto, las participantes del ITT suponían que no necesitaban la implicación parental en el tratamiento porque estaban acostumbradas a hacer las cosas solas y a contar consigo mismas. Dos participantes no tenían claro si implicar a su madre o su padre conduciría a un cambio positivo, a veces debido a los problemas psicológicos de estos. Temían que su madre o su padre reaccionara con enfado, decepción o falta de autocrítica. Una participante del ITT temía no abrirse si su madre o su padre estaban presentes, pues suponía que abordar las relaciones familiares exigiría que participaran en las sesiones de trauma. Dos participantes del ITT se alegraron al principio de que se les asignara al ITT, pero más tarde sintieron que habrían preferido el FITT. Antes del tratamiento, una temía el enfado de su familia si revelaba lo vivido, mientras que la otra prefería resolver las cosas sola. Posteriormente, ambas sintieron que el apoyo a sus madres y padres podría haber mejorado la comprensión y el apoyo parentales y habría beneficiado a las propias figuras parentales.

Una participante del FITT suponía que los resultados habrían sido similares aunque su familia no hubiera participado, si bien valoraba el apoyo recibido durante las sesiones de interacción parentofilial. Las otras tres participantes del FITT se alegraban de haber recibido el tratamiento con componente familiar, al que atribuían la mejora de los resultados en el plano familiar. Las jóvenes que participaron en el FITT refirieron que para ellas era importante ver que su madre o su padre recibía ayuda y apoyo. Otra participante del FITT señaló que el FITT había creado un contexto en el que su madre o su padre podía hablar de la violencia familiar, algo que se consideraba importante porque también había vivido violencia familiar en su infancia. Otra participante del FITT sentía que, tras el FITT, su madre o su padre era más sensible, y que eso le facilitaba hablar con esa figura parental. Lina, que participó en el FITT, valoraba la sesión de interacción al final de cada día de tratamiento:

«Al final del día todavía podía encontrar mi apoyo. Porque todo había sido muy intenso y luego, al final del día, todavía tenías ese apoyo. Que todavía podías hablar con ella.»

Tratamiento del trauma

Se preguntó a las personas participantes qué componente valoraban más, entre ellos la exposición en imaginación, la PMT y el EMDR. No se encontraron diferencias entre participantes del ITT y del FITT. Tres participantes valoraron más positivamente la terapia de exposición en imaginación. Sofia dijo:

«Es que no me salían las palabras. Solo decir las palabras. En algún momento lo conseguí, y de verdad siento que eso fue lo que más me ayudó.»

Aunque cinco participantes señalaron la exposición en imaginación como la terapia que menos les gustaba, la vivieron como muy eficaz para reducir sus síntomas de PTS. Elena describió:

«Me parecía horrible hacerlo, pero sí, de alguna manera también lo valoraba un poco… o sea… volver al momento y darme cuenta: sí, esto es lo que pasó. Y luego, al final, puedo simplemente soltarlo.»

Cuatro participantes vivieron el EMDR como la parte más útil del programa, aunque también hubo una participante a la que no le gustó el EMDR y que sintió que no era eficaz. La PMT se mencionó tres veces como la parte más eficaz, y casi todas las personas participantes apreciaron la PMT y refirieron que aumentaba su conciencia corporal y les ofrecía herramientas para regular el estrés. Una refirió que la PMT le resultaba incómoda. Una participante que decía sentirse siempre en tensión se sorprendió de poder sentir un momento de relajación durante la PMT. Además, una participante mencionó que la PMT era la parte divertida del día y valoró la información recibida sobre los efectos del trauma en el cuerpo. En general, las personas participantes apreciaron la psicoeducación durante la PMT y la oportunidad de liberar estrés.

Formato del tratamiento

No se apreciaron diferencias entre las perspectivas de participantes del FITT y del ITT en cuanto a los componentes clave. Las personas participantes describieron como componentes clave la combinación y la coherencia de las distintas terapias del trauma. Layla dijo:

«O sea, tienes la parte en la que de verdad te metes en tu cabeza, tienes la parte en la que estás haciendo algo activamente pero sigues pensando en ello y como procesándolo, y luego tienes la terapia física, que a mí me funcionó muy bien. Porque yo funciono mejor con la práctica; los libros me cuestan mucho. Y así, de hecho, descubrimos que este enfoque funcionaba muy bien.»

Las personas participantes valoraron la variedad de terapias centradas en el trauma incluidas en el tratamiento, ya que así siempre había una terapia adaptada a sus necesidades individuales. Las explicaciones claras sobre los fundamentos de las terapias del trauma reforzaban aún más sus expectativas positivas respecto a la terapia. Las personas participantes refirieron que la sesión de psicoeducación les había proporcionado una información completa sobre el programa de tratamiento, y valoraron que esa misma información se repitiera durante el tratamiento. Sofia dijo:

Sabía lo que podía esperar y lo que esperaba también ocurrió.

Todas las personas participantes recordaban positivamente el apoyo recibido del equipo de terapeutas durante el tratamiento. De media, las personas participantes dieron al equipo un 8,3 sobre 10 en cuanto a la relación terapéutica. Las notas oscilaron entre 6 y 10. En conjunto, se sintieron apoyadas, y la diversidad en la forma de aplicar las técnicas terapéuticas les resultó útil. Una participante mencionó que se sentiría más cómoda con una sola persona terapeuta. Otras sentían que recibir tratamiento de varias personas terapeutas les impedía crear un vínculo con una de ellas, lo que les evitaba la tristeza de que esa relación terminara al final del tratamiento. En general, las personas participantes sentían que podían hablar de todo con el equipo terapéutico y que este sabía lo que hacía. Las personas participantes apreciaron contar con una persona que coordinaba todo el proceso de tratamiento.

Seguridad y revictimización

Las participantes del ITT atribuían la disminución de los incidentes de violencia familiar a habilidades recién adquiridas en el plano individual. Por ejemplo, una participante del ITT vivía menos peleas en casa porque ahora tendía más a preguntar qué pasaba antes de reaccionar por impulso. Otra participante sentía que, tras el ITT, era más capaz de afrontar determinados comportamientos de su madre y su padre que antes generaban mucha tensión. Una tercera participante del ITT contó que antes tenía conflictos con su madre y su padre por su conducta oposicionista, pero que, desde que les había hablado abiertamente de sus experiencias traumáticas, mostraban comprensión y el número de conflictos había disminuido. Una participante del ITT que describía conflictos en casa mencionó que, tras el tratamiento, ni ella ni su madre o su padre sabían cómo relacionarse para evitar los conflictos. También echó de menos un seguimiento posterior sobre esta cuestión. Layla, otra participante del ITT, describió:

«Podía volver a casa tranquila, pero una vez en casa caes en un cierto ritmo automático. Te has puesto una especie de máscara.»

Una participante del FITT dijo que en su familia ya no había peleas físicas, mientras que antes del tratamiento sí las había, y lo atribuyó a un cambio en el comportamiento de todos los miembros de la familia. Una participante del FITT, Lisa, que valoró por encima de todo las sesiones de interacción de cada día de tratamiento de las semanas 2 y 3, describió:

«Las conversaciones al final del día, junto con mi madre, me gustaron mucho. Enseguida noté lo mucho que me gustaba. Porque podía, en un entorno seguro, hablar con mi madre sin que nos gritáramos. Me sentía muy segura para abrirme. Veía que a mi madre le hacía bien.»

Apoyo fuera de la familia y recursos durante y después del tratamiento

En general, las personas participantes sentían que los componentes centrados en el trauma les ayudaron a sentir menos tensión y miedo, lo que les permitió retomar una vida normal. Por ejemplo, estos componentes les ayudaron a hablar y a pasar más tiempo con sus amistades, a participar más activamente en el centro educativo y a hacer deporte.

Facilitadores y obstáculos

Relaciones familiares y parentalidad

En el tratamiento de las participantes del ITT no participaban las madres ni los padres. Las participantes del ITT sí tenían temores y supuestos sobre la participación de la familia que podían actuar como obstáculos para el éxito del tratamiento. Una participante del ITT pensaba que tendría miedo de abrirse con su madre o su padre presentes, porque no conocían los detalles de las experiencias traumáticas, mientras que otra participante del ITT sentía que no podría compartir los acontecimientos traumáticos porque su madre o su padre había formado parte de ellos. Cuatro participantes del ITT mencionaron que su madre o su padre había sido un apoyo durante el tratamiento y que eso les había ayudado a continuarlo. Por ejemplo, les llevaban en coche al tratamiento o les acompañaban durante las pausas de un día de tratamiento, se interesaban por cómo se sentían tras un día de tratamiento o les ofrecían algo de beber y abrazos. Una participante del FITT explicó que los desencadenantes traumáticos impedían a su madre hablar de su historia traumática.

Tratamiento del trauma

Las personas participantes mencionaron que era importante «simplemente entregarse». Además, se mencionó que cierta estabilidad y apoyo en la vida aumentaban su disposición a implicarse en la terapia del trauma. Layla dijo:

«Estaba tensísima, de verdad pensaba: “esto va a ser intenso, esto da miedo”. Pero en realidad, eh, recibí tanto apoyo en ese momento que fue mucho más fácil afrontarlo con calma.»

Formato del tratamiento

Algunas participantes estaban nerviosas por cómo responderían a la intensidad del programa. Una participante mencionó que sentía miedo al anticipar una sesión en la que tendría que procesar un recuerdo en el que no quería volver a pensar. Otra participante dijo que le resultó útil que todas las personas terapeutas conocieran su historia vital, porque así no tenía que repetir su relato a cada una. Dos participantes describieron la transición del tratamiento intensivo a una pausa posterior en el tratamiento como un gran paso y expresaron que echaron de menos un seguimiento inmediato. Sugirieron establecer una transición más gradual del tratamiento de alta intensidad a un tratamiento de baja frecuencia.

Seguridad y revictimización

Una participante del ITT mencionó que su situación en casa era más estable, y que eso la ayudó a comenzar el tratamiento. Una participante del FITT refirió que no le habría sido posible procesar los recuerdos traumáticos si uno de sus progenitores, que ya no vivía con la familia, hubiera seguido siendo una amenaza tan grande. Una participante observó que, durante el ITT, su madre o su padre establecía algunas normas y límites claros en casa para crear un entorno más seguro y estable. En cambio, otra participante vivió mucho estrés en casa durante el ITT. Layla describió:

Porque antes de empezar el día tenías que rellenar un formulario sobre cómo te sentías, cómo habían ido las cosas, y siempre había una especie de patrón fijo por lo que pasaba en casa. Y entonces tenía que volver a decir que había habido una pelea. Y creo que eso estuvo probablemente en esa lista todos y cada uno de los días.

Tres participantes del ITT y dos del FITT mencionaron distintos acontecimientos adversos dentro y fuera de la familia tras el tratamiento que dificultaron su recuperación, como la separación familiar, el acoso escolar, el intento de suicidio de un ser querido, el abuso sexual, la violencia callejera y los conflictos familiares recurrentes.

Apoyo fuera de la familia y recursos durante y después del tratamiento

Las personas participantes diferían en si habían hablado abiertamente de su tratamiento en el centro educativo o en el trabajo y, en caso afirmativo, en si se habían sentido apoyadas. Para algunas, informar al centro educativo y al trabajo sobre su programa de tratamiento les ayudó durante y después del tratamiento. Se sentían apoyadas si el centro educativo o el trabajo se mostraban flexibles con sus horarios y expectativas y si sus colegas y el profesorado estaban emocionalmente disponibles. Una participante refirió que no habló de su tratamiento en el trabajo y que prefirió seguir trabajando durante el tratamiento. Algunas participantes también prefirieron seguir yendo a clase los días sin tratamiento, mientras que otras que siguieron con sus tareas escolares sintieron que era demasiado, sobre todo porque sentían presión por parte del centro educativo. Otra participante sentía que sus colegas chismorreaban sobre su trauma y no se sintió apoyada. Otras participantes que habían hablado abiertamente de su tratamiento en el trabajo o en el centro educativo no tuvieron que acudir a clase o al trabajo, y eso les resultó un apoyo. Una participante describió que esto le permitió llegar al tratamiento en un estado de calma.

El apoyo de las amistades era importante para las personas participantes, aunque algunas también se sentían demasiado cansadas para quedar con amistades tras un día de tratamiento, o se sentían muy solas durante el tratamiento y echaban de menos amistades que las apoyaran. Las personas participantes que recibieron apoyo de sus amistades describieron que tenían contacto con ellas tras un día de tratamiento, pero también que sus amistades las acompañaban durante las pausas de los días de tratamiento. En especial, describieron como más comprensivas a las amistades que también habían vivido acontecimientos traumáticos. En cuanto a los recursos, las personas participantes fueron muy claras sobre la actitud positiva necesaria al empezar un tratamiento intensivo. Era importante abrirse al tratamiento y sentirse con motivación, porque el tratamiento exige mucho esfuerzo.

Discusión

El objetivo de este estudio era explorar las perspectivas de la juventud sobre los resultados y los componentes clave de un tratamiento intensivo del trauma con y sin componente familiar, así como sobre los facilitadores y obstáculos que percibían para el éxito del tratamiento. Sus respuestas pudieron agruparse en los cinco temas siguientes: (1) relaciones familiares y parentalidad; (2) tratamiento del trauma; (3) formato del tratamiento; (4) seguridad y revictimización; y (5) apoyo fuera de la familia y recursos durante y después del tratamiento. Desde la perspectiva de la juventud, el tratamiento disminuyó los síntomas de PTS, mejoró las habilidades de regulación, aumentó la motivación y la confianza para participar en las actividades cotidianas y mejoró la comprensión del trauma y de las consecuencias de la violencia familiar; el componente familiar, en particular, mejoró el apoyo y la comprensión de madres y padres, redujo los incidentes de violencia familiar y dio lugar a un apoyo profesional para las propias figuras parentales. Las personas jóvenes que no recibieron el componente familiar refirieron también resultados negativos, como sentirse solas, deprimidas y retraídas.

Los componentes clave percibidos por la juventud fueron las terapias centradas en el trauma, incluidas la exposición en imaginación, el EMDR y la terapia psicomotriz, y la variedad de estas terapias; la psicoeducación sobre el trauma (y su tratamiento) y la violencia familiar; y la diversidad de enfoques del equipo terapéutico y su apoyo, mientras que el componente familiar creaba un contexto seguro en el que recibían el apoyo de su madre o su padre y podían hablar de temas importantes. La mayoría de las personas jóvenes sentía que el apoyo y el tratamiento para las propias figuras parentales eran componentes clave o, en el caso de quienes no recibieron el componente familiar, podrían serlo. Algunas personas jóvenes que recibieron el tratamiento intensivo del trauma sin componente familiar suponían que este componente no habría aportado valor añadido. Expresaron que estaban acostumbradas a contar consigo mismas y dudaban de que sus madres y padres se beneficiaran de dicho componente, o recelaban de sus reacciones.

Los facilitadores percibidos del éxito del tratamiento fueron cierta estabilidad en la vida cotidiana, una actitud abierta y la motivación hacia el tratamiento, y el apoyo de la familia, el centro educativo, el trabajo y sus iguales, sobre todo de iguales que habían vivido experiencias traumáticas. Los obstáculos para el éxito del tratamiento fueron la amenaza y la violencia familiar persistentes, el miedo a los componentes centrados en el trauma y la transición brusca del tratamiento intensivo a un tratamiento de baja frecuencia o a una pausa en el tratamiento. Para las personas jóvenes que participaron en el tratamiento intensivo del trauma sin componente familiar, el supuesto de que había que compartir los detalles de los recuerdos traumáticos también era un obstáculo, al igual que el miedo a incluir a madres o padres asociados a los recuerdos traumáticos.

Los hallazgos no solo aportaron información sobre las opiniones de la juventud acerca de los resultados del tratamiento, los componentes clave y los factores que facilitan u obstaculizan el éxito del tratamiento, sino que también ofrecen hipótesis sobre cómo explican las personas jóvenes el cambio a lo largo de su proceso terapéutico. Percibían que unas expectativas claras sobre el tratamiento les ayudaban a esforzarse y a perseverar en los componentes centrados en el trauma. Percibían que la psicoeducación aumentaba su conocimiento del trauma y de la violencia familiar, y que esto ofrecía una explicación de sus problemas y una justificación del plan de tratamiento. Esto concuerda con un estudio anterior que mostró la importancia de la psicoeducación para disminuir los síntomas de PTS en personas adultas expuestas a violencia familiar (Laun, 2015). Para que un tratamiento sea eficaz, es importante confiar en la explicación de los problemas psicológicos y en la lógica y las acciones del tratamiento (Wampold, 2015). Así lo mostraron también los comentarios de las personas participantes sobre la terapia de exposición en imaginación. No les gustaba esta forma de terapia, pero entendían por qué era importante implicarse en ella y, posteriormente, la percibieron como muy eficaz. Que comprendieran la lógica de la terapia implica que estaban de acuerdo con los objetivos y las tareas de la terapia, elementos de la alianza terapéutica, y esta alianza conduce tanto a expectativas más positivas respecto al tratamiento como a una mejor relación terapéutica (Crits-Christoph et al., 2006). Las personas jóvenes se mostraron muy positivas respecto a la relación terapéutica con el equipo de terapeutas. Se sentían apoyadas por el equipo y describieron cómo la diversidad de enfoques de las personas terapeutas les ayudó a beneficiarse de la combinación de componentes centrados en el trauma del tratamiento. Algunas sentían que la rotación de terapeutas les evitaba la tristeza de separarse de una persona terapeuta con la que podrían haber creado un vínculo. Fue un hallazgo notable que arroja nueva luz sobre la noción de relación terapéutica. Se asemeja a los resultados de un estudio cualitativo sobre el tratamiento intensivo del trauma con personas adultas (Thoresen et al., 2022), en el que las personas participantes describieron que la rotación de terapeutas les impedía apegarse a una sola persona durante la terapia y les dejaba espacio para centrarse en su propio proceso en los factores específicos del tratamiento.

Los hallazgos del estudio, basados en las perspectivas de la juventud, sugieren que añadir un componente familiar posiblemente mejora el tratamiento para jóvenes que han vivido violencia familiar. Las personas jóvenes que recibieron el componente familiar percibieron que los componentes familiares mejoraban el apoyo y la comprensión de madres y padres y creaban un contexto seguro para hablar con ellos de asuntos difíciles. Las personas jóvenes que no recibieron el componente familiar sentían también que la presencia del apoyo parental les ayudaba durante el tratamiento. Esto concuerda con una revisión sistemática en la que la disponibilidad emocional resultó ser un moderador entre la violencia familiar y los síntomas internalizantes en la infancia (Carter et al., 2022). Podría ser que un contexto de apoyo y comprensión ayude a las personas jóvenes a perseverar en el tratamiento y a beneficiarse de sus componentes específicos. Sin embargo, quienes no recibieron un componente familiar describieron también cómo los cambios en el plano individual, como el aumento de las habilidades de afrontamiento y la reducción del PTS, reducían indirectamente el riesgo de conflictos familiares. Además, pese a los conflictos familiares en varias familias, todas las personas participantes refirieron resultados positivos en cuanto a sus síntomas de PTS. Quizá la juventud pueda beneficiarse del tratamiento pese a los conflictos persistentes. Esto concuerda con un estudio de Lünnemann et al. (2022), que encontró que los niveles de síntomas de PTS disminuían cuando el número de conflictos familiares se reducía, aunque esos conflictos no cesaran por completo. Sin embargo, las personas participantes refirieron también que una amenaza persistente podía constituir un obstáculo, mientras que cierta estabilidad en la vida se consideraba un facilitador del éxito del tratamiento. Algunas personas participantes que no recibieron el componente familiar refirieron también sentimientos negativos tras el tratamiento, como la soledad. Cabe señalar asimismo que nuevos acontecimientos adversos tras el tratamiento pueden provocar una reaparición de los síntomas.

Los hallazgos del estudio mostraron también que el formato del tratamiento podría contribuir a mejorarlo. Las personas jóvenes valoraron el formato del tratamiento, que incluía psicoeducación sobre el trauma y la violencia familiar, una justificación clara del plan de tratamiento, una variedad y una combinación de componentes centrados en el trauma y el uso de la rotación de terapeutas. De forma comparable a los hallazgos del metaanálisis de Hoppen et al. (2023), podría ser que este formato les ayudara a completar el tratamiento. Las personas jóvenes percibieron que la combinación y la variedad de componentes centrados en el trauma, incluidas la exposición en imaginación, el EMDR y la terapia psicomotriz, suscitaban acciones que reducían los síntomas de PTS y mejoraban la regulación del estrés y las habilidades de afrontamiento. Esto coincide con la opinión del personal terapéutico, que identificó los múltiples componentes centrados en el trauma como un elemento clave del tratamiento intensivo del trauma (Vaage-Kowalzik et al., 2025).

Limitaciones y fortalezas

Una limitación importante de este estudio es que, debido al reducido número de participantes, la variación dentro de los dos grupos fue limitada. Además, el riesgo de sesgo de muestreo implica que este estudio describe las experiencias de un grupo específico de jóvenes participantes. Una segunda limitación es que el intervalo entre el final del tratamiento y la entrevista variaba, y podría ser que las reflexiones retrospectivas difieran según ese intervalo. Una fortaleza importante de este estudio es que logramos recoger información detallada sobre las perspectivas de jóvenes a quienes a menudo se excluye de la investigación por motivos de seguridad. Además, los hallazgos cuestionan la suposición predominante de que el tratamiento del trauma solo puede comenzar una vez que la violencia familiar ha cesado por completo.

Implicaciones

Aunque las participantes del FITT valoraron el componente familiar, las presunciones de las participantes del ITT respecto a este componente eran dispares; por ello es importante abordar con cuidado sus inquietudes y las posibles creencias negativas que tengan sobre la inclusión de su familia en el tratamiento. Es necesaria una información clara sobre el contenido de un componente familiar, y la toma de decisiones compartida (Langer & Jensen-Doss, 2018) puede ayudar a incluir tanto la perspectiva de la persona joven como la de su madre o su padre. Una segunda recomendación es incluir el tratamiento intensivo del trauma como una de las opciones de tratamiento, ya que la juventud valora esta forma de tratamiento. Al ofrecer un tratamiento intensivo del trauma, conviene planificar cómo la transición del tratamiento intensivo a un tratamiento o acompañamiento no intensivo puede responder a las necesidades de jóvenes y familias. Otra recomendación es garantizar que las personas jóvenes que viven conflictos familiares persistentes no queden excluidas automáticamente del tratamiento, ya que varias participantes de este estudio se beneficiaron del tratamiento pese a los conflictos persistentes en casa. Una última recomendación es considerar cómo integrar en el tratamiento el apoyo de fuera de la familia, por ejemplo implicando a un igual de su propia red, a otras personas adolescentes que participen en el mismo programa de tratamiento o incluyendo a una persona experta por experiencia. Aunque el efecto de las personas expertas por experiencia en el tratamiento de jóvenes aún no se ha establecido (Simmons et al., 2023), la juventud del presente estudio valoró el apoyo de iguales con antecedentes de trauma, y las personas jóvenes del estudio de van Ee et al. (2024) explicaron que el apoyo social, en forma de sentimientos reconocidos, distracción y posibilidad de compartir sentimientos, era importante para iniciar la terapia y mantenerse en ella.

Conclusión

Las personas jóvenes que han vivido violencia familiar refirieron resultados valiosos tras un tratamiento intensivo del trauma con y sin componente familiar. Es prometedor que este grupo, al que a veces se priva de tratamiento del trauma por situaciones inseguras en casa o por el PTS de madres o padres, refiriera mejoras incluso en los casos en que los conflictos familiares continuaban. Tanto el formato del tratamiento como el componente familiar se mencionaron como componentes clave. Es importante abordar con cuidado las creencias de la juventud sobre la participación de la familia en el tratamiento del trauma y seguir un proceso de toma de decisiones compartida. El apoyo en general puede ayudar a la juventud a beneficiarse del tratamiento intensivo del trauma. Para mejorar el tratamiento del trauma en jóvenes, son necesarias evaluaciones sistemáticas de ensayos con grupos para determinar si pueden recomendarse los componentes familiares.

Complexe Systémique: puntos clave

Este estudio da la palabra a jóvenes a quienes la investigación suele dejar de lado porque la seguridad en casa no está garantizada. Recuerda una realidad conocida en terapia familiar: implicar a madres y padres en el trabajo sobre el trauma no es evidente para la juventud. La lealtad, el miedo al enfado parental, la preocupación por proteger a una figura parental también traumatizada o un vínculo directo entre esa figura y los recuerdos traumáticos pueden hacer preferible un tratamiento en solitario. Sin embargo, cuando la familia participa, estas personas jóvenes describen una figura parental que comprende mejor, conversaciones que por fin se vuelven posibles y una figura parental que, a su vez, recibe ayuda. De ahí el interés de una toma de decisiones compartida sobre el lugar de la familia, en lugar de una inclusión impuesta. La rotación de terapeutas, vivida como una protección frente a la tristeza de la separación, invita además a repensar la relación terapéutica. Hace falta una lectura crítica: nueve personas, solo cuatro de ellas en el FITT, entrevistas realizadas en parte por quienes desarrollaron el protocolo e intervalos variables tras el tratamiento. Para leer junto con el estudio sueco sobre la vivencia de niñas y niños del tratamiento centrado en el trauma tras la violencia familiar y la revisión de las psicoterapias diádicas parentofiliales del trauma del desarrollo.

Notas del original

Agradecimientos. Agradecemos sinceramente su valiosa contribución a las personas jóvenes participantes, a los centros de tratamiento, al equipo terapéutico y a la institución financiadora.

Financiación. El estudio fue financiado por una beca de investigación de ZonMw. La institución financiadora aprobó la propuesta de investigación y no intervino en el análisis de datos ni en la redacción del manuscrito.

Conflicto de intereses. La autoría declara no tener ningún conflicto de intereses.

Aprobación ética. El ensayo fue aprobado por el Comité de Ética Médica de Amsterdam UMC el 17 de febrero de 2021 (n.º de referencia: 2020.505). El estudio cualitativo fue aprobado el 8 de junio de 2023 como enmienda al ensayo.

Consentimiento para la publicación. Todas las personas participantes dieron su consentimiento para que los datos recogidos se publicaran de forma anonimizada.

Ética en investigación con seres humanos y consentimiento para participar. Este estudio se llevó a cabo de conformidad con los principios de la Declaración de Helsinki. Todas las personas participantes dieron su consentimiento informado antes de participar en el estudio.

Registro del ensayo clínico. El ensayo original se registró en el Registro de Ensayos de los Países Bajos (TrialNL8592) el 4 de mayo de 2020. El protocolo se publicó en 2022.

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Traducción no oficial al español de Family-Based Intensive Trauma Treatment for Youth with PTS Symptoms After Family Violence: A Qualitative Study of Youths’ Perspectives on Treatment Outcomes, Key Components, and Barriers and Facilitators for Treatment Success, de Valerie Fictorie, Caroline Jonkman, Margreet Visser, Majone Steketee y Carlo Schuengel, Journal of Child & Adolescent Trauma, publicación anticipada en línea (2026), doi: 10.1007/s40653-026-00904-4, bajo licencia CC BY 4.0. Traducción y maquetación: Complexe Systémique, octubre de 2026, con la ayuda de la inteligencia artificial; la obra se ha modificado en el sentido de la licencia (traducción, tablas presentadas como listas). Esta traducción no ha sido realizada ni por la autoría ni por la editorial, que no responden de su contenido ni de posibles errores. Prevalece la versión original.

Esta es una traducción no oficial del artículo original «Family-Based Intensive Trauma Treatment for Youth with PTS Symptoms After Family Violence: A Qualitative Study of Youths’ Perspectives on Treatment Outcomes, Key Components, and Barriers and Facilitators for Treatment Success», publicado en Journal of Child & Adolescent Trauma (2026) bajo licencia CC BY 4.0. Traducción realizada por Complexe Systémique con la ayuda de la inteligencia artificial, como se indica al principio de esta página. Prevalece la versión original.

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Cómo citar este artículo

Fictorie, V., Jonkman, C., Visser, M., Steketee, M., y Schuengel, C. (2026). Family-Based Intensive Trauma Treatment for Youth with PTS Symptoms After Family Violence: A Qualitative Study of Youths’ Perspectives on Treatment Outcomes, Key Components, and Barriers and Facilitators for Treatment Success. Complexe Systémique. https://app.complexe-systemique.com/en_GB/articles/family-based-intensive-trauma-treatment-for-youth-with-pts-symptoms-after-family-violence (Obra original publicada en 2026 en Journal of Child & Adolescent Trauma, publicación anticipada en línea (2026); republicada en 2026 por Journal of Child & Adolescent Trauma, https://link.springer.com/article/10.1007/s40653-026-00904-4)

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